29 de junio de 2014

SAN LUIS: QUERELLA ALEGÓ QUE EL SUMARIO COBOS ES MENTIROSO y FUE ARMADO POR LA POLICÍA.

27.06.2014
El abogado Norberto Foresti, de la APDH, lo fundamentó
San Luis: Querella alegó que el Sumario Cobos "es mentiroso y fue armado" por la policía

Abogado Foresti. Un alegato contundente 
El abogado querellante Norberto Foresti, representante de la APDH, querellante en el segundo juicio por crímenes de lesa humanidad realizados en San Luis durante la última dictadura cívico militar, destacó que “el Sumario Cobos (por el asesinado Raúl Sebastián Cobos) es mentiroso, porque ninguno de los testigos pudo presenciar cuando se extrajeron las fotografías, ni el imputado ( el mayor -entonces subteniente- Armando Nicolás Martínez, acusado de haber participado en la desaparición de Pedro Valentín Ledesma, el asesinato de Cobos y las torturas aplicadas a Juan Cruz Sarmiento) pudo ubicar el cuerpo ni recordó el maletín ni el arma en el lugar que muestran las fotografías de ese sumario, lo que ratifica que esa instrucción fue armada”.

La reconstrucción fue realizada la semana pasada en San Luis. Las audiencias volverán a reanudarse el 2, 3 y 4 de julio, en la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal (TOF) de San Luis, 2º piso del edificio ubicado en Avenida Illia 36, al lado del Correo Central.

Las últimas audiencias fueron llevadas adelante el 18 y 19 de junio en distintos escenarios; fue así que el Tribunal se trasladó a Villa Mercedes, Luján y también al lugar donde fue abatido Raúl Sebastián Cobos y detenidos Juan Cruz Sarmiento y Pedro Valentín Ledesma, éste último todavía continúa desaparecido.
"La colega Belén Dávila, integrante de la APDH, realizó un pormenorizado relato de lo acontecido en las últimas audiencias y puso de relieve los aspectos salientes de esas jornadas donde se intentó reconstruir lo ocurrido durante el asesinato de Dante Bodo en Villa Mercedes, el secuestro de Hidelyardo Chacón en Luján y la muerte de Cobos en San Luis, como así también la desaparición forzada de 'El Negrito' Ledesma y la detención de Juan Cruz Sarmiento y Andrónico Agüero, en un operativo que se llevó adelante la noche del 20 de setiembre de 1976", informó Foresti.

Belén Dávila, puntualizó, señaló que durante las audiencias se escucharon nuevos testimonios que pusieron en evidencia que el Sumario Cobos es un invento de la policía.

Las audiencias del 2° juicio por delitos de lesa humanidad que se desarrolla en San Luis, continuaron la semana pasada con nuevos testimonios de hechos ocurridos en el interior de la Provincia (Villa Mercedes y Luján), más la reconstrucción del asesinato de Cobos y las detenciones de Agüero, Ledesma y Sarmiento, la noche del 20 de setiembre de 1976 en la ciudad de San Luis.

La audiencia del miércoles de la semana pasada se realizó en  ciudad de Villa Mercedes y en ella se escucharon los testimonios del policía provincial Hugo Héctor Echenique, de dos ex conscriptos de la V Brigada de Villa Reynoldos y de Marta Zulema de Bodo, cuñada del abogado Dante Bodo, asesinado el 10 de abril de 1976.

El comisario principal Echenique, a cargo de la oficina de Judiciales en la Jefatura de Policía de Villa Mercedes, mencionó durante su testimonio  la existencia de grupos de combate y a sus miembros que “hasta usaban cascos” y confirmó dichos de otros testigos acerca de  en la puerta de la Jefatura Central de Policía de Villa Mercedes habían emplazado una ametralladora pesada.

Además, describió coincidentemente con lo relatado por la víctima Lucy Beatriz María (ver http://www.periodistasenlared.info/diciembre13-09/nota3.html) los calabozos y el baño cerca de los cuáles se encontraba el despacho de Wenceslao Morales se encontraba muy cerca de los mismos.
Sin embargo, al ser preguntado, si él o quién de la Fuerza Aérea tenían relación con los juzgados aseguró que él no tenía ninguna, dejando claro que eran los miembros de la Fuerza Aérea quienes sí la tenían.

"¡Es mi papá!"
Luego se escuchó en la sala de audiencias el testimonio de Martha Zulema Farinazzo de Bodo, cuñada del abogado Dante Bodo. Mencionó algunos datos que todavía no habían surgido en el debate, como que ella y otros familiares de Bodo pudieron constatar el día posterior al asesinato que la cerradura de la puerta de su vivienda estaba falseada, por lo que consideraron que los asesinos habían ingresado y se ubicaron en el altillo a la espera de Bodo, y que mientras éste dormía, intentaron capturarlo. Agregó que había manchas de sangre en el piso, desde la habitación hasta la puerta, por lo que supone que fue golpeado. También dijo que en el altillo había gran cantidad de colillas de cigarrillos.

Recordó que tanto ella como su esposo Rodolfo Bodo, fueron avisados de lo que había ocurrido por el panadero Rómulo Sosa, vecino de Dante, que tenía su negocio en la esquina del lugar donde lo asesinaron, quien los llamó por teléfono y les dijo que pudo ver lo sucedido, aunque no pudo aportar datos sobre la identidad de los ejecutores pero si que la esposa de Bodo salió a la puerta con su hijita de 7 años, que gritó: “Es mi papá, es mi papá”.

Ex conscriptos
Los testimonios de los ex conscriptos de la V Brigada de Villa Reynolds, Edgar Bustos y Jorge Ramón Carranza, reafirmaron lo dicho por otros testigos respecto a que eran castigados severamente . En sus relatos quedó evidenciado el temor de decir, todavía ahora, cualquier cosa que pudiera comprometerlos.


El primero  dijo que los dejaban a la intemperie durante días en la Plaza de Armas de la V Brigada, rodeados por elásticos de metal de camas simulando celdas para el escarnio público.

El abogado querellante Carlos Pereyra, manifestó al final de la audiencia que “esto lo relacionamos con otros colimbas que dijeron que los hacían hacer allí mismo un pozo y los enterraban con el elástico de la cama encima. Con ello, adquiere sentido lo dicho por otros testigos."

"Además -continuó diciendo-, uno de ellos aseguró que una vez fue a hacer guardia a la ametralladora de Jefatura y que hacían turnos de cuatro horas tanto, los conscriptos, los oficiales como los suboficiales, lo que confirma lo que venimos sosteniendo desde esta querella respecto a que todos los oficiales y suboficiales de Villa Reynolds se turnaban para hacer guardias, lo mismo que dijo el imputado (Armando Nicolás) Martínez hoy acerca de que todos los oficiales y suboficiales salían del cuartel a hacer rondas nocturnas, lo que resulta lógico porque ellos tenían el compromiso de todos con la represión”.

Reconstrucción del asesinato de Cobos
El TOF en lo Criminal de San Luis, movilizó a testigos, un camión del Ejército, un automóvil Renault Gordini y a un perito en balística para reconstruir lo que se conoce como el Caso Cobos, un operativo montado por la Policía de la Provincia y el Ejército, que concluyó con el asesinato de Cobos y los secuestros de Agüero, Ledesma (desaparecido) y Sarmiento.

Por estos hechos, que sucedieron en calle San Juan entre Abelardo Figueroa y Marcelino Poblet, están siendo juzgados Miguel Angel Fernández Gez, Raúl Benjamín López, Carlos Esteban Pla, Enrique Manuel Ortuvia Salinas y Armando Nicolás Martínez.

Testimonios esclarecedores
Atestiguaron dos hijos de Agüero, María del Carmen y Daniel, y Argentino Olguín, vecino de los Agüero, que junto a su ya fallecido padre fueron convocados por personal del Ejército para ser testigos del allanamiento.

Los tres testigos precisaron detalles de lo ocurrido que en nada coinciden con lo vertido en el Sumario Cobos N° 481, confeccionado por los policías Carlos Hemeregildo Ricarte y el actual imputado Enrique Manuel Ortuvia Salinas.

Fue impactante el momento en que María del Carmen Agüero, describió como dos soldados trasladaron “como un perro, balanceándolo” el cuerpo herido de Cobos y lo arrojaron dentro de un camión militar.

También lo fue  cuando recordó  Martínez,  dentro de su casa,  arrojó una silla de hierro a los pies de su madre en el momento que le preguntó al militar por qué los tenían a sus dos hijos, a ella y a su esposo contra la pared del comedor apuntándolos con armas largas.

La hija de Agüero, reconstruyó con sus propios pasos el camino que hicieron esa noche los policías Becerra y Juan Amador Garro, quienes desde la vereda de la casa de Agüero y por detrás del Gordini llegaron hasta donde estaba Cobos , momentos en que se escucharon los disparos y ella pudo observar “las luces” de las detonaciones.

Martínez pide ampliar su indagatoria
Martínez fue el primer imputado en estar presente en la reconstrucción y pedir ampliar su indagatoria.  Sostuvo un relato inverosímil sobre su participación en el operativo a fin de, dijo, aportar elementos para el descubrimiento de “su verdad” (sic).

Sus dichos ni siquiera fueron coincidentes con los contenidos en el Sumario Cobos. Insistió en ubicarse fuera de la casa de Andrónico Agüero, justificó su presencia en el lugar con el pretexto de haber sido enviado para constatar si ese era el domicilio de Cobos, y dijo que se mantuvo en el patio de la casa junto con Agüero hasta que oyó los disparos en la calle y salió corriendo al grito de “Alto el fuego”.

Recordó haber visto el cuerpo herido de Cobos al lado del auto Gordini, en el que llegaron hasta el lugar Cobos, Ledesma y Sarmiento. Aportó además que el arma que supuestamente pertenecía a Cobos se encontraba a poca distancia de los pies de la víctima, cuando las fotografías del sumario muestran a Cobos herido con una pistola y un portafolios al costado derecho del cuerpo.

También relató que recordaba a dos soldados heridos y quejándose de dolor sentados en el piso, apoyados en el camión del Ejército pero ni siquiera pudo explicar la presencia del personal militar y policial, llegando a manifestar ante los jueces que no se explicaba la presencia de Víctor David Becerra en el domicilio y que cuando todo pasó, se quedó sólo sentado en la vereda tratando de entender lo sucedido.

Por su parte, el perito balístico, comandante Gustavo Barrientos, explicó al tribunal que realizó la pericia en base a los elementos escritos en la causa pero que nunca tuvo el arma en sus manos y tampoco vio el cuerpo de Cobos, sino sólo las fotos que forman parte del Sumario N° 481.

Con estos elementos, pudo deducir respecto de la supuesta arma que habría portado Cobos esa noche, que la misma fue accionada y reventó pero descartó el hecho de que le pueda haber ingresado un proyectil en la boca del cañón, como aseguran las fuerzas de seguridad que participaron del operativo.

Agregó que una explicación posible es que se haya trabado una bala y que la segunda haya impactado haciendo explotar la pistola.

La versión que figura en el sumario es que una bala que le tira un conscripto impactó en la pistola de Cobos y ésta explotó haciendo que las esquirlas de la misma hirieran a Cobos provocándole la muerte horas después.

El abogado Foresti dijo que “se pudo comprobar la intervención de terceros, que no estaban en el relato oficial, porque hay vainas de 11,25 por ejemplo, que no se corresponden con las armas utilizadas por los colimbas ni con la supuestamente utilizada por Cobos porque esa arma expulsaba los cartuchos servidos hacia la derecha, es decir, al contrario de dónde encontraron una bala 11,25."

"Es decir -insistió- que alguien, que puede haber sido Juan Amador Garro o Víctor David Becerra, disparó con un arma calibre 11,25. Esto, si es que las balas no fueron plantadas.  Esto es importante porque el juez Cortés, le pregunta al perito desde qué distancia le empezaron a tirar a Cobos. Porque María del Carmen Agüero dice que Becerra tenía una metralleta por la descripción que pudo hacer y lo interesante es que quien pudo haber disparado es Garro porque la misma testigo describió que este efectivo policial tenía una pistola”.
Fuente:Telam






Juicio por crímenes de lesa humanidad I
Foresti asegura que "el sumario Cobos es mentiroso" y que fue "armado"
El abogado Norberto Foresti, representante de la APDH, querellante en el segundo juicio por crímenes de lesa humanidad realizados en San Luis durante la última dictadura cívico militar, remarcó que “el Sumario Cobos es mentiroso, porque ninguno de los testigos pudo presenciar cuando se extrajeron las fotografías, ni el imputado (Martínez) pudo ubicar el cuerpo ni recordó el maletín ni el arma en el lugar que muestran las fotografías de ese Sumario, lo que ratifica que esa instrucción fue armada”. La reconstrucción fue realizada la semana pasada en San Luis. Las audiencias volverán a reanudarse el 2, 3 y 4 de julio, en la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal (TOF) de San Luis, 2º piso del edificio ubicado en Avenida Illia 36, al lado del Correo Central.

Las últimas audiencias fueron llevadas adelante el 18 y 19 de junio en distintos escenarios; fue así que el Tribunal se trasladó a Villa Mercedes, Luján y también al lugar donde fue abatido Raúl Sebastián Cobos y detenidos Juan Cruz Sarmiento y Pedro Valentín Ledesma, éste último todavía continúa desaparecido.

La colega Belén Dávila, integrante de la APDH, realizó un pormenorizado relato de lo acontecido en las últimas audiencias y puso de relieve los aspectos salientes de esas jornadas donde se intentó reconstruir lo ocurrido durante el asesinato de Dante Bodo en Villa Mercedes, el secuestro de Hidelyardo Chacón en Luján y la muerte de Cobos en San Luis, como así también la desaparición forzada de "El Negrito" Ledesma y la detención de Juan Cruz Sarmiento y Andrónico Agüero, en un operativo que se llevó adelante la noche del 20 de setiembre de 1976.

Ella señala que durante las audiencias se escucharon nuevos testimonios y quedó evidenciado que el Sumario Cobos es un invento de la policía

Las audiencias del 2° juicio por delitos de lesa humanidad que se desarrolla en San Luis, continuaron la semana pasada con nuevos testimonios de hechos ocurridos en el interior de la Provincia (Villa Mercedes y Luján), más la reconstrucción del asesinato de Raúl Sebastián Cobos y las detenciones de Andrónico Agüero, Pedro Valentín Ledesma y Juan Cruz Sarmiento, ocurridas la noche del 20 de setiembre de 1976 en la ciudad de San Luis.

La jornada de audiencias prevista para la semana pasada, comenzó en la ciudad de Villa Mercedes donde en la tarde del miércoles, se escucharon los testimonios del policía provincial Hugo Héctor Echenique, dos ex conscriptos de la V Brigada de Villa Reynoldos y             de Marta Zulema de Bodo, cuñada del abogado Dante Bodo, víctima en esta causa, asesinado por las fuerzas represivas el 10 de abril de 1976.


Testimonio de un miembro de la Policía provincial
El comisario principal Echenique, a cargo de la oficina de Judiciales en la Jefatura de Policía de Villa Mercedes, mencionó durante su testimonio ante el Tribunal Oral Federal, la existencia de grupos de combate, las personas que estaban en esa actividad, enfatizó sus dichos describiendo que inclusive “hasta usaban cascos” y confirmó dichos de otros testigos como por ejemplo, la ametralladora pesada que habían ubicado en la puerta de la Jefatura Central de Policía de Villa Mercedes.

Además, describió coincidentemente con lo relatado por la víctima Lucy Beatriz María durante su testimonio, los calabozos y el baño y que el despacho de Wenceslao Morales se encontraba muy cerca de los mismos. Sin embargo, al ser preguntado, si él o quién de la Fuerza Aérea tenían relación con los juzgados aseguró que él no tenía ninguna, dejando claro que eran los miembros de la Fuerza Aérea quienes sí la tenían.

Testimonio de la cuñada de Dante Bodo
De seguido se escuchó en la sala de audiencias del Poder Judicial de Villa Mercedes, el testimonio de Martha Zulema Farinazzo de Bodo, cuñada del abogado asesinado en esa Ciudad, Dante Bodo. Durante su relato mencionó algunos datos que todavía no habían surgido en el debate oral, como que ella y otros familiares de la víctima, pudieron constatar el día posterior al asesinato que la cerradura de la puerta de entrada a la vivienda estaba falseada y que con anterioridad funcionaba perfectamente, con lo cual considera que los asesinos de su cuñado ingresaron por esa puerta y se ubicaron en el altillo de la casa a la espera de Bodo y que mientras éste dormía en su habitación intentaron capturarlo. Además, agregó que vio manchas de sangre en el piso que iban desde la habitación hasta la puerta, por lo que supone que Bodo fue golpeado. También dijo que en el altillo había una gran cantidad de colillas de cigarrillos, cuando era un espacio de la vivienda en el que no había actividad regularmente.

Durante su testimonio recordó que tanto ella como su esposo Rodolfo Bodo, hermano de Dante Bodo, fueron avisados de lo que había ocurrido por el panadero Rómulo Sosa, vecino de Dante, que tenía su panadería en la esquina del lugar donde lo asesinaron, quien los llamó por teléfono y les manifestó que pudo observar lo sucedido desde la vidriera de su comercio, aunque no pudo aportar datos sobre la identidad de los ejecutores y que la esposa de Bodo salió a la puerta con su hijita de 7 años y que la nena gritó “Es mi papá, es mi papá”.

Ex conscriptos de la V Brigada
Los testimonios de los ex conscriptos de la V Brigada de Villa Reynolds, Edgar Bustos y Jorge Ramón Carranza, reafirmaron lo dicho por otros testigos respecto a que eran castigados severamente y en sus relatos quedó evidenciado el temor de decir cualquier cosa que pudiera comprometerlos de alguna manera. El primero de ellos, se atrevió a asegurar ante el Tribunal que eran sometidos a castigos inapropiados como tenerlos a la intemperie en la Plaza de Armas de la V Brigada, rodeados por elásticos de metal de camas simulando celdas para el escarnio público y que los tenían allí varios días. El abogado querellante Carlos Pereyra, manifestó al final de la audiencia que “esto lo relacionamos con otros colimbas que dijeron que los hacían hacer allí mismo un pozo y los enterraban con el elástico de la cama encima. Con ello, adquiere sentido lo dicho por otros testigos. Además, uno de ellos aseguró que una vez fue a hacer guardia a la ametralladora de Jefatura y que hacían turnos de cuatro horas tanto, los conscriptos, los oficiales como los suboficiales, lo que confirma lo que venimos sosteniendo desde esta querella respecto a que todos los oficiales y suboficiales de Villa Reynolds se turnaban para hacer guardias, lo mismo que dijo el imputado Martínez (Armando Nicolás) hoy, sobre que todos los oficiales y suboficiales salían del cuartel a hacer rondas nocturnas, lo que resulta lógico porque ellos tenían el compromiso de todos con la represión”.

Reconstrucción del asesinato de Raúl Sebastián Cobos
Para la medida, el Tribunal Oral Federal en lo Criminal de San Luis, movilizó a testigos, un camión del Ejército, un automóvil Renault Gordini y a un perito en balística para reconstruir lo que se conoce dentro de la causa como el Caso Cobos, un operativo montado por la Policía de la Provincia y el Ejército, que concluyó con el asesinato de Raúl Sebastián Cobos, las detenciones ilegales de Andrónico Agüero, Pedro Valentín Ledesma (desaparecido) y Juan Cruz Sarmiento. Por estos hechos, que sucedieron en calle San Juan entre Abelardo Figueroa y Marcelino Poblet, están siendo juzgados en este juicio, los miembros de las fuerzas represivas: Miguel Angel Fernández Gez, Raúl Benjamín López, Carlos Esteban Pla, Enrique Manuel Ortuvia Salinas y Armando Nicolás Martínez.

Testimonios que ayudaron a esclarecer cómo asesinaron a Cobos
Los testigos convocados por el Tribunal para llevar a cabo esta medida fueron dos hijos de Andrónico Agüero, María del Carmen y Daniel, Argentino Olguín, vecino de los Agüero, que junto a su padre fallecido, fueron convocados por personal de Ejército para ser testigos del allanamiento. Los tres testimonios repasaron sus dichos durante la audiencia en la Sala de debate, y precisaron en el lugar de los hechos, los detalles de lo ocurrido esa noche y que en nada coinciden con los contenidos vertidos en el Sumario Cobos N° 481, confeccionado por los policías Carlos Hemeregildo Ricarte y el actual imputado Enrique Manuel Ortuvia Salinas.

Durante la reconstrucción, fue impactante el momento en que la testigo María del Carmen Agüero, daba precisiones sobre cómo dos soldados del Ejército trasladaron “como un perro, balanceándolo” el cuerpo herido de Cobos y lo arrojaban dentro del camión militar, así como también el doloroso momento que recuerda con exactitud cuando Armando Nicolás Martínez dentro de su casa, arrojó una silla de hierro a los pies de su madre en el momento que le preguntó al militar por qué los tenían a sus dos hijos, a ella y a su esposo contra la pared del comedor apuntándolos con armas largas. La hija de Agüero, reconstruyó con sus propios pasos el camino que hicieron esa noche, los policías Becerra y Juan Amador Garro, quienes se dirigieron desde la vereda de la casa de Agüero y por detrás del gordini llegaron hasta donde estaba Cobos y en ese momento se escucharon los disparos y ella pudo observar “las luces” de los disparos.

Martínez: primer imputado que pide ampliar su indagatoria
También fueron impactantes, los dichos del imputado Martínez, quien sostuvo un relato inverosímil sobre su participación en el operativo. Es la primera vez, desde que comenzó este juicio, que un imputado pide ampliar su declaración indagatoria y estar presente durante la reconstrucción a los fines de aportar, según sus propias palabras elementos a la causa para el descubrimiento de “su verdad”.

Sin embargo, los dichos del imputado Martínez ni siquiera fueron coincidentes con el contenido del Sumario Cobos, sólo insistió en ubicarse fuera de la casa de Andrónico Agüero, justificó su presencia en el lugar con el pretexto de haber sido enviado para constatar si ese era el domicilio de Cobos, y que se mantuvo en el patio de la casa junto con Andrónico Agüero hasta que oyó los disparos en la calle y salió corriendo al grito de “Alto el fuego”.

Recordó haber visto el cuerpo herido de Cobos al lado del auto Gordini, en el que llegaron hasta el lugar Raúl Cobos, Pedro Ledesma y Juan Cruz Sarmiento. Aportó además que el arma que supuestamente pertenecía a Cobos se encontraba a poca distancia de los pies de la víctima, cuando las fotografías del Sumario mencionado, muestran a Cobos herido con una pistola y un portafolios al costado derecho del cuerpo.

También relató que recordaba a dos soldados heridos y quejándose de dolor sentados en el piso, apoyados en el camión del Ejército pero ni siquiera pudo explicar la presencia del personal militar y policial, llegando a manifestar ante los jueces que no se explicaba la presencia de Víctor David Becerra en el domicilio y que cuando todo pasó, se quedó sólo sentado en la vereda tratando de entender lo sucedido.

Por su parte, el perito balístico, comandante Gustavo Barrientos, explicó al Tribunal que realizó la pericia en base a los elementos escritos en la causa pero que nunca tuvo el arma en sus manos y tampoco vio el cuerpo de Cobos, sino las fotos que forman parte del Sumario N° 481.

Con estos elementos, pudo deducir respecto de la supuesta arma que habría portado Cobos esa noche, que la misma fue accionada y reventó pero descartó el hecho de que le pueda haber ingresado un proyectil en la boca del cañón, como aseguran las fuerzas de seguridad que participaron del operativo. Agregó que una explicación posible es que se haya trabado una bala y que la segunda haya impactado haciendo explotar la pistola.

La versión que figura en el Sumario Cobos es que una bala que le tira un conscripto impactó en la pistola de Cobos y ésta explotó haciendo que las esquirlas de la misma hirieran a Cobos provocándole la muerte horas después.

El abogado querellante, Norberto Foresti, explicó que “se pudo comprobar la intervención de terceros, que no estaban en el relato oficial, porque hay vainas de 11,25 por ejemplo, que no se corresponden con las armas utilizadas por los colimbas ni con la supuestamente utilizada por Cobos porque esa arma expulsaba los cartuchos servidos hacia la derecha, es decir, al contrario de dónde encontraron una bala 11,25. Es decir, alguien, que puede haber sido Juan Amador Garro o Víctor David Becerra, disparó con un arma calibre 11,25 esto si es que no fueron plantadas las balas si fueron verdaderas, en cuanto que quedaron allí después del presunto tiroteo, lo que nos permite asegurar que alguien le tiró desde allí a Cobos con ese tipo de arma. Y esto es importante porque el juez Cortés, le pregunta al perito, desde cuándo le empezaron a disparar a Cobos, desde qué distancia, porque María del Carmen Agüero dice que Becerra tenía una metralleta por la descripción que pudo hacer y lo interesante es que quien pudo haber disparado es Garro porque la misma testigo             describió que este efectivo policial tenía una pistola”.

Además, el abogado Norberto Foresti, remarcó que “el Sumario Cobos es mentiroso, porque ninguno de los testigos pudo presenciar cuando se extrajeron las fotografías, ni el imputado (Martínez) pudo ubicar el cuerpo ni recordó el maletín ni el arma en el lugar que muestran las fotografías de ese Sumario, lo que ratifica que esa instrucción fue armada”.

Jueves: audiencia en la localidad de Luján
La jornada de audiencias terminó en la localidad de Luján, el jueves a partir de las 16:00 horas, donde se tomaron dos testimonios, el de la radio operadora Rosa Aidée Gatica de Sosa y Eduardo Pereyra, quien en el año 1976 era oficial subayudante de la Policía provincial y prestaba servicios en la localidad de San Francisco del Monte de Oro, en la oficina de Logística.

Los testimonios que pretendían esclarecer lo sucedido con el ciudadano de Luján, Domingo Hildeyardo Chacón, que fue secuestrado en su domicilio el 6 de setiembre de 1976 y permanece desaparecido, se limitaron a contestar las preguntas de las partes muy escuetamente.

La radio operadora Gatica de Sosa, dijo conocer a Domingo Chacón porque eran vecinos del pueblo y que “desde acá se podía ver la casa donde vivía”. Este dato es interesante porque en el mismo edificio donde se han realizado las dos audiencias en Luján, funcionaba la Policía cuando Chacón fue secuestrado a escasos metros. Pudo recordar que Crisanto Muñoz estaba a cargo del destacamento de Policía en Luján y que por dichos supo que Chacón desapareció.

Por su parte, Eduardo Pereyra, a quien sus propios compañeros lo identifican como el jefe del servicio de Informaciones montado en la zona cuando se produjo el golpe militar, y cuyos testimonios obran en el Sumario Chacón, manifestó que en noviembre de 1976 le dijeron que le iban a dar órdenes desde la Jefatura de Policía y que el primer trabajo que le indicaron fue el de “reconocimiento de ciudadanos chilenos” y ante la pregunta del fiscal Cristian Rachid, aseguró que el servicio de Información dependía del jefe de policía, Crisanto Muñoz. Sobre Chacón manifestó que no lo conocía “ni por fotos y hasta hoy no sé dónde vivía”. Sí recordó el episodio ocurrido en San Francisco en el año 1977 cuando robaron un busto de Sarmiento y que el Ejército realizó un operativo donde detuvieron a varias personas. Su escueto testimonio concluyó asegurando –sin que nadie le preguntara- que: “jamás tuve orden de perseguir o controlar a alguien. Las órdenes que teníamos fue la de los chilenos, gente que venía de afuera. No había muchos chilenos, no sé cuál era la causa pero teníamos que cumplirla”.
Belén Dávila - APDH San Luis
Jueces del TOF: Marcelo Alvero, Oscar Hergott y la Secretaria Marisa Aragnon
 Los dos integrantes de la Fiscalía y los abogados de la Querella
En la reconstrucción de los hechos, un maniquí ocupa el lugar de Cobos. María del Carmen Agüero aseguró que balancearon el cuerpo del hombre abatido y "lo tiraron como un perro" dentro del camión del Ejécito.
El perito no cree que una bala haya hecho explotar el arma que el sumario dice que llevaba Cobos, causándole heridas que le provocaron la muerte 
El juez Cortez observa minuciosamente la escena del crimen
Fuente:PeriodistasenlaRed

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