26 de marzo de 2014

CUATRO TESTIGOS COMPLICARON MÁS LA SITUACIÓN DE HOOFT.

Cuatro testigos complicaron más la situación de Hooft
26.03.2014 
el magistrado suspendido es investigado por un jury de enjuiciamiento

Un ex policía dijo que lo vio revisar listas de detenidos de un centro clandestino. La esposa de un desaparecido también lo comprometió.
Un ex policía aseguró que durante la dictadura cívico-militar el juez marplatense Pedro Federico Hooft, suspendido en sus funciones por su presunta participación en crímenes de lesa humanidad, revisaba las listas de detenidos de un centro clandestino de detención donde, en una oportunidad, lo vio ingresar al sector de los calabozos. Ese testimonio, sumado al de la esposa de un desaparecido en la Noche de las corbatas y cuyo expediente fue rechazado por el magistrado, y los de funcionarios de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia, que hallaron en el archivo de su juzgado presentaciones por la desaparición del abogado Jorge Candeloro –que el juez había asegurado que estaba extraviado–, complicaron al magistrado que es investigado por un Jury de Enjuiciamiento que podría desplazarlo y habilitar su indagatoria por la justicia federal. Marcelino Blaustein fue el primer testigo en la cuarta audiencia del Jury que se sigue a Hooft en La Plata. El policía, absuelto en 2012 en el juicio por el denominado "circuito represivo Mar del Plata-Necochea", aseguró que cuando realizaba la guardia en la Comisaría 4º de esa ciudad, donde en dictadura funcionó un centro clandestino de detención, vio ingresar al juez.

"En mi presencia concurrió una sola vez", dijo el testigo. "Le mostré las listas (de detenidos) y el libro de guardias y luego procedió a hacer una inspección de rutina en los calabozos", completó, y aseguró que durante su servicio fue la única vez que concurrió un juez a ese centro. Los dichos de Blaustein se sumaron al de la sobreviviente Norma Ariella quien la semana pasada había asegurado que el magistrado concurrió al centro clandestino del Grupo de Artillería de Defensa Aérea 601.

En la misma audiencia declararon los funcionarios de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia Pedro Benito y Sebastián Dinius, que en septiembre de 2007 hallaron los habeas corpus a favor de los abogados desaparecidos Jorge Candeloro y Raúl Alais. Del hallazgo también dieron cuenta ante el jury el por entonces abogado de la Secretaría Eduardo Reszes y la secretaria de la Cámara de Apelaciones de Mar del Plata, Laura Radesca. Según Benito y Dinius, las presentaciones por Candeloro y Alais estaban sueltas entre un grupo de expedientes apilados debajo de una escalera en un depósito infectado de ratas. Resaltaron que los legajos del Juzgado Nº 3 de Hooft, a diferencia de otros, estaban abandonados. Dinius recordó que el hallazgo se produjo en 2007, luego de que una acordada entre la Secretaría y la Suprema Corte de Justicia Bonaerense habilitó la búsqueda de expedientes del período 1976-1983 que podrían conducir a causas por delitos de lesa humanidad.

El habeas corpus a favor de Candeloro es para la parte acusadora, que conduce el subsecretario de Derechos Humanos de la Nación, Luis Alem, una pieza clave en la investigación de la presunta participación del magistrado en su desaparición, ya que el propio acusado aseguró que ese expediente estaba perdido.
Fuente:TiempoArgentino
Envío:Agnddhh


SE REALIZO UNA AUDIENCIA EN EL JURY DE ENJUICIAMIENTO A PEDRO HOOFT
Nuevos testigos contra el magistrado
Ayer aportaron su testimonio la esposa de un desaparecido durante La Noche de las Corbatas, un ex policía procesado por delitos de lesa humanidad y un trabajador de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires.
La esposa de un detenido ilegalmente durante la última dictadura cívico-militar que aún permanece desaparecido, un ex policía procesado por delitos de lesa humanidad y un trabajador de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires comprometieron con sus testimonios ante el tribunal de enjuiciamiento al juez Pedro Hooft, suspendido en su cargo y bajo juicio político por su supuesta complicidad con el terrorismo de Estado.

“Mi esposo fue secuestrado el 6 de julio de 1977 en circunstancias en que estaba en su estudio jurídico. El 8, mi suegro (Raúl Hugo Alais) elevó un hábeas corpus ante el juzgado de Hooft y el 14 fue rechazado, y no tuvimos a través de la Justicia ninguna otra información sobre la búsqueda de mi marido”, denunció Susana Muñoz, al reconstruir el secuestro de Hugo Alanis en Mar del Plata, durante lo que hoy se conoce como La Noche de las Corbatas.

La mujer fue la primera en hablar ante el tribunal que lleva a cabo en La Plata el jury contra Hooft, que comenzó el 17 de marzo y deberá determinar si lo destituye del cargo. Ayer, recordó que luego de la desaparición de su esposo “hubo un pedido de certificación al año siguiente (1978), en mayo, de que ese recurso había sido presentado y se solicitaba una respuesta al hábeas corpus”, pero el resultado fue nulo.

“Recién cuando declaré en los juicios por la verdad, en 2006, pude tener en mis manos todos los escritos que habían sido encontrados en un allanamiento que se hizo en el juzgado de Hooft. Todo fue negativo”, añadió.

Tras Muñoz, declaró en el marco del proceso oral el policía retirado de la Bonaerense Marcelo Blaustein, quien narró su experiencia con el juez marplatense suspendido cuando aquél visitó la comisaría cuarta de Mar del Plata “entre los años 1976 y 1978”. “En el lugar se encontraban detenidas personas por disposición el Poder Ejecutivo Nacional y otras por el Poder Judicial. Todos estaban diferenciados en dos listados que fueron revisados por Hooft en su visita”, detalló el ex policía, quien se encuentra procesado en otra causa vinculada con delitos de lesa humanidad.

“Cuando fue Hooft, lo acompañé hasta el acceso a los calabozos y realizó una inspección de rutina junto al cabo que custodiaba el lugar” en donde “se encontraba detenida Marta García de Candeloro, quien estuvo en la lista y estaba a disposición del PEN”, remarcó ayer. García de Candeloro había sido secuestrada en Neuquén junto con su marido, Jorge Candeloro. Ambos fueron trasladados a Mar del Plata. A ella la “blanquearon” en una cárcel común. Su marido permanece desaparecido.

El último testigo del jury a Hooft fue Pedro Benito, empleado de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires que participó del allanamiento realizado en 2007 al despacho del magistrado denunciado por el ex secretario de Derechos Humanos de la Nación Eduardo Luis Duhalde y organismos de derechos humanos y organizaciones políticas de cometer violaciones a los derechos humanos al desestimar hábeas corpus de hombres y mujeres secuestrados durante los años de horror con el propósito de encubrir esos crímenes. Ante el tribunal de enjuiciamiento, informó que durante la búsqueda “se encontraron algunos expedientes del período del ’76 y ’77, con competencia en el tribunal 3”, el que tenía a su cargo el juez suspendido. “Recuerdo en particular el de (Jorge) Candeloro y el de (Hugo) Alais, los recuerdo por conocer las historias de los casos”, aseguró.
Fuente:Pagina12
Envío:Agnddhh


26-3-2014
Quinta audiencia del jury
"Le pedí al juez Hooft que me ayudara y me dio la espalda"

Esto declaró Marta García, testigo crucial, en la audiencia de hoy. El presidente del jury pidió no revictimizar a la mujer secuestrada en 1977. Además aportó una serie de pruebas documentales producidas hace más de treinta años, entre ellas el habeas corpus que presentó su suegro, Nicolás Candeloro, por ella y su esposo.
Por: Pablo Waisberg
Marcelo Nuñez
-¿Usted lo ve al acusado acá? ¿Lo puede señalar?- preguntó el abogado Cesar Sivo, integrante de la acusación contra el juez Pedro Hooft. Marta García de Candeloro dijo que sí. Giró apenas su cabeza hacia la izquierda, levantó un poco la frente y le sostuvo la mirada a Hooft, que la siguió mirando sin mover ningún músculo. “Es él”, dijo. Su voz ya no estaba apretada por la angustia que casi la había ahogado dos o tres veces durante las casi cinco horas de declaración en la quinta audiencia del juicio político contra Hooft. Una de ellas fue cuando, casi en un lamento, se preguntó por qué no había tenido el derecho de enterrar a su marido muerto, por qué sus hijos no podían saber dónde estaban los restos de su padre.

La primera vez que la voz se le hizo casi un hilo fue cuando recordó la visita de Hooft a la comisaría Cuarta de Mar del Plata. Allí había llegado después de pasar un mes y medio en La Cueva, una construcción semienterrada bajo el radar de la Base Aérea marplatense, y de escuchar morir a su marido a unos metros de ella. Ya no la torturaban  pero estaba en una celda sin ventanas que tenía menos de dos metros cuadrados y una puerta de chapa con una mirilla. “Los presos comunes empezaron a gritar ahí viene el juez y  le decían ´juez Hooft´. Hooft preguntaba quién estaba detrás de cada puerta y luego la abrían. La mia no la abrían nunca pero una de esas veces me animé, mire por la mirilla, lo vi a Hooft y a (Marcelino) Blaustein (inspector y tercero en la jerarquía de la comisaría) y le dije: Dr. Hooft soy la señora de Candeoloro. Le pedí que me ayudara pero me dio la espalda"

El ahogo no le llegó ahí sino cuando empezó a explicar qué significaba para ella la visita del magistrado, que había sido nombrado unos meses después del inicio de la última dictadura: “Era una esperanza, era alguien que podía salir afuera y llegar a decirle a mi familia que estaba viva”. Ahí mismo la voz pareció naufragar pero tomó aire y contó que ese episodio no fue gratuito: “Blaustein volvió poco después y me dijo, de una manera tajante que no había tenido hasta ahí, que si volvía a hablar con un juez me iban a trasladar. Y ahí me volvió a meter en La Cueva, mi mente volvió a ese lugar”.

En primera fila la escucharon atentamente dos de los hijos de Hooft, Bernardo y Lynette. Federico Hooft hijo estaba en la mesa de la defensa, acompañando de cerca a su padre y separado apenas por el abogado Hector Granillo Fernández. También estaba el ex intendente y senador massista Patricio Hogan, que se mantuvo muy cerca de la familia Hooft.

El que no estaba era el diputado bonaerense Guido Lorenzino Matta (Frente para la Victoria), que no fue ayer porque se demoró en una reunión con el gobernador Daniel Scioli y ya quedó fuera del proceso. Según la Ley  8085, debe participar de todas las audiencias para poder votar. “No llegaba antes de la una y llamé para avisar pero me dijeron que no me podían esperar. Ya me pasó en otros jury y este es un jury igual que cualquier otro. La importancia se la están dando los medios de comunicación”, explicó Lorenzino Matta ante una consulta de Infojus Noticias. Esa no pareció ser la visión del diputado Fernando “Chino” Navarro, dirigente del Movimiento Evita, que llegó junto a Miguel Funes y le pareció “rara” la ausencia de Lorenzino Matta.

Para Marta García la importancia de este jury –es en los hechos- la posibilidad de abrir el cerrojo del juicio penal donde se investiga quienes fueron loa responsables de la Noche de las Corbatas. En esa causa se intenta determinar si Hooft aportó como una suerte de “zona liberada” judicial para ese mega operativo represivo que terminó con la vida de varios abogados laboralistas, entre los que se encontraban Candeloro, Norberto Centeno, Tomás Fresneda y su esposa, Mercedes Argañaraz, Hugo Alais y Salvador Arestin. Desde que se inicio la causa penal, hace ocho años, Hooft se negó sistemáticamente a presentarse ante la Justicia Federal. Sus fueros de magistrado impiden que el juez Martín Baba lo haga comparecer por la fuerza pública.

Además de su declaración, Marta García aportó una serie de pruebas documentales producidas hace más de treinta años: el habeas corpus que presentó su suegro, Nicolás Candeloro, por ella y su esposo, la respuesta del Ejército diciéndole a Hooft que Candeoloro había sido “abatido” y recortes periodísticos de diarios de 1985 que señalaban que en ese año ella había presentado en el juicio a la Juntas Militares esos mismos documentos que marcan cuál fue el comportamiento de Hooft como magistrado. “Yo conocí el caso de otro juez que renunció cuando no pudo investigar pero yo nunca pensé en eso, pero sí que algún resquicio quedaba, que su obligación era saber qué había ocurrido con el cuerpo de mi marido para que tengamos el derecho de enterrarlo”, dijo en un hilo de voz.

Las preguntas de la defensa que encabezó Granillo Fernández y llegaron después de dos horas que Marta García estaba sentada ante el tribunal. Apuntaron a señalar los límites de acción que tenían los magistrados en medio de la ultima dictadura. Sin embargo, las últimas funcionaron como una pista de hielo para la defensa.

-¿En ese breve lapso de seis meses que pasó detenida…- preguntó Granillo Fernández.
-Breve?!- lo cortó, suave pero en seco, Marta García y completó: “Parecieron años”.

La otra pregunta resbalosa intentó mostrar los vínculos de Hooft con el movimiento de derechos humanos.
-¿Usted sabía que el doctor Hooft fue fundador de la APDH?
-No fue. Yo estuve cuando se creó la APDH de Mar del Plata y no fue.

Pasadas las tres de la tarde, después de casi cinco horas de declaración, la defensa de Hooft no tuvo más preguntas. La sala del primer piso del edificio de la Suprema Corte bonaerense empezó a vaciarse. Los primeros que salieron fueron los abogados de la acusación. Poco después salió la defensa y Lynette caminó abrazando a su padre, alrededor de ellos iban los letrados y el resto de la familia.

Pasaron a unos metros de Marta García, que se demoró abrazada a Susana Muñoz, viuda de Alais. Se agarró a un cigarrillo, bajó las escaleras, salió del edificio y se encontró con su hijo en la vereda. Lo abrazó y ahí sí, lloró.
Fuente:Infojus

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