19 de abril de 2014

LA JUSTICIA DEFINE SI MASSOT CONTINUARÁ EN LIBERTAD.

19.04.2014
El martes, en los tribunales federales de bahía blanca 
La justicia define si Massot continuará en libertad 
La Cámara Federal resolverá la apelación a la denegatoria de detención del empresario, quien será indagado dos días después.
Por: Franco Mizrahi
El próximo martes por la mañana se debatirá en tribunales la libertad de Vicente Massot, director del diario bahiense La Nueva Provincia,  quien está denunciado por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura. Ese día, la Cámara Federal de Bahía Blanca recibirá los argumentos de los fiscales del caso, Miguel Ángel Palazzani y José Nebbia, quienes apelaron la denegatoria  del juez  Álvaro Coleffi de ordenar la detención del empresario periodístico. Tras la audiencia, el tribunal estará en condiciones de ratificar o rectificar la decisión del magistrado. La medida cobra vital importancia porque el jueves, Coleffi le tomará declaración indagatoria a Massot y resolverá su situación procesal.

El 4 de abril pasado, en la misma resolución en que rechazó la reclusión de Massot, el juez consideró que existen "suficientes elementos" para convocarlo "a prestar declaración indagatoria" y le prohibió salir del país.
Si bien los procuradores estuvieron conformes con aquella decisión, cuestionaron que se dejase en libertad al director de La Nueva Provincia.

Los fiscales citan como antecedente el caso del cura Aldo Omar Vara, ex capellán del V Cuerpo del Ejército entre 1971 y 1979, quien está denunciado por violaciones a los Derechos Humanos durante el terrorismo de estado en Bahía Blanca y se encuentra prófugo. El año pasado, el tribunal local rectificó un fallo de primera instancia del juez Santiago Martínez y ordenó la declaración indagatoria y detención del acusado, tal como solicitaban estos mismos procuradores. La resolución llegó tarde y Vara se fugó.

"Pedimos que se aplique el mismo criterio que en el caso Vara", explicó a este diario José Nebbia. "Para profugarse hacen falta recursos y contactos. Y Massot los tiene", consideró el investigador. La expectativa es que el tribunal se expida con premura. El planteo más optimista para la fiscalía es que Massot llegue a la indagatoria detenido. Para que esto suceda se deben revertir los argumentos de Coleffi, quien mantuvo la libertad del imputado al considerar su conducta durante el trámite de la causa, su conocimiento público y su arraigo en la ciudad. Por caso, para demostrar su arraigo, el director de La Nueva Provincia presentó un documento que acredita que integra la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas. En una demostración de lealtad, esta entidad que está integrada por ex funcionarios de la última dictadura y empresarios como Carlos Pedro Blaquier, acusado al igual que Massot por crímenes de lesa humanidad, publicó el 15 de abril un artículo en el diario La Nación en el que manifestó su "profunda preocupación por la situación procesal" del empresario periodístico.

La audiencia y la posterior indagatoria de Massot se realizarán mientras aún se escuchan los cuestionamientos por parte de ciertos sectores como La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) al allanamiento que realizó la justicia en  las oficinas comerciales y en el archivo de La Nueva Provincia. Los vínculos de ADEPA con el diario bahiense son públicos: Carlos Rago, representante del periódico, preside la secretaría general de la organización y la comisión "Federico C. Massot" (encargada de otorgar las distinciones "Premios ADEPA al Periodismo"). Por eso no sorprende que la asociación defienda al empresario caído en desgracia y denuncie que el "allanamiento compromete garantías constitucionales".

Lejos de las acusaciones, Nebbia explicó que los resultados del allanamiento refuerzan y confirman lo que sostiene la fiscalía. "La documentación secuestrada contrasta con algunas de las cosas que Massot declaró el 18 de marzo pasado (cuando se presentó espontáneamente en tribunales, presionado por una decisión de la cámara federal)", indicó el procurador. La información será utilizada en la indagatoria, el próximo jueves.
Allí, el empresario deberá defenderse de los cargos que pesan en su contra: instigación y encubrimiento de los asesinatos de dos trabajadores gráficos de su periódico, Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola, y realizar desde La Nueva Provincia aportes esenciales para favorecer y encubrir un plan criminal de exterminio.
Fuente:TiempoArgentino




PANORAMA POLITICO
Ciencias Morales
Po
r Luis Bruschtein


Imagen: Rolando Andrade
Manuel Solanet fue viceministro de Economía durante la dictadura, cuando el ministro era José Alfredo Martínez de Hoz. Santiago Kovadloff es un hombre de centro, escritor, ensayista y filósofo. No tuvo nada que ver con la dictadura. Solanet y Kovadloff firmaron, como presidente y vice de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Política, una declaración en solidaridad con Vicente Massot, el director del diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca, quien está siendo juzgado por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura. La Justicia dictaminará su responsabilidad, lo real es que Massot fue secretario de redacción de la revista Cabildo en los años ’70, una publicación de ultraderecha católica, y a partir del ’75 fue encargado de las relaciones con el personal del diario La Nueva Provincia, el más leído en Bahía Blanca. 

En 1976 fueron secuestrados los dos delegados gremiales del diario y la causa investiga esas desapariciones. Massot tuvo que renunciar en los años ’90, cuando era ministro de Defensa de Carlos Menem, por haber argumentado públicamente a favor de la aplicación de la tortura. Esta Academia de Ciencias Morales, integrada por muchos ex funcionarios de la dictadura, es decir, el gobierno más inmoral de la historia argentina reciente, asegura que la acusación fue instigada por el Gobierno por motivaciones ideológicas.


Eso dice el comunicado que firman Solanet y Kovadloff. Así, un hombre que fue funcionario de la dictadura pretende asumirse como juez moral de un gobierno democrático. Y otro que se dice democrático elige al funcionario de una dictadura atroz como socio para descalificar a las instituciones democráticas. La relación entre uno y otro, que existe a pesar de que tendría que ser imposible, puede explicar muchos escenarios de la historia política local.

En una entrevista en Infobae de esta semana, el intelectual Juan José Sebreli dijo que el kirchnerismo es la continuación histórica del primer peronismo y afirmó que por ese motivo, por esa semejanza, “allí está el huevo de la serpiente”. Sebreli es un intelectual que empezó escribiendo en publicaciones de izquierda como Contornos, en 1952, y fue derivando hacia posiciones conservadoras y de centro, muy antiperonistas. El intelectual identifica al peronismo como el principal culpable de las grandes tragedias argentinas. No se refiere a las dictaduras militares ni a la derecha peronista, sino al peronismo del ’45, que democratizó la distribución de la renta y protagonizó el fenómeno de inclusión social masivo más importante del siglo XX en Argentina. El kirchnerismo es la continuación de ese peronismo, dice, y por eso “allí está el huevo de la serpiente”. La metáfora alude al autoritarismo, al personalismo y al desprecio por las instituciones democráticas que dice ver en el peronismo del ’45 y en el actual kirchnerismo.

Más allá de la mirada que cualquiera tenga del peronismo y del kirchnerismo, desde el punto de vista de la república, de la democracia y del sentido común más elemental, las responsables de las tragedias más dolorosas de la historia argentina más o menos reciente han sido las dictaduras militares. Y ninguna dictadura militar se hizo en nombre del peronismo. Por el contrario, la mayoría de ellas se hicieron contra el peronismo, porque, al igual que Sebreli, sus cabecillas decían que percibían en el peronismo “el huevo de la serpiente”, que en aquella época eran el fascismo y el comunismo. Estos golpes militares se hacían para defender del peronismo a la democracia, a pesar de que el peronismo en todas sus variables, incluso las más antipáticas, llegó siempre al gobierno de manera democrática. Sebreli tampoco estuvo vinculado con la dictadura. Sin embargo, esos lazos de familia, esos puntos de contacto entre su pensamiento y el de los dictadores echa luz sobre otras cuestiones argentinas.

Kovadloff y Sebreli son intelectuales representativos y los dos coinciden en que el peronismo es peor que cualquier dictadura. Ese esquema que comparten los convierte en expresión de una tradición en la cultura hegemónica en Argentina, sobre todo entre las clases sociales que tienen más resonancia, las altas y medias, una tradición cultural de dominación. Para un sector importante de estas clases el peronismo es más terrible que las dictaduras más sangrientas. Es una concepción donde coexisten absurdamente y en forma pacífica la idea republicana y democrática y la de dictadura. Pero esa coexistencia pacífica proyecta tensiones violentas hacia la sociedad.

Además de Solanet, en la Academia de Ciencias Morales de la que es vicepresidente Kovadloff, participan o han participado personajes como Carlos Blaquier, Alberto Rodríguez Varela, Horacio García Belsunce, José Claudio Escribano, el mismo Massot y otros funcionarios, propagandistas y defensores de dictaduras militares.

El filósofo y ensayista nunca dijo que apoyaba a una dictadura, pero su participación en ese colectivo demuestra que concibe a la dictadura como un mal inevitable y menor. De lo contrario no podría estar allí. Proyectado hacia la sociedad, resulta un discurso enloquecedor donde los supuestamente más democráticos aparecen asociados con los más autoritarios con el único fin de reprimir a la expresión política de las mayorías que son las que tendrían que gobernar en un sistema democrático. El mensaje no es democracia “o” dictadura, sino democracia “es” dictadura. Un mensaje enfermo que fue el predominante entre el ’55 y el ’83 que desembocó en los años de violencia furiosa. Y también fue el concepto que primó en el golpe del ’30 contra Yrigoyen.

Esta idea de que democracia es dictadura, siempre verbalizada con gran cantidad de intermediaciones (puede serlo o en algún momento lo es, o sólo es transitorio, o sólo es dictablanda y miles de otros seudoatenuantes) fue instalada en muchos hogares de clase media, incluso más o menos progresistas. La contradicción es tan grotesca que la única forma de tomarla era como retablo religioso. Son antagonismos que sólo puede unir una creencia ciega. Romper esa ceguera es abrirse a reacomodos y rupturas que, por desconocidos, toman el aspecto de un caos que está en la naturaleza de los cambios. El peronismo ha tenido grandes desprolijidades y muchas de las críticas que se le han hecho fueron acertadas. Parte del miedo al peronismo tiene esa causa. Pero otra parte importante es el miedo al cambio. Porque el cambio, lo haga el peronismo o cualquier otra fuerza, surge de la realidad que hay que cambiar, es parte de ella, no viene de las lunas de Saturno, y arrastra muchas de esas lacras. El que rechaza los procesos de cambio por impuros, en realidad está pidiendo que no cambie nada, como sucede con las sectas de izquierda y con los falsos republicanos de derecha.

Sebreli y Kovadloff no han apoyado dictaduras pero aparecen como emergentes de la ideología que siempre las justificó y sin la cual nunca pudieron existir. Representan el pensamiento de lo que fue la base social de las dictaduras argentinas a pesar de que ambos formulan expresamente una vocación democrática. Pero se convierte en un discurso sólo aparentemente democrático que tiene una centralidad autoritaria cuando excomulga a las mayorías populares de cualquier posibilidad de convivencia más o menos normal. Una fuerza política nunca es peor que una dictadura, como plantea Sebreli cuando acusa al peronismo y al kirchnerismo de ser “el huevo de la serpiente”, o Kovadloff cuando prefiere asociarse a funcionarios de la dictadura para descalificar a un gobierno democrático.

La piedra basal de la democracia está en la capacidad de aceptar otro juego político que no sea el propio. Es decir, un juego que tiene otros paradigmas y que se asienta en un universo cultural diferente al propio. No se trata de dejar de criticarlo o de dejar de intentar reemplazarlo a partir de la construcción de nuevas mayorías. Se trata de no desconocerlo, de no calificarlo como peor que un gobierno de facto, y de interactuar con él, de hacer política. La firma de Kovadloff en ese comunicado no se compagina con ninguna vocación democrática. En Argentina hubo una dictadura y Kovadloff se asocia con sus personeros económicos e intelectuales. Y la afirmación de Sebreli expresa su fracaso intelectual porque el peronismo ha demostrado que forma parte del juego político democrático en Argentina. Por eso, decir que es el huevo de la serpiente es lo mismo que decir que Argentina no tiene destino, es bajar la persiana de la historia y demuestra su incapacidad para visualizar un escenario vivible diferente al de su interés.
Fuente:Pagina12

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