3 de julio de 2014

EL EAAF CONMEMORÓ 30 AÑOS DE BÚSQUEDA POR LA VERDAD y LA JUSTICIA.

2-7-2014
Homenaje
“Estos 30 años del EAAF son un hito en nuestra historia de militancia”
Lo dijo la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, en la conmemoración por los treinta años del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en la Biblioteca Nacional. Del acto participaron Luis Frondebrider, presidente del EAAF y Martín Fresneda, secretario de Derechos Humanos.
Por: Hernando Flores

Sol Vazquez
Un murmullo de voces esperaba a Estela de Carlotto, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, en la sala Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional. Más de cien personas estaban reunidas para conmemorar los 30 años del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Desde arriba, sólo se veían pañoletas y cabezas blancas en la primera fila. Era como una reunión de viejos amigos donde todos se saludaban efusivos. Cuando Estela comenzó a hablar, el murmullo se apagó. “La alegría de festejar estos 30 es un hito en nuestra historia de militancia para hacer posible el Nunca más”. La gente aplaudió durante varios segundos.

Ella estaba impecable: Un tapado rojo con un prendedor brillante al lado izquierdo, el pelo blanco y una sonrisa imborrable. La acompañaban Luis Frondebrider, Presidente del Equipo Argentino de Antropología Forense; Maribel García, vicepresidenta de Madres de plaza de Mayo, línea fundadora; Raúl Carnese, profesor de la Universidad de Buenos Aires; Martín Fresneda, secretario de Derechos Humanos de la Nación y David Morales, procurador general de Derechos Humanos de El Salvador.

Todos iban a celebrar el trabajo deL EAAF, una asociación civil sin ánimos de lucro que tiene como fin practicar “la antropología forense aplicada a los casos de violencia de Estado, violación de derechos humanos y delitos de lesa humanidad”. Desde su constitución, en 1984, han trabajado en más de 50 países cumpliendo su misión, y aunque prefieren el bajo perfil, su nombre ha emergido en casos célebres como el de El Che Guevara, Azucena Villaflor y Marcelo Gelman.

“Hoy me toca hablar como secretario  pero hace diez años hablé como hijo”, dijo Martín Fresneda. “En ese entonces dije: qué curioso, un grupo de personas recopilando huesos. Qué difícil que tengamos que recuperar la memoria de la propia muerte”.

“En El Salvador, investigar las violaciones de los militares era un tabú. Cuando llegaron los miembros del Equipo Argentino de Antropología Forense, gracias a el llamado de la histórica luchadora Julia Hernández, recibimos una lección”, contó el Procurador salvadoreño David Morales.

“Ellos nos enseñaron que hay que vincular a los familiares de las víctimas y que el trabajo forense se hace con mucha rigurosidad científica, pero también con humanidad”.

El profesor Raúl Carnese  habló sobre la década del 80. “Se comenzaron a denunciar cementerios donde se observaban restos de N.N., entonces el poder judicial y la policía disparaban balas mecánicas sobre los cuerpos para deshacer cualquier evidencia. Uno de los aportes del EAAF fue incluir métodos de la antropología biológica y la arqueología para conservar los restos y permitir una futura investigación”.

Los huesos que hablan
Sobre las cabezas de los invitados habían pasado las imágenes de Clyde Snow, el fundador del EAAF, quien murió este año. Las fotografías lo mostraban excavando, instruyendo, escuchando y siempre rodeado de jóvenes. En Argentina, 1986; Bolivia, 1987 y Cementerio de Avellaneda, 1988 se veía a un hombre maduro, y vigoroso, con la energía de quien avanza.

Luis Frondebrider, quien estuvo en el grupo desde los primeros meses y hoy ejerce como presidente, lo recordó como un maestro. “Snow nos contuvo emocionalmente en los primeros años de incertidumbre. Siempre fue un hombre que creía profundamente en que su objetividad científica ayudaba en la búsqueda de la verdad”.

La primera de las fotos mostraba jóvenes risueños empuñando palustres en lo alto. Tras ellos, Snow, un hombre grande con lentes. Era una foto veraniega. “Clyde Snow siempre manifestó el deseo de hacer algo por identificar  a los hijos. Él exhumó el cuerpo de mi hija Laura en el Cementerio de La Plata en1985. Clyde me llamó aparte y me dijo: ‘Estela, tú eres abuela’. No me pude contener”.

“Durante los primeros años no contamos con el apoyo del Estado ni de la Universidad. Recién en el 2003 la política de verdad y justicia se hizo presente”, contó Frondebrider. “Creemos que esta tarea es un proceso colectivo de la sociedad civil y el Estado. Si bien sabemos que destruir es más fácil que reconstruir, no podemos desalentarnos y no podemos renunciar a la búsqueda de la verdad”. Concluyó y el publicó volvió a reventar en aplausos.

Al final, cuando abrieron el micrófono al publico, un señor grande de pelo blanco sentado en la primera fila volvió a dejar la sala en silencio: “Todos coinciden en que los huesos hablan y tienen razón, cómo no van a hablar si a mi hijo de 17 años le pegaron seis tiros en la cara y gracias al reconocimiento de sus huesos pudimos enjuiciar a los culpables”.







ACTO POR LOS 30 AÑOS DEL EQUIPO ARGENTINO DE ANTROPOLOGIA FORENSE
“Hizo posible saber la verdad”
La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, agradeció a los antropólogos que trabajan en la identificación de los desaparecidos. Luis Fondebrider, presidente del EAAF, recordó a Clyde Snow, el fundador del equipo, que falleció recientemente.
Estela de Carlotto, Luis Fondebrider, Haydée García de Gastelú, David Morales y Martín Fresneda.
La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, afirmó que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) “hizo posible que los familiares de las víctimas de la dictadura conocieran la verdad”. Fue durante la conmemoración del 30º aniversario de la creación de esta entidad, fundada por el académico estadounidense Clyde Snow. “Gracias al trabajo de este grupo de jóvenes que Clyde condujo en los primeros años de la democracia, muchos de nosotros pudimos identificar los restos de nuestros familiares, conocer la verdad y empezar a transitar el camino de la justicia”, enfatizó Carlotto en una ceremonia que se llevó a cabo en la Biblioteca Nacional.

Según recordó la presidenta de Abuelas, el grupo nació como consecuencia de un viaje que ellas realizaron a Estados Unidos, en 1982, con el propósito de consultar a autoridades científicas si era posible identificar a los nietos desaparecidos en base a las muestras de sangre aportadas por sus familiares. “Un año después de ese viaje, un congreso de especialistas en genética determinó en Estados Unidos que se podía identificar a los nietos secuestrados con muestras de sangre. Con ese interés llegó Snow, quería trabajar en la búsqueda de los desaparecidos”, reseñó Carlotto.

Así fue como este antropólogo texano de reconocida trayectoria en su país viajó a Buenos Aires a mediados de 1984 y convocó a un grupo de estudiantes de medicina, antropología cultural y arqueología para establecer un equipo que trabajara en la identificación de restos NN en las fosas comunes de los cementerios del Gran Buenos Aires. Un año más tarde, fue Snow quien exhumó el cuerpo de Laura Carlotto en el cementerio de La Plata, en 1985. “Siempre me manifestó el deseo de hacer algo por identificar a los hijos”, recordó Carlotto sobre el antropólogo, un hombre grande que usaba lentes.

“Lo que planteó Snow, junto con esos estudiantes argentinos, fue aplicar las técnicas que se utilizaban en la búsqueda de restos prehistóricos a las exhumaciones de los restos que pertenecían a personas que se encontraban desaparecidas”, precisó Luis Fondebrider, presidente del EAAF. “Cuando comenzamos con este trabajo no sabíamos nada y Clyde, con gran paciencia y humildad, nos enseñó todo; en estos años, logramos que conocer la verdad, algo que para los familiares de la víctimas era una utopía, fuese una realidad”, remarcó. Y recordó que “durante los primeros años no contamos con el apoyo del Estado ni de la Universidad, recién en 2003 la política de verdad y justicia se hizo presente, por eso creemos que esta tarea es un proceso colectivo de la sociedad civil y el Estado”.

Además de Carlotto y Fondebrider, participaron de la conmemoración el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda; la vicepresidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Haydée García de Gastelú, y el procurador de Derechos Humanos de El Salvador, David Morales. Durante el acto se proyectó un video que repasó la formación del EAAF y el testimonio que Snow, fallecido en mayo pasado, brindó durante el Juicio a las Juntas, en 1985.

La tarea del EAAF traspasó las fronteras y se difundió en más de 45 países de América, Asia, Africa y Europa, donde los peritos argentinos expusieron sus conocimientos en la identificación de las víctimas de la violencia política. “El Salvador tiene una gran deuda con el EAAF. Este grupo realizó una intensa tarea que permitió establecer la verdad sobre muchas matanzas de los grupos de la muerte y siempre conjugando rigor científico con contención hacia los deudos de las víctimas”, manifestó Morales.

Según reflejó Infojus Noticias, cuando culminaron los oradores se abrió el micrófono al público y un hombre de pelo blanco que estaba sentado en primera fila pidió la palabra. “Todos coinciden en que los huesos hablan y tienen razón. Cómo no van a hablar si a mi hijo de 17 años le pegaron seis tiros en la cara y gracias al reconocimiento de sus huesos pudimos enjuiciar a los culpables”, dijo. Y la sala volvió a quedar en silencio.
Fuente:Pagina12






02.07.2014
derechos humanos
El Equipo de Antropología Forense conmemoró 30 años de “búsqueda por la verdad y la justicia”

En el acto la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, afirmó que “el Equipo Argentino de Antropología Forense hizo posible que los familiares de las víctimas de la dictadura conocieran la verdad”.
La conmemoración por el 30mo. aniversario de la creación de esta entidad, fundada por el académico estadounidense Clyde Snow.

“Gracias al trabajo de este grupo de jóvenes que Clyde condujo en los primeros años de la democracia, muchos de nosotros pudimos identificar los restos de nuestros familiares, conocer la verdad y empezar a transitar el camino de la justicia”, enfatizó Estela de Carlotto en una ceremonia que se llevó a cabo en la Biblioteca Nacional.

En esta conmemoración participaron también el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda; el presidente del EAAF, Luis Fondebrider; la vicepresidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora Haydeé García de Gastelú; y el procurador de Derechos Humanos de El Salvador, David Morales.

Durante el acto se proyectó un video que repasó la formación del EAAF y el testimonio que Snow, fallecido en mayo pasado, brindó durante el juicio a las Juntas militares en 1985.

Carlotto recordó que el grupo nació como consecuencia de un viaje que las Abuelas realizaron a Estados Unidos, en 1982, con el propósito de consultar a autoridades científicas si era posible identificar a los nietos desaparecidos en base a las muestras de sangre aportadas por sus familiares.

“Un año después de ese viaje, un Congreso de especialistas en genética determinó en Estados Unidos que se podía identificar a los nietos secuestrados con muestras de sangre. Con ese interés llegó Snow, quería trabajar en la búsqueda de los desaparecidos”, reseñó la titular de Abuelas.

Así fue como este antropólogo texano de reconocida trayectoria en su país viajó a Buenos Aires a mediados de 1984 y convocó a un grupo de estudiantes de medicina, antropología cultural y arqueología para establecer un equipo que trabajara en la identificación de restos NN en las fosas comunes de los cementerios del Gran Buenos Aires.

“Lo que planteó Snow, junto con esos estudiantes argentinos, fue aplicar las técnicas que se utilizaban en la búsqueda de restos prehistóricos a las exhumaciones de los restos que pertenecían a personas que se encontraban desaparecidas", precisó Fondebrider.

"Cuando comenzamos con este trabajo no sabíamos nada y Clyde, con gran paciencia y humildad nos enseñó todo; en estos años, logramos que conocer la verdad, algo que para los familiares de la víctimas era una utopía, fuese una realidad”, remarcó.

La tarea del EAAF traspasó las fronteras del país y se difundió en más de 45 países de América, Asia, África y Europa, donde los peritos argentinos expusieron sus conocimientos en la identificación de las víctimas de la violencia política.

“El Salvador tiene una gran deuda con el EAAF; este grupo realizó una intensa tarea que permitió establecer la verdad sobre muchas matanzas de los grupos de la muerte, y siempre conjugando rigor científico con contención hacia los deudos de las víctimas”, manifestó Morales.
Fuente:Telam

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