20 de noviembre de 2016

TROPEL.

Marcha de la CGT y la CTEP 
Resumen Latinoamericano, 18 noviembre 2016.-

Vinieron de todos los confines de la Capital y la provincia de Buenos Aires, marcharon con rabia por todo lo que el macrismo significa para sus vidas pero también con la alegría de estar otra vez juntos y juntas en las calles, con sus banderas, con sus gritos y consignas. 

Son las y los herederos de las luchas de los 90 contra el neoliberalismo, pero también las y los que pelearon contra los milicos y las mal llamadas democracias que surgieron posteriormente.

Esta vez hubo un marco de unidad por abajo, más allás de dirigente burocráticos y politiqueros de cartón. La lucha siempre redime y hoy se vio que hay mucha fuerza para seguir peleando por lo que nos corresponde.
fotos María Torrellas (Resumen Latinoamericano) 




















Fuente:ResumenLatinoamericano



POR DESEMPLEO Y RECESIÓN 
Desde la CGT renuevan el reclamo por la Emergencia Social y piden respuestas del gobierno
Uno de los secretarios generales de la CGT, Juan Carlos Schmid, advirtió que "es inevitable que se vaya a una medida de fuerza" a comienzos de 2017 "si este rumbo se mantiene con efectos negativos". De todas formas, se refirió al "sentido común" para evitar un paro nacional.
Domingo 20 de noviembre de 2016

El titular del Sindicato de Dragado y Balizamiento, Juan Carlos Schmid, también reclamó que en la reunión del miércoles de la Mesa del Diálogo para la Producción y el Trabajo el "tema dominante" sea frenar los despidos y las suspensiones.

"El año que viene si este rumbo se mantiene con estos efectos negativos es inevitable que se vaya a una medida de fuerza. Espero que encontremos el sentido común y evitemos todo esto.

El paro es una medida extrema, es una consecuencia", sostuvo el referente gremial. En diálogo con Radio Mitre, el líder de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte señaló que durante la movilización que realizó el pasado viernes la CGT junto a movimientos sociales en el Congreso "además de la emergencia social, el reclamo duro de los sindicatos y el mundo formal era que se termine con los despidos y las suspensiones". 

"Si no se terminan los despidos y las suspensiones es inevitable que vayamos a una confrontación. La Mesa tiene que tener esto como tema dominante", remarcó el integrante del triunvirato obrero que conduce la Confederación General del Trabajo (CGT) junto a Rodolfo Daer y Carlos Acuña.

Por su parte, Luis Barrionuevo, titular del gremio de los trabajadores gastronómicos, advirtió que "es necesario que no se sigan incrementando la pobreza, la desocupación y la recesión".

En diálogo con radio Continental, agregó: "Espero que el retiro espiritual los inspire. Llevamos un año de investigación con la obra pública... bueno, ya está, ahora tienen que arrancar". "Le estamos diciendo al Gobierno: 'Pónganse las pilas y empiecen a gobernar en serio y a dar soluciones'.

Esperemos que no tengamos que hacer un paro, porque no es bueno para nadie, pero nunca se descarta", aseveró.
Fuente:DiarioRegistrado





Encuesta revela que 7 de cada 10 argentinos ven a la economía mal o muy mal y ya menos gente echa la culpa al kirchnerismo 
NOVIEMBRE 20, 2016 

Nada menos que siete de cada diez personas evalúan la economía con un mal o muy mal. De ese 70 por ciento duramente crítico, la mayoría considera que el actual gobierno es responsable de lo que está pasando y, poco a poco, son cada vez menos los que dicen que la culpa la tiene el gobierno anterior.

Esto va marcando un cambio trascendental en la opinión de los argentinos. En estos once meses, Macri siguió cargando con el estigma de que dos de cada tres personas piensa que su gobierno favorece a los más ricos y el porcentaje de los que piensan que gobierna para todos por igual es mínimo. Esa tendencia a ubicar a la administración Cambiemos como una administración para pocos se consolidó en noviembre.

Cuando se le pide a los ciudadanos que califiquen globalmente, de uno a diez, la gestión del gobierno, la nota promedio que le asignaron los encuestados fue de 3,98 puntos. Es un aplazo, menos de cuatro, en los colegios es una materia llevada directa a marzo. Y la calificación más baja se da en el terreno económico.

Las conclusiones surgen de una amplia encuesta realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), que dirige el sociólogo Roberto Bacman. En total se entrevistaron 1200 ciudadanos de todo el país, respetándose las proporciones por edad, sexo, nivel socioeconómico y lugar de residencia. Las entrevistas fueron telefónicas y el CEOP hace un seguimiento, mes a mes, de las respuestas a las preguntas sobre política y economía. 

Enojados

Evaluación sobre la situación económica del país
Como era de esperar, en las opiniones pesan fuertemente la caída en el salario real, la inflación, los recortes que una gran mayoría tuvo que hacer en sus consumos, la recesión, la pérdida de trabajo y el peligro de perder el trabajo. Todos esos factores impactan en el ciudadano común. Y esto se viene notando desde hace varios meses, con un agravamiento en noviembre.

“Si se tienen en cuenta los datos obtenidos en este último trabajo de campo –señala Bacman– es posible afirmar que la economía ha vuelto a ocupar el centro de la escena. A tal punto que la inquietud por la inflación y la marcha de la economía han crecido nuevamente hasta ubicarse en el eje del 46 por ciento. Si se le suma la percepción de desocupación es posible concluir que las preocupaciones estrictamente relacionadas con los temas económicos impactan prácticamente a las tres cuartas partes de los argentinos.

En las dos mediciones anteriores, la economía pareció haberle dado un respiro a los argentinos y al gobierno; pero solo fue un descanso: todo parece indicar que su importancia sigue presente”.

"Es un tema para seguir con cuidado y ver su evolución a lo largo del tiempo, especialmente en estos dos últimos meses del año. La inseguridad, que venía en crecimiento, tendió a bajar este último mes. Igualmente, se mantiene como otra de las principales preocupaciones de los argentinos con un valor de 46,6 por ciento. La corrupción sigue presente en el imaginario de los argentinos, con 35,9 por ciento de los encuestados se lo sigue mencionando como uno de los principales problemas. No es casual, porque los grandes medios se dedican primordialmente a las denuncias contra el anterior gobierno y, en cambio, aparecen en forma reducida los problemas de trabajo y salario. Aún así, en síntesis, el clima de época que se desprende de las preocupaciones de estos últimos meses, deja al descubierto una sociedad marcada por una cuestión: la economía. Otro semáforo amarillo (o casi naranja) que se enciende es el siguiente: algo más de ocho de cada diez jóvenes manifiesta su enojo con la realidad económica de estos tiempos”. 

Herencia 

Principal responsable de la actual situación económica
Un elemento que va jugando en forma desfavorable para el gobierno de Cambiemos es que entre los que califican mal o muy mal a la economía se va diluyendo el concepto de la pesada herencia. “No me sorprende concluir que según la percepción lisa y llana de la opinión pública el argumento de la ‘pesada herencia’ va perdiendo peso y consistencia a medida que transcurren los meses –señala el titular del CEOP–. Es un dato que venimos viendo Este mes casi seis de cada diez personas (57,3 por ciento para ser exactos) que evaluó de modo negativo lo actuado en materia económica por la actual gestión, está convencido que justamente es el propio gobierno nacional el principal responsable del deterioro”.

Por supuesto que los once meses de denuncias mediáticas y casi permanente show en Comodoro Py sirvieron en especial para eso: amortiguar el impacto de los resultados de la política económica. Fueron meses en los que se trató de instalar que la inflación o la baja en el consumo o los despidos no fueron producto de la devaluación, las altas tasas de interés o los tarifazos, sino de casos de supuesta corrupción –alguno evidente como el de José López y los bolsos en el convento– de la época kirchnerista. Los números demuestran que, poco a poco, fue subiendo el porcentaje de encuestados que percibe que su situación fue empeorando y que ya no puede echarle la culpa a quienes dejaron la administración hace casi un año, el 10 de diciembre de 2015. Desde ya que sigue habiendo un porcentaje que le atribuye todo a Cristina Fernández y su gabinete, pero esa franja se va deshilachando.

¿Cuál es el sector que más se benefició durante estos once meses de gobierno?
Ricos 
“Una pregunta se viene repitiendo y cada vez con mayor insistencia: ¿Macri gobierna para los ricos? Para el 65 por ciento de los argentinos esta afirmación es cierta, incluso creciendo con respecto al mes de agosto en casi cinco puntos porcentuales –afirma Bacman–. Y podría pensarse que la pregunta fue mal intencionada o mal formulada. Todo lo contrario, se preguntó del siguiente modo: ‘¿Cuál es el sector de la sociedad que más se benefició durante estos once meses de gestión de Mauricio Macri? Las opciones para responder fueron cuatro: la clase alta, la clase media, la clase baja o todos por igual. La respuesta fue taxativa: solo el 16,3 por ciento resultó de la sumatoria de clase media más clase baja y un exiguo 9,6 por ciento optó por la categoría todos por igual. Ante valores de tanta contundencia cualquier otro comentario no agrega ninguna información”. 

Expectativa

Principales preocupaciones de los argentinos
El principal sostén del gobierno de Macri, desde el punto de vista económico, es que hay una franja que cree que las cosas van a mejorar. Mirando ese dato parece expresarse la llamada grieta. Es que la mitad de las personas consultadas (50 por ciento exacto) creen que en seis meses la economía va a estar mejor y prácticamente la otra mitad (46,8 por ciento) sostiene que la situación va a empeorar. Esa leve supremacía de cierto optimismo viene en declive: los esperanzados han ido cayendo en los últimos meses.

“¿Cómo explicar esta otra grieta que retoma la división de los argentinos? –se pregunta Bacman–. Está claro que hay un núcleo duro que está del lado del oficialismo y un núcleo duro del lado opositor. Y lo que sucede es muy sencillo: la clave se localiza en el segmento de los independientes. Son los que más se resisten a perder la esperanza; por tal motivo, seis de cada diez independientes apoyan la idea del mejoramiento económico para los próximos meses y de esta perspectiva de la esperanza se convierten en el núcleo periférico de sostén de la actual gestión. Pero no es cuestión de dormirse en los laureles: el tiempo apremia, se viene fin de año (ver aparte) y luego un 2017 con elecciones de medio término”.

La estrecha avenida del medio 

Un dato sociológico de la sociedad; una sociedad dividida en tres partes Los que se declaran opositores sigue superando claramente, en cantidad, a los que se declaran oficialistas. Hoy por hoy, el 42,8 por ciento se considera opositor y el 30,3 oficialista. La brecha se agrandó durante noviembre y ahora es de 12,5 puntos. El cuadro de situación exhibe un panorama que tiene que ver directamente con la política porque el CEOP, además, registra lo que son los núcleos duros tanto de los que se manifiestan oficialistas como opositores. En la Casa Rosada tienen que tener en cuenta que hay un 23,5 por ciento que se declara férreamente opositor, mientras que el núcleo duro oficialista es mucho más débil: 13,3 por ciento.

“La segmentación en cuanto a actitudes políticas es otro de los indicadores que expresa de manera contundente el clima de época –señala Roberto Bacman, del CEOP–. A través de esta variable, es posible detectar la profunda grieta que surca a nuestra sociedad. En esta última encuesta se detecta un 30,3 de oficialistas, un 42,8 de opositores y un 26,9 por ciento de independientes pragmáticos, que son aquellos que se autodefinen como ni oficialistas, ni opositores. A once meses de la asunción del gobierno de Cambiemos, el cuadro de situación sigue mostrando a dos segmentos que se ubican en las antípodas y a los independientes, que orientados por su pragmatismo, se convierten en el fiel de la balanza; o dicho de otro modo, una especie de punto de equilibrio.

Es más: si se observa con detenimiento la evolución de este indicador en este último trimestre, la tendencia es clara: la que fue alguna vez definida como la ancha avenida del medio, parece que cada día se convierte en una calle más angosta. La sociedad, en la medida que transcurre el año, tiende a polarizarse. Incluso, y como se podrá observar más adelante, no hay lugar para el término medio: los independientes, en general, se dividen en partes iguales frente a diferentes cuestiones que se consultaron en esta oportunidad”. Mauricio Macri mantiene una imagen positiva que ronda el 45 por ciento, justamente porque una parte de los llamados independientes pragmáticos sigue teniendo una expectativa de que las cosas mejoren. Del otro lado, en los que se reivindican opositores, hay un fuerte peso de quienes opinan bien o muy bien de Cristina Fernández de Kirchner (40,6 por ciento) y por supuesto están las otras variantes del peronismo y de la izquierda. Pero, además, se va agregando un sector de los independientes, sobre todo los que son muy críticos de la situación económica.

Este panorama es el que va a pesar de cara a las elecciones de 2017, en especial en la Provincia de Buenos Aires, donde cómo se sabe votan cuatro de cada diez argentinos. Allí, además, pesa el conurbano bonaerense en el que se agrupa una parte importante de los independientes críticos. Si el diagnóstico de Bacman es correcto, es decir que hay una tendencia a la polarización, será un llamado de atención para Sergio Massa quien, precisamente, trata de transitar la llamada avenida del medio. 

La insatisfacción es global

Indice de satisfacción ciudadana global
En la encuesta del CEOP se presenta lo que se llama el Indice de Satisfacción Ciudadana (ISC). La base es que se le pide a los encuestados que califiquen de uno a diez a la administración en tres aspectos: la política, la economía y lo social. Con esas calificaciones se conforman tres ISC, pero también un ISC global. Por primera vez el ISC del gobierno de Mauricio Macri cayó por debajo de los cuatro puntos y viene bajando desde hace meses. Por supuesto, que el mayor aplazo está en el terreno económico.

“¿Qué significa que el Índice de Satisfacción Ciudadana Global, en forma constante y desde el mes de agosto, arroje una media de cuatro puntos porcentuales y que ahora esté por debajo de cuatro?” se pregunta Bacman. “La respuesta es simple y rotunda al mismo tiempo: lo gestionado hasta el momento por el gobierno de Cambiemos no ha decantado en efectividades conducentes, en hechos concretos percibidos por los ciudadanos. La realidad supera al deseo, y ante tal situación, la insatisfacción es significativa.

Metiéndonos un poco más adentro del Indice, los datos son lapidarios. Un 63,4 por ciento está abiertamente insatisfecho y el 18,2 por ciento -en cambio- manifiesta su satisfacción con el gobierno. El saldo neto entre ambas categorías antes señaladas es alto y negativo: -45,2 puntos porcentuales. Directamente un semáforo rojo titilante. Insisto con el concepto de que todavía hay mayores índices de insatisfacción entre los jóvenes. Eso es muy serio”. “Desde una lectura rigurosamente sociodemográfica los que expresan de manera más terminante su disconformidad, además de los más jóvenes están los de nivel socioeconómico bajo. Los independientes, es decir los que no se declaran ni oficialistas ni opositores, se siguen dividiendo. Eso ya no es extraño. Pero en el Índice ya son un 54,5 por ciento de los pertenecientes a dicho segmento actitudinal los que se manifiestan más críticos”, finaliza el titular del CEOP.

A primera vista, todo va a depender de la marcha de la economía. La continuidad de la reducción en el salario real, la caída del consumo y, sobre todo, el aumento del desempleo acentúan las malas calificaciones. Los aplazos en el Indice de Satisfacción serán muy difíciles de sostener en el tiempo.

Lo que trae el verano 
“La realidad es más fuerte que las esperanzas –señala Roberto Bacman–. Y si se considera que hay siete de cada diez personas que nos dicen que hoy no llegan a fin de mes, afrontaremos un diciembre de interrogantes y un enero en el cual se percibirán las graves dificultades de la clase media o media baja para irse de vacaciones. Habrá que ponerle atención también a los cortes de luz.

 Globalmente quiero decir que con el 70 por ciento señalando que la economía está mal o muy mal, hay un caldo de cultivo respecto del cual debe ponerse atención. La situación de los sectores por debajo del nivel de la pobreza es realmente grave. Se acerca fin de año y el clima social se enrarece: los fantasmas de quiebre de la paz social vuelven a hacerse presentes”.

Para Bacman, “la Ley de Emergencia Social y Alimentaria que ya tiene media sanción del Senado, apunta a paliar situaciones de emergencia socioeconómica que la Argentina está atravesando. Para los funcionarios del gobierno esta ley ‘es poco clara e incompleta’. Parece demasiada superficialidad.

Y todo parece indicar que más allá de que esta ley finalmente llegue a se debatirse en Diputados, es muy probable que el Poder Ejecutivo la vete. Las cartas están echadas: se viene un fin de año con presagios de tormentas”.

“Para las clases sociales más acomodadas –completa el consultor– tampoco se presenta un panorama realmente alentador: en tal sentido, el verano que se viene no trae buenas noticias. En primer lugar, porque la reducción del consumo indefectiblemente traerá una reducción en las vacaciones.

Es público y notorio que Mar del Plata, por ejemplo, se prepara para una temporada reducida. El empleado que siente que su empresa vende menos enciendo una luz de alarma sobre su estabilidad en el empleo. Piensa que le puede tocar una reducción de personal. Además, hay una baja en el salario real.

Todo eso convierte a las personas en más conservadoras y uno de los recortes siempre está en las vacaciones. A este panorama hay que agregar que en estos últimos años los calores del verano traen aparejados los cortes de luz y este es un tema que produce enormes enojos, con cortes de calles y muchísimo nerviosismo.

Yo diría que nuestra encuesta muestra un trasfondo complejo y habrá que ver cómo se desarrollan los hechos concretos. Diciembre y enero han sido complicados para todos los gobiernos de las últimas décadas”. Fuente: Página 12.
Fuente:Misionesonline




Osvaldo Bayer aseguró que "hay que temerle bastante" a las acciones de Macri 
El escritor conversó con Diagonales y lanzó críticas declaraciones contra el Presidente argentino. Además opinó sobre la reciente elección en Estados Unidos
16.11.2016

El historiador y periodista Osvaldo Bayer apegado a los procesos políticos de Argentina, que tuvo que exiliarse en Europa en la última dictadura militar y que a través de las letras describió y explicó la realidad de la sociedad, junto a amigos entrañables como Rodolfo Walsh, Haroldo Conti y Paco Urondo; en estos días, en medio de una agenda apretada, como casi siempre, de charlas y notas en medios e instituciones, habló con Diagonales sobre política.

Mauricio Macri es para el escritor un error de los argentinos y explica que puede tener consecuencias poco acertadas e inimaginadas, y que no hay un plan: “Veo muy indefinido a este gobierno. Corre peligro de caer en alguna crisis nuestra república. Macri es un hombre que no tiene programa, que fue criado en el capitalismo más absoluto y hay que temerle bastante a su acción.”

El autor de La Patagonia rebelde que quiso ser primero médico, luego filósofo y finalmente culminó sus estudios de historia en Alemania para comenzar un recorrido con una literatura llana que diera pautas de los procesos sociales, hizo un paralelismo con esta época: “hemos regresado a la década del ’30 por sus características indefinidas, con medidas muy elitistas.

Veremos, va a tener que definirse este hombre (Macri), no sabe qué hacer y se nota.” Asimismo, Bayer comentó lo que pueden ser las razones de este gran cambio político que el país ha tenido en la última elección: “el pueblo argentino se equivoca casi siempre y esta vez se ha equivocado, no sabía lo que elegía.

Eligió un nombre, como era un hombre conocido a través del padre y todo lo demás; y creo que el pueblo quiso cambiar un poco también. Y se equivoco, y aún no sabemos, ninguno de nosotros, cómo va a terminar este gobierno.” No obstante y haciendo un paneo mas general de la matriz política el escritor se refirió al peronismo diciendo que sigue siendo un partido popular y que la gente vota a esta idea-partido porque no sabe qué votar, no hay otra cosa.

Y además, que puede terminar siendo un gobierno popular o lo más reaccionario; también que, cualquier peronista de estos tiempos puede representarlo en un sentido dónde no sabe tampoco cuál es su camino.

Finalmente el historiador expuso su punto de vista en relación a la elección de Donald Trump en Estados Unidos, también hablando de grandes cambios y para él, poco favorecedores para el país norteamericano y su repercusión en el resto del mundo por su peso geopolítico y económico: “Trump es un reaccionario absoluto, van a tener un gobierno ultra conservador, un gobierno muy agresivo y puede provocar una crisis en el mundo.”
Fuente:Diagonales



El relato macrista de “vamos bien” se choca con la realidad 
20/11/2016 
Emilio Marín – El gobierno insiste en vender su imagen de que el país marcha hacia un destino de progreso y grandeza. La realidad tritura ese relato macrista. Abajo, al medio e incluso arriba de la sociedad los datos son muy distintos.

El presidente y sus ministros insisten en que están conduciendo muy bien a un país que sale del kirchnerismo. No usan la imagen de salida del infierno y a las puertas del purgatorio porque la había empleado Néstor Kirchner en 2005. Acuden a la “pesada herencia” pues no tienen que pagar el copyright porque es una expresión casi universal cuando a uno le dejan un perno difícil de extraer. Ese no fue el caso del país en marcha y con una economía relativamente sólida, aún con serios problemas, en diciembre de 2015.

No hay una coincidencia total en las filas oficialistas. Este fin de semana Mauricio Macri y Marcos Peña organizaron un retiro, de debate y reflexión. Es una manera indirecta de refutar los cantos al optimismo que ellos entonan de cara a las cámaras. Un retiro de dos días revela cosas que no funcionan bien, para decirlo con suavidad.

Buena parte de la población tiene parámetros de que la economía le resulta muy adversa en lo que va de esta gestión. Ironizando y revolviendo la herida, diputados kirchneristas prepararon un proyecto para declarar el 15 de noviembre como “Día de la mentira”. Citaban que ese día del año pasado Macri aseguró en el debate presidencial que Daniel Scioli estaba faltando a la verdad. No voy a devaluar, no voy a despedir, no voy a ajustar, no voy a quitar conquistas, etc, dijo el hombre del PRO-Cambiemos. Después de ganar actuó en forma opuesta a esas promesas sintetizadas en “pobreza cero”, colocada bien abajo en el arcón de los recuerdos.

Que la percepción es otra a nivel popular, se volvió a expresar el viernes 18 en la movilización y acto en la plaza del Congreso, con 200.000 personas. Fue convocada por Ctep, CCC y Barrios de Pie, además de la CGT del triunvirato y gremios de la Corriente Federal. El objetivo era respaldar el proyecto de ley que tuvo en la semana el respaldo de 45 senadores y sólo 13 votos en contra, requiriendo al Estado el aumento en las asignaciones familiares, el pago de un salario social complementario y la creación de un millón de puestos de trabajo.

Un ancho frente respaldó ese proyecto en la calle, amenazando con amargarle el fin de año a MM. El presidente tiene un sólo argumento para oponerse al proyecto: su alto costo fiscal, que estima en 50.000 millones de pesos. Y para postergar el tema quiere que Federico Pinedo lo ponga a dormir unos cuantos días en la Cámara Alta, para impedir su tratamiento en Diputados dentro de las sesiones ordinarias. Y de última, si todo eso fracasa, el oficialismo está dispuesto a pagar el costo político del veto presidencial, aunque puede salirle mucho más caro que con la ley antidespidos.

Abajo, al medio y arriba 
Los discursos del viernes fueron muy críticos de lo actuado por el gobierno en la esfera económico-social. Y las advertencias de un fin de año bien agitado quedaron hechas por los oradores sindicales y sociales, como para que el gobierno sopese bien las consecuencias que puede tener el veto de ese proyecto social.

Un periodista y un medio insospechados de simpatías con el gobierno anterior, como Ismael Bermúdez y Clarín, publicaron que en lo que va del año hubo 127.595 puestos de trabajo menos. Se basan en los datos de la seguridad social, con la advertencia que en aquella cifra no entran los correspondientes a la provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe porque sus cajas de jubilaciones no están integradas a la Nación.

Sin datos de las tres provincias más importantes, la cifra arrojada por Bermúdez se queda corta respecto a la cantidad real de puestos de trabajo eliminados por el macrismo. Si ese enfoque ayuda a comprender cómo pasan sus días los argentinos de a pie, otros datos provenientes de la cúpula industrial, en la vértice de la pirámide capitalista, son complementarios. Y se trata de grandes empresarios que apoyaron a MM, luego renovaron su compromiso cuando aquél empezó a gobernar y lo mantienen hasta hoy. A despecho de ese apoyo “militante”, los popes empresarios no se llaman a engaño, aunque engañen bastante adentro y afuera de sus fábricas al personal y demás argentinos.

La semana próxima se hará la 22° Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina, presidida por Adrián Kaufmann, de Arcor, quien declaró que las cosas económicas andan peor de lo que pensaba a comienzos de año, cuando estimaba que la caída de la industria sería en 2016 del 3,5 por ciento. Ahora cree que será del 4,5 y que hay 50.000 empleos menos en la industria, con un 40 por ciento de capacidad ociosa en la mayoría de los sectores productivos.

¿Será una crítica altamente politizada e inspirada por la ex presidenta? En absoluto. Son voces que surgen del gran capital nacional e internacional agrupado en la UIA, integrante del “Grupo de los 6” que tanto fogoneó la caída del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, a pesar de las grandes fortunas que amasaron en esos años.

Entre la base más humilde de la población, asistente al acto del Congreso, y las minorías enriquecidas de la UIA, que van a la 22° Conferencia, hay capas medias que vienen en descenso de sus ingresos, consumo y posibilidades. El ajuste también muerde sus carnes, que se creían a salvo, y se mete en sus hogares, que pensaban blindados.

Aunque el presidente y los suyos se encierren a reflexionar un par de meses, difícilmente le encontrarán la vuelta al asunto. Ellos son el gobierno de los ricos, por los ricos y para los ricos. Tendrían que negarse a sí mismos para hallar una solución. Imposible. “Gardel va a cantar con los Beatles en la Plaza de Mayo”, canta Callejeros en ese tema, Imposible. En una canción, puede ser. En esta realidad política, no.

Trump en Argentina 
De acá al 20 de enero, cuando Donald Trump asuma el Ejecutivo norteamericano, se seguirá especulando en Argentina, la región y el mundo sobre qué consecuencias traerá ese cambio en el timón del imperio.

Aunque hay bastante polémica, en ambientes empresariales se coincide en que será negativo para los planes del gobierno por la previsible suba de tasas de interés de la nueva administración. Será una forma de atraer más capitales del mundo, aspirándolos hacia EE UU, cuando Macri creyó en su llegada acá en forma de copiosa lluvia de inversiones. Y endeudarse, emitiendo nuevos títulos, como piensa Alfonso Prat-Gay, también será más costoso.

Muchos círculos locales discuten a Trump como algo lejano y ajeno, incluso para sus críticos que pueden creer, aliviados, que aquel es un grave problema para los mexicanos indocumentados en EE UU.

No es así. Trump no está tan lejos de Buenos Aires y no sólo porque tiene hay proyectos para construir aquí sus famosas Torres. Con el oportunismo habitual, varios popes de la Cámara de la Construcción y del Consejo Internacional del Comercio y la Producción (Cicyp) -que organizó una cena de empresarios y charla con Jorge Lanata a 2.600 pesos el cubierto- que deben estar haciendo lobby para asociarse con el magnate en algún emprendimiento. Imitarán el fallido intento de Franco y Mauricio Macri en los ’80 en Nueva York, ahora en el río de la Plata.

Algunas de las ideas de Trump ya estaban acá, vigentes, en eso de deportar a los extranjeros, acusados de narcotraficantes y delincuentes, senador Miguel A. Pichetto dixit. ¿Acaso detrás de la detención de Milagro Sala no hay una ofensiva de las elites blancas y ricas demonizando a la gente humilde, coya, mujer y antes llamada “cabecitas negras”? Cómo será de fuerte ese desprecio y odio de clase que hasta ahora el gobierno nacional viene ignorando el dictamen del Comité de Detenciones Arbitrarias de la ONU que reclamó la libertad de la dirigente jujeña. Ni siquiera al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, de visita a Buenos Aires, le llevaron el apunte en sus módicas gestiones por la detenida. Otro caso de xenofobia, mezclada con los intereses de terratenientes, sojeros y mineros, es el diario “La Nación”, al que el cronista llama “Gaceta Ganadera”.

En un editorial del miércoles 16 criticó la ocupación de un campo de explotación forestal y ganadera en Salta. Cuestionó a los intrusos de un modo xenófobo: “los ocupantes han invocado absurdos títulos inmemoriales de pueblos aborígenes, condición que, en el mejor de los casos, está cuestionada por los actuales propietarios: aducen que no se trata sólo de wichis, sino también de miembros de una comunidad conocida como Wellayec, asentada en territorio boliviano”.

El vocero de la Sociedad Rural no se limitó a Salta, agregando: “Es de sobra conocida la invocación de títulos supuestamente ancestrales, sobre todo en el sur patagónico, para apoderarse de lo que otros tienen bajo dominio legal argentino: allí hay decenas de campos usurpados en nombre de supuestos derechos mapuches, de tanta fragilidad de base como lo documentan los historiadores que se han referido al ingreso subrepticio de aborígenes chilenos en nuestra Patagonia en el siglo XIX”.

Trump diría que hay que deportar a los wichís, comunidad wellayec y mapuches, los invasores bolivianos y chilenos. Los ruralistas y la derecha local votarían con las dos manos por el magnate racista.
Fuente:LaArena

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