16 de octubre de 2014

BAHÍA BLANCA: AUDIENCIAS DEL 14 y 15 DE OCTUBRE.

   “La Memoria se Construye a través del Conocimiento”

Todo el contenido es para compartir sin restricción, si se hace, solo pedimos que informen que proviene del registro de  H.I.J.O.S. Reg. Bahía Blanca.

En las Audiencias del día 14 y 15 de Octubre del Juicio a los Genocidas de la Armada, se comenzó a tratar el emblemático caso de los Obreros Gráficos asesinados Heinrich y Loyola. Dicho caso toma relevancia particularmente por  la responsabilidad que le corresponda a  la Familia Massot y su empresa La Nueva Provincia, de donde los Obreros eran empleados. 
El Dia Miercoles Concurrieron a las audiencias del Juicio a los Genocidas de la Armada en Colon 80 de la sede de la UNS, alumnos del Ex Colegio Nacional de Punta Alta, acompañados por sus docentes. La sala estuvo colmada toda la mañana de los chicos que demuestran su interés genuino por el pasado reciente y por este proceso de Memoria, Verdad y Justicia que se lleva a cabo en nuestro país desde los últimos 10 años.

También estuvieron los chicos del E.E.S.N° 13 , ex Nacional de Bahía Blanca, 6° 2° y 6° 10°. Sala completamente llena x jóvenes!!
  

Martes 14 . 15.30 hs

La primera en declarar fue Vilma Denk, esposa de Enrique Heinrich, quien relató cómo en la madrugada del 30 de junio, un grupo de hombres armados rompen la puerta y entran en la casa a los golpes donde descansaban en la misma habitación, Heinrich, su esposa y sus 5 Hijos. Los secuestradores le piden una corbata, que ella piensa q era para sacarle una foto, y cuando sale para dárselas, es amenazada por 7 u 8 hombres con ropa militar y ametralladoras para que se meta para adentro, y supone que con la corbata lo atan y se lo llevan.  Luego de eso va a la comisaria a denunciar y se reían de ella, “no te preocupes, ya vá a venir” le decían. También refiere haber ido a La Nueva Provincia, quienes también riéndose de ella le dijeron “No te preocupes, seguro que en 3 días aparece”. Y así fue, a los 3 días la busca la policía en su casa y es llevada a la comisaría donde allí le dicen que su esposo había sido encontrado en la Cueva de los Leones. Enrique estaba torturado, lleno de tiros, atado con alambre las manos y los pies. “A mis hijos les dije que el papá había tenido un accidente, unos lloraban por un lado, otros por otro y a mí, que no me tenían que ver llorar”. Allí empieza una vida sumamente difícil con sus 5 hijos y totalmente sola. Enrique era Secretario General de Artes Gráficas “él luchaba para que todos los compañeros tuvieran un buen sueldo” “Jamás se acercó nadie de la empresa a nosotros, al contrario, algunos compañeros vinieron una vez a traerles comida, y lo hacían a escondidas” . Hacían huelga para pedir mejores sueldos, la dueña, la Sra Massot desde una escalera les decía “Ustedes sigan pidiendo, ya me las van a pagar”. Luego de lo pasado, Vilma se sintió perseguida y acorralada y decide irse de Bahía Blanca con sus 5 Hijos.

El segundo en Declarar fue Carlos Eduardo Reyes, periodista del Servicio informativo de LU2. Relata los conflictos con el grupo monopólico de los Massot (La nueva provincia, LU2 Y Canal 9 )en la discusión x las paritarias, ya que la empresa no accedía a los pedidos de los gremios y a partir de los años 73 y 74 comienzan las Huelgas como medida de fuerza. “La Nueva Provincia siempre tuvo buena relación con las fuerzas, tanto con el Ejercito como con la Armada”. La Familia Massot en persona recorría la empresa, “tanto Diana Julio, como Federico, Vicente y Alejandro”. En la empresa prácticamente no se habló del doble asesinato, el diario sacó un pequeño recuadro y solo se hablaba entre los empleados en los que había alguna preocupación. Les remitieron preguntas a sus superiores inmediatos como por ej. Mario Gabrielli y no tuvieron respuestas.

La Tercer Testigo fue Elsa Lidia Loyola, hermana de Miguel Angel, quien estuvo presente al momento del secuestro de su hermano. Cuenta que estaban reunidos en su casa, esperando que llegue de trabajar, cuando entraron personas y ataron a quienes se encontraban en ella a las sillas. A medida que iba llegando gente harían lo mismo con todos. Refiere que estuvieron vs horas atados, hasta que en un momento  sintió un pinchazo y quedó dormida. Se despiertan 5, 6 de la mañana y se comienzan a desatar. Ahí se dan cuenta que faltaba su hermano Miguel Angel. Dice q intentaron ver algún abogado, pero nadie quería escuchar. Al ejército no le preguntaron nada, ya que era en el ámbito de la justicia que había que pedir. Tanto Elsa Loyola, como su marido también presente esa noche, Ruben Reyes, trabajaban y pertenecían al Ejército Argentino.

En cuarto Lugar declaró María de los Angeles Loyola, única Hija de Miguel Angel Loyola. Cuenta que se entera de la verdad de lo que pasó con su padre a los 18 años, cuando su prima le dice q su padre no había muerto en ocasión de un robo, sino que lo habían matado los militares. A partir de allí debe reconstruir su historia y buscar su verdad, en base al relato de los demás, cosa bastante difícil, debido a los miedos, los silencios familiares y la predisposición o no de los demás. Recurrió a familiares y a Compañeros de su Papá, para armar el rompecabezas de su historia. En base a la búsqueda de reconstrucción de su historia, es el relato que tiene para contarle al tribunal. Cuenta lo que sabe de aquella noche del secuestro de su padre, ya que ella  no había nacido, su madre estaba embarazada de casi 2 meses. Miguel Angel era tesorero del Sindicato de Artes Graficos y agrega que su madre  “ jura que esto fue una venganza desde la parte patronal del diario. Tengo testimonios de que ellos han recibido amenazas.” Las amenazas provinieron también de algunas llamadas telefónicas previas a la casa, como también de parte de su tío Ruben Reyes integrante del ejercito, quien quiso impedir que concurrieran ella y un compañero de trabajo de Loyola, a un homenaje a su padre.
Destaca que La Nueva Provincia nunca se acercó a su familia, ni siquiera a dar el pésame. Las consecuencias para su vida, por lo que tuvo que vivir con su familia, “fueron muchas, principalmente armar una vida a través de lo que la otra gente decía y no por las propias vivencias. Vivenciar el silencio de la familia, lo que transmite miedo, no tener el abrazo de mi padre…” “A veces en mi familia solo lloraban, no podían expresar nada, tuve que ir a hablar con los compañeros, ni siquiera con mis amigas, no sabían de que estaba hablando…”
“Creo que la Justicia va a llevar a muchos a construír nuestra historia, Todos nos merecemos saber la verdad”

Luego, en quinto lugar fue el turno de María Cristina Taylor, esposa de Miguel Angel Loyola. Esa tarde había gente en su casa, como su hermana con su bebe, la hermana de Miguel con su marido. En un momento se abre la puerta, entran personas y atan a los que están en la casa a las sillas. Ella sale del trabajo y cuando llega a su casa se encuentra con esta gente, quienes le apuntan con un arma y también la atan. Alcanza a ver, antes que le tapen la cara, que había ametralladoras arriba de la mesa. Los secuestradores, miraron futbol, comieron y escucharon música, mientras esperaban que llegue Miguel Angel.  Cuando llega su marido, lo sientan a su lado y él les pide que no maltraten a su mujer q está embarazada. Luego sientes que les agarran los brazos, les dan un pinchazo y después de eso no sienten, ni escuchan mas nada. Ella supone que en su casa hicieron tiempo, a que saliera Heinrich de trabajar, que salía mas tarde. Se despiertan a la mañana, vino la policía, llamaron a la ambulancia y los llevaron al hospital municipal. Allí nunca los atendieron, aunque figuraba que habían entrado por intoxicación por gas. Se le ocurrió recurrir a Mons. Mayer para averiguar, éste le dijo que “Los buenos estaban para ir al cielo, y seguro que su marido era bueno”. Pasan 3 días y les avisan que 2 cuerpos habían aparecido en la Cueva de los Leones. Su esposo le había contado que en la empresa había sufrido encierros y amenazas y que en una oportunidad fueron citados al V cuerpo de Ejército donde les “avisaron” que bajaran la mano con los reclamos. “Ni ellos imaginaron que iban a terminar así”.
A los dos meses de asesinado el marido quiso hacer una misa, fue a la parroquia cerca de donde vivía, y el que la recibió era el Cura Vara, a quien ella “le había contado todo, mi llanto, mi angustia..” él le preguntaba cosas.
Adjudica el asesinato a una represaría por el conflicto con la Nueva Provincia, “por el pedido de aumento, del 4 x 1, el diario no salía por semanas enteras.” Sabe que recibió la amenaza cuando fueron al V Cuerpo, pero su marido no se lo contó y también recibían llamadas telefónicas a la casa. “Mi marido era de esos sindicalistas que dejan la vida por la lucha de su trabajo”.  Los cuñados Elsa y Ruben Reyes quienes pertenecían al ejercito, nunca le respondían a sus preguntas, había una negativa a hablar del tema “me cortaban el rostro, creo que ocultan algo, marido y mujer. Ellos están muy enojados con estos juicios, como que nosotros estamos removiendo cosas que no se deben remover, están enojados con nosotros, con ustedes, cosas que les deben molestar, seguramente” “Cuando se inauguraron las calles Heinrich y Loyola en homenaje a ellos, Ruben Reyes fue a hacer amenazas con armas al sindicato”
“Mi marido era Peronista, estaba con Perón, por eso lo mataron el mismo día que Perón”
Luego, el sexto testimonio fue el de Aldo Augusto Belloni, vecino de la familia Loyola y testigo de haber visto el despliegue de esa noche en la casa de los Loyola.
Por último cerrando los testimonios del día martes 14 Declara Manuel Jorge Molina, compañero de trabajo de Heinrich y Loyola y también del Gremio de Artes Gráficos. Molina realizo un detalle pormenorizado de la función que cumplían los obreros gráficos, junto con él, tanto en el diario del grupo Massot como en el Sindicato. Le explica al tribunal los conflictos gremiales que sostenían con la empresa por reclamos de mejoras salariales. La Empresa no respondía a ningún reclamo lo que llevo a intensificar la lucha mediante sucesivos paros, esto desembocó en suspensiones y despidos. Recurren al ministerio de Trabajo quien media para que recuperen sus puestos, pero dejando de lado los reclamos salariales. 15 días antes del secuestro de Heinrich y Loyola los llaman a 5 obreros Gráficos a concurrir al V Cuerpo, se entrevistan con el Capitán Fidalgo, quien les dice que “paren la mano que la cosa viene pesada . Luego de eso son secuestrados y asesinados Heinrich y Loyola.

Miércoles 15 de Octubre. 9 Hs

El primer testigo de la mañana es Carlos Alberto Iaquinandi en videoconferencia desde el Consulado de Barcelona, quien por los años 75, 76 trabajaba en la redacción del Servicio Informativo de LU3 y pertenecía al Sindicato de Trabajadores de Prensa. A partir del 73, 74, 75 litigios por incumplimientos del convenio laboral, los llevó a una huelga general. “La Nueva Provincia vivía con sus propias leyes, prescindía de las disposiciones legales, salvo las que les convenía”. Los conflictos llegaron al ministerio de trabajo, existían amenazas concretas como la que les dijo uno de los hijos de Diana Julio “ya pagarán esto que están haciendo” dirigida a ambos empleados, Heinrich y Loyola. La Nueva Pcia ejercía presiones sobre los trabajadores, podían poner sanciones disciplinarias a las q recurrían con frecuencia, o la perdida de trabajo sumado a la posibilidad de q señalar a algún trabajador de los sindicatos, vincular o insinuar q esa persona tenia vinculo con algún grupo q ellos consideraran subversivo,  no solo de agrupaciones armadas, sino pertenecer a alguna corriente política, para  el Criterios de la nueva Provincia aunq se hablara de algo legal, era una forma de marcar a una persona que con la posibilidad que fuera desaparecido o secuestrado. El testigo remite haber contestado a una solicitada de Jose Roman Cachero, que fue echado del Sindicato por Inconducta, y  en la cual denuncia a algunos miembros como “marxistas disfrazados de peronistas” y desea leer un párrafo de su contestación. Una denuncia de ese tipo, era un blanco para las organizaciones parapoliciales como la triple A. En una parte de la contestación advierten, que ya tenían amenazas (año 73)
Lo que pasó con los dos Obreros “fue un golpe demoledor, en ningún momento, jamás nos paso x la cabeza la crueldad de quien teníamos en frente, quedó superada la realidad. El mensaje llegó, fue perfectamente logrado”
Como no se sentía seguro en ningún lugar del país, se fue del país. (Luego de varias interrupciones con la Videoconferencia se suspende la transmisión, con la opción a reprogramarlo)

El Segundo Testigo del día fue Rubén Adolfo Jara, quien tenía una empresa de cobranza OMPA, y era Presidente del Concejo Escolar. Luego del Golpe del 24 vienen a su oficina a buscarlo 4 hombres entre los que reconoce al oficial Victor Fogelman, quien conocía de diversas actividades en la ciudad y también conoce al Sargento Nuñez. Lo trasladan en un Falcon hasta la Base, Puesto 1 y ahí es encapuchado y llevado al calabozo del Buque 9 de Julio. Le Hicieron varios interrogatorios donde fue torturado y golpeado y además de preguntarle por nombres de otras personas, le recriminaban que desde su empresa les cobraba a los militares. A Jara deciden liberarlo, pero le ordenan que tiene que cerrar la empresa y rematar todo, quemar todos los ficheros, cosa que así hizo. También lo obligan a irse de la ciudad de Punta Alta y se viene a vivir a Bahía Blanca, solo sin su familia. Además de las consecuencias económicas, tuvo consecuencias con su salud, le tiraban agua en el camarote y pasaba horas mojado, también con su familia sufrió las consecuencias ya que se separó de su mujer. Declara que durante mucho tiempo, se sintió perseguido y vivió con mucho miedo.

En Tercer Lugar declara Maximo Alberto Levi, quien por los años 70, 76 trabajaba en el informativo de LU2 del grupo de la Nueva Provincia y era miembro de la Comisión directiva del Sindicato y remite haber participado de las paritarias nacionales. El año 75 termino en largas discusiones, la paritaria se trabó, el que llevaba adelante las negociaciones era el Dr Jauregui por la parte sindical, la voz cantante la llevaba Iaquinandi entre otros, se produce un lok out patronal. El gremio fuerte era el grafico, ya que si no trabajaba, el diario no salía y “La Nueva Pcia estaba en problemas”. Dice que el concepto que se tenía de Heinrich y Loyola era de dos dirigentes dirigentes, si tenían q actuar actuaban, si tenían q pedir pedían, no era gente q se borraran. Se enteró del asesinato de ellos por los comentarios con sus compañeros y eso le dio mucho miedo. No sabía a que atribuirle lo que les pasó. “Cualquier información de aparición de cuerpos o enfrentamientos armados, NO podían incluirse al boletín, sin previa notificación al jefe”. El jefe era Nestor Angel Barbieri. No recuerda si dieron la noticia de la muerte de Heinrich y Loyola. La Empresa no hizo nada ante la desaparición, ni nadie dijo nada, solo se corrió la bolilla entre empleados. En el 77 renuncia y el jefe, Barbieri o Fort un Tte de Navio RE, le pregunta porque renuncia? La empresa contra ud no tiene nada. Supo de un compañero del sindicato, Larrondo, se tuvo q ir de bahía porq estaba amenazado de muerte.

Por último declaró Noemí Ester Weinman esposa de Raul Spadini, víctima de secuestro. Su marido trabajaba en el Taller Aeronaval Central, cerca de Espora, EL 24 marzo no regreso del trabajo, luego le golpean la puerta y le avisan q su esposo había sido detenido. Va A averiguar por él al Puesto 1 y le dicen que si no quería terminar como él, se vaya. Pasan los días, sin noticias, hasta que una madrugada lo sueltan y vuelve a su casa. No lo dejaban entrar en la ruta, cuando había controles, lo hacían regresar a Punta Alta. El marido al ir a trabajar lo llama el jefe, que tome su bolso y dni  y q se vaya a la guardia. Allí le sacaron el bolso, el documento y el reloj, lo suben a un falcon y lo llevan al ingreso al Puesto 1, lo encapuchan, y va al servicio de Inteligencia. Allí lo interrogan hasta la noche, lo suben a un camión y lo trasladan con mas gente, se da cuenta q está al lado del mar y que lo subieron a un buque, a un pequeño calabozo. Alli ve a Omar Carracedo. Y había muchos de Aviación y afiliados del Partido Peronista.  Luego de 4 o 5 días lo dejan salir. Después que lo liberan sigue trabajando en el mismo lugar.


 PRÓXIMAS AUDIENCIAS 28, 29 Y 30 DE OCTUBRE DESDE 9 HS.




            
                      
30.000 Compañeros Detenidos -Desaparecidos Presentes!
H.I.J.O.S. Bahía Blanca.
(Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio)

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15/10/14 juiciobahiablanca.wordpress.com
MEMORIA OBRERA
El asesinato de dos obreros gráficos del diario La Nueva Provincia, cuyo actual director Vicente Massot, también está procesado por crímenes de lesa humanidad
Ayer no fue un día más en el juicio por delitos de lesa humanidad causa Armada Argentina. Declararon familiares de Enrique Heinrich y Miguel Loyola obreros gráficos de La Nueva Provincia secuestrados y asesinados en 1976. Eran a su vez secretario general y tesorero del Sindicato de Artes Gráficas También testimonió Jorge Molina quien trabajaba con ellos y es el compañero que sostuvo y sostiene la memoria de la lucha de los obreros gráficos.
Transcribimos testimonio de María de los Angeles Loyola, hija de Miguel (quien estaba en el vientre de su madre cuando su papá es asesinado) y de Vilma Denk viuda de Enrique Heinrich



TESTIMONIO DE ANGIE LOYOLA
Construir su vida a través del testimonio de otrxs. Ese fue uno de los pesares que le dejó a María de los Ángeles Loyola el asesinato de su padre cuando ella apenas se hacía sentir en la panza de su mamá. “Vivenciar el silencio en la propia familia, lo que transmite el miedo a uno. No tener el abrazo de un padre, un ‘te quiero'”.

Angie declaró este martes en el juicio contra algunos de los responsables militares del secuestro y asesinato de su papá, Miguel Ángel Loyola, obrero gráfico y dirigente gremial de La Nueva Provincia como su compañero Enrique Heinrich. La audiencia se reanudará a las 9 en Colón 80.

Mi papá era tesorero del Sindicato de Artes Gráficas y mi mamá perjura que esto fue una venganza desde la parte patronal del diario. Tengo testimonios de que ellos han recibido amenazas. Mi papá iba a trabajar y a veces mi mamá no sabía a qué hora volvían porque los encerraban con llave hasta que el diario salga, los querían tener bajo la lupa, pisoteados, que se manejaran como ellos querían”.

La testigo comenzó a reconstruir su historia a partir de la charla con una prima que desmintió que Miguel Ángel haya muerto tras un robo en Plaza Rivadavia y advirtió: “A tu papá lo mataron los militares”.

En base a los fragmentos del terror que podía ir soltando su mamá María Cristina y las charlas con compañeros de Miguel, armó el relato que contó al tribunal. Ella quería hablar pero “a veces la familia no estaba, ni siquiera mis amigas, porque la maduración que tuve que tener hacía que ni sepan de qué estaba hablando porque había mucho silencio”.
El mediodía del 30 de junio de 1976 sus padres jugaban con los posibles nombres para la nena o nene que presentían estaba por venir. Chiche invitó a la Pety al cine aunque andaba un poco descompuesta. Quedaron en confirmar a la salida de sus trabajos.

Mientras estaban una en el Hotel Muñiz y otro en el sindicato, un grupo de familiares y amigos eran retenidos en la vivienda donde esperaban a la pareja. “Mi tía -Elsa Reyes- me cuenta que entran dos personas masculinas vestidas de civil, los atan, los vendan, los sientan en los sillones y van a buscarla a la cocina. Le hacen lo mismo que a ellos, le colocan esposas. A la media hora o algo así, uno de los hombres le pregunta a mi tía si había alguien más en la casa y ella le comenta que había un inquilino que vivía al lado, Armando Cejas. Estas personas lo van a buscar y lo meten en la sala de la casa”. Al rato llega otro matrimonio y corre la misma suerte.

Cuando María Cristina salió de su trabajo le llamó la atención que Miguel Ángel no se hubiese comunicado. “Cuando llega a la casa de calle Moreno, un hombre de cara alargada, pálida, con bigotes finitos la intercepta y la encañona. Le dice que ingrese a la sala. Mi mamá al tiempo me dice que era Corres, el Laucha. Se enteró porque años después estábamos las dos almorzando en la casa de ella y en el informativo dicen que el Laucha Corres se había escapado de una comisaría. Se quedó blanca ante el televisor y dijo ‘Ese es el hombre que me encañonó ese día en el pasillo”.

Los represores la maniataron y vendaron junto al resto hasta que llegó su esposo. “Pasadas las horas, me cuenta que escuchaba de trasfondo que habían prendido un tocadisco, estaban tomando en un barcito de licores que tenía mi papá. Estaban mirando un partido de fútbol. Al tiempo alguien se acerca y escucha un ruido de maletín. ¿Qué me van a hacer?, dice mamá. ‘Usted quédese tranquila’. Siente un pinchazo y se da cuenta que le ponen una droga o algo. Ella dice que veía cosas geométricas. ‘Perdí el conocimiento, no me pude acordar más nada'”.
Cuando se despertaron y pudieron liberarse notaron que se habían llevado a Miguel Ángel. “El día 4 (de julio) mi papá aparece en la Cueva de los Leones, con cortes, balazos, quemaduras. Cuando se hizo el velorio, mi mamá me comentó que mi tío -el militar Rubén Reyes- dijo que era por la picana, dando a conocer toda la atrocidad que había pasado”.
“La gente de
La Nueva Provincia nunca se acercó a la familia. Algo que a mi mamá le llamó la atención y no, porque evidentemente ellos estaban afuera, a pesar de que mi papá y Heinrich habían sido trabajadores, no se acercaron ni a dar el pésame. Sí su compañero Manuel Molina por medio del sindicato, estuvimos acompañados, como amigo estuvo cerca de nosotros”, contó Angie.

“Un día le iban a hacer un homenaje a mi papá en el programa de Coca Cenci. Molina estaba en el Sindicato antes de pasarme a buscar y recibe la visita de mi tío Rubén Reyes. Su esposa, mi tía Elsa trabajaba en la parte administrativa del Comando V Cuerpo y mi tío era sargento primero -subrayó la testigo-. En ese momento, Molina está trabajando, se aparece mi tío con un arma, parecía que estaba en estado de ebriedad. Le dice ‘Mirá Molina, no quiero que vayas al programa, no des nombres, no revuelvas, he pasado por mucho’. Molina me pasa a buscar, me comenta el episodio y yo le dije que igual iba a ir al homenaje a mi papá”.
- ¿Usted es hija única?
, preguntó el juez Martín Bava en la audiencia.
- Exacto, el primer hijo deseado de los dos. Realmente… esto de construir a través del resto… Esta situación a mí me arrancó la posibilidad de poder vivenciar, algo tan sencillo, crecer con su familia, escuchar consejos, tener valores, construir todo eso a través de los demás es terrible. Yo digo, jugar a ser dios, a decidir en la vida de otro es terrible, no dejarle la posibilidad de elección a uno como hijo. Quién puede sacarle esa posibilidad a un ser humano, todos tenemos derecho a tener la verdad. Creo en la justicia y que esto va a llevar a la verdad, a que yo y mucha gente que ha estado en la misma situación pueda construir su historia. Señores, esto es muy importante: construir nuestra historia. Es muy difícil, me llevó años de terapia, día a día me levanto e intento construir esto. Todos los que sufrimos, mi mamá, la familia, todos merecemos saber la verdad y rearmar nuestra historia.



TESTIMONO DE VILMA DENK

“No te preocupes que en tres días aparece”

Esa fue la respuesta que recibió en La Nueva Provincia, Vilma Denk, al preguntar por su esposo Enrique Heinrich, secuestrado horas antes. Tres días después la policía golpeó su puerta para llevarla a la comisaría e informarle que el padre de sus cinco hijos había aparecido asesinado en la Cueva de los Leones

“Torturado. Lleno de tiros, atado con alambres de manos y pies. Después de eso era volver a mi casa y explicarles a mis hijos qué había pasado. Tenían entre ocho y dos años”. Les dijo que el papá había tenido un accidente, que no iba a estar más con ellos. “Yo me tenía que callar la boca para que ellos no me vieran llorar”, relató hace instantes en el juicio contra 25 represores que actuaron en jurisdicción de la Armada durante el genocidio.

Vilma recordó que el 30 de junio Enrique tenía parte de enfermo y se habían acostado de madrugada. Escucharon golpes y ruidos de gente saltando el alto paredón del patio. Rompieron la puerta de la cocina comedor. Entraron a la habitación cinco personas con revólveres y ametralladoras. Casi una decena de represores se quedaron en la cocina, la amenazaron con que si no se metía adentro con los pibes la mataban.

“¿No me van a hacer daño?”, fueron las últimas palabras que escuchó de Enrique.
Luego de varias horas de encierro se levantó despacio y descompuesta. Prendió la luz y vio la puerta destrozada, afuera no había nadie. Cuando clareó el día pidió prestado un teléfono y avisó que a su esposo se lo había llevado un grupo que dijo pertenecer a la Policía Federal.

Junto a sus familiares llamaron a todos lados y nadie dijo nada. Hizo la denuncia y se le rieron en la cara. Más tarde volvió y se la tomaron. En La Nueva Provincia le dijeron que su esposo no iba a ir y también se le rieron en la cara: “No te preocupes que en tres días aparece”.

Tres días después una decena de policías la buscaron en su casa y la llevaron a la comisaría segunda. Un rato después la llamó un militar. ¿Sabe porqué está aquí?, preguntó el comisario. “Encontraron a mi esposo, ¿está muerto verdad?”, preguntó Vilma. La respuesta ya la conocemos.

Diez o quince días después se acercó un hombre para ofrecerle trabajo. “Buscaban en los diarios, en los avisos fúnebres, y llamaban a las viudas”. Se lo confirmó el comisario pero ella se negó.

En su casa seguía con las puertas rotas porque no tenía plata para repararla. Allí vivía con su marido y los cinco hijos en una piecita. Los vecinos la ayudaron hasta que decidió volver a su pueblo, Saldungaray.

“Yo vengo acá a Bahía y mi vida se termina. Voy llegando a Bahía y me enfermo. Hemos pasado hambre, frío, de todo. Yo tuve tres ACV. He quedado paralítica. Qué necesidad de torturar, de matar, de hacer daño. Dejar solas a tantas familias como si no les importara nada. Metí a mis nietos en una burbuja. No quise que pasaran por lo que yo pasé. A los 27 años quedé sola. Sin saber nada. No le deseo a nadie el sufrimiento que pasaron mis hijos y el que pasé yo. Es muy triste”, relató la testigo.

Enrique tenía 31 años cuando se lo llevaron. “Trabajaba donde hacen el diario. Era secretario general del Sindicato de Artes Gráficas. Era como un delegado. Luchaba para que los compañeros tuvieran un mejor sueldo. Era trabajo insalubre. Mi esposo llegó a tener hasta tuberculosis, por el tipo de tinta. Creo que trabajó diez años. Tenía alrededor de 18 cuando entró a laburar”, recordó su esposa y destacó que “era un padre ejemplar”.

Cuando fue a buscar el certificado de defunción leyó “muerte por múltiples heridas”. Ni siquiera dice si fueron por balas o golpes. Sé que tenía 23 tiros. “No me olvido jamás cuando me entregaron la libreta de mi marido llena de sangre”.
Vilma cree que su militancia gremial motivó el secuestro: “Hacían huelgas para pedir mejores sueldos. La dueña de La Nueva Provincia les decía ‘Ustedes sigan pidiendo que ya me las van a pagar’. Eso me contó mi marido”.

“Al pedir ayuda para sus compañeros él hacía muchas huelgas. Más vale que los dueños de La Nueva Provincia muy felices no estarían con lo que estaba haciendo, si pudieran ahorcarlo lo ahorcaban. Simplemente se quedaban en el trabajo y no trabajaban. Él mucho no me contaba porque no quería que me involucrara en nada, que no supiera ni me pasara nada. A veces cuando veíamos en televisión que se encontraron un cuerpo allá o acá él me decía, ‘un día me van a encontrar a mí así’. Yo le decía que no diga eso porque estaba atrayendo la mala suerte. A él le parecía que le podía pasar eso” , manifestó Denk ante el tribunal.

Jamás se acercó nadie de La Nueva Provincia a ofrecerles ayuda. Algunos compañeros de Enrique le llevaron víveres, “escondidos porque tenían miedo de que los echaran”. “Nosotros éramos leprosos”. Después del asesinato de Enrique “me sentí como que me estaban acorralando, por eso me fui de Bahía Blanca. Incluso hubo allanamientos del Ejército buscando armas”.

“¿La Nueva Provincia le pagó lo que le debía a su marido?”, le preguntó el juez Jorge Ferro. “Me dieron un seguro de vida y el sueldo”. “¿Su marido tenía actividad partidaria?, agregó el magistrado: “No me acuerdo, pero sí sé que de la CGT lo habían amenazado a él, que él tenía que adherirse a un partido político, supongo que era peronista, si no lo mataban. Eso dijo un primo de él”.



Agradecemos la cobertura de FM DE LA CALLE juiciobahiablanca.wordpress.com

Envío:Abajero

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