21 de diciembre de 2014

BAHÍA BLANCA: SE AGRADECE DAR LA MÁXIMA DIFUSIÓN POSIBLE Y PROMOVER DENUNCIAS PÚBLICAS SOBRE ESTE INFAME ESCÁNDALO PROTAGONIZADO POR LOS "JUECES".

En el adjto. van las fotos. SE AGRADECE DAR LA MÁXIMA DIFUSIÓN POSIBLE Y PROMOVER DENUNCIAS PÚBLICAS SOBRE ESTE INFAME ESCÁNDALO PROTAGONIZADO POR LOS "JUECES". Comunicados, declaraciones, etc. sobre el tema pueden dirigirse a la sede del CONSEJO DE LA MAGISTRATURA: Talcahuano 550 - Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina (C1013AAL) - Conmutador: 4370-4600 –

DD.HH/JUICIOS/En Ba.Bca/La Nva.Pcia./Los Massot sus responsabilidades/2014.XII.10 CASO MASSOT el JUEZ COLEFFI se aparta y PALAZZANI y NEBIA recusan
http://www.infojusnoticias.gov.ar/nacionales/la-defensa-de-massot-logro-apartar-al-juez-de-la-causa-6733.html
10-12-2014|20:00|LESA HUMANIDADNACIONALES
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La defensa de Massot logró apartar al juez de la causa

El juez Álvaro Coleffi se apartó tras un recusación presentada por la defensa del empresario periodístico, originada a partir de una queja del secretario de Derechos Humanos de Bahía Blanca. "La corporación judicial logró su cometido", expresaron las organizaciones de derechos humanos bahienses. Mirá la explicación que hizo el juez.

 Por: Infojus Noticias
ANTECEDENTES
El juez subrogante de Bahía Blanca, Alvaro Coleffi, decidió apartarse de la causa por investigación de delitos de lesa humanidad que tiene como imputado al director del diario La Nueva Provincia, Vicente Massot, luego de un pedido de recusación presentado por la defensa del empresario periodístico. El planteo se originó a partir de una queja de “violencia moral” del secretario de Derechos Humanos del Juzgado Federal 1, Mario Fernández Moreno, que fue tomada por la defensa.
Coleffi, en un escrito de 12 hojas al que accedió Télam, expresó que Fernández Moreno "presenta sorpresivamente una nota dirigida a mí con el fin de hacerme saber dos temas: por un lado un cuestionamiento hostil a mi gestión como juez de delitos de Lesa Humanidad y por el otro, su prédica encendida en defensa de la gestión del juez Santiago Ulpiano Martínez". "Para elaborar semejante infamia decide otorgarse una licencia asociativa. Y, en ese orden, integra a este desatino, toda la actividad investigativa (administrativa y penal) que su mentor, el juez Federal Santiago Ulpiano Martínez, ha desplegado últimamente", agregó Coleffi en su escrito.
En ese sentido el juez ad hoc dijo que Fernández Moreno "apunta que mi proceder le genera un estado de desconfianza frente, al curso que siguen los trámites de las causas en la que estoy como juez subrogante y alto grado de violencia anímica y moral". "Una suerte de campaña difamatoria en perjuicio del doctor Santiago Ulpiano Martínez, porque en su opinión (que no sé quién se la pidió, o con quien acordó esta postura) las notas periodísticas no son más que versiones tergiversadas de lo que obra en las causas que están a mi cargo como juez federal".
"Como puede verse el Secretario eligió esta causa (Massot) y la instancia procesal por la que transcurre la misma para presentar aquí un alegato sin misterios. Además, proactivamente, asume la defensa de un juez excusado, con franca descalificación, al juez que interviene en la causa", señaló Coleffi.
Para el juez ad hoc "Fernández Moreno ni tampoco Martínez están de acuerdo con el curso que siguen los trámites a mi cargo en materia de investigación de Delitos de Lesa Humanidad y que son aquellos en los que (por aquél entonces) me asignaba la Cámara Federal de Apelaciones de esta ciudad. Y eso me honra". "Nada es casual. Por el contrario, muchas cosas que ocurren son causales, máxime cuando deben resolverse ciertas situaciones procesales", en referencia a las causas contra Massot y Sierra, ex secretario del juez genocida Guillermo Madueño.
"Si como anunciaron los fiscales federales, la presentación del secretario ocultaba una cabal estrategia para la defensa de los imputados (lo que efectivamente ocurrió), seguramente ello será valorado por las autoridades del Consejo de la Magistratura" y por "la Superintendencia de la Corte Suprema", expresó Coleffi en referencia a Fernández Moreno. Y dijo: "Resulta necesario que este concierto infame se conozca de una buena vez, se comprenda y se dimensiones cabalmente".
También el magistrado afirmó que "se atribuye por función custodiar el balance entre lo que dice la prensa y lo que obra en los expedientes". Estos "excesos funcionales" fueron denunciados al Consejo de la Magistratura por el recusado, agregó el escrito. El juez subrogante también expresó que "es indigerible y bochornoso que el secretario Fernández Moreno intente desacreditarme y, al par, se arrogue facultades para introducir en este proceso un juicio de valor en defensa de Martínez, excusado en este trámite", y en que para ello necesariamente "cuenta con un aval" que obliga a preguntarnos "¿Quién es el autor que está detrás del autor?".
También el juez subrogante expresó que "he resistido el embate metódico, diario, concertado, organizado, y obstaculizador. He tolerado estoicamente el juego de 'doble pinzas' que pretendió condicionar mi labor".
"Si bien las circunstancias explicadas a lo largo de esta resolución dan cuenta que se ha introducido aviesamente la sospecha por temor de parcialidad, cuestiones que fueron alentadas y arengadas, con el solo objeto de sacarme de la 'ruta' judicial -cuando otros permanecen intactos, en esa ruta, y en otras tan recientemente conocidas-, la inquietud, la incertidumbre y la desconfianza que todo el contexto señalado pudo generar en el recusante, favorece el éxito de su pedido", agregó Coleffi.
El reclamo de los organismos de derechos humanos
Tras conocerse el apartamiento del juez, los organismos de derechos humanos de Bahía Blanca, junto con la agrupación HIJOS, afirmaron que "la corporación judicial logró su cometido". "Luego de haber denunciado, tanto los fiscales (José) Nebbia y (Miguel Angel) Palazzani, las graves maniobras de un sector del Poder Judicial, para apartar al juez Coleffi, ayer lograron su cometido y el juez se apartó de la causa Massot", expresaron en un comunicado conjunto la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, HIJOS Regional Bahía Blanca, Red por la Identidad de Abuelas de Plaza de Mayo y la Mesa por el Juicio y Castigo Unidos y Organizados. Y agregaron: "La impunidad a la que nos tiene acostumbrados la Corporación Judicial bahiense no es nueva, seguiremos denunciándola, desenmascarándola y mostrando a todos y cada uno de sus actores".
Fuentes judiciales señalaron que "a raíz de la situación y según lo que marca el Código de Procedimiento, la causa Massot será elevada a la Cámara Federal de Apelaciones de Bahía Blanca con la resolución de Coleffi para que resuelva si acepta o no el pedido de recusamiento de magistrado". Las fuentes expresaron que a pesar de ello "el próximo juez que intervenga en la causa Massot podrá proseguir en el estado de la misma que está para resolverse". El pedido de recusación había sido solicitado por Rubén Diskin, abogado de Massot y de Hugo Mario Sierra, un letrado local también investigado por delitos de lesa humanidad.
Para el ex fiscal general Hugo Omar Cañón, “esta movida de la estructura corporativa local vinculada al poder judicial es un esfuerzo que se está haciendo para lograr impunidad”. Coleffi decidió apartarse de la causa –se espera que la justicia bahiense tome cartas en el asunto en las próximas horas– en un momento clave: la semana venidera se esperan definiciones sobre la situación procesal del dueño de La Nueva Provincia, Vicente Massot, imputado por los fiscales Miguel Palazzani y José Nebbia por crímenes de lesa humanidad. “Son jugadas que apuntan a la desestabilización emocional del juez y los fiscales y a demostrar un poderío que apunta a la impunidad”, dijo Cañón.
En palabras de Cañón, la renuncia de Coleffi no es casual: “En Bahía Blanca siempre ha sido muy difícil, desde que comenzamos los juicios por 1986. Las resistencias de la corporación judicial y las alianzas que ellos tienen con aquellos que tuvieron que ver con el golpe de Estado y con el plan de exterminio, me refiero al poder no solamente militar y de las fuerzas de seguridad sino también y especialmente a los empresarios y a aquellos que acompañaron el golpe, siempre hubo una resistencia muy grande y los aliados de la justicia fueron muy evidentes”. El ex fiscal general hizo una reseña histórica  y expresó que a Bahía Blanca  “tuvieron que venir jueces de otros lugares para poder conformar el Tribunal Oral y llegar a los juicios con la condena de 2012 y para los juicios que se están desarrollando actualmente”.
A raíz de la situación, los organismos de Bahía Blanca realizarán el próximo lunes una manifestación frente a la Secretaría de Derechos Humanos local, ubicada en Alsina y Lamadrid.



18-12-2014|17:54|Bahía Blanca Nacionales


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Claudio Pontet, designado ayer

Causa Massot: fiscales recusaron al nuevo juez por vínculos y antecedentes

El argumento: que no es imparcial y tiene vínculos con imputados en delitos de lesa. Miguel Palazzani y José Nebbia solicitaron la intervención inmediata del Consejo de la Magistratura “a fin de que designe al juez subrogante a intervenir”.
Por: Juan Manuel Mannarino
ANTECEDENTES
Después que la Cámara Federal de Apelaciones nombrara al abogado Claudio Pontet en reemplazo del juez Álvaro Coleffi, los fiscales Miguel Palazzani y José Nebbia plantearon su recusación. “La designación de Pontet, en las condiciones que fue hecha, para nosotros es nula”, dijo Palazzani a Infojus Noticias. Los fiscales pidieron que el Consejo de la Magistratura tome cartas en el asunto y designe un nuevo juez. 
Como argumento principal, Palazzani evocó “el principio de imparcialidad” no sólo como “consecuencia de la estrecha vinculación de Pontet respecto a imputados de delitos de lesa humanidad, sino además por la adopción de conductas y posturas previas a su nombramiento en la presente causa”. Citó dos ejemplos clave: el vínculo con Massot en su labor como abogado; y que representó a su tío, el ginecólogo Jorge Pontet, que confesó haber intervino en la falsificación de un acta de nacimiento durante la dictadura.
Cómo fue la desginación de Pontet
En un reciente fallo, la Cámara resolvió que Pontet ocupara el cargo de juez subrogante en reemplazo de Coleffi. Él estaba a cargo de la causa Massot y decidió apartarse. Coleffi se apartó después de un pedido de recusación, solicitado por la defensa del empresario periodístico, a partir de una queja por “violencia moral” del secretario de Derechos Humanos, Mario Fernández Moreno.
Ahora, en el escrito que pide su recusación, los fiscales solicitaron la intervención inmediata del Consejo de la Magistratura “a fin de que designe al juez subrogante a intervenir”. Según Palazzani, después que avanzó la causa Massot, y se presentaron nuevas pruebas, la maniobra del defensor Rubén Diskin –abogado del director de “La Nueva Provincia”- fue la de dilatar los plazos de la instrucción. “En el Juzgado Federal N° 1 no existe un Juez designado en forma permanente y quién subroga en la generalidad de las causas del mismo, Santiago Ulpiano Martínez, se encuentra apartado además de encontrarse recusado en todas las causas vinculadas a delitos de lesa humanidad”, dijeron.
Recusaron a Ulpiano Martínez por defender a Massot
Hace unos días, los fiscales habían recusado al juez Martínez y a su secretario “porque adoptaron un comportamiento obstructivo, en todos los aspectos y frentes investigativos en curso". Los acusaron de liderar la "embestida" que creó el escenario para que la defensa de Vicente Massot recusara y forzara la salida del juez Coleffi. En un documento publicado en el sitio de Fiscales, argumentaron que "el conjunto de circunstancias que configuran y acreditan la causal invocada –el temor de parcialidad– exceden de la actuación de los nombrados -Martínez y Fernández Moreno- en cada trámite en particular, para descansar sobre las conductas y actitudes asumidas frente al proceso de verdad y justicia, en toda su extensión y expresiones procesales".
En ese sentido, dijeron que las presentaciones de Fernández Moreno –elegido y avalado por Martínez como Secretario de Derechos Humanos– en la causa Massot representan “un paradigmático acto de defensa sobre Massot (y de Hugo Sierra, secretario del juzgado durante la dictadura)".
Contra la corporación judicial
Las maniobras de la familia judicial para proteger a Massot fueron denunciadas por los organismos de Derechos Humanos de Bahía Blanca.  En estos días, las dos hijas de Enrique Heinrich -obrero asesinado junto a su compañero Miguel Ángel Loyola-  también pedirán al Consejo de la Magistratura que la investigación continúe en manos de un juez que no sea de la ciudad.  Los familiares apoyaron el pedido de los fiscales: que la decisión no quede a cargo de la Cámara de Apelaciones.
“Es una facultad del Consejo de la Magistratura la designación del juez, y la misma no fue delegada a la Cámara de Apelaciones respectiva. Lo dicho se agrava si se observa que lo que se debe juzgar en la causa son delitos de lesa humanidad, constitutivos de genocidio”, enfatizó Palazzani.
El lunes, unos doscientos manifestantes de partidos políticos y organismos de derechos humanos reclamaron ante los tribunales federales que se reactive la causa. Allí leyeron un documento donde denunciaban que el secretario Fernández Moreno es hijo de un ex camarista de Bahía, Augusto Fernández, que designó y sostuvo como juez a Santiago Ulpiano Martínez. Fernández fue recomendado al cargo por el entonces vicepresidente Eduardo Duhalde, padrino de su casamiento y de uno de sus hijos. El entonces camarista designó como secretaria a Stella Maris Suppicich Speroni de Ramos, hija de uno de los marinos de la ESMA. Antes de jubilarse con un pago de 45.000 pesos, en abril de 2012, Fernández excarceló a 36 represores procesados por crímenes de lesa humanidad.
El escrito de su hijo fue utilizado como base fáctica por la defensa de Massot, que estaba a punto de ser procesado, y la de Hugo Sierra –comparten el abogado-, para pedir la recusación del juez. Coleffi decidió apartarse del expediente, pero le respondió al secretario en duros términos. “Es indigerible y bochornoso que el secretario Fernández Moreno intente desacreditarme y, a la par, se arrogue facultades para introducir en este proceso un juicio de valor en defensa de Martínez, excusado en este trámite”.
De qué se acusa a Massot
Massot está acusado por la Unidad Fiscal de Derechos Humanos a cargo de José Nebbia y Miguel Angel Palazzani de integrar "junto con los mandos militares, una asociación ilícita con el objetivo criminal de eliminar un grupo nacional", para lo cual habría contribuido desde el multimedio actuando "de acuerdo a las normativas y directivas castrenses y en cumplimiento de tales" órdenes. El empresario fue imputado como coautor del homicidio de los obreros gráficos Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola, "instigando, determinando, prestando aportes indispensables para su concreción material y encubriendo a sus autores inmediatos".

19 de Diciembre de 2014
PUSIERON EN DUDA LA PARCIALIDAD DEL MAGISTRADO

La Unidad Fiscal de Derechos Humanos de Bahía Blanca, a cargo de José Nebbia y Miguel Palazzani, recusó ayer por la mañana al abogado Claudio Pontet, designado por la Cámara Federal local como juez subrogante para la causa que investiga el rol de Vicente Massot en la última dictadura. Pusieron en duda su parcialidad y consideraron nulo su nombramiento.
Gerardo Aranguren


Acusación - Denunciaron vínculos del juez con el empresario Vicente Massot (Foto)
La Unidad Fiscal de Derechos Humanos de Bahía Blanca, a cargo de José Nebbia y Miguel Palazzani, recusó ayer por la mañana al abogado Claudio Pontet, designado por la Cámara Federal local como juez subrogante para la causa que investiga el rol de Vicente Massot en la última dictadura. Pusieron en duda su parcialidad y consideraron nulo su nombramiento.
Los fiscales señalaron que este tipo de designaciones, subrogancias prolongadas, no pueden ser realizadas por la Cámara Federal local. “Se requiere que –en forma inmediata– se dé intervención al  Consejo de la Magistratura a fin de que designe al Juez Subrogante a intervenir”, reclamaron.
En cuanto a los argumentos para dudar de su parcialidad, Nebbia y Palazzani señalaron varios hechos preocupantes. Destacaron que Pontet intervino como abogado defensor de su tío, el ginecólogo Jorge Rubén Pontet, demandado por haber intervenido en el nacimiento y venta de un niño en 1976. “Más allá de que se encuentre acreditada o no su vinculación con delitos de lesa humanidad, se enmarcan en prácticas que contribuyeron a la comisión de los mismos”, sostuvieron.
Indicaron también sus vínculos con la imputada Gloria Girotti, ex secretaria del juzgado federal en la dictadura, con quien participó dos años en un proyecto de investigación en la Universidad Nacional del Sur.
Por último, también le atribuyeron vínculos con Massot. Señalaron que, como asesor letrado de la Municipalidad de Bahía Blanca, Pontet intervino en gestiones comerciales realizadas por el gobierno local, entre ellas con La Nueva Provincia.
Pontet fue designado para ocupar el lugar de Álvaro Coleffi, apartado de la causa Massot en una escandalosa maniobra realizada por la justicia federal local para frenar el avance de los procesos contra los partícipes civiles del terrorismo de Estado. A partir de esa operación, tanto el juez subrogante Santiago Martínez como su secretario Mario Fernández Moreno fueron recusados y denunciados por los fiscales ante el Consejo de la Magistratura.«


---------- Mensaje reenviado ----------
De: Hijos Bahiablanca 
Fecha: 17 de diciembre de 2014, 7:31
Asunto: Causa Massot
Para
: 
"Han adoptado un comportamiento obstructivo, en todos los aspectos y frentes investigativos en curso"

Bahía Blanca: los fiscales recusaron al juez

Martínez y a su secretario en todas las causas

16.12.2014
Miguel Palazzani y José Nebbia reclamaron el apartamiento de Santiago Ulpiano Martínez y de su secretario Mario Fernández Moreno por temor de parcialidad. Los acusaron de liderar la "embestida" que creó el escenario para que la defensa de Vicente Massot recusara y forzara la salida del juez Coleffi. Y remarcaron otras irregularidades de su actuación.
Los fiscales de la Unidad de Bahía Blanca que intervienen en las causas por crímenes del terrorismo de Estado, Miguel Palazzani y José Nebbia, pidieron ayer el apartamiento por "temor de parcialidad" del juez subrogante Santiago Ulpiano Martínez y del secretario Mario Fernández Moreno "en la totalidad de las causas e incidentes que tengan que ver con la competencia en delitos de lesa humanidad en la jurisdicción". Por la "gravedad institucional" del caso, los fiscales enviaron copia de su presentación al Consejo de la Magistratura de la Nación.
En un extenso escrito de cincuenta carillas presentado ante el mismo juez Martínez, los fiscales analizaron la actuación de ambos funcionarios en este tipo de casos a la luz del reciente apartamiento en la denominada "causa Massot" del juez subrogante Álvaro Coleffi, quien decidió apartarse cuando estaba por decidir la situación procesal del director de La Nueva Provincia, Vicente Massot, luego de que el secretario Fernández Moreno presentara en el expediente un escrito que ponía en duda la imparcialidad del magistrado, defendiera la actuación del ya apartado de la causa juez Martínez y, con eso, dotara de argumentos a la defensa del imputado para pedir su recusación. Coleffi, además, debía resolver sobre la situación procesal del ex funcionario de la justicia federal bahiense, Hugo Sierra. En rigor, era el juez designado por la Cámara Federal de esa jurisdicción para intervenir en las causas que involucraban la complicidad civil con el terrorismo de Estado: este año ya había resuelto el procesamiento del actual arzobispo local, Guillermo Garlatti, por prestar asistencia en la fuga del ex capellán del V Cuerpo del Ejército, Aldo Vara.
Los fiscales señalaron que "el conjunto de circunstancias que configuran y acreditan la causal invocada –el temor de parcialidad– exceden de la actuación de los nombrados [Martínez y Fernández Moreno] en cada trámite en particular, para descansar sobre las conductas y actitudes asumidas frente al proceso de verdad y justicia, en toda su extensión y expresiones procesales". En efecto, señalaron que "las referidas presentaciones de Fernández Moreno –elegido y avalado por Martínez como Secretario de Derechos Humanos–" en la causa Massot "representan un paradigmático acto de defensa sobre Massot (y Sierra)".
La "embestida" realizada mediante el escrito de Fernández Moreno fue precedida de otras maniobras: el mismo día en que Massot debía comparecer a la segunda indagatoria, LU2 radio Bahía Blanca, propiedad del grupo La Nueva Provincia, difundió una denuncia que el juez Martínez hizo contra Coleffi por una supuesta filtración de información de otra causa a los medios de comunicación. Dias antes, reseñaron los fiscales, Coleffi había pospuesto la indagatoria del empresario periodístico porque Martínez le había negado un lugar para realizar ese acto en una secretaría del juzgado.
Palazzani y Nebbia pusieron de relieve que las "profundas y justificadas dudas sobre la objetividad de esos funcionarios judiciales frente al proceso, ha llegado al extremo de abarcar prácticas descalificables emprendidas para incidir y marcar el curso de causas judiciales en las que –en el caso de Martínez– le está impedido intervenir, ya sea por haber sido este último recusado o bien por haberse inhibido".
Contra toda práctica judicial donde son las partes del proceso son las que realizan manifestaciones y peticiones en un expediente, la semana pasada Fernández Moreno, que es secretario de Martínez pero que actuaba como tal en la "causa Massot" con la intervención como juez subrogante de Coleffi, presentó un escrito en el expediente cuestionando la actividad del juez. Allí dijo que se sentía “violentado” y “escandalizado” por las actuación de Coleffi y lo acusó de reunirse con los fiscales sin su presencia.
Palazzani y Nebbia explicaron la normalidad de ese tipo de reuniones que responden a cuestiones funcionales e indicaron que una presentación así era esperable de parte de la defensa de un imputado, pero explicaron que al haber sido el propio secretario el presentante de esa "acusación" el planteo adquirió "la eficacia de la embestida para garantizar la impunidad de ambos encartados" [Massot y Sierra]. Los fiscales también relacionaron esa presentación con otro planteo que, en otra causa, el propio secretario Fernández Moreno había realizado para desacreditar la actuación del entonces fiscal de Bahía Blanca, Abel Córdoba, a quien denunció de haber mantenido una reunión con víctimas. En ese sentido, Nebbia y Palazzani recordaron que la propia Cámara Federal reprendió al secretario Fernández Moreno por su tarea de "espionaje", dado el “indebido escrutinio e individualización de personas”, una práctica de “recuento o identificación de personas” y una “falta de respeto para el Fiscal”.
En su pedido de apartamiento para el juez y el secretario, los fiscales citaron la resolución de Coleffi cuando decidió apartarse de la causa Massot la semana pasada. "Es obvio que Fernández Moreno, ni tampoco Martínez, están de acuerdo con el curso que siguen los trámites a mi cargo en materia de investigación de Delitos de Lesa Humanidad, y que son aquéllos en los que (por aquél entonces) me asignaba la Cámara Federal de Apelaciones de esta ciudad. Y eso me honra", expresó Coleffi.
Para los representantes de la Unidad Fiscal, ello demuestra "cómo tanto Martínez como Fernández Moreno se oponen al avance de las causas de Massot, Sierra y Vara" porque "no lo dice únicamente esta Unidad Fiscal ni la parte querellante, lo menciona expresamente el propio juez que tomó a su cargo (por disposición de la C.F.A.B.B.) dichas causas". En ese sentido, Nebbia y Palazzani se preguntaron "¿qué garantía de imparcialidad puede ofrecer no sólo a esta Unidad Fiscal, sino a la parte querellante y a las propias víctimas, un juez y un secretario que son acusados por otro juez subrogante de paralizar los procesos?" Y añadieron: "¿Con qué esperanza se puede tratar de profundizar las investigaciones, si se tiene enfrente no sólo las legítimas estrategias defensistas de los imputados, sino también las aun más eficaces del propio órgano cuyo único deber era resolver conforme a derecho?"
"Punto final" - En la recusación, los fiscales recorrieron la actuación del juez y el secretario en diferentes causas e incidentes y apuntaron que tanto Martínez como Fernández Moreno "han adoptado un comportamiento obstructivo, en todos los aspectos y frentes investigativos en curso, con el indiscutible fin de generar una situación de punto final en el proceso de verdad y justicia".
De hecho, es la segunda vez en pocos días que Nebbia y Palazzani recusan al juez Martínez. El 26 de noviembre pasado pidieron su apartamiento en la causa que investiga la responsabilidad de 71 imputados en la comisión de delitos sexuales contra víctimas de centros clandestinos de detención. Aquella recusación de la Unidad Fiscal se dio luego de que el juez decidiera no acatar la orden de la propia Cámara de llamar a indagatoria a los acusados. El juez decidió que no avanzaría en el sentido que le ordenaron porque debía "contar con un requerimiento de instrucción completo por parte del Ministerio Público Fiscal, que […] deberá concentrar la mayor cantidad posible de casos”. Ese universo de casos está en investigación y, a medida que se obtienen elementos de prueba, los fiscales amplían el objeto procesal. De esa forma, ya lograron acreditar a unas 200 víctimas. En Bahía Blanca, la instrucción de las grandes causas está en manos de los fiscales porque les fue delegada por el juez.
En interpretación de los fiscales, "al oponerse a la presentación de requerimientos parciales", es decir, la ampliación por nuevas víctimas a medida que se va recolectando los elementos que prueban cada caso, "la postura del juez subrogante no puede interpretarse sino en dos sentidos posibles: o bien, como dirigida a que se determine el objeto procesal en el presente, con carácter definitivo y final, lo que configura un supuesto de punto final; o bien, para que el Ministerio Público Fiscal se abstenga de efectuar requerimientos y sindicar responsabilidades penales, para hacerlo únicamente cuando exista certeza absoluta de que se hayan contemplado todos y cada uno de los casos de víctimas y responsables, hipótesis abstracta que, en la realidad, operaría con el mismo efecto del punto final".
En la causa de los delitos sexuales los fiscales habían tenido que acudir ante la Cámara porque el mismo Martínez se había negado a iniciar la investigación. En ese contexto, Nebbia y Palazzani también recordaron que igual respuesta había dado Martínez cuando se inició la causa Massot y decidió rechazar el pedido de indagatoria al director de La Nueva Provincia -imputado, entre otros delitos, de integrar el aparato de inteligencia local de las Fuerzas Armadas para la represión ilegal - porque entendía que su actividad se había dado en el marco del derecho a la libre expresión.
Al mismo tiempo, los representantes de la Unidad Fiscal remarcaron "otra de las expresiones directas de la actitud obstructiva adoptada por Martínez en la dirección del proceso", que consistió "en su intento de fragmentar y descomponer sistemáticamente una de las causas madre que se instruye en esta jurisdicción", la de los crímenes cometidos bajo la órbita del Comando del V Cuerpo de Ejército, "en diferentes expedientes aislados e inconexos".
Los fiscales aludieron al paso del tiempo y a los largos trámites de las causas, con la consecuente muerte de víctimas y victimarios, y remarcaron que "la extrema gravedad de dicho proceder está marcada por la notoria demora que el proceso de verdad y justicia arrastra (de casi cuatro décadas) y en la operación simultánea del inexorable punto final biológico, tanto en el plano de los responsables, como en el de las víctimas y los testigos".
Respecto de la actuación del secretario Fernández Moreno, Palazzani y Nebbia recordaron otra oportunidad en la que la propia Cámara Federal también llamó la atención del funcionario porque en 2012 tardó cuatro meses en elevar a la etapa de revisión el incidente donde se trataba la prisión domiciliaria del imputado Arturo María Quintana, lo cual benefició al acusado, que gozó de un tiempo extraordinario del beneficio que le había otorgado el juez de primera instancia y que había sido recurrido por la fiscalía. El secretario también demoró, en ese contexto, la elevación al tribunal de alzada de la apelación de los fiscales a la negativa de Martínez a avanzar en la causa sobre delitos sexuales. Por ese motivo, Nebbia y Palazzani remarcaron que "la actuación del Secretario Mario A. Fernández Moreno ha sido tan grave, tan intensa y tan maliciosa como la del Juez subrogante al cual responde, todo lo cual obliga a su separación del mismo".
Fuente: Fiscales.Gob.Ar
                                   
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 El juez Coleffi dejó un escrito para la antología de los dictámenes jurídicos

Cómo la corporación judicial bahiense cuidó a Massot y apartó al juez

El magistrado que tenía la causa contra el dueño de La Nueva Provincia, Álvaro Coleffi, pasó a ser el enemigo público número uno de los sectores más conservadores de los Tribunales bahiense. Por eso la familia judicial se organizó e hizo lo posible para que renunciara al expediente que investiga delitos de lesa humanidad. Lo lograaron: Coleffi renunció.

Por: Mariana Moyano.
El 20 de noviembre, en el mismo momento en el que Vicente Gonzalo Massot caminaba arrogante hacia el despacho de Álvaro Coleffi para su segunda indagatoria, este juez se enteró -casualmente a través de LU2, la radio de Massot- que quien lo había antecedido en esa misma causa, Santiago Ulpiano Martínez, y que había sido corrido de allí debido a que prejuzgó en favor del dueño de La Nueva Provincia, lo había denunciado penalmente por la filtración a un programa bahiense de las escuchas de la causa contra Juan Suris, el supuesto narco ex novio de la vedette Mónica Farro. La Cámara ya había hecho un movimiento sospechoso poquito tiempo antes: habían corrido a Coleffi –un cuadro judicial de 20 años de actividad en el área penal- al ámbito de las causas tributarias. Se olía que Coleffi había empezado a molestar al establishment bahiense, aunque no sólo a ese.
Allí reside una de las explicaciones de por qué un -hasta hace nada- ignoto secretario a cargo de un juzgado pasó a ser el enemigo público número uno de los rincones más conservadores de los Tribunales bahienses. La primera puntada había sido dada con la impunidad de los que se creen (saben) intocables: desde el entorno de Martínez se acusaba a Coleffi de filtrar información a los medios, mientras ellos mismos filtraban a LU2 el dato de la denuncia penal a un magistrado que empezaba a ser molesto por eficaz.
El botón de muestra estaba sobre la mesa. Coleffi lo había escuchado y se lo habían contado, además. Una de las personas encargadas de vigilar su comportamiento judicial lo había dicho a voz en cuello: “Álvaro no puede pretender meterse con una institución de 2000 años y encima con la prensa”. A Coleffi no le tembló el pulso ni con el ex sacerdote Aldo Omar Vara ni con el arzobispo Guillermo Garlatti, y todo indicaba que también iba a atreverse frente al otro poder civil socio de los uniformes en la dictadura cívico militar: La Nueva Provincia, que en su editorial del 19 de noviembre de 1977 sostuvo que “más que hablar de la guerra, hay que hacer la guerra. De entre todas las profesiones le cabe al periodismo un puesto de avanzada en las trincheras de la Patria”.
Complicidad eclesiástica - Coleffi no tuvo miramiento con la Iglesia. Buscó, encontró y capturó –a través de Interpol en Ciudad del Este, Paraguay- al capellán militar prófugo Vara, acusado de cometer delitos de lesa humanidad en el centro clandestino La Escuelita. Y procesó al arzobispo Garlatti, por encubrir y colaborar con Vara para que éste siguiera cobrando mensualmente sus cheques. El obispo que ocultó en Ciudad del Este, Rogelio Livieres Plano, reconoció que lo había escondido por pedido de Garlatti.
Tampoco le tuvo temor a otras complicidades civiles: fue el único juez bahiense que en 31 años de vida institucional se atrevió no sólo a hincar el diente en la complicidad eclesiástica con la dictadura. También tenía en la mira al ex secretario del Juzgado Federal 1, Hugo Sierra, que además de compartir abogado defensor con Massot (Rubén Diskin), escribió un libro de Derecho Penal con el dueño de La Nueva Provincia.
Mientras algunos colegas del Poder Judicial bahiense, como el camarista Pablo Candisano Mera, el fiscal federal Alejandro Cantaro y Martínez, entre otros, disfrutaban de la ruta del vino en España, Coleffi no sólo logró traer de vuelta a la Argentina a Vara sino que sumó cada vez más pruebas contra Massot.


El juez Martínez, el fiscal Cantaro y, cuarto en ese orden, Candisano Mera. Los otros son abogados también.
La familia judicial decidió actuar rápido: a la improbable acusación de filtración de información contra Coleffi le sumaron luego una imputación que no sólo es técnicamente indefendible, sino que roza lo ridículo. Todos los especialistas coinciden en ello: sólo puede aplicarse porque quienes lo hacen tienen el poder para realizarlo. Acusaron al juez de parcial porque se reunía con los fiscales Miguel Palazzani y José Nebbia. “Da risa”, dijo una eminencia del Derecho Penal. “Si un juez que lleva adelante una investigación y no se reúne –entre otros- con los fiscales, ¿cómo obtiene la información necesaria para seguir avanzando en una causa?”, se preguntó.
La movida fue así: el secretario de Derechos Humanos del Juzgado Federal 1, Mario Fernández Moreno, disparó con supuesta “violencia moral” por parte de Coleffi y el argumento fue tomado de inmediato por la defensa de Massot. Esta movida hizo casi imposible a Coleffi mantenerse a cargo de la causa y dio un paso al costado. En gran medida, su decisión estuvo basada en que si se atornillaba a esa causa era muy probable que la suciedad, además de lanzársela a él, la tiraran sobre todo un expediente que no había sido en nada cuestionado ni siquiera por la defensa del propio Massot.
La celada procesal había sido elaborada con precisión, con conocimiento de los personajes y con enorme sentido de la oportunidad. Para que se entienda: el Poder Judicial tradicional y conservador y el poder permanente pueden permitir que los uniformados carguen una sobre otra las condenas de perpetua. Algunos hasta pueden llegar a aceptar que ciertos miembros de la Iglesia paguen algunas culpas. La Cámara de Bahía Blanca –valga como ejemplo- obligó a la detención de Vara, pero no se atrevió jamás a dar la orden de llamar a indagatoria a Massot.
Con los tan grandes, parece que no se juega. Así fue que la planificación había comenzado a funcionarles: Coleffi ya ni estaba más a cargo de las causas de lesa humanidad, sino que lo corrían, incluso, del cargo de juez. A la intemperie dejaban al ahora secretario. Sin embargo, algo crujió en Bahía Blanca y Coleffi cobró cara su partida. Dejó un escrito para la antología de los dictámenes jurídicos porque de impenetrable, de impersonal y de desapasionado no tiene nada. En las 12 páginas de su texto se despacha con todo lo que –parece- andaba con ganas de decir desde hacía rato:
No es el aburrido lenguaje jurídico. “Elijo, definitivamente, escribir claro, llano y directo. Para que se entienda. Hay veces que la ocasión exige ser simple porque hay que hablar en voz alta. Porque resulta necesario que este concierto infame se conozca de una buena vez, se comprenda y se dimensione cabalmente. Es obvio que Fernández Moreno, ni tampoco Martínez están de acuerdo con el curso que siguen los trámites a mi cargo en materia de investigación de delitos de lesa humanidad, y que son aquellos en los que por entonces me asignaba la Cámara Federal de Apelaciones de esta ciudad. Y eso me honra”, señala en uno de los primeros tramos.
“Es indigerible y bochornoso que el secretario Fernández Moreno intente desacreditarme y, a la par, se arrogue facultades para introducir en este proceso un juicio de valor en defensa de Martínez. Un verdadero paladín, ungido y entronado como el tutor de una moralina, en rigor, vacía de principios. En  términos de la querella, una exquisita subordinación. Evidentemente, el tutor cuenta con un aval para efectuar dicha presentación”, sostiene Coleffi en su escrito y se pregunta luego: “¿Quién es el autor que está detrás del autor? Y esa pregunta es la que queda flotanto. Es inevitable que así sea.


El camarista Pablo Candisano Mera y el fiscal federal Alejandro Cantaro (con la copa en la mano). De espaldas, el juez Santiago Ulpiano Martínez.

De copas en España
En paralelo con la acusación de “violencia moral” a un juez por reunirse con los fiscales de la misma causa tenían lugar dos particulares acontecimientos. Por un lado, el camarista Candisano Mera, el fiscal federal Cantaro y el juez Martínez recorrían juntos algunos de los sitios predilectos de los conocedores del vino tinto. Y eso no acarrea ningún inconveniente de tipo gastronómico o  turístico: el problema es que estos miembros del Poder judicial representan tres instancias distintas de decisión y apelación. Sin embargo, nadie se horrorizó por este paseo ni habló de “violencia moral” por ese viaje. Bahía Blanca está viendo en primer plano cómo actúan las espadas mandadas a punzar y está mostrando el recorrido que hace la impunidad cuando no tiene freno.
El embate sistemático contra Coleffi no es lo relevante de toda esta historia, porque si la causa Massot se lleva puesto a un secretario de una ciudad del sur de la provincia de Buenos Aires, nada demasiado importante cambia ni en el derecho ni en la jurisprudencia argentina. Lo destacable de este encadenamiento de hechos que deben ser vistos juntos y en perspectiva es que Bahía Blanca es hoy el ejemplo más claro de cómo el modelo corporativo y conservador del Poder Judicial funciona cuando un miembro no reaccionario de ese poder se atreve a llevar al banquillo al poder civil de la dictadura. Están a la vista de todos allí los anclajes actuales que son los que siguen sosteniendo las aberraciones cometidas hace 40 años. 
Massot está acusado de integrar “junto con los mandos militares una asociación ilícita con el objetivo criminal de eliminar un grupo nacional”, para lo cual habría contribuido desde sus medios “de acuerdo a las normativas y directivas castrenses y en cumplimiento de tales órdenes”. Está imputado como coautor del homicidio de los obreros gráficos Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola y de haber efectuado “aportes esenciales”, que “consistieron en el ocultamiento deliberado de la verdad” en los secuestros, torturas y homicidios de 35 personas. En criollo: acción psicológica y autoría intelectual o complicidad en asesinatos.
El dueño de La Nueva Provincia está judicialmente complicado: se mantuvo en lo suyo, pero la prueba documental hallada y procesada entre la primera y ésta indagatoria lo complica notablemente. No pudo explicar los documentos obtenidos en el allanamiento y que lo complican severamente.
Martínez, otro de los protagonistas de esta novela, ha sido uno de los jueces que más obstruyó el avance de las causas de lesa humanidad con imputados civiles. Estos días se hizo un poquito más famoso por procesar al periodista Germán Sasso, director del portal La Brújula, el que puso al aire las escuchas en Bahía que ya en el verano repetía hasta el cansancio TN. Fue cuestionado por negar la imputación de 70 militares acusados de cometer delitos sexuales durante la dictadura, por posibilitar la fuga del coronel retirado Carlos Alberto Arroyo, por favorecer a Vara y por rechazar los pedidos de indagatoria a Massot y al fallecido jefe de redacción en los 70, Mario Gabrielli.
Pero el CV de Martínez no termina allí. Hasta la Presidenta de la Nación se refirió a este juez. Vía twitter, Cristina Fernández lo fustigó duro cuando otorgó una cautelar al grupo Clarín para que la AFSCA no pudiera llevar adelante la reorganización de la grilla. Y, memoriosa como es, recordó que fue él quien rechazó el pedido de extradición que Francia había hecho para juzgar a Alfredo Astiz por las desapariciones de las monjas Leónie Duquet y Alice Domon.
El final del texto de Coleffi da cuenta de todo ese poder. Escribe cinco puntos de aspecto resolutivo y en el primero reconoce la avanzada ganadora del establishment: hace lugar a la recusación. En los puntos 3 y 4, solicita se requiera a la Cámara Federal de Apelaciones de Bahía Blanca que sé intervención a la Oficina de Superintendencia de la Corte Suprema. Pero en el 2 abre la puerta a la posibilidad de que no se mantenga al statu quo de los ganadores de siempre: decide poner las piezas procesales en conocimiento del Consejo de la Magistratura, el único organismo que hoy en base a la gravedad institucional que implicaría que estas causas se hagan polvo, puede tomar las riendas y hacer que no sea el propio poder contaminado el que pretenda llevar adelante la desinfección.
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