organizaciones de derechos humanos expresaron su pesar
Dolor por la muerte de Angélica, histórica Madre de Plaza de Mayo
Angélica era de las Abuelas del interior que nunca faltaban a un acontecimiento institucional. Se tomaba el micro en la madrugada y llegaba tempranito a la sede de Capital, donde la recibíamos con mates y abrazos. Su tarea, solitaria al principio y con apoyo de la comunidad en los últimos años, la hicieron referente única de la filial Ayacucho de Abuelas de Plaza de Mayo."
Estas y otras palabras reflejaron el dolor de los organismos de Derechos Humanos por la muerte de Angélica Chimeo de Bauer, integrante de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, ocurrida ayer en Tandil, donde estaba internada.
Angélica de Ayacucho, como la llamaban las Madres por pertenecer a esa localidad de la provincia de Buenos Aires, comenzó en junio de 1977 la desesperada búsqueda de su hijo Rubén Santiago y de su nuera Susana Pegoraro, embarazada de cinco meses, quienes fueron secuestrados.
Hebe de Bonafini, a través de un comunicado, la definió como "una Madre luchadora como pocas". "Para ella no había impedimento para luchar por sus hijos. No había nada que la parara", agregó la titular y una de las fundadoras de de Madres de Plaza de Mayo.
Después de años, Angélica logró saber que su nuera estuvo detenida en la ex ESMA, luego fue llevada a la Base Naval de Buzos Tácticos de Mar del Plata, al centro clandestino de detención "La Cacha" y luego devuelta a la ESMA donde dio a luz, a fines de noviembre de 1977. La beba fue entregada al matrimonio compuesto por el ex marino Luis Policarpo Vázquez y su esposa, Ana María Ferra. En 2008, ante la negativa de la chica, la justicia ordenó recoger objetos personales de su domicilio a fin de extraer muestras de ADN y se comprobó que Evelyn era nieta de Angélica.
La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación expresó su "profundo pesar" por el fallecimiento de Angélica, al igual que Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. "Las Abuelas y Ayacucho extrañaremos a esta referente de los derechos humanos, con el compromiso de seguir reclamando justicia."
Fuente:TiempoArgentino
MURIO LA MADRE Y ABUELA ANGELICA CHIMEO DE BAUER
La despedida a una luchadora
Abuelas de Plaza de Mayo y Madres de Plaza de Mayo despidieron ayer a Angélica Chimeo de Bauer, integrante de ambas agrupaciones, que falleció en Tandil, donde permanecía internada. “Angélica de Ayacucho”, como era conocida por pertenecer a esa localidad de la provincia de Buenos Aires, comenzó su lucha en junio de 1977, cuando su hijo Rubén Santiago Bauer y su nuera Susana Pegoraro, embarazada de cinco meses, fueron secuestrados.
“Una Madre luchadora como pocas. Para ella no había impedimento para luchar por sus hijos. No había nada que la parara”, la definió Hebe de Bonafini en un comunicado en el que la recordó en la batalla cotidiana: “Angélica venía a las marchas en La Plata haciendo dedo a los camiones, vendía más agendas que nosotros, repartía más revistas que nosotros. Yo no sé cómo lo hacía, solo sé que lo hacía”.
A raíz de la desaparición de su hijo y su nuera, Chimeo de Bauer dejó su ciudad y se estableció en la ciudad de Buenos Aires. Presentó hábeas corpus y realizó presentaciones ante la Organización de Estados Americanos (OEA), además de sumarse a la Asociación Madres y también a las Abuelas de Plaza de Mayo. Con el correr de los años regresó a Ayacucho. Por el testimonio de sobrevivientes, Angélica pudo saber que su nuera dio a luz a una niña en el centro clandestino que funcionó en lo que fue la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Luego supo también que esa bebé había sido apropiada por un ex marino y anotada como propia con el nombre de Evelin Karina Vázquez Ferrá.
“Nunca bajó los brazos, ni siquiera cuando la Justicia dio lugar a que su nieta no se realizara el análisis de ADN para confirmar que era la hija de Rubén y Susana”, recordaron desde Abuelas, espacio desde el que la despidieron “con dolor”. La nieta de Angélica recuperó su identidad en 2008, gracias a la alternativa de extracción de ADN de muestras no hemáticas.
“Angélica es de las Abuelas del interior que nunca faltaban a un acontecimiento institucional. Para cada asamblea anual, aniversario o brindis de fin de año se tomaba el micro en la madrugada y llegaba tempranito a la sede de Capital, donde la recibíamos con mates y abrazos”, remarcaron desde la entidad que busca a bebés nacidos en cautiverio y apropiados durante la última dictadura cívico-militar.
Fuente:Pagina12

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