6 de julio de 2016

DIFUSIÓN.

Dejó de marcar los días en el calendario hace mucho tiempo.. fue cuando la luna y el sol comenzaron a verse iguales, como espectros impávidos que cuelgan del techo de un teatro terrorífico. Fue cuando los días comenzaron a ser iguales, ¿o era acaso un solo día, que se repetía y se repetía? Idéntico al anterior. Idéntico al que vendrá. Las horas se hicieron años. El tiempo se volvió inverosímil, hermético, una trampa. Cayó pesaroso sobre sus hombros pálidos, y la incertidumbre se volvió pesadumbre. Y la pesadumbre se volvió condena. Fue cuando realizó que ese día interminable, era inevitable. No había dónde esconderse. No había donde huir. Los recuerdos se empañaron y se tornaron extraños, ajenos. Comenzó a olvidar. ¿O acaso era que no había nada para recordar? La existencia se volvió absurda. Se volvió siniestra. El agua estancada. El smog impiadoso. Los rostros sin cara. El entretenimiento forzado. La pared con la nube despintada. El calabozo. El castigo inexplicable. Los barrotes detrás de la indiferencia voluntaria. Un espectáculo del horror. La libertad se volvió una idea masoquista, impensada. No había salida. Y un día... llegó al fin el fin. La finitud de la opresión; del calor sofocante; de la tortura sistemática. Hoy Arturo se deja morir. Y piensa.. "no los perdonaré, porque saben lo que hacen"
Envío:VientosdelSur

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