18 de octubre de 2014

IDENTIFICARON EL CUERPO DE LUCIANO ARRUGA.

Identificaron el cuerpo de Luciano Arruga: estaba enterrado como NN                 
Luciano, de 16 años, estaba desaparecido desde el 31 de enero de 2009. Hoy el CELS confirmó que fue atropellado cerca de General Paz, trasladado al Hospital Santojanni y luego enterrado como NN en el cementerio de Chacarita. Del crimen no puede despegarse la sombra del accionar de la policía bonaerense. Las dudas de la familia. Cómo sigue el caso.



18-10-2014
Arruga
Conferencia de prensa del CELS y la familia
Identificaron el cuerpo de Luciano Arruga: estaba enterrado como NN

Luciano, de 16 años, estaba desaparecido desde el 31 de enero de 2009. Hoy el CELS confirmó que fue atropellado cerca de General Paz, trasladado al Hospital Santojanni y luego enterrado como NN en el cementerio de Chacarita. Del crimen no puede despegarse la sombra del accionar de la policía bonaerense. Las dudas de la familia. Cómo sigue el caso.
Por: María Florencia Alcaraz y Pablo Waisberg

Sol Vazquez
Cuando su hijo de 16 años no llegó a su casa del barrio 12 de Octubre  en Lomas del Mirador la mañana del 31 de enero de 2009, Mónica Alegre lo buscó por todos lados. Recorrió las comisarías, los hospitales y las salitas cercanas. Uno de los lugares en los que preguntó por el “Negrito”, como le decía ella, fue en el Hospital Santojanni. Allí le dijeron que no estaba. Que sólo había entrado un muchacho atropellado. El chico accidentado era su hijo: Luciano Arruga. Ella no lo supo hasta este mediodía. Lo habían atropellado cerca de General Paz, luego lo enterraron como NN en el cementerio de Chacarita. El crimen no puede despegarse de la sombra del accionar de la policía bonaerense: frente a las calles donde ocurrió el accidente hay una garita que no actuó ese día y el último día de su vida Luciano fue visto en un destacamento policial de La Matanza. Por la desaparición fueron acusados ocho policías: fueron desplazados en 2013, aunque no llegaron a ser procesados. Con la exhumación del cuerpo, que aún no fue decidida por la Justicia, comenzará a develarse cómo murió Luciano y que pasó la noche de su desaparición.
El hallazgo lo confirmó esta tarde Horacio Verbitsky, titular del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). La conferencia de prensa fue el inicio de un luto que se atrasó casi seis años. En algún momento uno de los presentes esbozó un aplauso. Ninguno lo acompañó: no había nada que festejar.

La versión policial señala que la madrugada del último día de enero de 2009 un joven de 21 años llamó a la policía para denunciar un accidente. Había atropellado a un chico que cruzaba apurado por la vía rápida en General Paz y Emilio Castro. Al accidentado lo trasladaron hasta el hospital de Mataderos en una ambulancia del SAME. Lo operaron y no sobrevivió a la intervención. Murió a las 8 de la mañana del 31 de enero. El cuerpo de Luciano estuvo en la morgue judicial hasta el 11 mayo de 2009, cuando lo enterraron en el cementerio de Chacarita. No tenía documentos. Por eso, lo anotaron como NN.

El 9 de febrero, tras la autopsia, le tomaron las huellas digitales. Quedaron registradas en un expediente judicial que se tramita en el Juzgado de Instrucción 16 de la ciudad de Buenos Aires. Por el accidente hubo un juicio: el conductor que lo atropelló fue sobreseído por la jueza Laura Bruniard. Las pericias determinaron que manejaba a una velocidad normal.

La primera sospecha que apunta al encubrimiento policial es por qué Luciano cruzó desde Capital hacia provincia, la avenida General Paz por la vía rápida en lugar de hacerlo por el puente, un camino más seguro. "No cierra con decir que un pibe cruzó la calle y lo atropellaron. Hay que saber la verdad", dijo hoy Vanesa Orieta, la hermana.

La identificación del cuerpo se logró luego de la aprobación judicial del habeas corpus, que puso en marcha los mecanismos de búsqueda del Estado. El recurso había sido presentado por los abogados del CELS en abril. Primero, lo rechazó el Juzgado Federal Número Uno de Morón, a cargo de Juan Pablo Salas. Luego, la Justicia federal de San Martín. La familia apeló y la causa llegó por primera vez a los Tribunales de Comodoro Py: la Sala IV de Casación Penal pidió a Salas “realizar la totalidad de las diligencias conducentes a establecer lo ocurrido” a Luciano. El fallo de Gustavo M. Hornos, Juan Carlos Gemignani y Mariano Hernán Borinsky fue contundente. En tres meses Salas, en coordinación con distintos funcionarios del Estado nacional y provincial, trabajaron para la búsqueda.

El Ministerio de Seguridad dispuso la revisación de la totalidad de los libros matrices de la
Policía Científica para encontrar cuerpos que no estuvieran identificados. “Se realizó un informe pericial que cruza las huellas tomadas de Luciano en diciembre de 2008 con las del cadáver NN”, explicó Verbitsky. Pero el cuerpo de Luciano todavía no fue exhumado. Según fuentes judiciales consultadas porInfojus Noticias esa será la primera medida que pedirá el juez Salas. Luego, se analizará la autopsia para evaluar si hubo torturas previas a la muerte.

Torturas en la comisaría
A Luciano los policías del destacamento de Lomas del Mirador ya lo habían torturado en 2008. La hermana lo escuchó gritar cuando lo fue a buscar a la dependencia de la calle Indart 106. Los testigos de la causa cuentan que la noche de su desaparición Luciano pasó por esa misma delegación policial. Algo que no quedó registrado, porque se comprobó que el ingreso de detenidos fue adulterado. La familia denunció siempre que Luciano era hostigado por los policías porque se negaba a robar para ellos.

"Hubo desidia absoluta para llegar a la información que hoy tenemos, que es insatisfactoria. Ni para la familia ni para el CELS cierra el caso", dijo el titular del organismo. A su lado estaban sentadas Mónica y Vanesa. Hacía dos horas que se habían enterado de que Luciano estaba muerto. Mónica escuchó en silencio hasta que en un momento no aguantó más y se desmayó. “Mi vieja se descompuso porque tenía la esperanza de encontrar a su hijo con vida. Ahora confirmó que está muerto”, dijo Vanesa con el micrófono en la mano.
Verbitsky insistió en no perder el foco en la responsabilidad de la policía bonaerense: "La aparición del cuerpo marca el inicio de la verdad y de las responsabilidades implicadas en su desaparición. La familia ha sido maltratada por el encubrimiento".

La familia y sus amigos esperaron cinco años y ocho meses para tener esta mínima certeza. Durante este tiempo su mamá y su hermana empujaron el pedido de Justicia y la causa judicial con marchas, conferencias de prensa y movilizaciones. Primero el expediente tuvo irregularidades, después estuvo estancado. Durante cuatro años la causa estuvo caratulada como “averiguación de paradero”. Recién el 9 de enero del año pasado el legajo pasó a manos del juez federal Salas y se recaratuló como “desaparición forzada”. “Estos seis años demuestran el desprecio de la sociedad y la Justicia con los jóvenes pobres como Luciano Arruga. Esto no hubiera ocurrido si Luciano hubiera desaparecido en Palermo”, dijo Verbitsky.

Esta tarde en la mesa central también estaban Paula Litvachky del CELS y los abogados de la causa, Juan Manuel Combi y Maximiliano Medina. Estuvieron presentes los familiares de otras víctimas de violencia institucional: Angélica Urquiza, la mamá de Kiki Lezcano; Miriam Medina, la madre de Sebastián Bordón y Pablo Ferreyra, hermano de Mariano Ferreyra. También estaba el diputado nacional del Frente para la Victoria, Leonardo Grosso, que encabeza la Campaña Nacional contra la Violencia Institucional.

Cuando terminó de hablar el titular del CELS, Vanesa pidió la palabra. Con la fortaleza que la caracteriza habló. "Quiero agradecer a mis compañeros, a mi familia. Vencimos. Eso es lo primero viene a la mente. Vencimos a la desidia, vencimos a la impunidad, vencimos con el caso de Luciano", dijo. "A mí me falta terminar de completar la etapa previa de este proceso de investigación, que se termina cuando se determine que ese cuerpo es mi hermano. Si es así logramos el objetivo: lo encontramos. Ahora vamos a descansar", agregó. “Los pobres tenemos derechos. Necesitamos hacer el duelo, es justo y necesario, dijo la joven.

Una historia de violencia
La muerte de Luciano comenzó a nacer en 2007. Fue con las movilizaciones para reclamar un nuevo destacamento policial, que había motorizado la agrupación Vecinos en Alerta de Lomas del Mirador (Valomi). Eran las movilizaciones para pedir “seguridad”, a secas, sin mayores profundidades. Lograron tener una dependencia propia, bajo la órbita de la Comisaría 8 de La Matanza, y allí se fue reuniendo el grupo policial que reclutaba adolescentes pobres para salir a robar en zonas previamente liberadas. Eran todos menores de edad. A Luciano le ofrecieron sumarse pero se negó. Lo detuvieron varias veces.

Luciano tenía 16 años y vivía en el barrio 12 de Octubre, una villa pequeña organizada por pasillos y casitas de material. Los barrios de enfrente son de clase media. Algunas casas tienen más de una planta y garaje con autos de alta gama. En ese otro territorio se incubó  Valomi, fogoneada por Gabriel Lombardo, que impulsó la candidatura de Francisco de Narvaez en la zona. Lombardo también participó del corte de cinta que dejó inaugurado el nuevo destacamento, en Indart 106.

Ahí reunieron los policías que reclutaron, bajo amenaza de muerte, jóvenes pobres para robar en barrios de clase media. Completaban así una suerte de círculo perfecto: reclamo de mayor seguridad por parte de las capas medias, organizaban los robos, daban cobertura policial y generaban nuevos pedidos de mayor seguridad. El esquema les aseguraba –además del enriquecimiento personal- un sistema de fortalecimiento circular y creciente que les garantizaba mayor poder territorial con hombres y armas.

Luciano fue detenido al menos dos veces. Una vez fue el 22 de septiembre de 2008. Ese día lo golpearon casi delante de Vanesa y Mónica Alegre, su mamá. Ellas primero escucharon sus gritos, luego vieron los golpes en el cuerpo de Luciano y, por último, la amenaza que le soltó un policía delante de ellas. La segunda vez fue el 31 de enero de 2009 y no apareció más. Hay dos testigos que aseguraron que lo vieron tirado en el piso, muy golpeado, casi muerto. Ese día hubo ocho policías de guardia, según consta en el libro de actas del destacamento.

Hasta llegar al juez Salas la causa se movió en un pantano jurídico. La fiscal Roxana Castelli no tomó en cuenta las denuncias de la familia y finalmente fue apartada en 2009. Estuvo acusada de distraer el expediente y delegar la pesquisa en los propios policías del destacamento. A todos ellos, Vanesa los había señalado como sospechosos de la desaparición de Luciano. El CELS, la APDH de La Matanza y los familiares denunciaron a la fiscal pero la causa siguió avanzando por un pantano. También señalaron a la fiscal Celia Cejas, que había intervenido los teléfonos de la madre y la hermana de Luciano. Estaba convencida de que ellas sabían dónde estaba.

Mientras tanto, el destacamento siguió funcionando durante dos años. Eso sucedió pese a que una pericia demostró que los libros de los detenidos habían sido adulterados: nombres tachados y utilización de corrector. Tampoco importó que los perros rastreadores señalaron que Luciano había estado en el destacamento, en un patrullero y en un terreno cercano.
Finalmente, el 1 de febrero de 2013, los policías Damián Sotelo, Ariel Herrera, Daniel Vázquez, Sergio Fekter, Emiliano Márquez, Néstor Díaz, Hernán Zeliz y Damián Borrego fueron pasados a disponibilidad. Todos ellos habían sido apartados en 2010 del destacamento de Lomas del Mirador pero reubicados, por decisión del entonces ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, en otras jurisdicciones.

Junto con el reclamo de justicia y la aparición de Luciano o de su cuerpo, los familiares habían pedido resignificar el destacamento donde se sabe que Luciano pasó sus últimas horas. Sobre el fin del 2013 acamparon durante setenta días frente al edificio y lograron que el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, le cediera a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) el inmueble. Allí se construirá un espacio de la memoria.




18-10-2014
Arruga
Macri fue denunciado penalmente
La justicia ya denunció que las morgues porteñas son un agujero negro

Una investigación del juez Andrés Gallardo documentó el estado calamitoso de los depósitos de cadáveres de la Ciudad de Buenos Aires. Se observaron irregularidades en las morgues de varios hospitales porteños. Porqué el caso de Luciano Arruga no es una excepción.
Telam
Desorden, registros incongruentes, cadáveres putrefactos, cuerpos que faltan y otros que “sobran”, y hasta féretros lujosos guardados en una habitación. Todo eso encontró el juez Andrés Gallardo cuando allanó 22 morgues hace poco más de un año. Así documentó el estado calamitoso de los depósitos de cadáveres de la Ciudad de Buenos Aires y lo detalló en un expediente. “Los cadáveres estaban literalmente apilados y en condiciones deplorables”, contó Gallardo a Infojus Noticias.

El informe del juez es clave para etender porqué el cuerpo de Luciano Arruga estuvo desde el 31 de enero al 11 de mayo de 2009 en la morgue judicial y luego fue enterrado como NN en el cementerio de la Chacarita. Gallardo comprobó que en ningún caso se cumplía con el protocolo de identificación de los cuerpos, que deben tener una cartilla atada al pulgar del pie izquierdo, en vez de bolsas con etiquetas, tal como halló en el mejor de los casos. Cuando terminó los primeros operativos, Gallardo continuó por otros de centros de salud, hasta completar todos los hospitales porteños que tienen morgue.

La recorrida del juez Gallardo por las morgues porteñas y el informe posterior surgieron cuando la Procuración General pidió autorización a Gallardo para sepultar 23 cuerpos que estaban depositados en las heladeras de cuatro hospitales porteños: Durand, Ramos Mejía, Muñiz y Rivadavia. El juez detectó irregularidades en los registros legales de los cadáveres y comenzó una investigación. Terminó allanando las 22 morgues de los hospitales de la ciudad, la Dirección General de Cementerios y la Procuración General de la ciudad. Lo acompañaron agentes de la Policía Científica y de la División Tanatología de la Federal.

Después de acumular pruebas en 22 hospitales de la Ciudad, empezó a preparar un informe. En su juzgado se acopiaron los registros de las morgues, las historias clínicas que se pudieron encontrar, y la documentación secuestrada de la Dirección de Cementerios y de la Procuración porteña. En las morgues aparecieron cuerpos que no figuran registrados en los libros de ingreso y egreso, y más de 70 cadáveres que -según los libros- debieran estar en las heladeras pero no aparecen. De esos casos consta el ingreso, no el egreso: no se sabe dónde están.

El Gobierno porteño reaccionó rápido. Gallardo citó a declarar a los directores de los hospitales y las morgues, y a otras autoridades porteñas del Ministerio de Salud. Pero el Gobierno respondió recusando al juez no una, sino dos veces. La gestión de Mauricio Macri dilató el proceso de investigación durante más de un año, y al día de hoy, no se avanzó ni un ápice en el análisis del expediente. Las toneladas y toneladas de papel que componen la causa circularon por varias oficinas del fuero administrativo de la ciudad durante catorce meses, pero nadie pudo sentarse a trabajar sobre la documentación.

Hace catorce meses: el allanamiento
Gallardo fue al Hospital Muñiz a buscar el cuerpo de un hombre no identificado, supuestamente fallecido el 9 de febrero de 2009. Se encontró con cuatro cadáveres -uno de ellos podría ser este NN- y otros tres identificados. Los registros eran irregulares y no existía control de entrada ni de salida de los cuerpos. Los cadáveres estaban “en avanzado estado de descomposición” y las condiciones de higiene y mantenimiento eran “absolutamente deficientes e inadecuadas para un centro de salud”. En una de las cámaras de frío (en la que se guardan los cuerpos), había envases de cerveza y un televisor.
Gallardo llegó al Ramos Mejía para encontrar los cuerpos de dos bebés fallecidos poco después de nacer, en 2008. El director Eduardo Seoane le entregó dos bolsas de polietileno etiquetadas con los nombres de ambos bebés. Una bolsa tenía un cuerpo disecado. La otra “un líquido sanguinoliento y gelatinoso”, que según las autoridades, eran los restos del otro bebé. ¿La explicación? Que el hospital no tiene freezer. En la misma bolsa estaba el pie amputado de un adulto.

El único registro de esa morgue era de julio. No individualizaba los cuerpos almacenados, no reflejaba ingresos ni egresos, faltaban datos, y los que estaban tenían tachaduras. Al revisar las heladeras, los empleados encontraron el cadáver de un adulto en una bolsa. A sus pies, otra bolsa de consorcio con dos fetos. Uno de ellos tenía una etiqueta con el mismo nombre del primer cuerpo disecado.

En el Hospital Rivadavia aparecieron cuatro de los cinco cuerpos que fueron a buscar, y otros nueve de los que había algún registro. Los directivos del área “mencionaron que había otros cadáveres en un número indeterminado” que por su antigüedad, y la falta de datos, no podían identificar. El cuerpo de un bebé en una caja y fuera de las cámaras de frío desde el día anterior, otros restos tapados por cartones y en avanzado estado de putrefacción, y 73 ingresos anotados pero cuyos cuerpos no aparecen, son algunas de las señales de alarma que se activaron con el allanamiento.

El misterio de los féretros del Ramos Mejía
En dos cuartos contiguos a la morgue, había ocho féretros casi nuevos, de apariencia lujosa. En una habitación estaban los de madera, en otra los de metal, dos de ellos importados de México. Las autoridades se contradijeron: el director sostuvo que eran donaciones provenientes de un cementerio privado de Burzaco, y que no tenían ningún registro porque “habían sido ofrendas de buena voluntad”.

Daniel Priano, que se identificó como el “morguero”, dijo que habían sido enviados desde el crematorio de la Dirección de Cementerios, porque “sólo se creman los cadáveres, los ataúdes se reutilizan”. Por los féretros metálicos respondió que, como en los nichos de los cementerios locales los cuerpos ya no entran, “se utilizan para enviarlos al exterior” (sic).
El juez Gallardo ordenó realizar pericias sobre estos féretros, que hasta ahora no arrojaron resultados significativos. Mientras, se trabaja en conjunto con la Cancillería y la Aduana para determinar si los ataúdes provenían del exterior.

Explicaciones y responsabilidades
En ese entonces, Gallardo dijo aInfojus Noticias que la investigación continuaría con la organización y el análisis de la información secuestrada. El primer paso era la identificación de los cuerpos. Para eso, también pensaba citar a declarar a las autoridades de los primero cuatro hospitales allanados.

Tenían que hacerse presentes los directores, los responsables de Anatomía Patológica y los jefes de las morgues del Muñiz, el Rivadavia, el Ramos Mejía y el Durand. Pero entonces llegó la primera recusación, y después una denuncia penal contra Gallardo por abuso de autoridad y violación de secretos, delitos por los que fue sobreseído.

En base a la información procesada, Gallardo preparaba un informe que sirviera de base para una investigación penal. Denunció a Macri, pero con la recusación le retiraron los documentos y el informe nunca se pudo preparar.





17-10-2014
Arruga
El CELS confirmó hoy que identificaron el cuerpo
Luciano Arruga: cronología de una desaparición

El adolescente desapareció en 2009, luego de ser detenido en un destacamento policial de Lomas del Mirador. Una pericia determinó que los libros de detenidos de la dependencia estaban adulterados. La causa tuvo varios idas y vueltas judiciales. El Estado había fijado una recompensa de un millón de pesos por información.
Luciano Arruga, desaparecido por la policía en 2009, había dejado el colegio pero era curioso. En un cuarto de hotel donde vivió había empezado a leer a Julio Verne. Le habría gustado estudiar guitarra, hacer boxeo e ir a la cancha a ver a River, pero no podía, ni siquiera trabajando hasta doce horas continuadas en una fundidora de metal para hacer hebillas de zapatos. “Es el hecho más grave de violación a los derechos humanos en la provincia de Buenos Aires” asegura el abogado del Cels Maximiliano Medina.

6 de marzo de 2009. Se organiza en Lomas del Mirador una marcha para reclamar justicia por el asesinato del profesor de educación física Hernán Landolina y el florista de Susana Giménez Gustavo Lanzavecchia. Las cámaras de televisión desestimaron a los familiares de Luciano Arruga que llegaron hasta allí para pedir su aparición con vida.

Abril de 2009. - Es desplazada la fiscal de la causa Roxana Castelli, acusada de distraer el expediente y delegar la pesquisa en los propios policías del destacamento, que Vanesa Orieta ya había señalado en su primera declaración como sospechosos de la desaparición de Luciano. El año pasado, el Cels, APDH La Matanza y la familia, le iniciaron un juicio político a ella y a la fiscal Celia Cejas, pero el expediente avanza lento.


 -Los registros de localización de los patrulleros revelan que dos móviles estuvieron dos horas y media en un predio llamado Monte Dorrego. Un perro adiestrado olfatea rastros de Luciano. El rastrillaje ordenado por la fiscal Celia Cejas no relevó todo el campo, los informes del georradar tardaron muchísimo y no quedaron constancias en un acta. “Se hizo tan mal que tuvo que repetirse a los dos años”, dijo a Infojus Noticias Maxi Medina, el abogado del Cels que lleva adelante la querella. “El día que se iba a comenzar, un abogado anunció que había un testigo que sabía dónde estaba Julio López. Todo fue falso, pero el georradar se utilizó allí y demoró diez días el segundo rastrillaje”.

Julio de 2009. Una pericia determina que los libros de detenidos que llevaba la dependencia estaban adulterados. Había nombres tachados, incluso con corrector, la noche de la desaparición de Luciano y otras anteriores. El Ministerio de Seguridad provincial no sancionó ningún policía.

3 de agosto de 2009. Dos jóvenes irrumpen en vivo ante las cámaras de CQC con una bandera que exigía el esclarecimiento del caso. Son retirados por personal de seguridad al aire, y criticados por los conductores. Una semana después, el programa hace un informe sobre el tema y el caso llega a la televisión.

Agosto de 2012. En medio del estancamiento de la pesquisa, y luego de varios pedidos, el gobernador Daniel Scioli recibe a la familia, acompañada por APDH La Matanza y la Comisión Provincial por la Memoria. Prometió donar el Destacamento a familiares y amigos para que levanten un centro cultural y un sitio de memoria, condenar públicamente la desaparición de Luciano y exonerar a los ocho policías del destacamento de Lomas del Mirador sospechados de su tortura y secuestro. Cumplió parcialmente, mucho tiempo después.

7 de enero de 2013. Detienen y exoneran a Julio Diego Torales, en el marco de una causa paralela que investiga “severidades y vejaciones” contra Luciano, en la misma dependencia, en septiembre de 2008. “¡Vos me pegabas mientras otros dos me sostenían!”, dijo Luciano cuando lo soltaron, según contó su madre Mónica Alegre.

9 de enero de 2013. A pocos días de cumplirse el cuarto aniversario de su desaparición, el juez criminal de La Matanza, Gustavo Blanco, declinó su competencia y la causa pasó al fuero Federal. La recibe el juez federal de Morón Juan Pablo Salas. Además, la causa se recaratuló de “averiguación de paradero” a “desaparición forzada”.

1 de febrero de 2013. Damián Sotelo, Ariel Herrera, Daniel Vázquez, Sergio Fekter, Emiliano Márquez, Néstor Díaz, Hernán Zeliz y Damián Borrego son pasados a disponibilidad. El fiscal Carlos Stornelli, los había pasado en abril de 2010 -siendo ministro de Seguridad de la provincia- cuando el caso aún repicaba en la prensa, pero en julio de ese año los reincorporó en otras jurisdicciones.

2 de octubre de 2013. Varios meses después del traslado de la causa, llega un legajo reservado que demostró que la fiscal Cejas había intervenido el teléfono fijo, y los celulares de Vanesa Orieta, Mónica Alegre –su madre- y sus abuelos, sospechando que sabían dónde estaba. “Los intervino desde que tomó la causa y durante un año y medio. Ahí cerró el círculo de impunidad: entendimos por qué no está Luciano”, denuncia el abogado querellante.

Noviembre del 2013. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) comienza a trabajar en el último lugar donde se vio con vida a Luciano. La medida fue resuelta por el juzgado Federal N° 1 de Moron después de que el Secretario de Derechos Humanos, Martin Fresneda, visitara el acampe de familiares y amigos de Arruga se comprometiera a “articular todas las políticas que sean necesarias para lograr que la Justicia fije fecha para comenzar la prospección que el EAAF debe realizar en este lugar para detectar cualquier rastro que el paso de Luciano haya dejado”.

Diciembre de 2013. El intendente de La Matanza cedió a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de esa localidad, el inmueble donde funcionó el destacamento policial en el que desapareció Luciano Arruga en 2009, para que ahí funcione un espacio de la memoria. Era uno de los dos pedidos de los familiares. El otro era la intervención del  Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).

Abril de 2014. El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) presenta un habeas corpus para conocer el paradero del joven. “Las incontables irregularidades judiciales cuando la causa estuvo radicada en el Departamento Judicial de La Matanza explican el fracaso de la justicia provincial para determinar que pasó. Sin embargo, las primeras obstrucciones a la averiguación de la verdad provinieron justamente de parte de agentes de la Policía Bonaerense”, explicó el comunicado. Luego sería rechazado hasta llegar a la Cámara de Casación Penal.

Julio de 2014. La Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal hizo lugar al habeas corpus presentado por los abogados del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) que representan a la familia de Luciano Arruga.  “No puede pasarse por alto que a casi cinco años y seis meses desde el inicio de la investigación penal, NADA se supo acerca del paradero del menor, sumado a las serias irregularidades advertidas durante el comienzo de su tramitación”, dicen los jueces en el fallo.


19 de septiembre de 2014. Se conoce la noticia de la detención de tres jóvenes, dos de ellos testigosdel caso por la desaparición de Luciano Arruga, por policías en Lomas del Mirador, localidad de La Matanza.  Antes de ser golpeado, y en un intento de defenderse, el joven que expresó ser amigo de Luciano. La respuesta del policía fue: “¿Qué Luciano?, ¿qué me importa?” y posteriormente “cómo chapean con Luciano Arruga...”.

23 de septiembre de 2014. Se realiza audiencia con funcionarios de distintas dependencias de del Estado nacional y provincial. Asisten la ministra de Seguridad de la Nación, María Cecilia Rodríguez; el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martin Fresneda, y el titular de la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin), Abel Córdoba. También participaron representantes del Programa Nacional de Protección de Testigos, el Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, y miembros del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).

15 de octubre de 2014. El Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires aumenta a un millón de pesos la recompensa para quienes aporten información fehaciente que contribuya a dar con el paradero o esclarecer la desaparición de Luciano. La resolución firmada por el titular de la cartera de seguridad bonaerense ofrecía de 300 mil a un millón de pesos por nuevos datos.









17-10-2014
Arruga
El CELS confirmó que se identificó el cuerpo
El caso Arruga en imágenes

El 31 de enero de 2009, Luciano fue detenido por la policía a pocas cuadras de su casa. Tres presos declararon que lo vieron en la Comisaría Octava de La Matanza desvanecido por una paliza. Luego habría pasado por el Destacamento policial de Lomas del Mirador.









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