Venezuela. Trump juega con fuego
Resumen Latinoamericano*, 23 de enero de 2019
Por Atilio A. Borón
El emperador emitió su úkase y ungió como presidente a Juan Guaidó, un don nadie de la política venezolana, desconocido para la inmensa mayoría de la población pero construido, “pret a porter” por los medios y los marketineros norteamericanos en las últimas dos semanas. Tras el exabrupto de Trump los gobiernos que se desviven por convertir a sus países en republiquetas neocoloniales –Argentina, Brasil, Colombia, Paraguay, Honduras y hasta el degradado Canadá- salieron en tropel a ver quién llegaba primero para lamerle las botas al magnate neoyorquino. Todo este esperpento jurídico, que sería motivo de risa si no fuera porque puede terminar en una tragedia, cuenta con la bendición de Luis Almagro (a) “Cuánto me dan por tumbar a Maduro” y, hasta ahora, el estruendoso silencio del Secretario General de las Naciones Unidas, el portugués António Guterres que, como buen socialdemócrata, padece del tic característico de sus cofrades que lo hace mirar hacia otro lado cada vez que las papas queman en cualquier rincón del planeta. Por eso a través de su vocero pidió “negociaciones políticas inclusivas y creíbles” para abordar los retos del país, tal vez olvidándose que esas negociaciones las condujo con éxito José L. Rodríguez Zapatero en los diálogos que tuvieron lugar en Santo Domingo y que al momento de estampar con su firma los trabajosos acuerdos logrados los representantes de la “oposición democrática” venezolana se levantaron de la mesa y dejaron al español con su pluma fuente en la mano. Es que recibieron una llamada de Álvaro Uribe, habitual mandadero de la Casa Blanca, transmitiendo la orden de Trump de abortar el proceso.
La tentativa golpista, exaltada por el sicariato mediático, tropezará con muchas dificultades. No es la primera vez en la moderna historia de Venezuela que la Casa Blanca reconoce a un presidente, como Pedro Carmona, el 11 de abril del 2002, que apenas duró 47 horas en el gobierno y terminó preso. ¿Será diferente esta vez? Difícil pronosticar. Guaidó puede refugiarse en una embajada amiga en Caracas y desde allí emitir declaraciones que tensen la cuerda y fuercen una confrontación con Estados Unidos. Por ejemplo, ante la orden del presidente Maduro de que el personal de la embajada de EEUU abandone el país en las próximas 72 horas el mequetrefe imperial puede decirles que permanezcan en Venezuela. Otra alternativa es que se instale en alguna ciudad fronteriza con Colombia y desde allí, con la bendición de Trump, los tufos malolientes de la OEA y las neocolonias latinoamericanas proclame una nueva república, protegida por los “paramilitares” colombianos y el narcogobierno de Duque, Uribe y compañía y exija su reconocimiento internacional ante la OEA y la ONU.
Cualquiera de estos dos escenarios confirman por enésima vez que si hay algo que ni los imperialistas ni la derecha venezolana quieren es el diálogo y la subordinación a las reglas del juego democrático. Es evidente que ambos buscan la confrontación, sea aplicando el modelo libio o el ucraniano, diferentes pero similares en cuanto a las miles de víctimas fatales y los centenares de miles de refugiados que hubo ambos países. Pero más allá de las fake news las cosas no serán tan fáciles para los asaltantes del poder presidencial. La base chavista está muy firme, y lo mismo puede decirse de las fuerzas armadas bolivarianas. Una “solución” militar requeriría un impopular envío de tropas norteamericanas a Venezuela, en momentos en que en la Cámara de Representantes cobra fuerza el proyecto de someter a Trump a un juicio político. Y si a los 26.000 hombres enviados a Panamá en diciembre de 1989 para capturar a Noriega y controlar esa ciudad tuvieron que luchar a brazo partido durante dos semanas para lograr su objetivo, ante un pueblo indefenso y unas fuerzas armadas sin equipamiento, la opción militar implicaría, en el caso de Venezuela, un riesgo enorme de re-editar un fiasco como Playa Girón o, en una escala mayor, la guerra de Vietnam, aparte de desestabilizar la situación militar en Colombia ante el recrudecimiento de la guerrilla. La belicosidad de Washington contra Venezuela es una respuesta a la derrota militar que EEUU sufriera en Siria luego de seis años de ingentes esfuerzos para derrocar a Basher al Assad. Por otra parte no es un dato menor que países como Rusia, China, Turquía, Irán, México, Cuba y Bolivia han rehusado brindar su reconocimiento diplomático al golpista y esto cuenta en el tablero de la política mundial. Por lo tanto no habría de descartar que Guaidó termine corriendo la misma suerte que Carmona.
Desde El Salvador a Brasil, los pueblos con la Revolución Bolivariana
En El Salvador
(de nuestro corresponsal, Resumen Latinoamericano, 23 enero 2019
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En Río de Janeiro, Brasil
Venezuela: Un punto de no retorno
por Marco Teruggi
23 enero 2019
Juan Guaidó se autoproclamó presidente interino de Venezuela. Lo hizo desde una tarima ante su base social movilizada en Caracas. De esta manera aseguró que conducirá los hilos de un gobierno transicional quien hasta el 5 de enero era desconocido, y asumió la presidencia de la Asamblea Nacional por la casualidad de rotación de partidos.
Llegó el twitt esperado a los pocos minutos de conocido el hecho: Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, anunció que reconocía a Guaidó como legítimo presidente. Siguieron quienes se sabía que lo harían: Iván Duque y Jair Bolsonaro. Se completó así la secuencia programada, el punto de no retorno. A partir de ahora el conflicto ha entrado en una nueva etapa peligrosa: el plan anunciado por parte de la derecha, dirigido desde fuera, solamente puede concretarse mediante una profundización de la violencia.
El anuncio era esperado. En efecto el día anterior el vicepresidente norteamericano, Mike Pence, había grabado un video llamando a la movilización de este 23 y dando la bendición a Guaidó. Marco Rubio, diputado republicano, en cruzada contra Cuba y Venezuela, había por su parte mandado twitts con amenazas a Nicolás Maduro: “No empieces una pelea con alguien que ha demostrado que tomará acciones más allá de lo que nadie pensó posible”.
De esta manera quedó declarado el Golpe de Estado. La pregunta es: ¿cómo harán para materializarlo, es decir quitar por la fuerza a Nicolás Maduro? Una cosa es anunciar y otra es construir una correlación de fuerzas suficiente.
En ese marco las miradas están puestas sobre algunas variables centrales. En primer lugar, cómo evolucionará el frente exterior. Ya la Asamblea Nacional ha enviado a un representante a la Organización de Estado Americanos como representante del “nuevo gobierno”, y se espera que los Estados Unidos anuncien nuevas medidas para traducir en hechos concretos el reconocimiento a Guaidó.
En segundo lugar, la calle. Este 23 la derecha demostró haber recuperado capacidad de movilización, algo que no lograba desde agosto del 2017. Esa es la dimensión pública de las acciones de calle, retransmitidas internacionalmente. Junto a eso existen las acciones violentas cometidas desde las tardes hasta entrada la madrugada, como sucedido el lunes, martes, y este mismo miércoles.
Esta última dimensión es central: los actos son presentados comunicacionalmente como espontáneos, cuando se trata de acciones programadas, activadas por grupos armados -malandros con sueldo- para desatar acciones de incendio, asedio, intentar sumar a vecinos de las zonas populares, generar una sensación de acorralamiento al chavismo y poder a la derecha. Irá en ascenso, con la probable activación de fuerzas paramilitares con escalones más elevados que los presentados en el 2017 -donde llegaron a asaltar cuarteles militares-. Habrá más muertos, es parte del plan golpista.
El chavismo se encuentra ante la pregunta de cómo enfrentar esa avanzada nacional e internacional, que busca quebrar la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, promover zonas de conflicto en la frontera para justificar acciones de fuerza -el factor Colombia resulta central-, colapsar la economía, y empujar a la población a enfrentamientos civiles.
El primer paso fue el de movilizar este 23 de enero para demostrar que el chavismo no ha perdido su capacidad callejera. En ese mismo movimiento evidenció la unidad que se ha logrado mantener, que resulta clave en estas circunstancias. “No aceptamos un presidente impuesto a la sombra de oscuros intereses ni autoproclamado al margen de la ley. La Fanb defiende nuestra Constitución y es garante de la soberanía nacional”, escribió Vladimir Padrino López, Ministro de Defensa.
En cuanto a las respuestas diplomáticas se ha dado la que se podía prever: el gobierno rompió relaciones con el Estados Unidos, y Rusia declaró nuevamente su reconocimiento a Nicolás Maduro como presidente. El conflicto venezolano es geopolítico.
Junto a eso existe la necesidad de no caer en las provocaciones de la derecha que, a diferencia del año 2017, ha comenzado a llevar el conflicto a los barrios populares desde el inicio de la escalada. Se espera un despliegue de violencia que irá tocando diferentes puntos del territorio, un asedio armado a pueblos, barriadas, presentado como pacífico, trabajado con gran poder de rumores a través de las redes sociales.
En cuanto a la Asamblea Nacional existe la pregunta de qué hacer. Ha sido declarada en ilegalidad por el Tribunal Supremo de Justicia, pero ¿cómo actuar ante la declaración del gobierno paralelo que es una declaración de guerra? Disolverla y llamar a nuevas elecciones sería seguramente apagar un incendio con gasolina, pero, ¿dejarla actuar y avanzar en su plan de Golpe de Estado es una opción? Las respuestas son complejas, contemplan múltiples factores a la vez, un filo peligroso.
Venezuela ha entrado en una fase que no parece tener punto de retorno. El plan anunciado por Guaidó, dirigido desde los Estados Unidos, solo puede materializarse a través de la violencia. Buscan las vías, los actores. En cuanto a los tiempos están acelerados, la derecha no parece en condición de mantener un conflicto de estas características por un tiempo prolongado a nivel nacional. El 2017 ha demostrado que la violencia prolongada puede perder legitimidad y aislar al golpismo.
Todo tipo de acontecimientos pueden desarrollarse a partir de este momento, desde las más pequeñas como un incendio hasta un hecho de alto impacto que sirve de catalizador. En cualquier momento. Es su tercer asalto violento en cinco años y piensan poder imponerse. Tiene un peso internacional determinante en este caso, y tienen también a su favor el desgaste producido por el cuadro económico. En su contra está el chavismo, un movimiento una y otra vez subestimado, que ha demostrado inteligencia y capacidad de maniobra democrática en escenarios que parecían perdidos.
Marco Teruggi
VIDEO completo del discurso de Nicolás Maduro este 23 de enero“Aquí no se rinde nadie”
En una jornada marcada por movilizaciones en contra y a favor suyo el presidente venezolano habló ante una multitud. Le apuntó a Estados Unidos y anunció la ruptura de las relaciones diplomáticas con Washington. Además, les pidió al resto de los países “no entrometerse en los asuntos internos” venezolanos.

“He decidido romper relaciones diplomáticas y políticas con el gobierno imperialista de los Estados Unidos”, anunció el presidente bolivariano Nicolás Maduro desde el Palacio de Miraflores frente a una multitud de seguidores en un día cruzado por las movilizaciones a favor y en contra del Gobierno, que fue aprovechado por el opositor Juan Guaidó para proclamarse “presidente encargado” en consonancia con la Casa Blanca y los países integrantes del Grupo Lima que salieron simultáneamente a respaldarlo, entre ellos, el presidente Mauricio Macri. “¡Ni golpismo ni intervencionismo en Venezuela!”, exclamó Maduro al volver a denunciar a la Casa Blanca de dar un “golpe de Estado” y repetir el intento de 2002 contra Hugo Chávez. El presidente venezolano solicitó el respaldo de la ciudadanía y las Fuerzas Armadas para sostener su mandato y exigió al resto de los países “no entrometerse en los asuntos internos”. Además, dejó abierta la posibilidad de que el Poder Judicial avance sobre la proclamación de Guaidó.
Ante las miles de personas que se reunieron frente al balcón del Palacio Miraflores, Maduro firmó la nota diplomática en la que ordena los diplomáticos norteamericanos a retirarse del país en 72 horas para sellar la ruptura de las relaciones. “El Gobierno imperialista de Estados Unidos dirige una operación para imponer, a través de un golpe de Estado, un gobierno títere a sus intereses”, denunció presidente bolivariano que calificó la estrategia internacional para reconocer al diputado de Voluntad Popular como “presidente encargado” como una “insensatez” y “una gravísima irresponsabilidad de la política extremista de Donald Trump para dividir a Venezuela tratar de destruir sus vías democráticas”.
“¡Fuera! Se van de Venezuela. Basta de intervencionismo. Aquí hay dignidad, aquí hay pueblo dispuesto a defender esta tierra”, arengó Maduro y reivindicó las elecciones del 20 de mayo de 2018 —”solo el pueblo pone, solo el pueblo quita”— en la que fue reelegido como presidente, que son desconocidas por la comunidad internacional alineada a Estados Unidos por la negativa de la oposición de participar y la ausencia de organismos internacionales de control. “Dicen que soy un dictador”, apuntó Maduro y les respondió a sus detractores: “Yo no me formé en la Escuela de las Américas, donde prepararon a los dictadores. Me formé a los barrios de Caracas, en las asambleas de trabajadores, en la asamblea constituyente.”
En un largo discurso, Maduro evocó repetidas veces a “la paz”, “al pueblo venezolano” y también se apoyó en el respaldo de las Fuerzas Armadas. “Calma, cordura, nervios de acero y máxima movilización permanente. No a la guarimba, no a la violencia, no al golpismo”, convocó el presidente bolivariano frente a lo que denunció como un “golpe de Estado”. En ese tono, el mandatario recordó el golpe de 2002, cuando el entonces presidente Hugo Chávez fue derrocado y secuestrado y, durante 47 horas, el titular de la mayor cámara empresaria del país Pedro Carmona se autoproclamó presidente.
“¿Que hizo el pueblo? ¿Retorcedió? ¿Se rindió? ¿Traicionó a Chávez?”, lanzó Maduro preguntas a la multitud, que le respondió a cada una de ellas con un “¡No!”. “A cada Carmonazo le llega su pueblazo”, sentenció el presidente bolivariano para reivindicar la “unión cívico-militar”, a la que minutos antes había convocado con otra seguidilla de arengas: “¡Aquí no se rinde nadie! ¡Aquí vamos a la carga! ¡Aquí vamos al combate! ¡Aquí vamos a la victoria de la paz!”
Cerca del cierre de su discurso se dirigió a la “derechas oligárquica, golpista” venezolana y apuntó, particularmente, a contra la derecha colombiana, ahora en el gobierno con el presidente Iván Duque. Colombia fue el único país del Grupo de Lima —conformado a mediados de 2017 para respaldar a la oposición chavista— que Maduro mencionó en su discurso, a pesar de que los mismos países que desconocieron la asunción de Maduro a inicios de enero, salieron esta tarde simultáneamente a reconocer a Guaidó como “presidente encargado”, en línea a lo actuado por la Casa Blanca. “Los gringos no tienen amigos, no conocen de lealtad”, les dedicó Maduro a los aliados de la derecha latinoamericana y sostuvo: “Los gringos tienen intereses por el petróleo, el gas y el oro venezolano. Esas riquezas no son de ustedes, son del pueblo soberano de Venezuela y así van a ser para ahora y para siempre”.
Respecto de la proclamación de Guaidó, el mandatario bolivariano la minimizó sin apuntar particularmente sobre el diputado de Voluntad Popular y presidente de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, y señaló que, en todo caso, “será tarea de la Justicia”. Precisamente, el pasado 10 de enero, Maduro tuvo que asumir su nuevo cargo presidencial ante el Tribunal Supremo de Justicia por no ser reconocido por la Asamblea en manos de la oposición, el mismo Parlamento que el Gobierno y el máximo tribunal también desconocen desde 2016.
Frente a la ola de reconocimientos que recibió Guaidó por parte de la Casa Blanca, la Organización de Estados Americanos (OEA) y los países alineados en el Grupo de Lima, entre ellos Argentina, Maduro recibió el rápido respaldo de México y Bolivia; y desde el balcón de Miraflores hizo una particular mención al llamado del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan. También salió a respaldarlo el ruso Vladimir Putin.
Gobiernos y pueblos del mundo expresan su respaldo a Nicolás Maduro
foto: Desde el Palacio de Miraflores, el Presidente se dirigió al pueblo venezolano y llamó a defender la paz de la República. | Foto: @PresidencialVen
23 enero 2019
Mandatarios de distintos países alrededor del mundo han manifestado su apoyo y reconocimiento al presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, frente a la arremetida golpista de la derecha.
Frente a los ataques y los planes desestabilizadores que ha puesto en marcha la derecha venezolana en alianza con el Gobierno de Estados Unidos (EE.UU.), varios mandatarios alrededor del mundo expresaron este miércoles su apoyo y reconocimiento internacional al presidente Nicolás Maduro.
Gobierno de México
El vocero de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México anunció este miércoles que el Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador no prevé cambios en su política exterior con respecto a Venezuela y reconoce a Nicolás Maduro como presidente legítimo.
Asimismo, el portavoz precisó que la administración federal mexicana se mantendrá firme en su política de no intervención en los asuntos internos de Venezuela.
Por su parte, el subsecretario para la región de América Latina y el Caribe de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, Maximiliano Reyes Zúñiga, aseguró que el Gobierno mexicano está dispuesto a participar como puente de mediación política en la nación suramericana.
Bolivia
El presidente de Bolivia, Evo Morales también manifestó su apoyo al mandatario venezolano a través de sus redes sociales. “Nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y el hermano Nicolás Maduro en estas horas decisivas”, publicó el madatario boliviano.
Rusia
El senador del Consejo de la Federación de Rusia, Andréi Klímov, aseguró que el Gobierno del presidente Vladimir Putin no prevé ningún cambio en la política exterior del Kremlin con respecto a Venezuela.
Turquía
El presidente venezolano durante su discurso en el Palacio de Miraflores, aseguró que el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, le manifestó su apoyo y respaldo frente a los ataques de la oposición venezolana.
Movimientos sociales
Alrededor del mundo, varios movimientos sociales tambien se han manifestado y han expresado su apoyo al mandatario venezolano.
El Frente Brasil Popular que reúne una serie de organizaciones sociales y políticas manifestó a través de las redes sociales su apoyo al presidente de Venezuela.
“El imperialismo actúa hoy con fuerza total contra la soberanía de Venezuela. Todo apoyo de los movimientos sociales de Brasil al presidente Nicolás Maduro”, reza la publicación.
Bulgaria
Los movimientos sociales de Bulgaria se reunieron en la embajada venezolana ubicada en Sofía (capital), para manifestar su apoyo y solidaridad al pueblo de Venezuela y al presidente Nicolás Maduro.
Cuba
El Movimiento Alba desde la XIII edición de Paradigmas Emancipatorios en la cual asisten participantes de 23 paises del mundo, anunció que durante el evento se dedicará un momento especial en “apoyo al presidente legítimo de Venezuela”.
foto: Cabello denunció planes golpistas contra el gobierno venezolano. | Foto: @ViceVenezuela
Telesur, 23 enero 2019
Diosdado Cabello advirtió sobre los planes golpistas de un sector de la oposición y convocó a una vigilia permanente en el Palacio de Miraflores para defender la institucionalidad y la soberanía del país.
El presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela (ANC), Diosdado Cabello, encabezó este miércoles la multitudinaria marcha del pueblo chavista en Caracas (capital), en defensa de la paz y la soberanía de la nación suramericana.
En este marco, Cabello denunció que los planes golpistas impulsados desde un sector de la oposición política están por fuera de la legalidad que establece la Constitución del país. “Ellos están metidos en una gran trampa (…) creen en un país de pantallas de televisión, de redes sociales”, indicó.
Asimismo, advirtió que si la oposición llegara al poder entregaría los recursos naturales de Venezuela a las transnacionales extranjeras, privatizaría la Gran Misión Vivienda y el sistema estatal de pensiones.
“Creemos en un futuro de paz” pero el pueblo venezolano “no es un pueblo sumiso, este es un pueblo rebelde que ha aprendido a defenderse y estamos decididos a ser libres”, señaló el titular de la ANC.
En este sentido, alertó que desde factores extranjeros y minorías violentas “van a intentar provocarnos” y llamó a realizar una vigilia permanente en torno al Palacio de Miraflores (sede de Gobierno) para resguardar el mandato constitucional del presidente Nicolás Maduro.
El mismo Guaidó, dijo a sus seguidores (por cierto muchísimos menos quelos que se movilizaron este miércoles en apoyo al presidente legítimo Nicolás Maduro) que “la primera semana de febrero” realizarán una marcha para recibir “la ayuda humanitaria”. Esa es la otra parte del plan imperial: agitar sobre la irrealidad de que Venezuela vive una “catástrofe humanitaria” y a partir de alli apurar una intervención extranjera, con la ayudita del otro perrito faldero de los gringos, Luis “OEA” Almagro.
También, Guaidó reiteró que “no podrán detener a la familia militar que quiere cambiar”, quizás se refería al grupo de sublevados (un puñado que no llegó a 30) y que fueron capturados en Cotiza, por las tropas leales. Lo que no dijo Guaidó es que a esos “militares” los que mueven los hilos de la conspiración permanente les ofrecieron “el oro y el moro” para que deserten. Y así les fue.

El jefe de Estado denunció que EE.UU. dirige una operación para imponer un “gobierno títere” en Venezuela. |
23 enero 2019
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció el cese de las relaciones diplomáticas con el Gobierno de EE.UU. y dio 72 horas para que retiren a todo su personal del país.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se dirigió al país este miércoles desde el Balcón del Pueblo en el Palacio de Miraflores (sede de Gobierno), donde anunció la ruptura total de las relaciones diplomáticas y políticas con el Gobierno de Estados Unidos (EE.UU.), por estar incurso en un plan golpista contra la democracia venezolana.
El jefe de Estado denunció que el Ejecutivo estadounidense dirige una operación para imponer un “gobierno títere” en Venezuela que entregue la nación a los intereses de las empresas transnacionales.
“Tienen la ambición por el petróleo, el gas y el oro. Les decimos: esas riquezas no son de ustedes, son del pueblo de Venezuela y así será para siempre”, advirtió.
“Solo el pueblo venezolano pone y quita presidentes”, señaló, al tiempo que rechazó el golpismo en el marco de “una política intervencionista que quiere colocar a América Latina y el Caribe como patio trasero” de EE.UU.
En este sentido, el mandatario venezolano recordó que “los problemas nuestros se resuelven en casa, siempre contando con el pueblo, la clase obrera, la FANB, las mujeres ¡Nadie debe meterse en los asuntos internos de Venezuela!”.
Por último, el presidente Nicolás Maduro realizó un llamado a la calma de la población: “Nervios de acero, calma y cordura (…) aquí no se rinde nadie y vamos a la victoria de la paz“, aseveró.
“Digamos no a la violencia, no al golpismo (…) máxima movilización y combatividad popular permanente en todas las comunidades, parroquias y estados del país”, concluyó.
Resumen Latinoamericano / 23 de enero de 2019 / VTV
Con alegría y esperanza las fuerzas revolucionarias de todos estados del país tomaron las calles en defensa de la soberanía nacional, del presidente legítimo de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, y contra el injerencismo de los gobiernos de derecha.
El gobernador del estado Miranda, Héctor Rodríguez, expresó “hoy abrazamos el tricolor patrio y con el espíritu rebelde del 23 de Enero de 1958”.
Desde tempranas horas de la mañana de este miércoles los zulianos salieron a defender la Patria Grande de las amenazas imperiales, informó el gobernador de esa entidad federal, Omar Prieto.
Desde el estado Lara sale una fuerza indestructible, destacó la gobernadora de esa jurisdicción, Carmen Meléndez. /CP
Envío:RL
























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