4 de junio de 2014

TUCUMÁN: INVESTIGARÁN UN SÓTANO HALLADO EN UN CENTRO CLANDESTINO.

TERRORISMO DE ESTADO | SANTA LUCÍA
Investigarán un sótano hallado en un centro clandestino
Víctimas y lugareños habían señalado que había una estructura subterránea donde se habrían alojado a detenidos ilegales en los ‘70.




PAREDES Y ARCADAS. Rovira inspeccionó el espacio ubicado bajo tierra. 

Una construcción rectangular inmersa en la oscuridad. Paredes de ladrillo a la vista, cortadas con arcadas prolijas. Escaleras, también de ladrillo, cuyo destino está sellado con cemento. Tachos volcados y desperdicios por doquier. Ese es el aspecto del sótano del ex Ingenio Santa Lucía, en la comuna homónima del departamento Monteros, cuya existencia constataron miembros de la Unidad Fiscal que se encarga de las causas por delitos de lesa humanidad durante el terrorismo de Estado en Tucumán, encabezada por el fiscal Pablo Camuña.

En esa fábrica funcionó “La Base”, uno de los primeros centros clandestinos de detención del país durante el Operativo Independencia (desde 1975). Decenas de vecinos y de testigos que declararon durante la megacausa “Arsenales II-Jefatura II” habían dado cuenta de la existencia de una dependencia subterránea e inclusive, de túneles. Esto último fue descartado.

Análisis y pericias

La inspección, de acuerdo con la información publicada en la página oficial www.fiscales.gob.ar, se originó tras la denuncia de una vecina que trabaja en un comedor comunitario que funciona sobre el sótano. En la medida, que fue conducida por el fiscal Patricio Rovira, participó un perito del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Se detalló que el Laboratorio Químico de la Policía Federal realizará un peritaje. Se espera que, mediante un análisis, se determine la posible presencia de fluidos humanos y, de encontrarse ese tipo de rastros, la consecuente extracción de muestras de ADN para su eventual identificación.

Como los ingresos originales estaban sellados, los funcionarios judiciales tuvieron que ingresar por una abertura que se generó como consecuencia de la erosión del suelo. “El espacio cuenta con cuatro especies de galerías divididas por tres hileras de columnas. El techo presenta una estructura abovedada y en su punto más alto alcanza los 2,57 metros de altura”, describió la Fiscalía en el acta. También, añadió que se trata de un ambiente cerrado de 10 metros por 20 metros, sin ventanas. Mientras que, tal como muestran las fotos, hay una escalera clausurada. Detallaron que se encontraron indicios de que podría haber contado con una instalación eléctrica.

El fiscal Rovira dispuso que una consigna permanente de la Policía Federal custodie el ingreso.

El 27 de septiembre, el Tribunal Oral Federal (TOF) concretó una inspección en dos centros clandestinos del sur de la provincia que formaron parte del circuito represivo, Santa Lucía y Caspinchango. Sucedió en el marco de las audiencias del juicio por la megacausa (se condenó a 37 militares y policías retirados por crímenes contra 215 víctimas). La visita había sido seguida por víctimas y por una decena de lugareños que se había acercado para aportar datos. Si bien el predio del ex Ingenio fue modificado y achicado, todos habían podido reconocerlo como el lugar ocupado por militares y en donde se alojaron a detenidos ilegales.

Se había accedido en esa oportunidad al interior del ex ingenio y también se habían recorrido los alrededores. Frente a las instalaciones actuales hay una serie de casas viejas y galpones. Bajo una de las estructuras está ubicado el sótano descubierto. Vecinos afirmaron que, de acuerdo a versiones, en ese lugar también podría haberse mantenido a secuestrados. Ante estos dichos, se había ingresado hasta donde habría estado un acceso a la pieza subterránea.

El ingenio era el corazón de esa localidad, hasta que fue cerrado durante la dictadura de Juan Carlos Onganía en los 60, al igual que otros establecimientos azucareros de la provincia. Luego, el edificio se convirtió, paradójicamente, en el centro, pero de la ocupación militar.

El fallo de la megacausa -dictado por los jueces Carlos Jiménez Montilla, Gabriel Casas y Juan Carlos Reynaga- dedicó un párrafo especial a la situación del poblado. “El pueblo estuvo tomado por el asentamiento militar desde febrero de 1975, un gran número de camiones, jeeps, camionetas, carpas y soldados con ametralladores tomaron las calles. Eran los militares quienes digitaban la vida del pueblo (…). La prueba testimonial reunida en el debate con relación al modo en que operó en la zona de Santa Lucía el aparato organizado de poder instalado en el país en la década del 70 evoca, sin lugar a dudas, una experiencia totalitaria”, sentenciaron los magistrados.

Fuente:laGaceta
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Lesa HumanidadLa inspección judicial fue encabezada por el fiscal ad hoc Patricio Rovira
Tucumán: hallaron e inspeccionaron un sótano bajo un ex centro clandestino

2.06.2014
La medida fue realizada en la localidad de Santa Lucía, donde funcionó un centro clandestino. La existencia del lugar había sido advertida por testigos, pero hasta ahora no había sido comprobada. Es un recinto subterráneo de diez metros por veinte y de 2,5 metros de alto, donde se realizarán peritajes para rastrear fluidos humanos.

Una construcción subterránea hasta ahora desconocida, presuntamente utilizada durante la última dictadura para la represión clandestina e ilegal, fue inspeccionada por la Unidad Fiscal de Tucumán en la localidad de Santa Lucía, departamento de Monteros. El procedimiento fue encabezado por el fiscal ad hoc Patricio Rovira, quien fue acompañado por el secretario Rafael Medina; por un perito del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y por un testigo. La medida fue realizada luego de la denuncia de una mujer que realiza tareas comunitarias en un comedor para personas con discapacidad que funciona sobre la superficie del mismo predio.

Tras la inspección, el Laboratorio Químico de la Policía Federal Argentina realizará un peritaje en el lugar para que, a través de un análisis físico-químico (bluestar forensic), determine la presencia de fluidos humanos y la posible extracción de muestras de ADN para su eventual identificación.

Durante la última dictadura y aún antes, en el marco del denominado Operativo Independencia, el lugar fue sede de un centro clandestino de detención, dado que allí el Ejército había instalado una de sus bases militares para la ejecución de la represión y control de la población. El predio está situado frente al ex Ingenio Santa Lucía.

Ese lugar había sido inspeccionado en septiembre del año pasado, en la etapa final del juicio por la denominada megacausa, donde fueron juzgados 41 imputados por crímenes de lesa humanidad, pero sólo en su superficie.

En esa oportunidad, varios testigos habían mencionado la existencia de un sótano. Pero hasta la semana pasada, la existencia del lugar era una especie de "mito urbano", señaló Rovira, y finalmente fue corroborado tras el hallazgo de una vía alternativa de acceso, en una zona próxima al galpón donde funciona el comedor. Se trata de un pequeño pozo en el suelo (ver fotos) por el cual se accede a un extremo superior del sótano. La erosión dejó a la intemperie los cimientos y dejo un resquicio para ingresar.

El sitio está en completa oscuridad y fue inspeccionado gracias a la ayuda de linternas. Los funcionarios pudieron constatar que es un rectángulo de alrededor de 20 metros por diez. "El espacio cuenta con cuatro especies de galerías dividido por tres hileras de columnas. El techo presenta una estructura abovedada y en su punto más alto alcanza los 2,57 metros de altura", indicó la Fiscalía en el acta.

"El espacio es un ambiente cerrado sin ningún tipo de ventana con dos posibles aberturas: una escalera de material clausurada con concreto y vigas de hierro ubicada en la esquina suroeste del salón", añadieron los representantes del Ministerio Público. En efecto, el concreto había sido advertido en la inspección judicial del año pasado, cuando todavía se ignoraba la vía alternativa a la boca del sótano denunciada por la testigo.

El recinto tiene rastros de haber contado con instalación eléctrica, como "aisladores empotrados, huecos donde podrían haber habido cajas de luz, varios de estos con signos de ignición". La medida sirvió para descartar la existencia de túneles subterráneos que conectan con el lugar. También fueron hallados durante la inspección "barriles abandonados volcados conteniendo aceite, alquitrán, concreto".

Después del procedimiento, el fiscal Rovira dispuso que una consigna permanente de la Policía Federal custodie el único acceso.
Fuente:Fiscales.gob.ar
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LA CRONICA DE LA AGENCIA ESA JORNADA
SANTA LUCIA Y CASPICHANGO
       
Regreso al monte 37 años despues... por L. S.   
 

En el marco de la megacausa "Arsenales II- Jefatura II", la presencia en Santa Lucía el 29/10/13 de los miembros del tribunal Gabriel Casas, Carlos Jiménez Montilla y Juan Carlos Reynaga, el fiscal Patricio Rovira y testigos, que recorrieron los lugares junto al público, entre el que había abogados querellantes, familiares portando los carteles de sus familiares detenidos desaparecidos, generó una llamativa presencia de vecinos.


A uno de ellos se lo escuchó decir "por fin vinieron", en relación a que era la primera vez que un poder del Estado se hiciera presente. Seguramente refleja el pensamiento de más de un ciudadano que demanda todavia esa presencia en los ambitos devastados por el terrorismo de Estado.

Ese día se recorrió las instalaciones del Ingenio "Santa Lucía", donde en la decada de los 70, en las asambleas volaba por los aires las encendidas palabras  del secretario general del sindicato de obreros, "El Ñato" González, por demandas laborales. El Ñato fue detenido y recuperó su libertad en 1983, junto a los otros dirigentes de la FOTIA. Años después murió y hasta el ultimo minuto de su vida, demandada justicia. Esa que ahora llega, demasiado tarde...

En el recorrido se sumaron varios vecinos que se movian juntos por todos lados portando sus bicicletas y blancas cabelleras, y entre ellos acotaban recuerdos y datos. Despues de la inspección en los playones del ingenio donde funcionó la base operativa del Operativo Independencia, todos ellos montaron sus bicis y marcharon a varios kilometros la inspección a la base militar que estaba en Capischango.


Testigos que conocieron el campo de concentración al borde de la selva, dijeron que " ... nadie salía con vida..." Durante la inspección en Santa Lucía  emergió la tucumana voz de Lucia Aguilar, quien se presentó como familiar de desaparecidos y profesora de historia. Contó ante la sorpresa de todos que había editado un documental con la historia de la represión. Como destacó  la trabajadora de prensa del diario La Gaceta, Gaby Baigorri, en su cronica, Lucía pudo describir dónde se ubicarían el sótano y los túneles. En esas dependencias habrían estado los secuestrados. "Cuando era chica, saltaba la tapia. Recorrí una parte del sótano. Hay un ventiluz, hace poco metí una cámara y filmé", describió. 

Pidió a los jueces que preservaran el lugar y el TOF ordenó que quedara una custodia.Tambien Antonio Reynoso, secuestrado en 1975, relató que vio cuando un helicóptero hizo varios viajes cargando "bolsas" en el ingenio que luego llevaba rumbo a los cerros. "Creo que eran cuerpos, se deshacían de ellos. Qué otra cosa podría ser...".
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3-6-2014
Lesa Humanidad
Megacausa por el Operativo Independencia
El centro clandestino que funcionó en el sótano de una base militar

Lo descubrieron en el ex ingenio de Santa Lucía, en Tucumán. Nunca se había podido acceder. La identificación de este centro es una prueba documental central para ratificar todos los testimonios de víctimas. “Esto es el comienzo”, dijo a Infojus Noticias el fiscal Rovira.
Por: Cecilia Devanna
Fotos gentileza:Fiscales.gob.ar
Descender a los límites del horror: eso hizo el fiscal ad hoc Patricio Rovira cuando bajó al sótano del ex centro clandestino de detención de la base militar que operó en el predio donde antes había funcionado el ingenio Santa Lucía, en Tucumán. El lugar había sido descripto por varios sobrevivientes. Y una inspección ocular, en septiembre pasado, había dado cuenta de su existencia, pero nunca se había podido acceder. Hasta que la erosión de la tierra dejó un hueco y la semana pasada se pudo entrar por un acceso alternativo. 
El lugar fue usado durante el Operativo Independencia -la acción represiva contra el ERP en el monte tucumano- y luego durante la última dictadura cívico-militar.

El sótano fue construido a fines del siglo XIX por los dueños del lugar. El lugar está ubicado debajo de lo que fue la administración del ingenio, cerrado en 1968 durante la dictadura de Juan Carlos Onganía. “Entre ese año y el ‘76 el ingenio no funcionó y después se instaló la base militar de Santa Lucía”, explicó a Infojus Noticias el fiscal Patricio Rovira. La zona, dentro del departamento de Monteros, fue una de las más calientes del monte tucumano, donde se llevó adelante una represión feroz.

“Esto es el comienzo, son pruebas de la investigación y van a formar parte de la megacausa por el Operativo Independencia, en la que ya quedó firme el procesamiento de 16 imputados”, afirmó el fiscal. La identificación de este centro es una prueba documental central para ratificar todos los testimonios de víctimas y sobrevivientes que estuvieron en el lugar.

En el marco de la investigación penal que lleva adelante la justicia, la semana que viene empezará a trabajar parte del Laboratorio Químico de la Policía Federal para detectar la existencia de fluidos humanos (como sangre o saliva) para su eventual identificación.

Desde que descubrió el lugar, se evaluaron las mejores formas de entrar y qué equipo debía hacerlo. Sin aberturas e íntegramente sellado por fuera, era una especie de fortaleza. Todo cambió con una llamada: una mujer, responsable del comedor comunitario que funciona en el lugar, se comunicó el miércoles por la tarde con la justicia. Contó que partes del terreno se habían desplazado y permitían un acceso. 

A primera hora del día siguiente al llamado, Rovira hizo los 50 kilómetros que separan San Miguel de Tucumán de Santa Lucía y se puso a trabajar. La noticia revolucionó al pueblito de cinco mil habitantes. El lugar estaba repleto de gente: curiosos y algunos familiares de desaparecidos. Rovira se tomó el tiempo de explicarles que se trataba de una medida judicial, una inspección ocular que formaba parte de una investigación.
                   
El primero en entrar fue un perito del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), después Rovira y por último un testigo que colaboró en la causa. Adentro los esperaba la oscuridad absoluta. “Tuvimos que pedir unas luces de emergencia porque no se veía absolutamente nada. El piso es como de barro y las paredes están todas húmedas, mojadas. También había tachos volcados con alquitrán y cemento”, explicó. 

El fiscal dijo que el olor en el lugar era similar al de una curtiembre.

La construcción es rectangular, de 20 x 10 metros. El techo es abovedado, de 2,5 metros de altura y las paredes de ladrillo a la vista. Sin ventanas: tenía dos probables aberturas, una era una escalera que llevaba a la planta baja y que estaba sellada con cemento. “Nos sorprendió la instalación eléctrica que quedó de esa época. Se ven los aisladores,  las cajas eléctricas, todo quemado, con las marcas de las llamaradas. Todo muy frágil”, explicó Rovira.

“Muchos testigos hablaban de túneles y galerías, de hecho en un entrepiso del galpón donde funciona el comedor había como una tarima en la mitad, donde se dejaban a presos”, señaló Rovira. La conexión con uno de los probables túneles que llevaran a los sótanos de otras de las construcciones del lugar, también sería investigada en los próximos días.

Fuente:Infojus
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