Por Horacio Verbitsky
Un informe de la Procuración sobre los beneficios extraordinarios de la cementera Loma Negra con el golpe del ’76 y el asesinato del abogado laboralista Carlos Moreno deja en evidencia la raíz económica del terrorismo de Estado. Por ese crimen ya fueron condenados tres militares y dos empresarios. La investigación avanza ahora sobre el directorio que presidía Amalita Fortabat.
LOMA NEGRA Y LAS TANGIBLES RAZONES DE SU APOYO AL GOLPE DE 1976
Microeconomía del terror
La raíz económica del terrorismo de Estado quedó en evidencia en un extraordinario informe de la Procuración General sobre los beneficios que obtuvo Loma Negra con el golpe cívico-militar y el asesinato en mayo de 1977 del abogado laboralista Carlos Alberto Moreno. Por ese crimen ya fueron condenados tres militares y dos empresarios que prestaron una finca para que allí funcionara un campo de concentración. Ahora la investigación avanza sobre el directorio que presidía Amalia Fortabat.
Por Horacio Verbitsky
El asesinato del abogado Moreno aseguró ganancias extraordinarias.Imagen: Télam
Un extraordinario estudio de la Procuración General de la Nación puso en evidencia el trasfondo económico del asesinato en 1977 del abogado laboralista Carlos Alberto Moreno, quien defendía a los trabajadores mineros de la empresa Loma Negra. Por los juicios en aplicación de la ley de contrato de trabajo que Moreno le ganó por enfermedades ocupacionales y reclamos por la implementación de medidas de seguridad e higiene, la cementera que entonces pertenecía a Amalia Lacroze de Fortabat incluyó en sus estados contables una previsión de pérdidas para el pago de indemnizaciones, que se redujo en forma drástica luego del secuestro y asesinato del abogado. Del mismo modo cayó el costo laboral de la empresa y se incrementaron sus utilidades. Pocas veces las razones profundas de la complicidad del poder económico con la dictadura quedaron expuestas con mayor claridad y nunca antes una oficina del Estado las había investigado con semejante voluntad y capacidad técnica.
Un extraordinario estudio de la Procuración General de la Nación puso en evidencia el trasfondo económico del asesinato en 1977 del abogado laboralista Carlos Alberto Moreno, quien defendía a los trabajadores mineros de la empresa Loma Negra. Por los juicios en aplicación de la ley de contrato de trabajo que Moreno le ganó por enfermedades ocupacionales y reclamos por la implementación de medidas de seguridad e higiene, la cementera que entonces pertenecía a Amalia Lacroze de Fortabat incluyó en sus estados contables una previsión de pérdidas para el pago de indemnizaciones, que se redujo en forma drástica luego del secuestro y asesinato del abogado. Del mismo modo cayó el costo laboral de la empresa y se incrementaron sus utilidades. Pocas veces las razones profundas de la complicidad del poder económico con la dictadura quedaron expuestas con mayor claridad y nunca antes una oficina del Estado las había investigado con semejante voluntad y capacidad técnica.
El estudio fue realizado por la Oficina de Investigación Económica y Análisis Financiero de la Procuración (OFINEC), una de las innovaciones impulsadas por su titular, Alejandra Gils Carbó, quien la creó el 12 de marzo de este año, para “mejorar la actividad persecutoria en casos de criminalidad organizada y otros fenómenos delictivos de relevancia institucional con complejidad técnico-investigativa en materia económica”. Gils Carbó designó allí a la contadora Judith König, que desde 1984 se especializa en el estudio de las dimensiones económicas de los crímenes de lesa humanidad. Ese año, recién egresada, integró el equipo de la Fiscalía ante la Cámara Federal de la Capital que trabajó en el histórico juicio a Videla, Massera & Compañía. La resolución 341/14 de la Procuración estableció que la nueva oficina colaboraría con varias de las Procuradurías especializadas que también creó Gils Carbó: de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), de Narcocriminalidad (Procunar), de Violencia Institucional (Procuvin), de Combate de la Trata y Explotación de Personas (Protex) y de Crímenes contra la Humanidad.
En abril de 2005, Fortabat y su hija Inés Lafuente vendieron el paquete de control de Loma Negra al grupo brasileño Camargo Correa Cimentos, que pagó por esas acciones 1025 millones de dólares. La ex propietaria falleció en febrero de 2012, luego de colocar los fondos recibidos por la venta en un fideicomiso financiero para el que contrató como administrador al actual diputado republicano Alfonso de Prat Gay.
Al mes siguiente de la muerte de Fortabat, los jueces Roberto Falcone, Mario Portela y Néstor Parra del Tribunal Oral Federal de Mar del Plata, que juzgó esta causa en Tandil, condenaron a prisión perpetua a los coroneles retirados Julio Tommasi y Roque Pappalardo y al suboficial José Luis Ojeda por la privación ilegal de la libertad, los tormentos agravados y el homicidio de Moreno, y a 15 y 11 años de prisión a los hermanos Emilio y Julio Méndez, en cuya chacra en las afueras de Tandil funcionó el centro clandestino de concentración en el que el defensor de los trabajadores de Loma Negra fue torturado y asesinado. Tommasi era jefe del Area 121 y del Batallón Logístico 1 de Tandil. Pappalardo condujo el secuestro y Ojeda persiguió a los tiros a Moreno cuando logró escaparse. Emilio Méndez era gerente del Banco Comercial de Tandil y vicepresidente de la Usina Popular y su hermano administraba campos. Para el tribunal existe “la posibilidad de que estemos frente a un crimen por encargo o por codicia”. Las condenas fueron confirmadas en agosto por los jueces de la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal, Juan Carlos Gemignani, Mariano Borinsky y Gustavo Hornos, y desde febrero de este año están a consideración de la Corte Suprema de Justicia. Los camaristas reseñaron la actuación de Moreno en la Juventud Peronista cuando estudiaba en la Facultad de Derecho y su “profundo compromiso social que se cristalizó en la decisión que tomara al finalizar sus estudios de defender los intereses de la parte obrera”, lo cual lo convirtió en “una molestia para el poder económico de aquella época”. El fallo incluyó la orden de investigar al directorio de Loma Negra, por la sospecha de que haya inducido los crímenes cometidos, al ex ministro de Gobierno Jaime Smart y a quienes integraban entonces la Suprema Corte de justicia bonaerense. Uno de los testigos decisivos fue el ex juez Carlos Pagliere, quien investigó en aquel momento la desaparición de Moreno.
Cuando pidió ayuda a la Suprema Corte, sus integrantes le aconsejaron que se apartara del expediente y, luego de un llamado de Smart, le informaron que Moreno había muerto en un enfrentamiento con fuerzas militares, según un comunicado del Cuerpo I de Ejército. Sin embargo, quedó establecido que el comunicado castrense se elaboró en el tribunal supremo de la provincia de Buenos Aires.
A raíz de estas resoluciones, el fiscal federal de Azul Walter Romero solicitó a la empresa la documentación contable de aquella época, que fue entregada por Camargo Correa. König y las contadoras Magalí Bausset y Eleonora Feser trabajaron en la Fiscalía sobre 118 libros contables del período 1975-1983. Luego de un estudio a fondo de esa documentación elaboraron un Análisis de la Rentabilidad de la empresa y del Costo Laboral durante el período analizado. Para profundizar el análisis la OFINEC pidió a Romero que obtuviera los Libros Sueldos y Jornales y diversos legajos de personal. Dadas las fluctuaciones de la moneda en ese período, las cifras fueron actualizadas a valores de noviembre de 2013, de modo de poder realizar comparaciones entre distintos años. En el balance que cerró en la semana del golpe de Estado, el 31 de marzo de 1976, Loma Negra tuvo pérdidas, situación que se revirtió a partir del año siguiente, con un pico de ganancias en el ejercicio que cerró el 31 de marzo de 1981, como se observa en el gráfico 1. No fue algo que tomara de sorpresa a Fortabat: en la Asamblea General Ordinaria del 4 de junio de 1976, el Directorio expresó que confiaba “en el país y en nuestros conciudadanos” y creía que “en el futuro ha de mejorar la situación actual, permitiéndonos obtener la rentabilidad adecuada”.
Gráfico 1
La fuente de todos los gráficos es el informe preliminar de la Ofinec, basado en los libros contables de Loma Negra.
Gráfico 2
Gráfico 3
Acaso lo más relevante para la causa judicial originada por el calvario de Moreno sea la evolución de la cuenta contable que en los libros de la empresa se identifica como Previsión Ley 20.744. Allí constan los importes que Loma Negra preveía que debería afrontar en el futuro en concepto de indemnizaciones por aplicación de la Ley de Contrato de Trabajo. Según la doctrina contable citada en el informe, de esa previsión “nace un pasivo contingente, que puede o no llegar a suceder; de ocurrir el hecho para el cual fue creado, pasa a convertirse en un Pasivo Cierto”. El golpe cívico-militar de 1976, la reforma de facto de la ley de contrato de trabajo y la supresión del molesto abogado laboralista Moreno fueron las herramientas idóneas para disminuir en forma abrupta ese pasivo contingente destinado al pago de juicios laborales (ver Gráfico 4). En el ejercicio cerrado en 1975 reservó 15 millones de pesos para hacer frente a este tipo de juicios, cifra que se redujo cinco veces, hasta menos de 3 millones, durante el ejercicio que cerró el 31 de marzo de 1978, aquel durante el que ocurrió el asesinato de quien llevaba los juicios de los trabajadores contra Loma Negra. Esta disminución en la previsión contable liberó a la empresa de un importante costo laboral y mejoró sus resultados positivos.
Gráfico 4
Gráfico 5
La frazada verde
Por Horacio Verbitsky
Según el informe preliminar de la Oficina de Investigación Económica y Análisis Financiero de la Procuración, “en la causa judicial en la que se investigó el secuestro, tortura y muerte del abogado Moreno, se probó que fue secuestrado el día 29 de abril de 1977 y que unos días después logró huir en muy mal estado de salud, siendo luego recapturado. Permaneció ilegalmente privado de su libertad en condiciones infrahumanas y sometido a cruentas sesiones de tortura en la chacra utilizada por las fuerzas armadas como centro clandestino de detención. Finalmente, fue asesinado por sus secuestradores en total estado de indefensión”. El fallo del TOF de Mar del Plata estableció que luego de su secuestro en Olavarría, Moreno fue conducido a Tandil. En la chacra de los hermanos Méndez fue torturado con picana eléctrica. El 3 de mayo de 1977, logró escaparse a la chacra lindera, con saco y sin camisa, con los zapatos en la mano y el dedo gordo del pie lastimado e infectado, con magulladuras en la espalda y en el cuello. Recapturado por el suboficial Ojeda, que lo persiguió a los tiros, lo llevaron de regreso a la chacra donde ese mismo día, “recibió por lo menos un disparo en el pecho a corta distancia, lo que provocó su muerte”. El informe de la Ofinec consigna que el cuerpo fue entregado a sus familiares en la Jefatura de Policía de la Provincia de Buenos Aires “envuelto en una frazada verde del Ejército Argentino”.
Fuente:Pagina12


No hay comentarios:
Publicar un comentario