"Mi padre murió tras un aplastamiento vehicular"
Terrorismo de Estado
Jimena Granados
Las hijas de Rubén Yañez Velarde, asesinado en 1975, reconstruyeron ayer los días que atravesaron desde que comenzó la persecución a la familia.
"Mi padre sufrió un aplastamiento vehicular. No tenía ni un hueso sano y, post mortem, le dieron un balazo en la cabeza. Luego lo enterraron como NN".
Con esta descripción cerró ayer su testimonio Sandra, hija de Rubén Yañez Velarde, un salteño asesinado en 1975. Ella y su hermana María Nelly recordaron el momento en que desapareció su padre, al declarar en el séptimo juicio por los delitos vinculados con el terrorismo de Estado que se realiza en Salta.
Rubén Yañez Velarde era un trabajador de Agua y Energía que militaba en la Juventud Peronista y tenía una relación cercana con el exgobernador Miguel Ragone, quien fue secuestrado en marzo de 1976.
Yañez Velarde había sido detenido ilegalmente dos veces y torturado en la Central de Policía antes de desaparecer definitivamente.
Su hija Sandra sostuvo ayer que su padre había puesto una agencia de tómbola para dejarle un ingreso a su familia y luego irse de la provincia.
El 8 de noviembre de 1975 salió a hacer un trámite y no regresó. Su esposa y sus tres hijas no volvieron a saber de él. En 2012, el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó sus restos en un cementerio de Yala, en Jujuy.
Sandra y María Nelly declararon ayer ante el Tribunal Oral Federal que, tanto su padre como ellas, eran perseguidos desde 1974 y que él había abandonado la casa de la familia por miedo pero a veces se disfrazaba para ir a verlas.
"Un hombre me seguía cuando me bajaba del colectivo para ir al colegio", contó Sandra, que era adolescente cuando se llevaron a su papá. "Teníamos que caminar siempre rápido y no mirar atrás", señaló María Nelly, que tenía 11 años en 1975.
María Nelly agregó que su padre tocó la puerta de su casa con peluca una tarde y no lo reconocieron hasta que las llamó por sus sobrenombres. "Mi papá estaba en la clandestinidad", señaló.
Las dos hermanas recordaron que su padre había sido torturado en la Central de Policía.
"Cuando volvió de la primera detención y se sacó la ropa para bañarse, vimos las marcas de la picana", aseguró Sandra.
Durante décadas, las hijas no supieron qué destino había tenido Rubén Yañez Velarde. "Me dijeron que lo habían tirado al dique, que lo habían visto en una fosa común en Tucumán.
También que se podía haber escapado a Bolivia. En mi imaginario, pensaba que podía haber quedado en un psiquiátrico de tantas torturas... que podía ser un linyera", expresó María Nelly ante el Tribunal Oral Federal.
Ariel Pastor Yañez, sobrino de la víctima, declaró que el responsable de los arrestos en la Central de Policía era Joaquín Guil, ex exdirector de Seguridad de la fuerza y uno de los imputados en la causa.
Los restos de Yañez Velarde fueron encontrados en un cementerio de Yala, en Jujuy, a principios de 2012. En julio de ese año fueron restituidos a Salta y en la Cámara de Diputados se le hizo al militante un homenaje que tuvo repercusión nacional.
En julio del año pasado, por decisión del Concejo Deliberante, se denominó Rubén Yañez a una de las avenidas más importantes del barrio Los Pinos. Sus familiares denunciaron ayer que tacharon el nombre de los carteles que indican cómo se llama la arteria, en un intento por borrar el reconocimiento histórico del caso.
Víctimas del terrorismo
María Nelly Yáñez, hija de Rubén Yáñez
"Tenía 11 años en 1975 cuando asesinaron a su padre. Pensó que podía estar vivo durante mucho tiempo. "Cuando me casé no quise que nadie me llevara al altar porque creí que algún día él iba a volver", dijo.
Sandra Yáñez, hija de Rubén Yáñez
"Estoy agradecida por haber encontrado los restos de mi padre. Los militares hicieron atrocidades. Pero hay civiles que están el libertad. Pido que se investigue", dijo ayer ante los jueces del Tribunal Oral Federal.
Fuente:ElTribuno


No hay comentarios:
Publicar un comentario