17 de octubre de 2014

HISTÓRICO: EL PRIMER SATÉLITE ARGENTINO YA ESTÁ EN EL ESPACIO.

La Argentina ingresó al selecto grupo de naciones con capacidad para producir su sistema satelital
Histórico: el primer satélite argentino ya está en el espacio
A las 18:43, el ARSAT-1 fue lanzado con éxito desde Kourou, en la Guayana Francesa. Cuando se soltó de su lanzador, el Ariane 5, los técnicos de la estación Benavídez tomaron el control. "Es el primer paso autónomo, autárquico y soberano" en esta materia, dijo el ministro De Vido.
Histórico: el primer satélite argentino ya está en el espacio
Lanzamiento - En Kourour, Benavídez y Bariloche, los técnicos que trabajaron en el proyecto lo festejaron con alegría - Foto: télam
Abrazos, exclamaciones de alegría y una enorme emoción vivió el equipo argentino que en la tarde de ayer logro la hazaña de poner en órbita el primer satélite argentino y latinoamericano. A las 18:43, y pese a la oscuridad que ya dominaba el cielo guyanes, una poderosa luz iluminó las instalaciones del centro espacial Ariane, distante unos 10 kilometros de lugar del despegue propiamente dicho.

El lanzador Ariane 5 tenía previsto despegar a las 18:15 desde la base que la empresa Arianespace tiene en Kourou, en la Guayana Francesa, llevando a bordo dos satélites, uno perteneciente a la empresa Direct TV, y el ARSAT-1 de fabricación argentina. Las nubes que inesperadamente cubrieron el cielo guyanés agrego una cuota de vértigo al momento histórico. El cartel rojo indicaba que el parámetro meteorológico no estaba en condiciones. 

Los técnicos y científicos de Ariane tenían apenas una hora para hacer el lanzamiento y con el cielo nublado no era posible. En la jerga de los científicos espaciales se llama ventana al espacio de tiempo en que la Tierra queda en condicion óptima entre la posición del lanzador y la del destino del satélite.

Cerca de un minuto después del despegue, el lanzador tomó una velocidad superior a los 7000 kilómetros por hora. Luego de recorrer 18 mil kilómetros, el Ariane alcanzó una velocidad de 25 mil kilómetros por hora. Recién en ese momento se desprendió el motor principal . Quince minutos después se alcanzó el punto de eyección. A los 27 minutos del despegue, se desprendió el satélite de Direct TV y seis minutos después, el argentino.

En simultáneo, un equipo de ingenieros y especialistas de ARSAT seguían la maniobra desde la planta de la empresa en la estación ubicada en la localidad bonaerense de Benavídez. Unos quince minutos después de que el Ariane 5 lo soltara en el espacio, el equipo argentino tomó el control del satélite: ese fue probablemente el momento más crítico. Una vez que esto se logró, encendieron de manera remota el motor principal del primer satélite argentino.

"Es el primer paso autónomo, autárquico y soberano que da la Argentina en materia satelital desde que se inauguró la planta de Bosque Alegre en Córdoba, que era un proyecto realizado con tecnología importada –dijo Julio De Vido, ministro de Planificación Federal e Inversión Pública y Servicios–. Esto habla a las claras de la continuidad con la política de industrialización y tecnologización que se inició en la década del '50 y que se abandonó y destruyó durante 50 años.

Como responsable de toda la política satelital y espacial del país, De Vido estuvo en Kourou acompañaado por parte de su gabinete y por Sergio Urribarri, gobernador de Entre Ríos; Gildo Insfran, gobernador de Formosa, y los intendentes María Eugenia Martini (Bariloche), Juan Patricio Mussi (Berazategui) y Hernán Yzurieta (Punta Indio).

"Esta política de innovación tecnológica fue recuperada por Néstor Kirchner en 2003 con la reestatizació del correo y del espacio radioeléctrico y la fundación de ARSAT", continuó, para destacar que de esta manera la Argentina "entra a un grupo selecto de ocho países que se ocupan de la tecnología" junto con Estados Unidos, Rusia, China, Japón, Israel, India y la Unión Europea.

Desde 2003, el presupuesto destinado al área espacial creció un 800% y fue parte del proceso de repatriacion de científicos e investigadores que Tiempo Argentino testimonia con frecuencia.

El diseño, la fabricación de componentes, la integración y los ensayos estuvieron a cargo de INVAP, empresa estatal dedicada al desarrollo de sistemas tecnológicos complejos con eje en las áreas Nuclear; Aeroespacial, Gobierno y Defensa; Industrial y Sistemas Médicos. 

Es la única empresa latinoamericana reconocida por la NASA para realizar sistemas satelitales completos. Los ensayos y pruebas a que fue sometido el satélite estuvieron en manos de CEATSA (Centro de Ensayos de Alta Tecnología), una empresa nacional dependiente de ARSAT e INVAP, creada en 2010 a raíz de los desafíos que se le plantean a la incipiente industria satelital argentina.

POSICIONES EN RIESGO. La ausencia de políticas satelitales consistentes había llevado a que la Argentina corriera el riesgo de perder las dos posiciones satelitales asignadas por la UIT (algo así como la UNESCO del espacio). Entre 2004 y 2007, nuestro país canceló las concesiones que en ese momento estaban en manos de la empresa Nahuelsat, de capitales alemanes, franceses e italianos. En 2006, con la creación de ARSAT se puso en marcha una política de soberanía satelital que ayer, con la puesta en órbita del primer satélite de comunicaciones geostacionario tuvo uno de sus hitos fundantes.

"La Patagonia y la Antártida Argentina no estaban hasta ahora cubiertas por ningún servicio satelital, las más de 4000 escuelas que hoy están conectadas a la red van a ver reforzado ese servicio, y además, va a quedar el desarrollo de una tecnología propia, diseñada por nosotros, que no depende de importaciones y se lleva adelante en pesos y no en moneda extranjera", dijo De Vido, quien remarcó que "hoy la Argentina le tiene que pagar 25 millones de dólares anuales a las empresas que prestan servicios satelitales, esto no sólo va a permitir ese ahorro, sino que ya fomentó más de 3000 puestos de trabajo calificados en telecomunicaciones".

ARSAT-1 tiene una vida útil programada de 15 años y una disponibilidad para la prestación de servicios del 99,9 por ciento. Cuando se encuentre completamente operativo (aproximadamente dentro de tres meses), ARSAT-1 brindará servicios de telefonía IP ; televisión e Internet.


Queda como tarea técnica para los próximos días ubicar al satélite en lo que será su posición definitiva, desplegar sus paneles solares y habilitar todos los sistemas. «


Los detalles técnicos
Inversión: El lanzamiento del Arsat I demando un inversion de 1121 millones de pesos. Por la puesta en orbita, Ariane cobro 90 millones de dolares.  

Posición: La Unión Internacional de Telecomunicaciones le asignó a nuestro país dos posiciones para la colocación de Satélites Geoestacionarios de Comunicaciones: la posición 71.8º y la posición 81º. El ARSAT-I se instalará en la primera de esas posiciones, actualmente ocupada por un satélite alquilado (AMC-6), operado por la empresa SES y con el cual se brinda servicios de telefonía, datos y TV

Órbita: La posición del satélite se encontrrará a 35.786 kilómetros sobre el nivel del mar circunvalando la Tierra en el plano del Ecuador. Este tipo de órbitas se llaman geoestacionarias y se caracterizan por desplazarse en el sentido en que rota la Tierra, ajustando permanentemente la posición para enfocar siempre sobre la zona en la que brinda servicios.

Dimensiones: El Arsat I pesa 3 toneladas y su cuerpo principal (sin los paneles solares) mide 2 metros de alto por 1.8 de profundidad por 3.95 metros de ancho. Los paneles solares tienen una envergadura de 16.42 metros.

Futuro: Además del ARSAT I, el Plan Nacional de Telecomunicaciones contempla la puesta en marcha de otros dos satélites.


Vigilia cargada de emoción
La noche anterior al lanzamiento, el equipo de especialistas no podía dormir: miraban una y otra vez videos de otros lanzamientos realizados por Ariane y musicalizados con chacareras de Cuti y Roberto Carabajal, algo verdaderamente exótico en estas tierras donde todo el mundo habla francés. "Hicimos lo que teníamos que hacer, estoy muy orgulloso de haber trabajado con ustedes y ahora solo nos queda esperar a que Arianne coloque al satélite en el espacio",  dijo Ignacio Grossi, uno de los ingenieros de INVAP que en esta ocasión fue el jefe de proyecto ARSAT I, visiblemente emocionado.

Grossi es la cabeza del equipo formado por 22 profesionales de INVAP y 3 de ARSAT que estuvo trabajando el último mes en la puesta a punto del ARSAT I. La mayoría de ellos vino a bordo del gigantesco avión Antonov que trasladó las partes del satélite desde Bariloche hasta estas playas centroamericanas.

Los empleados del Hotel Atlantis, donde se alojaron todo este tiempo, se miraban extranados cuando estos cientéficos, ingenieros y técnicos se pusieron a cantar la melodía de la intro del Himno Nacional Argentino en la popular versión de los encuentros deportivos. 

No es para menos, muchos de ellos tuvieron que irse de Argentina para desarrollar sus carreras académicas y hoy no solo son parte de un proyecto de desarrollo científico nacional sino que, literalmente, pusieron un satélite en órbita. Coronados de gloria.


Inclusión social y ocupación de las órbitas
Argentina tiene asignadas dos posiciones orbitales por la Unión Internacional de Telecomunicaciones para colocar satélites geoestacionarios, la 71,8º y la 81º. La 71,8º era ocupada hasta ahora por un satélite alquilado denominado "AMC-6", operado por la empresa SES. Una vez que ARSAT-1 ocupe esa posición todos los datos que opera el satélite alquilado serán migrados al nuevo.

La posición orbital 81º, que actualmente es ocupada por los satélites alquilados "AMC-2" y "IS603", será ocupada por el ARSAT-2, que en estos momentos construye INVAP y se estima que será lanzado desde este mismo puerto espacial a mediados del año próximo.
Matías Bianchi, presidente de la empresa estatal Argentina de Soluciones Satelitales (Arsat), dijo que el exitoso lanzamiento "nos obliga a no dar un paso atrás", y ratificó que el año próximo "se viene el desafío del Arsat-2", porque "esto es una muestra más de las políticas de inclusión, de disminución de la brecha digital".

"Con CONAE y con ARSAT -continuó- estamos trabajando para asegurarnos que la 'sala limpia' de INVAP siga ocupada por muchos años, porque no podemos perder todo el aprendizaje que acumulamos en este desarrollo".

"El trabajo pasa por darle continuidad a la labor de nuestros científicos y darle continuidad no sólo con satélites para dar servicio en Argentina, sino seguir trabajando también en una evolución tecnológica de la plataforma", dijo. "Queremos mejorar la relación entre el peso y la potencia del satélite; la potencia define la cantidad de servicio que uno puede dar y el peso define el costo, sobre todo por el tema del acceso al espacio. Apuntamos a una mejora en la propulsión del satélite con un híbrido entre la propulsión química y eléctrica que puede sacar peso del motor y ponerlo en la capacidad de dar servicio".



"Es un legado para las futuras generaciones. Es un día especial, celebramos el camino hacia una patria grande satelital."
Matías Bianchi
Presidente de Arsat






Soberanía y tecnología
vicepresidente de arsat

Poner en marcha el primer satélite argentino a 36 mil kilómetros de distancia y que tiene que funcionar durante 15 años es un desafío. Pero no es producto de la casualidad que estemos en este momento, sino el producto de un proyecto transformador que apuesta a la tecnología.
Guillermo Rus
Poner en marcha el primer satélite argentino a 36 mil kilómetros de distancia y que tiene que funcionar durante 15 años es un desafío. Pero no es producto de la casualidad que estemos en este momento, sino el producto de un proyecto transformador que apuesta a la tecnología.

Estamos viendo ahora la materialización de una decisión de Néstor Kirchner de construir los satélites en el país, acompañada por Cristina con mucha fuerza, desarrollando tecnología y defendiendo nuestra soberanía. En este proyecto estuvieron involucradas más de 500 personas en el diseño y la construcción del satélite: en su mayoría, estaban fuera del país porque no tenían trabajo aquí, y volvieron porque había nuevas posibilidades laborales y les atraía el proyecto de fabricar satélites en el país. El proyecto busca tener sentido de inclusión, acortar la brecha digital y abrir universos de nuevas posibilidades. El
Arsat-2 ya está casi terminado y se va a lanzar el año que viene.






Técnicos y empleados de FOETRA festejaron el primer paso
La estación Benavídez, clave para el éxito del proyecto
Los próximos diez días son críticos:  en sólo cinco maniobras deberán ubicar al satélite a 36 mil kilómetros.
La estación Benavídez, clave para el éxito del proyecto
Satisfacción - Hubo aplausos cuando partió el lanzador. Hugo Nahuys explicó luego que ahora sigue un trabajo muy fino.

Tan rápido como el cohete Ariane 5 inyectó al ARSAT-1 en su órbita, los nervios viajaron desde Kourou en Guayana Francesa, a Benavídez, en la provincia de Buenos Aires, donde está la base de control que mantendrá el vínculo permanente con el primer satélite de telecomunicaciones íntegramente construido en el país.

Pocos podrán dormir allí los próximos diez días, considerados críticos para el proyecto. De los precisos ajustes que realicen en la dirección del satélite en las cinco oportunidades que tendrán, dependerá el éxito de este primer paso en el camino hacia la soberanía satelital.
Faltaban menos de ocho minutos para que se cierre la ventana de tiempo que tenía disponible el cohete francés para poder despegar, cuando se escucharon los primeros gritos y aplausos. Provenían del edificio más grande de la Estación Terrestre Benavídez, propiedad de la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales  (ARSAT). Allí se habían reunido todos los empleados que no estaban afectados al control de la operación y algunos afiliados de FOETRA, el sindicato de las telecomunicaciones, para ver el despegue en una pantalla gigante. Hombres y mujeres entraban y salían de allí con una sonrisa en el rostro.
Nadie, en cambio, enfilaba para el otro edificio, más pequeño y rodeado de antenas satelitales. Una gran bandera  argentina franqueaba su entrada. El silencio y la cautela eran equivalentes a los nervios y la concentración de quienes lo habitaban.

"En la planta baja del centro de control ahora no hay nadie, pero desde ahí se va a tener contacto permanentemente con el satélite durante los 15 años de su vida útil. En la planta alta, en cambio, están todos los expertos para la puesta en órbita", explicaba a la prensa Hugo Nahuys, responsable de Calidad y Procesos de ARSAT. "Muchos de ellos son los diseñadores del satélite de INVAP, pero también están los expertos de operaciones de ARSAT y asesores de la agencia espacial alemana."

Para los 30 ingenieros locales que trabajaron en la especificación técnica del satélite, la preparación de las operaciones y el control del proyecto, el despegue no significó el fin de sus siete años de labor, sino el principio del momento más difícil.

"Ahora habrá que realizar cinco maniobras críticas en tiempo y precisión", destacó Nahuys. "El 80%  del combustible que se le carga al satélite se consumirá en esas maniobras en apenas diez días. Y con el 20% restante tendrá que vivir los  15 años restantes."

La fineza quirúrgica de sus cálculos es la que permitirá que el satélite que ayer ingresó en una órbita elíptica a 250 kilómetros de la Tierra, pueda cambiar a la órbita geoestacionaria final ubicada a 36 mil kilómetros al cabo de ese período. Cualquier error complicaría toda la misión.

Según detalló Nahuys, "lo primero que se hará es desplegar parcialmente los paneles solares para que el satélite tenga energía. Después habrá que acondicionar el sistema de propulsión para que empiece a moverse. Una vez que se mueva y llegue al punto de maniobra de apogeo, habrá que encender un motor bastante grande" que servirá para ubicarlo en la órbita geoestacionaria. Allí, finalmente, se hará un despliegue total de los paneles solares y de la antena de comunicaciones y el ARSAT-1 estará listo para entrar en funciones.

Se estima que el satélite argentino estará apto para comenzar a transmitir en 45 días. Sin embargo, su puesta en funcionamiento será gradual para que no haya errores. Paulatinamente, se migrarán los servicios que hoy está brindando un satélite alquilado por el país "para no interferir los servicios de los clientes que lo tienen contratado", explicó Nahuys.  


Ignacio Grossi
Es el jefe del proyecto aeroespacial ARSAT-1 por INVAP. Grossi se recibió de ingeniero industrial en la Universidad Nacional del Comahue cuando la carrera se dictaba en conjunto con el INVAP.


Horacio Augusto Osuna
Es el presidente del Investigaciones Aplicadas Sociedad del Estado (INVAP), desde enero de 2012, una empresa de alta tecnología.



Matías Bianchi Villelli
Presidente de la empresa estatal Argentina de Soluciones Satelitales SA (ARSAT). Ingeniero industrial, fue designado para desempeñar ese cargo en 2013.






Un hito presente y futuro
Norberto Berner | Sec. de Comunicaciones de la Nación
Es muy importante que las argentinas y los argentinos tomemos conciencia de lo que este hecho significa para nuestro país. El satélite ARSAT1 es un hito para la Argentina y para toda la región. Un hito que hay que mantener en el tiempo.

Con el lanzamiento al espacio de este satélite argentino se ha cristalizado una gran parte de este enorme proyecto político que empezó en 2003 de la mano de Néstor Kirchner y que hoy sigue con la conducción de Cristina Fernández de Kirchner.
Tenemos que estar muy orgullosos por este suceso y ojalá que argentinas y argentinos podamos empezar a naturalizar este tipo de acontecimientos.
El satélite ARSAT1 es hecho por y para los argentinos; este es el camino de los argentinos; este es el país con el que soñamos los 40 millones de argentinos y vamos a seguir avanzando en este camino por un país más justo, más libre y más soberano.





La mandataria siguió el lanzamiento desde su despacho en Casa Rosada
Cristina: "Los satélites no se derogan"
La presidenta valoró como "un hecho histórico" la puesta en órbita del ARSAT-1, anunció el lanzamiento del ARSAT-2 en 2015 y aprovechó para mandar un mensaje político a la oposición: "Los sueños y el futuro no se derogan".
Cristina:
Emoción - La presidenta dialogó por teleconferencia con el ministro De Vido. Por cadena nacional, la jefa de Estado destacó el logro para el país.

Uno siente que a lo sueños los puede ver dormido, pero hoy tuve la sensación de que los sueños también se pueden tocar cuando uno está despierto", confesó emocionada, al borde de las lágrimas, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anoche, por cadena nacional y desde la Casa Rosada, minutos después de la exitosa operación del lanzamiento del ARSAT-1, el primer satélite geoestacionario argentino. Fiel a su estilo y para resaltar la importancia de la decisión política detrás de semejante avance para el país, envió un mensaje político a los dirigentes de la oposición que en los últimos días salieron a criticar varias de las políticas insignia del kirchnerismo y advirtió con ironía que "los satélites no se pueden derogar".

Acompañada por el círculo más cercano de funcionarios, la mandataria siguió desde su despacho el lanzamiento del satélite que a las 18:43 fue puesto en órbita desde la base aeroespacial de Kourou, en la Guayana Francesa, a bordo del cohete francés Ariane. Una cámara registró el momento íntimo y, media hora más tarde, las imágenes se difundieron por cadena nacional cómo prólogo del mensaje que la mandataria dio en lo que consideró "un día histórico". Frente a un televisor, la presidenta siguió la cuenta regresiva y la explosión con las manos juntas, y –visiblemente nerviosa y emocionada– recién las separó cuando el cohete estuvo en el aire.

Cristina eligió dar un mensaje breve pero contundente. La elección del lugar desde el cual se emitió la cadena nacional no fue casual: optó por el Salón de los Científicos Argentinos y estuvo acompañada por una reducida comitiva de funcionarios. Desde allí se comunicó por videoconferencia con el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, quien estaba en la base Kourou junto al secretario de Comunicaciones, Norberto Berner, y al titular de ARSAT, 

Matías Bianchi Vilelli. "Nunca soñé con ver esto", dijo De Vido y explicó que iba a dar un breve mensaje porque él y la comitiva estaban "flojos", en referencia a la emoción que reinó en Guayana Francesa minutos después de la puesta en órbita. A pocos metros, un grupo de científicos de INVAP agitaba una bandera argentina con espíritu casi futbolero.

El ministro manifestó que el lanzamiento es "un orgullo" y recordó la decisión política de Néstor Kirchner de crear en 2006 la estatal ARSAT y poner en marcha el Programa Espacial Argentino. "Es un homenaje para él", sostuvo. Lo acompañaban el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, y el de Entre Ríos, Sergio Urribarri.

Desde Buenos Aires, la presidenta recordó que el ARSAT-1 fue construido íntegramente en Argentina y que su construcción requirió una inversión 1121 millones de pesos, más 867 millones adicionales en protección de los orbitales, ingeniería de desarrollo, estaciones terrenas, software, seguros y la puesta órbita. Con una maqueta miniatura del satélite que tenía sobre el escritorio, explicó que el área de cobertura del ARSAT-1 será todo el territorio nacional, incluyendo las Bases Antárticas y las Islas Malvinas, y que incluso alcanzará las zonas que en el pasado no tenían cobertura porque los operadores privados no las consideraban atractivas económicamente.

En ese marco, y tras reiterar que se trataba de un sueño hecho realidad que había sido motorizado por Kirchner, recordó un artículo periodístico publicado por el diario La Nación en julio del año pasado que catalogaba al ARSAT-1 como un "sueño satelital fuera de órbita". "La realidad demostró que el primer satélite argentino no era una teoría, era una realidad", advirtió. Coloquial, confesó que se sintió emocionada al ver "esa cosa que va para arriba". "Eso es progreso –agregó–, estamos en el cielo y somos el primer país latinoamericano que logramos construir un satélite geoestacionario propio."

Después, apoyada en una imagen metafórica, comparó las "alas despleagadas y blancas" del dispositivo con las "alas negras" de los fondos buitre. "En tiempos en que los fondos buitre nos quieren embargar el presente, y otros desde adentro nos quieren derogar los sueños, les decimos que los sueños no se derogan, que el futuro no se deroga", aseguró, en un claro intento de darle relevancia política al evento.

En esa misma línea, pero con la intención de interpelar a los dirigentes opositores que en los últimos días advirtieron que darán de baja algunas de las políticas que instauró el kirchnerismo en la última década, se permitió una ironía y sostuvo que "los satélites no se pueden derogar". Luego especuló con qué hubiera ocurrido si ella no hubiera ganado las elecciones en 2007 y 2011. "¿Hubiéramos podido tener este satélite en órbita?", se preguntó y contó que el equipo de científicos ya trabaja en ARSAT-2 –que estará en órbita el año que viene– y ARSAT-3.

Al terminar su breve mensaje por cadena nacional, retomó la metáfora y aseguró que "ya están desplegadas las alas de la Argentina". "No son alas de derogación –remarcó–, ni destrucción, son alas de construcción, son alas blancas del progreso de la ciencia, de la tecnología y de la libertad. De tu patria y mi país." 






El lanzamiento del Arsat-1 provocó una ola de reacciones en las redes sociales de apoyo a la tecnología nacional
Felicitaciones del FPV y la oposición
Macri y Massa se desdijeron de sus críticas iniciales y expresaron "orgullo", un término al que apeló el oficialismo.
Felicitaciones del FPV y la oposición
Satélite - Scioli calificó la iniciativa como un "hecho histórico". Massa y Macri elogiaron sólo a los profesionales intervinientes.

Una ola de reconocimiento, de alegría y orgullo por las posibilidades científico-técnicas de la Argentina recorrió ayer las redes sociales. Tras el despegue exitoso del cohete Ariane 5, que transportaba al satélite argentino ARSAT-1, dirigentes de diversas extracciones partidarias saludaron el emprendimiento tratando de dejar al margen los cortocircuitos electorales entre ellos y con el oficialismo.

La emoción por el lanzamiento del satélite de comunicaciones construido en el país (ver páginas 4 y 5) compartió espacio con el tono desenfadado e irónico que caracteriza a Twitter. Desde la lejana Guayana, adonde fue invitado por la delegación oficial, el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, vinculó el avance en materia de soberanía satelital con la vida cotidiana de "cada uno de los 40 millones de argentinos". "Es un orgullo estar presente", celebró a través de su cuenta oficial de Twitter. Por su parte, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, hizo llegar sus felicitaciones a "todos los que trabajaron para hacer realidad este hecho histórico".

Uno de los efectos más comentados del despegue fue la reacción –esta vez, positiva– de buena parte de la oposición. Hace algunos meses, cuando la colocación en órbita del satélite geoestacionario ARSAT-1 aún estaba en proceso, la opinión de algunos de sus representantes había sido muy distinta. El jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, por caso, en un encuentro en la CAME por el Día de la Industria realizado a principios de septiembre, había advertido que la inversión pública en materia de ciencia y tecnología del gobierno de la presidenta Cristina Fernández estaba produciendo "un despilfarro" que incluía el apoyo del Estado a "empresas satelitales que no funcionan". Ayer, una vez que las pantallas mostraron la estela blanca que dejaba el cohete francés Ariane transportando al ARSAT-1 en su carga útil, varios referentes del PRO mencionaron el hecho como un logro importante. Hasta el propio Macri desandó el camino anterior y terminó reconociendo desde su cuenta oficial de Twitter la labor del equipo de científicos argentinos y "el histórico lanzamiento" del satélite.

"Gran logro nacional del Gob de @CFKArgentina. El lanzamiento del #ARSAT1 en Guyana. #orgullo", tuiteó el ministro de Educación porteño, Esteban Bullrich. También el militante del PRO y coordinador del área diversidad de la Fundación Pensar, Pedro Robledo, eligió la red social del pajarito para expresar sus "felicitaciones al gobierno nacional y científicos por el lanzamiento del #ARSAT1". En su saludo, Robledo destacó además a la presidenta, como lo hizo Bullrich. Una hora después de esos mensajes, apareció el tuit del alcalde porteño: "Felicitaciones a todo el equipo de científicos argentinos que hicieron posible el histórico lanzamiento del satélite ARSAT-1."

El lanzamiento del satélite construido por el INVAP y ARSAT también fue mencionado de forma positiva por otros precandidatos presidenciales de la oposición. Entre ellos, estuvo el diputado del Frente Renovador, Sergio Massa, a quien hace tres semanas se le atribuyó un tuit –emitido desde su cuenta oficial, luego borrado– en el que ironizaba sobre el satélite argentino al hablar de "poner en órbita una heladera". Ayer, desde esa misma cuenta de Twitter, el ex intendente de Tigre definió el lanzamiento como "un logro enorme, un gran paso en el mundo que viene".

El lanzamiento del cohete Ariane 5 con la carga de dos satélites en su interior –uno de ellos, el argentino ARSAT– fue elogiado por el socialista Hermes Binner y el radical Julio Cobos. "El ARSAT-1 es el resultado del círculo virtuoso de la investigación, la tecnología y el Estado apoyando el conocimiento y el desarrollo", valoró el santafesino. "Muchas felicitaciones a todas las personas involucradas en este hecho histórico para la ciencia de nuestro país", tuiteó el mendocino, quien mandó un saludo especial a todo el personal de las empresas INVAP y ARSAT.

OFICIALISMO. Desde las filas del Frente para la Victoria, el despegue del propulsor de la Unión Europea desde la base de Kourou, en la Guayana francesa, fue visto como una prueba del avance de la Argentina en el proceso de reindustrialización con desarrollo científico y tecnológico. "Nuestro satélite se controla desde la estación terrena de Benavídez de ARSAT. Felicitaciones a todos. Vamos Argentina", celebró el senador Aníbal Fernández.

"Es un acto de soberanía enorme, producto de una decisión política que se tomó hace ocho años. Acceder a desarrollos científicos y tecnológicos propios nos da autonomía e independencia", subrayó el ministro de Defensa, Agustín Rossi.

"Este proyecto costó en su total 1200 millones de pesos. Hizo que nos ahorráramos 25 millones de pesos por año. Esto es producto de la sustitución de importaciones que fomentamos desde hace más de diez años", detalló la titular del bloque del FPV en Diputados, Juliana Di Tullio. "Ejemplo de convicción, pasión y trabajo argentino", felicitó desde México DF la embajadora argentina Patricia Vaca Narvaja.

Para que no faltara el humor, aunque en este caso con un inequívoco cuestionamiento político, desde una cuenta de Twitter (@che farias) ayer denunciaron que el despegue del ARSAT-1 "fue obra de Fuerza Bruta". Era una alusión a lo que llegó a decir Elisa Carrió sobre la multitudinaria despedida a Néstor Kirchner en la Casa Rosada. 


"Con el ARSAT-1 Argentina demuestra su potencialidad en materia tecnológica, y la capacidad de sus técnicos y científicos."
Julián Domínguez
Presidente de la Cámara baja



"Es el círculo virtuoso de la investigación, la tecnología y el Estado apoyando el conocimiento y el desarrollo."
Hermes Binner
Presidente del Partido Socialista



"Felicitaciones especialmente al pueblo argentino por este logro. Orgullo argentino."
Eduardo "Wado" De Pedro
Diputado nacional del FVP



"Gran logro nacional del gobierno de Cristina Fernández el lanzamiento del ARSAT-1 en Guyana."
Esteban Bullrich
Ministro de Educación porteño



"El ARSAT-1 en órbita: un gran logro de Argentina y una prueba incuestionable de lo que logramos estos años."
Juan Manuel Abal Medina
Embajador en ALADI y Mercosur
Fuente:TiempoArgentino

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