“Se está volviendo a la impunidad”
CATALANI EN ENCUENTRO DE ABOGADOS QUERELLANTES EN CAUSAS DE LESA HUMANIDAD
21/08/2016
El abogado Catalani, querellante en la causa Subzona 14, cuestionó las demoras en las investigaciones por crímenes de lesa humanidad y dijo que es necesario declarar la emergencia nacional judicial.
El pampeano Franco Catalani participó de las IV Jornadas Nacionales del Colectivo de abogados y abogadas en causas por crímenes de lesa humanidad desarrolladas en la ciudad de Buenos Aires y aseguró que “se está volviendo a la impunidad a través de la demora” de las investigaciones, además de plantear, como se advirtió en el encuentro, la necesidad de declarar el estado de emergencia judicial para que ese poder garantice los principios de “continuidad, justicia pronta y activa” en los procesos a represores de la dictadura cívico militar.
“Los motivos de las demoras de las causas son muchos y muy diversos, pero hay uno que es primordial, según se analizó en el encuentro y es de carácter político ya que el Poder Judicial, lejos de la pretendida imparcialidad que se pregona, se reacomoda rápidamente a los cambios de poder y en esos cambios, la Corte Suprema tiene un rol fundamental, así como la Cámara Federal de Casación Penal y el Consejo de la Magistratura”, explicó el letrado, que es querellante en la causa Subzona 14 por la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam).
“Que las causas se aceleren o se demoren depende de ciertas medidas de funcionamiento que pueden tomar o no esas tres instancias, y esto está subordinado a la correlación de fuerzas vigente en este momento histórico. Con la actual Corte, por ejemplo, sería impensable un fallo de similares características al que se dictó en 2005, declarando la nulidad de las leyes de impunidad.
A su vez, la correlación de fuerzas, hoy desbalanceada hacia los sectores concentrados que buscan impunidad, depende de que otra vez, los organismos de Derechos Humanos se pongan en marcha en conjunto para obligar al Poder Judicial que cumpla su rol de protector de los derechos, y no del poder establecido”, agregó.
Impunidad.
Consultado por este medio, el abogado dijo que “hoy se está volviendo a la impunidad a través de la demora de las causas por días vías concretas: el levantamiento de las prisiones preventivas por agotamiento de los plazos razonables; y las prisiones domiciliarias por longevidad e insanía.
Además se registra un desmantelamiento evidente de los organismos nacionales de DDHH., un aumento alarmante de los amedrentamientos a testigos, militantes y abogados querellantes; encarcelamiento de militantes sociales y políticos y una reinstalación de un relato negacionista, justificador del terrorismo de estado y de estigmatización de la lucha por los derechos”.
Por otro lado y tras participar del encuentro nacional que reunió a abogados de distintos puntos del país que intervienen en causas por delitos de lesa humanidad en la ciudad de Buenos Aires, Catalani cuestionó la política de Derechos Humanos del gobierno de Mauricio Macri y así advirtió además que la comisión interpoderes creada para acelerar las causas donde se investiga el terrorismo de estado “no se reunió casi nunca”.
Piden acelerar juicios.
Después del debate, el colectivo de abogados emitió un comunicado en el que plantearon a los poderes públicos que la Memoria, la Verdad y la Justicia sigan siendo política de Estado; declarar la emergencia judicial en causas en la que se investigan crímenes de lesa humanidad y se dispongan todos los mecanismos legales, procesales y administrativos que garanticen que estos juicios cumplan con el principio de continuidad, Justicia pronta y activa; denunciar en los ámbitos internacionales las practicas políticas negacionistas del gobierno nacional y los intentos de materializar la impunidad, en connivencia con jueces y funcionarios del Poder Judicial; y solicitar una urgente reunión a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, a la Cámara Federal de Casación Penal y al Consejo de la Magistratura, para exigir un diagnostico exhaustivo del estado de situación de los procesos en todo el país y requerir la puesta en marcha de mecanismos que apunten a la aceleración de los juicios de lesa humanidad.
Fuente:LaArena
Comisión Provincial de la Memoria: Cárcel efectiva a los genocidas. Las domiciliarias son impunidad
agosto 20, 2016
La Comisión Provincial de la Memoria (Buenos Aires) rechaza la decisión del TOF 1 de La Plata que concede la prisión domiciliaria a Miguel Etchecolatz.
COMUNICADO:
Cárcel efectiva a los genocidas. Las domiciliarias son impunidad.
La prisión domiciliaria para Miguel Etchecolatz, condenado en cuatro oportunidades por crímenes de lesa humanidad, que dispusieron esta tarde los jueces Germán Castelli y Daniel Alejandro Esmoris del Tribunal Oral Federal Nº 1 de La Plata, es una muestra del deterioro del proceso de justicia.
Es imprescindible sumar a esto las circunstancias de la segunda desaparición de Jorge Julio López, en cuya trama aún impune Etchecolatz aparece como un elemento clave a investigar.
Los genocidas deben terminar sus días en la cárcel.
Los juicios por delitos de lesa humanidad deben acelerarse y profundizarse.
Es de estricta justicia.
Instamos a los jueces y fiscales a que sigan el camino que nos honra como sociedad: verdad, justicia y memoria.
Fuente:Encuentro
21.08.2016
Advierte por operaciones de los medios
“Hay presiones para terminar con los juicios”
El juez federal Carlos Rozanski rechaza la prisión domiciliaria automática para represores mayores de 70 años y dice que Clarín y La Nación operan para poner fin a los procesos por delitos de lesa humanidad.
por Luciana Bertoia
Carlos Rozanski, el presidente del tribunal oral federal 1 de La Plata -- que tiene a su cargo los juicios por crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado -- denunció que hay presiones para poner fin a los juicios y criticó a quienes consideran que los represores mayores de 70 años deben ser beneficiados automáticamente con la prisión domiciliaria.
Por haber juzgado, condenado y también denunciado penalmente a Miguel Osvaldo Etchecolatz, el magistrado evitó referirse en diálogo con Política Argentina a la situación del represor, quien se encuentra demandando ser enviado a su casa para purgar su pena de prisión perpetua. Sin embargo, dejó en claro que esta posibilidad entraña severos riesgos. “La atrocidad no tiene edad”, remarcó.
¿Percibe una tendencia por parte de los tribunales a conceder la prisión domiciliaria a los represores?
Creo que esto hay que analizarlo en el contexto del tipo de delito del que se trata y de lo que la propia ley establece. En todas las decisiones judiciales hay una influencia muy importante de la cosmovisión de la persona que va a tomar la decisión. En el caso de los delitos de lesa humanidad, claramente, a lo largo de los años los contextos históricos influenciaron desde el momento que tuvimos 25 años sin juicio y sin sanción.
Cuando se toma la decisión de juzgar estos casos, que es 2003 o 2004 en adelante, el contexto social era ampliamente favorable a que se juzgara y condenara los delitos de lesa humanidad. El hecho de que no prescribieran durante 40 años por ser de lesa humanidad está marcando una diferencia importante con el resto de los delitos.
Si algo como la prescripción cae por la gravedad de los hechos, esa gravedad tiene que ser tenida en cuenta en cada decisión que se tome.
Se alegan cuestiones humanitarias o el mero hecho de ser mayores de 70 años para conceder estos beneficios por parte de los jueces…
Correcto. Ambas cosas son discutibles. La ley dice que “a partir de los 70 años el juez podrá”. Entonces no es una cuestión automática para los jueces porque en tal caso usaría la palabra “deberá”. Esto también ratifica que quien toma es la decisión es el juez y no es la ley la que lo obliga.
La razón humanitaria también pasa a ser relativa cuando se analiza en profundidad. Hay un ejemplo de un señor que estaba procesado o condenado por delitos de lesa humanidad que puede ayudar a entender. Este hombre estaba subido a un limonero mientras lo podaba, se cayó y se murió por los golpes. Si estaba con posibilidad física de estar subido a una escalera podando un limonero es que no tenía limitaciones de salud.
Si se cae en una pileta de natación es que tenía una pileta de natación -- lo es que está marcando un estándar de confort que tiene la persona. Por último, esta persona no hubiera muerto si no estaba en la casa porque no hubiera tenido una pileta de natación. La cuestión humanitaria significa tener un debido proceso, un juez que si condena, la pena se cumpla en condiciones dignas para la persona y que no se la humille, lo cual no tiene nada que ver con eliminar la sanción. El deber del Estado es cuidar a las personas -- aun cuando sean condenadas por delitos gravísimos -- pero cuidarlas significa darles el nivel de atención médica que necesiten.
¿Qué prisión puede haber en un piso lujoso?
Yo puse por escrito en una sentencia que está firme que la atrocidad no tiene edad.
¿Entonces no correspondería otorgar la prisión domiciliaria a condenados por crímenes de lesa humanidad?
Yo no puedo asegurar que en ningún caso corresponda porque tengo que decidirlo en muchos casos. No generalizo. Estamos frente a delitos atroces. El delito fue cometido a otra edad. El paso del tiempo es algo inexorable y nos toca a todos , pero cuando se está juzgando a una persona no se la juzga porque ahora sea un anciano que no sea capaz de cometer delitos sino por lo que hizo hace 40 años
Si hubo impunidad durante muchísimos años fue por condiciones políticas o históricas. No se debe caer en que se transforme en una formalidad la pena porque hacerlo en delitos de lesa humanidad es socialmente peligroso y dañino.
¿Le parece que hechos como la domiciliaria a los represores o por ejemplo la desaparición de Jorge Julio López pueden influir en los testigos de los juicios?
Su desaparición me tocó de cerca porque fue cuando estábamos finalizando el juicio. Significó no sólo una tragedia personal para la familia sino social. Todo el proceso que se inició hace años y que fue favorable para nosotros como sociedad correría riesgos.
¿Hay un contexto favorable al fin de los juicios?
Como mínimo, lo que me parece a mí que es evidente es que hay muchas presiones -- y hace muchos años que hay presiones de parte de medios de comunicación muy importantes. En el caso del diario La Nación es explícita y lo hemos denunciado penalmente con dos colegas con quienes integrábamos el tribunal. En el mismo sentido, el diario Clarín hace operaciones muy graves. Eso es también es parte del contexto. A mí me consta personalmente que son presiones y que son presiones indebidas.
Hay que tenerlo en cuenta porque costó muchísimo esfuerzo y sacrificio a una parte importante de la sociedad ser el único país del mundo que no dejó sin sancionar el genocidio vivido.
¿No se toma como una presión que funcionarios del Ministerio de Justicia como Ricardo Gil Lavedra o el ministro Germán Garavano aboguen por la domiciliaria para mayores de 70?
Para que algo sea presión tiene que influenciar. Yo, en lo personal, no me siento intimidado por una presión. Cuando yo digo que sí hay y hubo presión de estos medios, no quiere decir que yo haya modificado mi opinión pero no quiere decir que no influya en todo el desarrollo de los juicios. No es lo mismo cuando hay condiciones externas favorables a los juicios y cuando no. No sólo puede repercutir ante quienes que tomar decisiones o ante quienes tienen que declarar. Cuando un editorial de uno de los diarios más importantes del país presiona a favor de uno de los imputados, hay un interés muy claro -- especialmente económico, que es por lo que se generó el terrorismo de Estado.
El origen del proyecto económico del terrorismo de Estado fue probado en los juicios, no es una fantasía. Si el poder económico sigue estando vigente y presionando, hay que desenmascararlo.
¿A esas presiones atribuye las versiones de que se reactivarían denuncias en su contra en el Consejo de la Magistratura?
Forma parte de lo que estoy diciendo. Son los mismos medios que se oponen a la continuidad de los juicios, que han presionado a favor de los acusados. No tiene ningún asidero lo que se ha dicho. Decir que yo alquilé el teatro de un pariente para hacer un juicio de lesa humanidad, en otro contexto, es una broma de mal gusto pero dicho en un programa de televisión masivo es grave. Ningún juez alquila nada, el que alquila es el Consejo de la Magistratura. Es una operación de prensa mafiosa y hay que tenerlo en cuenta porque necesitamos trabajar tranquilos.
Fuente:PoliticaArgentina
“La teoría de los dos demonios no se desarmó”
Por Jorge Repiso
Alicia Beltrami y Fernanda Nicolini, autoras de Los Oesterheld, recrearon la vida y la tragedia del historietista más importante del país y su familia. Las cartas de la viuda, guardadas hasta su muerte en 2015, y los motivos de la publicación.
Violencia y tragedia cayeron sobre ellos como un rayo. Ocurrió durante la pasada dictadura y en muy poco tiempo exterminó y desapareció a varios integrantes de la familia fundada por Héctor Oesterheld, el más importante guionista de historietas de la historia argentina.
Un libro de reciente publicación es producto del trabajo de cinco años de las periodistas Fernanda Nicolini y Alicia Beltrami. En sus páginas, las autoras de Los Oesterheld desentrañan los años de militancia de un grupo familiar que, como tantos, sufrió las consecuencias de una inédita represión.
En sus páginas afloran las cartas que durante los últimos treinta años guardó Elsa Sánchez, fallecida en 2015, y que en el doloroso camino de su vida perdió a su marido, sus cuatro hijas, dos yernos y dos nietos.
¿Cómo hizo esa mujer para resistir tanto sufrimiento?
Alicia Beltrami: –Es la pregunta que uno se hace todo el tiempo.
Fernanda Nicolini: –Uno va encontrándose con respuestas en las cartas que Elsa escribió en aquellos momentos.
En una, enviada a su cuñada Nelly, describe la enorme tragedia y dice que si no fuera por uno de sus nietos que la convirtió en “madre-abuela”, no hubiera podido. Y aseguraba que estaba dispuesta a criarlo sin rencor, como si quisiera no transmitirle a ese chico todo el dolor. Es de lo primero que pudo agarrarse para darle un sentido a su vida.
Todo lo que ella había soñado y tenido, una familia hermosa, una casa en los suburbios y una vida bastante idílica, había sido aniquilado en dos años.
–¿Qué las movió a meterse en semejante historia?
A.B.: –No tuvo nada de épico, y siempre decimos que entramos por el relato de la tragedia. Fue a causa de una charla donde le ofrecieron a Fernanda hacer cierto libro y ahí surgió esta historia nunca antes contada.
F.N.: –La distancia juega. Nosotras no estábamos vinculadas generacionalmente porque al nacer en los años ’70 nuestra educación sentimental fue en democracia. Pero habíamos leído cosas de Elsa y nos atraía mucho la historia de esas cuatro hijas militantes, bellísimas y etéreas, perfectas y divinas, de las que no existe la foto de la tragedia. Quisimos saber qué había pasado en el medio, quiénes fueron, cómo militaron, cuál era su parte vital.
–¿Creen que la actitud de Elsa tiene que ver con alguna formación religiosa o espiritual?
A.B.: –No, pero igual tenía mucho carácter. Con sus casi 90 años tenía una vitalidad y alegría sorprendentes al margen de la desgracia. Era una mujer signada porque cuando era adolescente murió su hermana y eso produjo un efecto devastador en su casa. Hay un dato: cuando ella conoció a Héctor cambió su vida porque empezó a sentirse reconocida y amada.
Y cuando empezó a vivir tanta felicidad en su matrimonio, tuvo un miedo atroz de que en algún momento les pasara algo. Siempre nos remarcaba que vivía con ese temor y ese momento le llegó.
F.N.: –Cuando se encontró con Oesterheld fue como entrar en un universo cultural, de intereses intelectuales, de poder leer. Eso se irradiaba en la casa de Beccar donde venían todos los dibujantes y ella participaba como una persona inteligente, autoformada e intuitiva que era.
–¿No es curioso que cuatro hermanos coincidan ideológicamente?
A.B.: –Hay algo muy interesante, que es que las mejores amigas de ellas eran ellas mismas. Se escribían cartas y formaban un sistema más allá de la vida de cada una.
F.N.: –Eso pasó por la educación atípica que les dieron sus padres. En la década del ’50, la casa era un lugar donde todos pasaban, todos querían estar ahí.
–Y finalmente abandonaron esa vida cómoda para involucrarse.
F.N.: –Pero también lo hicieron un montón de jóvenes. El conurbano norte tuvo una militancia importante porque además los chicos de clase media y alta estaban muy vinculados a la Iglesia.
Había tendencias tercermundistas y solo tenían que caminar quince cuadras para estar en las villas. Se conocían y conocían el lugar donde estaban.
–¿Por qué creen que un libro como este no se publicó antes?
A.B.: –Porque nosotros abordamos mucho la militancia y básicamente, era de lo que no se hablaba. Es un libro de este tiempo, no podía haber sido de otro. Tuvimos que reconstruir la historia por medio de 200 entrevistas y en un marco donde todas las redes estaban rotas por cómo había operado la dictadura. Seguía existiendo miedo y cierto pudor.
F.N.: –La teoría de los dos demonios no se desarmó, como puede verse en estos días.
A.B.: –Tuvieron que sentir que en un punto había un paraguas estatal o gubernamental que los estaba protegiendo y que avalaba sus lugares en la historia, revalorizando la militancia. Si lo hubiéramos empezado años antes, ¿con qué seguridad se iban a abrir ante nosotros?
–¿Alguna vez se sintieron asfixiadas con esta historia?
A.B.: –Es imposible no ser atravesado por el modo en que lo abordamos y sabiendo el final. Uno lee las cartas y entra en un mundo que lo toca igual.
F.N.: –Yo me acostaba diciendo que tenía que encontrar a tal o cual persona, lo soñaba, y a los dos o tres días aparecía esa persona u otra que lo conocía. Nosotras suspendimos muchas cosas de nuestras vidas.
La perversidad con la que se desarrolló la aniquilación demuestra cómo operaban los grupos de tareas en los campos de concentración clandestinos. Antes de esfumarse de la faz de la tierra, Héctor Oesterheld tuvo conocimiento de la muerte de sus hijas Beatriz, Diana, Estela y Marina, como si parte de la tortura fuera dar esa información.
“Se ensañaban con todos los militantes y con las familias en la intención de destruirlas”, agrega Nicolini para explicar el tormento sufrido por el creador de El Eternauta y militante de Montoneros.
Hasta el último día de su vida,
Elsa Sánchez supuso que la muerte de su hija Beatriz fue a causa de una última reunión que ambas tuvieron en una confitería. El tiempo y el libro de Beltrami y Nicolini descubrieron que a la joven la habían “marcado” en otras circunstancias.
A.B.: –Elsa siempre se preguntó por qué les había pasado lo que les pasó, o cómo hizo para subsistir. Recuerdo nuestras charlas; cuando entraba en temas más escabrosos, era muy difícil porque la herida estaba abierta. Nos tiraba información pero después cambiaba el tema. Ella siempre prefería recordar sus momentos felices.
Fuente:Veintitres



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