20 de febrero de 2014

"SUDESTADA" EDITA LOS LIBROS DE HOMENAJE A WALSH.

19.02.2014
Tres militantes que trabajaron en esa agencia participan de la edición
"Sudestada" edita dos libros de homenaje a Walsh, uno de ellos con la producción de ANCLA
Rodolfo Walsh: periodismo militante y creativo, en tiempos difíciles 
Las publicaciones de la Agencia de Noticias Clandestina (Ancla) que Rodolfo Walsh (1927-1977) ideó en plena dictadura para "derrotar el terror al acceso a la información de los que informan", llegan a las librerías de todo el país reunidas en el libro "Ancla" y se completan con el lanzamiento de "El periodismo según Walsh".

Ambos libros, del sello Sudestada, ponen luz sobre el entramado de las resistencias más extremas en Argentina durante la última dictadura militar -entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983- que dejó un saldo de 30 mil desaparecidos.

Coeditado con Ejercitar la Memoria, "Ancla" contiene las introducciones originales de los tres fundadores de la agencia que sobrevivieron al Estado de terror -Lila Pastoriza, Lucila Pagliai y Carlos Aznarez-; y añade los textos de Cadena Informativa que circularon simultáneamente, escritos en su mayoría por Walsh, así como sus emblemáticas "Carta a mis amigos" y "Carta abierta a la Junta Militar".

La compilación reproduce más de 100 cables recuperados de los cerca de 200 que emitió la agencia en su breve, pero fructífera vida -menos de un año, entre julio de 1976 y agosto de 1977-, la cual dejó una profunda huella en el periodismo insurgente, creada en el marco de Montoneros, una de las agrupaciones guerrilleras en las que militó Walsh.

Cada despacho reunido en este libro confirma la certeza de Walsh de que "es posible ejercer el periodismo aún, incluso en la clandestinidad y en mitad de un cerco represivo criminal", se lee en la presentación del libro.
   
"Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad", decía el encabezado de las gacetillas de Cadena Informativa, otro sistema de difusión que funcionaba de mano en mano.

Ancla -título irónico que jugaba con posibles asociaciones con las Fuerzas Armadas- "demostró que no existe cerco a la libertad de información que no pueda ser vulnerado si hay voluntad", señalan los compiladores de los cables que -escritos con cuatro máquinas, recortando notas de diarios y recibiendo información de militantes y amigos- trascendieron las fronteras argentinas.
   
A Ancla también le deben los organismos internacionales de defensa de derechos humanos, diarios y revistas de Europa, Estados Unidos y México gran parte de la información recibida sobre los crímenes de lesa humanidad ejecutados por el Estado argentino en el país y ocultos al mundo.

De Ancla: "Buenos Aires, Agosto 27-1976: Son numerosas las denuncias que se han efectuado sobre la situa­ción de los presos políticos en la Argentina, agu­dizada a partir del golpe de Estado del 24 de marzo".

"En este cable transcribimos una carta salida de la cárcel penitenciaria de Córdoba en la que los presos denuncian el fusilamiento de Raúl Bauducco", concluye el primer párrafo de la noticia.
   
Otro ejemplo de la importancia que esta agencia de noticias clandestina tuvo durante la dictadura y del valioso legado que dejó hasta el presente es la noticia del asesinato de monseñor  Enrique Angelelli, uno de los Obispos que se opuso abiertamente a las prácticas criminales de la dictadura. "Habría sido asesinado monseñor Angelelli", señala el título del cable que el 30 de agosto de 1976, 26 días después de que la prensa anunciara su muerte en un accidente automovilístico, circulaba a escondidas, boca a boca, por correo y hasta en las mismas instituciones represivas, donde solían llegar en el marco de lo que Ancla consideraba operaciones de contrainteligencia.

De hecho una década después, el 19 de junio de 1986, la Justicia abrió una causa por el asesinato de Angelelli contra Luciano Benjamín Menéndez, José González, Luis Manzanelli y Ricardo Otero entre otros, una investigación que cerró la Ley de Punto Final en 1990 y reabrió su derogación en 2005, aunque aún no tiene sentencia.

"Tras la revolución tecnológica en comunicaciones, la labor de esa primitiva célula clandestina que usaba los buzones de Buenos Aires como único recurso resulta casi increíble", remarca el texto introductorio a las publicaciones de Ancla.

Ocurre que además de sus fundadores, la agencia clandestina de noticias contaba con "una red de colaboradores que llevaba información para que la procesáramos y lanzáramos al mundo desde los barrios, las fábricas y otras trincheras de resistencia", señaló Aznarez en otro de los textos que acompañan esta recopilación.
   
Así "pudimos ir elaborando listados de desaparecidos y asesinados, ubicando campos de exterminio y dar a conocer las características ocultas del accionar político, económico y represivo de la Junta Militar", detalló Aznarez sobre la agencia que nació con una idea de liberación de Rodolfo Walsh.

Este periodista y escritor ineludible de la literatura e historia argentina, que con obras de investigación periodística como "¿Quién mató a Rosendo?" y "Operación masacre" marcó lo que más tarde se llamaría nuevo periodismo, desapareció el 25 de marzo de 1977, un día después de su crítica "Carta abierta de un Escritor
a la Junta Militar". Ese texto llegó tras el asesinato de Paco Urondo, otro escritor también amigo y  militante, y el suicidio de su hija y su cuñado en un enfrentamiento con la policía dentro de Montoneros y, su muerte, con los primeros ejemplares de la carta en su bolsillo.

Pretendía enviarlos por correo en la porteña Plaza Constitución, pero cuando caminaba a la altura de las avenidas San Juan y Entre Ríos un grupo de tareas le dio la orden de entregarse y se resistió. De esto se encarga en profundidad la `edición superespecial` de la revista Sudestada y retoma su huella en el periodismo actual, partiendo del amor y un diccionario `walshiano` para adentrarse en la política -pasando por Prensa Latina, Ancla y la CGT de los Argentinos- y en su literatura después.

La publicación incluye una entrevista a su amigo y escritor David Viñas; una interesante reseña sobre Pablo Alonso, fotógrafo y ladero co-creador de una nueva crónica; y un repaso por sus textos  policiales, crónicas misioneras y litoraleñas y su última ficción publicada: "Un oscuro día de justicia".
Fuente:Telam 

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