27 de marzo de 2014

BAHÍA BLANCA: VICENTE MASSOT "YO TAMBIÉN PARTICIPÉ DE ESOS HECHOS".

lunes 24 de marzo de 2014"YO TAMBIÉN PARTICIPÉ DE ESOS HECHOS".Por Diego Martínez

El empresario Vicente Massot, imputado por delitos de lesa humanidad en Bahía Blanca, admitió el año pasado su actuación en lo que él denomina “guerra civil de los años ‘70” y el resto del mundo define como genocidio o terrorismo de Estado. “Yo no era un bebé de pecho. Y yo también tuve participación en esos hechos”, dijo el director del diario La Nueva Provincia, rodeado de amigos, durante la presentación de su libro El cielo por asalto. Fue el 25 de abril, dos semanas antes de que los fiscales José Nebbia y Miguel Palazzani pidieran su detención para indagarlo. Menos sonriente que aquella tarde y lejos de los tiempos en que se paseaba ostentando armas por los pasillos de la empresa de la familia, el martes último le temblaban las manos mientras guardaba el DNI con el que debió acreditar su identidad como imputado y por la ventana del juzgado se filtraban las voces de un centenar de bahienses que cantaban “Massot, fascista, vos sos el terrorista”. El juez federal subrogante Alvaro Coleffi declaró el secreto de sumario en la causa y ahora analiza el los pedidos del Ministerio Público Fiscal.

  Columnista del diario La Nación y profesor titular de Historia en el doctorado en Ciencias Políticas de la Universidad Católica Argentina (UCA), Massot está imputado por el rol de LNP como auxiliar de la inteligencia militar en las operaciones de acción psicológica al servicio del genocidio y como coautor de los asesinatos de los obreros gráficos Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola, delegados y dirigentes del Sindicato de Artes Gráficas de Bahía Blanca. La acusación, sobre la que este cronista informó en detalle en mayo del año pasado, incluía a su mamá Diana Julio de Massot, a su hermano Federico y al ex jefe de redacción Mario Gabrielli, pero los tres murieron impunes.
  
“Voy a empezar diciendo lo que no quise escribir, aquello que conscientemente traté --si con éxito o sin éxito no me toca a mí juzgarlo-- de exorcizar al momento de tomar la pluma”, arrancó Massot su exposición en el Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI), secundado por sus admiradores Julio Bárbaro y Abel Posse. “Lo que no quise hacer es fulminar condenas, levantar cadalsos, cargar a uno u otro contendiente con culpas. No porque no tenga una idea acabada, pero que vale solamente para mí, de los hechos que jalonaron la vida Argentina hace 40 años”, agregó en tono solemne. “Yo no era un bebé de pecho. Y yo también tuve participación en esos hechos”, confesó ante un auditorio de militares retirados que incluyó en primera fila al ex intendente bahiense Cristian Breitenstein, actual ministro de la Producción de Daniel Scioli. Sus palabras las registró el periodista Federico Randazzo, que investiga la historia del diario.
 Massot es socio de LNP desde 1974, cuando tenía 22 años y era un activo militante del nacionalismo católico. En 1970 había participado de la creación de la organización integrista Guardia de San Miguel, apuntó Luis Fernando Beraza en su libro Nacionalistas. La trayectoria política de un grupo polémico. En mayo de 1973, una semana antes de la asunción del presidente Cámpora, publicó el primer número de la revista Cabildo. Antes que secretario de redacción fue su “inspirador y financista” gracias a un préstamo de LNP (léase de su madre), contó Horacio Verbitsky en su libro Vigilia de armas. Cabildo, donde hizo pública su admiración al fascismo, nació “con el objetivo de aglutinar a las fuerzas nacionalistas dispersas”, explicó Beraza. Su influencia “fue fundamentalmente ideológica en muchos sectores de las Fuerzas Armadas y de la Iglesia católica, que coincidían en general en el combate contra el montonerismo y el guevarismo erpiano”, escribió. Igual que LNP, fue “un espacio donde llegaban y se publicaban informaciones de los servicios de inteligencia”.
 Cuando el peronismo clausuró Cabildo sus responsables sacaron El Fortín, que también fue cerrada por “atentar contra la institucionalidad”. Entre junio del ‘75 y hasta el mes previo al golpe de Estado, Massot escribió en Restauración, también abocada a promover la toma del poder por las fuerzas armadas. Las tres revistas por las que pasó apuntaron a “legitimar la destrucción del orden democrático y su reemplazo por soluciones de corte autoritario y jerárquico”, resumió la historiadora Patricia Orbe en su ponencia Entre mitines y misas. La revista Cabildo y la red de sociabilidad nacionalista católica (1973-1976).
  Entrevistado por la historiadora Belén Zapata cuando ya se sabía imputado, Massot dijo que su primer cargo en LNP fue “en marzo de 1976 como redactor editorialista”. Dos años antes, sin embargo, la revista Militancia había dejado constancia de su influencia en la línea editorial del diario. “El nacionalismo ultrafascistoide le ‘brotó’ a LNP cuando uno de los nenes (el que está en el fino humor de Cabildo) comenzó a incursionar en el ‘periodismo’”, apuntó la publicación que dirigían Eduardo Luis Duhalde y Rodolfo Ortega Peña, asesinado ese año por la Triple A. Antes, sin nombrarlo, informaron que Diana Julio tenía tres hijos, “uno de los cuales es secretario de redacción de la revista político-humorística de extrema derecha” (“La Nueva Provincia de Bahía Blanca. A veces comediante pero nunca mártir. Militancia, número 36, marzo de 1974).
  
La escritura no le impidió poner el cuerpo a las batallas de la familia en el pago chico. Los gráficos de LNP recuerdan al “Colorado” en reuniones ante el Ministerio de Trabajo, con armas para amedrentarlos en los pasillos de la empresa y provocándolos para que “hagan paro ahora” el día del golpe de Estado. El 28 de septiembre de 1975 la mamá le encomendó ante escribano “todo trato con el personal”. Poco antes un editorial del diario había anunciado que “LNP se encuentra en guerra” y se había presentado como víctima de “la infiltración más radicalizada”. Por esos meses la sección informaciones de Prefectura zona Atlántico Norte elaboró su informe sobre “guerrilla sindical” en LNP, que concluyó con una lista de “personal a ser raleado” (sic). La encabezaban Heinrich y Loyola e incluía las direcciones de las casas donde los secuestraron para torturarlos y matarlos.
  
Consumado el derrocamiento del gobierno, Massot dijo haber hecho la conscripción en Campo de Mayo, el Primer Cuerpo de Ejército y la Capellanía Mayor Castrense, datos que este cronista intentó corroborar sin suerte. Sí hay constancias de sus servicios a Ramón Camps & Miguel Etchecolatz (ver “Compañero Camps”) y de su paso por la ESMA: el ex capitán Adolfo Scilingo, amigo de su hermano Federico, lo recuerda visitando al almirante Rubén Chamorro, director de la ESMA, en la planta baja del Casino de Oficiales por el que pasaron miles de desaparecidos.
  
Hasta el momento Massot sólo está imputado en Bahía Blanca. Los jueces foráneos que encabezaron los dos procesos de lesa humanidad en la ciudad no dudaron en poner la lupa sobre La Nueva Provincia: destacaron su “campaña de desinformación y propaganda negra” para “imponer la versión de los victimarios” y crear “un estado de anomia legal en la sociedad que permitió el ejercicio brutal de violencia irracional” desde el Estado, y ordenaron investigar a sus directivos. La actuación de los jueces locales fue la que permitió morir impune a Gabrielli y ganar tiempo a Massot. El juez subrogante Santiago Martínez sostuvo que las pruebas no permitían ni siquiera hablar “de algún grado de complicidad” y se negó a indagarlo. La Cámara Federal se tomó un semestre para reflexionar, no se animó a tanto pero ideó una original maniobra para que Massot pudiera exponer como imputado (con derecho a mentir) antes de prestar declaración indagatoria. Ese paso se concretó seis días atrás e incluyó una absurda puesta en escena con calles cortadas, vallas, perros, prefectos, servicios y policías pertrechados para la guerra. El juez Coleffi dictó el secreto de sumario y ahora deberá pronunciarse. La dirigencia política de Bahía Blanca mantiene un estruendoso silencio.


Compañero Camps
Por D.M.
“En marzo de 1977 me hago cargo de la oficina del diario en Buenos Aires”, dijo Vicente Massot en la entrevista con la historiadora Belén Zapata. El dato podría ser relevante para quienes investigan delitos de lesa humanidad en La Plata. En los primeros días de abril de 1977 La Nueva Provincia publicó como primicia la relación entre Montoneros y el banquero David Graiver. El trasfondo de la información que presentaban como “investigación de la policía de la provincia de Buenos Aires” eran secuestros e interrogatorios bajo tortura en los centros clandestinos del coronel Ramón Camps. LNP “actuaba como vocero de Suárez Mason y Camps”, sintetizó Graciela Mochkofsky en su biografía de Jacobo Timerman. El general Agustín Lanusse, que en esos días se entrevistó con el dictador Jorge Videla para indagar sobre el paradero de su ex secretario Edgardo Sajón, fue el primero en advertirlo públicamente: le escribió una carta abierta a la directora de LNP indagando por sus fuentes de información. Ante la negativa de Diana Julio de Massot, que aprovechó la oportunidad para vincular a Lanusse con la guerrilla, le respondió que no tenía interés en polemizar pero le insistió para que dijera cuáles eran las fuentes. “Estoy hablando de investigaciones y no de secuestro, no de aplicación de procedimientos ilegales, no de procedimientos ‘por izquierda’”, agregó para dejar en evidencia que los datos se los aportaban los torturadores. Las notas sobre la “investigación” de Camps & Etchecolatz no eran de agencias de noticias sino “de nuestra agencia” en Buenos Aires, a cargo de Vicente Massot.
Fuente:BahiaGris
Envío:Agnddhh



CUANDO MASSOT ADMITIO SU ACTUACION “EN LA GUERRA CIVIL DE LOS ’70”
“Yo también tuve participación”
El director de La Nueva Provincia, Vicente Massot, está imputado por violaciones a los derechos humanos. Ante un auditorio de militares retirados, confesó que “no era un bebé de pecho” y que participó de “los hechos que jalonaron la vida argentina hace 40 años”.
Por Diego Martínez
Massot tuvo que declarar la semana pasada ante la Justicia.
El empresario Vicente Massot, imputado por delitos de lesa humanidad en Bahía Blanca, admitió su actuación en lo que él denomina “guerra civil de los años ‘70” y el resto del mundo define como genocidio o terrorismo de Estado. “Yo no era un bebé de pecho. Y yo también tuve participación en esos hechos”, dijo el director del diario La Nueva Provincia, rodeado de amigos, durante la presentación de su libro El cielo por asalto. Fue el 25 de abril de 2013, dos semanas antes de que los fiscales José Nebbia y Miguel Palazzani pidieran su detención para indagarlo. Menos sonriente que aquella tarde, y lejos de los tiempos en que se paseaba ostentando armas por los pasillos de la empresa de la familia, el martes último le temblaban las manos mientras guardaba el DNI con el que debió acreditar su identidad como imputado, y por la ventana del juzgado se filtraban las voces de un centenar de bahienses que cantaban “Massot, fascista, vos sos el terrorista”. El juez federal subrogante Alvaro Coleffi declaró el secreto de sumario en la causa y ahora analiza los pedidos del Ministerio Público Fiscal.

Columnista de La Nación y profesor en la Universidad Católica Argentina, Massot está imputado por el rol de La Nueva Provincia (LNP) como auxiliar de la inteligencia militar en las operaciones de acción psicológica al servicio del genocidio, y como coautor de los asesinatos de los obreros gráficos Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola, del Sindicato de Artes Gráficas de Bahía Blanca. La acusación incluía a su mamá, Diana Julio de Massot, a su hermano Federico y al ex jefe de redacción Mario Gabrielli, pero los tres murieron antes de ser juzgados.

“Voy a empezar diciendo lo que no quise escribir, aquello que conscientemente traté –si con éxito o sin éxito, no me toca a mí juzgarlo– de exorcizar al momento de tomar la pluma”, arrancó Massot su exposición en el Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI), secundado por sus admiradores Julio Bárbaro y Abel Posse. “Lo que no quise hacer es fulminar condenas, levantar cadalsos, cargar a uno u otro contendiente con culpas. No porque no tenga una idea acabada, pero que vale solamente para mí, de los hechos que jalonaron la vida argentina hace 40 años”, agregó en tono solemne. “Yo no era un bebé de pecho. Y yo también tuve participación en esos hechos”, confesó ante un auditorio de militares retirados que incluyó al ex intendente bahiense Cristian Breitenstein, actual ministro de la Producción de Daniel Scioli. Sus palabras las registró el periodista Federico Randazzo, que investiga la historia del diario.

Massot es socio de LNP desde 1974, cuando tenía 22 años y era un activo militante del nacionalismo católico. En 1970 había participado de la creación de la organización integrista Guardia de San Miguel, apuntó Luis Fernando Beraza en su libro Nacionalistas. En mayo de 1973, una semana antes de la asunción del presidente Héctor Cámpora, publicó el primer número de la revista Cabildo. Antes que secretario de redacción fue su “inspirador y financista” gracias a un préstamo de LNP (léase de su madre), contó Horacio Verbitsky en Vigilia de armas. La revista Cabildo, donde hizo pública su admiración al fascismo, nació “con el objetivo de aglutinar a las fuerzas nacionalistas dispersas”, explicó Beraza. Su influencia “fue fundamentalmente ideológica en muchos sectores de las Fuerzas Armadas y de la Iglesia Católica”, escribió. Igual que LNP, fue “un espacio donde llegaban y se publicaban informaciones de los servicios de inteligencia”.

Cuando el peronismo clausuró Cabildo, sus responsables sacaron El Fortín, que también fue cerrada por “atentar contra la institucionalidad”. Entre junio del ’75 y hasta el mes previo al golpe, Massot escribió en Restauración, también abocada a promover la toma del poder por las Fuerzas Armadas. Las tres revistas por las que pasó apuntaron a “legitimar la destrucción del orden democrático y su reemplazo por soluciones de corte autoritario”, resumió la historiadora Patricia Orbe en su ponencia “Entre mitines y misas. La revista Cabildo y la red de sociabilidad nacionalista católica (1973-1976)”.

Entrevistado por la historiadora Belén Zapata cuando ya se sabía imputado, Massot dijo que su primer cargo en LNP fue “en marzo de 1976 como redactor editorialista”. Sin embargo, dos años antes, en marzo de 1974, la revista Militancia había dejado constancia de su influencia en la línea editorial del diario. “El nacionalismo ultrafascistoide le ‘brotó’ a LNP cuando uno de los nenes (el que está en el fino humor de Cabildo) comenzó a incursionar en el ‘periodismo’”, apuntó la publicación que dirigían Eduardo Luis Duhalde y Rodolfo Ortega Peña, asesinado ese año por la Triple A.

La escritura no le impidió poner el cuerpo a las batallas de la familia en el pago chico. Los gráficos de LNP recuerdan al Colorado, en reuniones ante el Ministerio de Trabajo, con armas para amedrentarlos en los pasillos de la empresa y provocándolos para que “hagan paro ahora”, el día del golpe de Estado. El 28 de septiembre de 1975, la mamá le encomendó ante escribano “todo trato con el personal”. Poco antes, un editorial del diario había anunciado que “LNP se encuentra en guerra” y se había presentado como víctima de “la infiltración más radicalizada”. Por esos meses, la sección Informaciones de Prefectura zona Atlántico Norte elaboró su informe sobre “guerrilla sindical” en LNP, que concluyó con una lista de “personal a ser raleado” (sic). La encabezaban Heinrich y Loyola, e incluía las direcciones de las casas donde los secuestraron para torturarlos y matarlos.

Consumado el derrocamiento del gobierno, Massot dijo haber hecho la conscripción en Campo de Mayo, el Primer Cuerpo de Ejército y la Capellanía Mayor Castrense, datos que Página/12 intentó corroborar sin suerte. Sí hay constancias de su paso por la ESMA: el ex capitán Adolfo Scilingo, amigo de su hermano Federico, lo recuerda visitando al almirante Rubén Chamorro, director de la ESMA, en la planta baja del Casino de Oficiales por el que pasaron miles de desaparecidos.

Hasta el momento, Massot sólo está imputado en Bahía Blanca. Los jueces foráneos que encabezaron los dos procesos de lesa humanidad en la ciudad no dudaron en poner la lupa sobre La Nueva Provincia: destacaron su “campaña de desinformación y propaganda negra” para “imponer la versión de los victimarios”, y crear “un estado de anomia legal en la sociedad que permitió el ejercicio brutal de violencia irracional” desde el Estado, y ordenaron investigar a sus directivos. La actuación de los jueces locales fue la que permitió morir impune a Gabrielli y ganar tiempo a Massot. El juez subrogante Santiago Martínez sostuvo que las pruebas no permitían siquiera hablar “de algún grado de complicidad”, y se negó a indagarlo. La Cámara Federal se tomó un semestre para reflexionar, no se animó a tanto, pero ideó una original maniobra para que Massot pudiera exponer como imputado (con derecho a mentir) antes de prestar declaración indagatoria. Ese paso se concretó seis días atrás e incluyó una puesta en escena con calles cortadas, vallas, perros, prefectos, servicios y policías pertrechados para la guerra. El juez Coleffi dictó el secreto de sumario y ahora deberá pronunciarse. La dirigencia política de Bahía Blanca mantiene un estruendoso silencio.
Fuente:Pagina12
Envío:Agnddhh


Massot, sobre la dictadura: "Yo no era un bebe de pecho, tuve participación"
25.03.2014
el director de la nueva provincia es investigado por delitos de lesa humanidad

El empresario bahiense realizó estas declaraciones en 2013, en la presentación de un libro. Ya fueron remitidas a dos fiscales federales.
Con unas pocas palabras, el director del diario La Nueva Provincia, Vicente Massot, dilapidó su defensa esgrimida la semana pasada ante el juez federal subrogante de Bahía Blanca, Álvaro Coleffi, en el marco de una causa en la que se lo acusa por delitos de lesa humanidad.

"No era un bebe de pecho, yo también tuve participación", se lo escucha decir en una grabación registrada por el periodista porteño Federico Randazzo durante una conferencia, y que ahora fue aportada a la justicia

"Yo no era un bebé de pecho, yo también tuve participación en esos hechos", dijo Massot en referencia a lo ocurrido durante la dictadura cívico militar, en la presentación de su libro El cielo por asalto. ERP, Montoneros y las razones de la lucha armada, realizada en Capital Federal el 25 de abril de 2013. Esa conferencia que Massot realizó en el Consejo Argentino de Relaciones Internacionales quedó registrada en el grabador del periodista Federico Randazzo, quien la puso a disposición de la Unidad Fiscal para Delitos de Lesa Humanidad, a cargo de José Nebbia y Miguel Palazzani.

El indicio se suma a los que ya poseían los fiscales, quienes pidieron la detención e indagatoria del empresario de medios, cuestión que debe decidir el juez Coleffi tras la declaración.

Massot es un firme defensor del terrorismo de Estado desde su diario La Nueva Provincia y la fiscalía lo acusa del asesinato de dos trabajadores gráficos de su diario, Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola, así como de la complicidad en el secuestro, tormentos y homicidio de 35 personas. Los fiscales argumentan que desde sus medios, Massot realizó aportes esenciales para encubrir y ocultar la represión, y enmarcaron esos crímenes en una asociación ilícita con el Ejército y la Armada, "con el objetivo criminal de eliminar un grupo nacional".

Si bien la declaración de Massot ante el juez bahiense no se hicieron públicas, trascendió que deslindó su responsabilidad y acusó a Montoneros por el asesinato de los obreros gráficos y aseguró que en el momento de los hechos no tenía poder de decisión en el diario, que estaba en manos de su madre, Diana Julio y de su hermano Federico Massot, ambos muertos. Pero en el audio entregado por Randazzo a la justicia, Massot se desmiente.

"Voy a empezar diciendo lo que no quise escribir, aquello que conscientemente traté de exorcizar al momento de tomar la pluma y empezar a escribir este ensayo", comienza su declaración. Y continúa: "Lo que no quise hacer es fulminar condenas, no por que no tenga una idea acabada de los hechos que jalonaron la vida argentina hace 40 años. Yo no era un bebé de pecho, yo también tuve participación en esos hechos; pero en todo caso, esta (la del libro) es una tarea intelectual que nada tiene que ver con la militancia o las preferencias ideológicas de cada uno."

Massot declaró el 18 de marzo pasado en la causa en la que está imputado por crímenes de lesa humanidad. Luego de sus dichos en sede judicial -su exposición duró casi tres horas-, el juez Coleffi dispuso el secreto de sumario. El empresario había sido citado luego de que un fallo de la Cámara Federal bahiense que en noviembre de 2013 obligó al juez a aceptar la declaración espontánea de Massot, que había sido negada por el magistrado
Fuente:TiempoArgentino
Envío:Agnddhh



25-3-2014
Días después los fiscales lo citaron a declarar
"Yo no era un bebé de pecho y tuve participación en esos hechos"

Vicente Massot, director de La Nueva Provincia, pronunció estas palabras durante la presentación de su libro "El cielo por asalto. ERP, Montoneros y las razones de la lucha armada”, en el Consejo Argentino de Relaciones Internacionales. Un periodista lo grabó.
Sol Vazquez
Una grabación de Vicente Massot, director del diario La Nueva Provincia, registró cuando dijo “haber participado en esos hechos”, refiriéndose a la represión de los años 70. La semana pasada tuvo un primer encuentro con la Justicia por la investigación de delitos de lesa humanidad.

Si antes se amparaba en la ignorancia de lo que ocurrió durante la dictadura con el diario La Nueva Provincia, ante los militares Vicente Massot declaró “no ser un bebé de pecho” para subrayar “yo también tuve participación en esos hechos”. Habló así de la represión de los años 70 ante un grupo de militares retirados que asistieron a la presentación de su libro “El cielo por asalto. ERP, Montoneros y las razones de la lucha armada”. La revelación la hizo en el Consejo Argentino de Relaciones Internacionales y fue registrada en abril del año pasado por el periodista Federico Randazzo que investiga la historia del diario La Nueva Provincia. Pocos días después los fiscales José Nebbia y Miguel Palazzani pidieron su declaración.

El 18 de marzo de 2014, hace apenas una semana, Vicente Massot habló por primera vez ante un juez por los hechos que se investigan. El juez es Álvaro Coleffi y los hechos son operaciones de acción psicológica al servicio del genocidio a través del diario La Nueva Provincia, y los homicidios de los obreros gráficos Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola, por los que Massot está cerca de quedar procesado como coautor. También estaban acusados su madre, Diana Julio, su hermano Federico y el ex jefe de redacción Mario Gabrielli, pero los tres fallecieron.

Sobre los obreros Massot se excusó ante el juez:
–Sólo los vi una vez en la empresa. Fue una situación excepcional, porque en los 70 el diario lo manejaba mi mamá y después mi hermano.

Los obreros pertenecían al Sindicato de Artes Gráficas de Bahía Blanca y fueron asesinados el 30 de junio de 1976. Massot es socio del diario desde 1974 cuando ya había dado pasos importantes en el nacionalismo católico en la revista Cabildo, fundada a principios de 1973 y financiada con dinero del diario La Nueva Provincia. Como antecedente de Cabildo, la otra revista que hizo historia fue Criterio, fundada en 1928 y dirigida en sus primeros años por Atilio Dell’Oro Maini. En uno y otro caso, las publicaciones funcionaron como sustento ideológico, con vínculos directos, de un sector importante de las Fuerzas Armadas.

En el audio se escucha: “Voy a empezar diciendo lo que no quise escribir, aquello que conscientemente traté –si con éxito o sin éxito, no me toca a mí juzgarlo– de exorcizar al momento de tomar la pluma. Lo que no quise hacer es fulminar condenas, levantar cadalsos, cargar a uno u otro contendiente con culpas. No porque no tenga una idea acabada, pero que vale solamente para mí, de los hechos que jalonaron la vida argentina hace 40 años”, esgrimiendo una especie de grado cero de la historia y de calculada “objetividad”.

“Yo no era un bebé de pecho. Y yo también tuve participación en esos hechos”. En la audiencia, entre los militares restirados, estaban Julio Bárbaro, Abel Posse y Cristian Breitenstein.
Casi 38 años pasaron de los asesinatos de los obreros gráficos y recién ahora los bahienses ven lo que creían imposible: a Massot sentado frente a funcionarios judiciales por una causa por delitos de lesa humanidad.

El director de La Nueva Provincia fue acompañado por su abogado Rubén Diskin y respondió las preguntas que le hicieron el juez subrogante Álvaro Coleffi y el fiscal Miguel Palazzani. La declaración está bajo secreto de sumario. El fiscal Jorge Auat, que supervisó la audiencia como Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, dijo al finalizar: “Hemos avanzado mucho, aunque falta para que la Justicia acelere esta instrucción. Tenemos confianza en que el juez dará lugar al pedido de la fiscalía, porque notamos que mostró buena voluntad en que este proceso avance sin obstáculos”. El pedido es que se llame a Massot para una “próxima indagatoria formal por su imputación”.

La situación del diario La Nueva Provincia –a través de sus responsables– es uno de los capítulos de la complicidad civil en la última dictadura militar. Del mismo modo, las investigaciones que tienen en la mira las empresas Papel Prensa, el Banco Latinoamericano de Inversión, la aerolínea Austral: de estas tres hay cuantiosa información en la documentación hallada en el subsuelo del Edificio Cóndor y presentada por el ministro de Defensa Agustín Rossi. Y la represión en Villa Constitución para amedrentar a los obreros organizados de la empresa Acindar, dirigida en ese momento –1975– por Martínez de Hoz, como antesala de lo que ocurriría en la dictadura.
Fuente:Infojus

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