25 de mayo de 2014

TUCUMÁN: PIDEN LA MÁXIMA CONDENA.

Piden la pena máxima para dos ex militares por el 

“fusilamiento” de De Benedetti

Comenzaron los alegatos en el juicio por la muerte, en 1978, del joven militante del ERP
“En su pecho, noble y bueno, ha quedado como una inmensa ventana. Por ella se puede ver cómo fue todo y con qué entereza lo afrontó”. El fragmento de una carta que Elide, madre de Osvaldo “Tordo” De Benedetti, escribió a familiares exiliados fue uno de los pasajes más fuertes de la exposición de los querellantes Bernardo Lobo Bugeau y Pablo Gargiulo. Los abogados que representan a los hijos del militante del ERP y a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación inauguraron los alegatos en el juicio por delitos de lesa humanidad que determinará las responsabilidades de seis ex militares en la muerte del joven, en 1978.

Los letrados pidieron prisión perpetua para los imputados Ariel Valdiviezo y Camilo Colotti (ambos condenados en la megacausa “Arsenales II-Jefatura II”). Al primero lo acusaron de ser el autor material del presunto asesinato y al segundo, de haber transmitido la orden proveniente de autoridades militares de Córdoba. El resto de los sospechosos son Jorge Gorleri, Alberto Lucena, Héctor Chilo y Jorge González Navarro.

Bugeau y Gargiulo sostuvieron que, tal como describió su madre, las heridas desechan la “mendaz” explicación del Ejército de que la víctima habría sido abatida en un intento de fuga en Caspinchango, cuando era trasladado desde la cárcel de Villa Urquiza hacia el sur provincial para ubicar un supuesto depósito de armas. “Testigos refirieron que el padre -era médico- les comentó que Osvaldo tenía una herida de una escopeta en el pecho y una de menor calibre en el cuello, que habría sido el tiro de gracia. De Benedetti fue fusilado”, aseguró Gargiulo. Si hubiese intentado evadirse, consignó, las heridas habrían estado ubicadas en la espalda. Recordó además que, de acuerdo con testimonios de compañeros que compartieron encierro en las diferentes cárceles por las que pasó desde 1974, los detenidos eran sacados de las unidades fuertemente custodiados, esposados y con los ojos vendados.

Recordaron también que De Benedetti llevaba cuatro años preso y lo estaban trasladando de una unidad a otra al momento de su muerte. “Mal podría saber dónde había un déposito. Además, la acción de la Compañía de Monte y del ERP estaba diezmada. No tenía ningún sentido trasladarlo. La ejecución en ese sitio obedece a algún oscuro significado simbólico. Caspinchango era un lugar emblemático para la llamada lucha antisubversiva”, interpretaron.

Hicieron hincapié en el rol de Valdiviezo. Sucede que, según un acta que figura en la causa, fue quien habría firmado el retiro de la víctima del penal antes de que apareciera sin vida. Citaron pericias caligráficas y sobre el papel que se efectuaron. Uno de los estudios determinó que la firma era del imputado y otro, que el escrito no había sido adulterado.

“¿Por qué un detenido a disposición de la Justicia (del ex magistrado Manlio Martínez) y del Poder Ejecutivo Nacional terminó asesinado?”, interrogó Lobo Bugeau. “Algo debían hacer”, respondió luego Gargiulo. Según subrayó, los militares habían descubierto que ocupaba un puesto de relevancia en el ERP y que habría participado de un intento de copamiento de un cuartel en Catamarca.

“Estoy seguro de que Valdiviezo recuerda la mañana fría en la que fusiló a De Benedetti, porque quien es capaz de morir con la dignidad con la que murió Osvaldo de Benedetti, recibiendo los disparos en el pecho, es imposible de olvidar. Espero es que ese recuerdo permanezca siempre con el señor Valdiviezo y le recuerde no sólo la criminalidad de su acción, sino la cobardía con la que la llevó a cabo”, concluyó Gargiulo.

Los alegatos continuarán en el Tribunal Oral Federal (TOF) el miércoles. Será el turno de la Fiscalía, encabezada por Leopoldo Peralta Palma, y de la Defensa, conducida por Adolfo Bertini. La sentencia se conocería el jueves.
Fuente:LaGaceta
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El reclamo de su compañera Liliana Montanaro 
Liliana fue la penúltima testigo en este proceso que juzga la responsabilidad de seis imputados en el asesinato del ‘Tordo’ De Benedetti. Un militante del PRT que dejó, en todos los que lo conocieron, el recuerdo de un hombre solidario, comprometido y alegre. Liliana se emocionó, pero siguió adelante dibujando con sus palabras el perfil del hombre con el que tuvo dos hijos. “Era un gran compañero y el poco tiempo que estuvo fue un gran padre”, dijo sobre el final de su declaración. Pidió justicia por el ‘Tordo’ y por todos los detenidos, torturados y exiliados. Es que aunque este juicio tenga una sola víctima en la causa que juzga, las víctimas son muchas más y la justicia que se haga aquí aporta a nuestra historia, la de los De Benedetti-Montanaro y la de cientos de jóvenes que con sus aciertos y errores habían decidido, como dijera Liliana, “luchar por un país mejor, por un mundo mejor”.
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