Los directivos designados de forma ilegal usurpan funciones, indicó el TSJ. | Foto: TeleSUR
14 febrero 2019
El ente judicial venezolano abrió investigaciones y estableció medidas cautelares contra la directiva nombrada ilegalmente por el diputado Juan Guaidó.
La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela declaró nulo este jueves el nombramiento ilegal de directivos de Citgo, filial de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), por parte del diputado opositor y ejecutor del golpe de Estado continuado en el país, Juan Guaidó.
Por estar incursos en “delitos de acción pública en flagrancia continuada” de usurpación de funciones, el ente judicial además impuso medidas cautelares de prohibición de salida del país, de enajenar bienes, y de bloqueo de cuentas bancarias, entre otras, para las personas designadas ilegalmente al frente de la filial petrolera.
Los ciudadanos venezolanos alcanzados por las medidas son Simón Antúnez, David Smolansky, Gustavo J. Velásquez, Carlos Balza, Ricardo Prada, Luisa Palacios, Édgar Rincón, Oswaldo Núñez, Fernando Vera, Elio Tortolero, Andrés Padilla, Ángel Olmeta, Javier Troconis, Rick Esser y Luis Urdaneta.
Algunos de ellos actualmente residen en el extranjero, por lo que el magistrado Juan José Mendoza, titular de la Sala Constitucional, instó a la Sala de Casación Penal a actuar para “hacer efectivo el traslado de estas personas a territorio venezolano”.
“El acuerdo revisado es nulo de nulidad absoluta y carente de carácter jurídico (…) La junta directiva de la AN (Asamblea Nacional) se encuentra en desacato abierto, evidenciando intenciones golpistas”, detalló Mendoza al leer la sentencia.
Más temprano este jueves, el Ministerio Público (MP) informó que apertura una serie de investigaciones contra los mencionados ciudadanos. Estos han llevado a cabo acciones “conspirativas contra la paz y el orden constitucional”, indicó el fiscal general Tarek William Saab.
Resumen Latinoamericano / 14 de febrero de 2019
El Gobierno Revolucionario de la República de Cuba denuncia la escalada de presiones y acciones del Gobierno de los Estados Unidos para preparar una aventura militar disfrazada de «intervención humanitaria» en la República Bolivariana de Venezuela y llama a la comunidad internacional a movilizarse para impedir que se consume.
Entre el 6 y el 10 de febrero de 2019, se han realizado vuelos de aviones de transporte militar hacia el Aeropuerto Rafael Miranda de Puerto Rico, la Base Aérea de San Isidro, en República Dominicana y hacia otras islas del Caribe estratégicamente ubicadas, seguramente sin conocimiento de los gobiernos de esas naciones, que se originaron en instalaciones militares estadounidenses desde las cuales operan unidades de Fuerzas de Operaciones Especiales y de la Infantería de Marina que se utilizan para acciones encubiertas, incluso contra líderes de otros países.
Medios políticos y de prensa, incluso norteamericanos, han revelado que figuras extremistas de ese gobierno, con una larga trayectoria de acciones y calumnias dirigidas a provocar o alentar guerras, como el Asesor de Seguridad Nacional John Bolton, el Director del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional, Mauricio Claver-Carone, con la participación del Senador de la Florida, Marco Rubio, diseñaron, gestionaron el financiamiento y organizaron directa y detalladamente, desde Washington, el intento de golpe de estado en Venezuela mediante la ilegal autoproclamación de un presidente.
Son ellos mismos los que, personalmente o a través del Departamento de Estado, vienen realizando presiones brutales contra numerosos gobiernos para forzar su apoyo al llamado arbitrario a nuevas elecciones presidenciales venezolanas, mientras promueven el reconocimiento al usurpador que apenas cuenta con 97 mil votos como parlamentario, frente a los más de 6 millones de venezolanos que el pasado mes de mayo eligieron al Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros.
Tras la resistencia al golpe ofrecida por el pueblo bolivariano y chavista, demostrada en las masivas manifestaciones de apoyo al Presidente Maduro y en la lealtad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, el Gobierno de los Estados Unidos ha intensificado su campaña política y mediática internacional y recrudece las medidas económicas coercitivas unilaterales contra Venezuela, entre las que puede citarse el bloqueo en bancos de terceros países de miles de millones de dólares pertenecientes a Venezuela y el robo de los ingresos de las ventas de petróleo de esa hermana nación, lo que está provocando graves daños humanitarios y duras privaciones a su pueblo.
Junto a este cruel e injustificable despojo, EE. UU. pretende fabricar un pretexto humanitario para iniciar una agresión militar contra Venezuela y se ha propuesto introducir en el territorio de esa nación soberana, mediante la intimidación, la presión y la fuerza, una supuesta ayuda humanitaria, que es mil veces inferior a los daños económicos que provoca la política de cerco, impuesta desde Washington.
El usurpador y autoproclamado «presidente» declaró desvergonzadamente su disposición a reclamar una intervención militar de Estados Unidos con el pretexto de recibir dicha «ayuda humanitaria», y ha calificado el rechazo soberano y digno a esa maniobra como «un crimen de lesa humanidad».
Altos funcionarios estadounidenses recuerdan cada día, con arrogancia y desfachatez que, en relación con Venezuela, «todas las opciones están sobre la mesa, incluida la militar».
En el proceso de fabricación de pretextos, el gobierno de Estados Unidos ha acudido al engaño y la calumnia al presentar un proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que, cínica e hipócritamente, expresa una grave preocupación por «la situación humanitaria y de derechos humanos…, los intentos recientes de bloquear la prestación de ayuda humanitaria,la existencia de millones de migrantes y refugiados…, el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes pacíficos, la situación de ruptura de la paz y la seguridad regionales» en Venezuelae insta «a adoptar las medidas necesarias».
Es evidente que Estados Unidos prepara el terreno para establecer por la fuerza «un corredor humanitario» bajo «protección internacional», invocar la «obligación de proteger» a los civiles y aplicar «todas las medidas necesarias».
Es indispensable recordar que conductas similares y pretextos parecidos fueron adoptadas por Estados Unidos en el preludio de las guerras que lanzó contra Yugoslavia, Iraq y Libia, al precio de inmensas pérdidas de vidas humanas y de enormes sufrimientos.
El gobierno estadounidense intenta eliminar el obstáculo mayor que representa la Revolución Bolivariana y Chavista al ejercicio de la dominación imperialista sobre «Nuestra América» y al despojo al pueblo de Venezuela de la primera reserva certificada de petróleo del planeta y de otros cuantiosos y estratégicos recursos naturales.
No puede olvidarse la triste y dolorosa historia de intervenciones militares de los Estados Unidos, en más de una ocasión en México, Nicaragua, República Dominicana, Haití, Cuba, Honduras y más recientemente en Granada y Panamá.
Como alertó el 14 de julio de 2017 el General de Ejército Raúl Castro Ruz: «la agresión y la violencia golpista contra Venezuela dañan a toda “Nuestra América” y solo benefician los intereses de quienes se empeñan en dividirnos para ejercer su dominación sobre nuestros pueblos, sin que les importe generar conflictos de consecuencias incalculables en esta región, como los que estamos presenciando en diferentes lugares del mundo».
La Historia juzgará severamente una nueva intervención militar imperialista en la región y la complicidad de quienes irresponsablemente lo acompañen.
Se decide hoy en Venezuela la soberanía y la dignidad de América Latina y el Caribe y de los pueblos del Sur. Se decide también la supervivencia de las normas del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas. Se define si la legitimidad de un gobierno emana de la voluntad expresa y soberana de su pueblo o del reconocimiento de potencias extranjeras.
El Gobierno Revolucionario llama a la movilización internacional en defensa de la paz en Venezuela y en la región, basada en los principios de la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz adoptada con la firma de los Jefes de Estado y Gobierno de la CELAC en 2014.
Expresa su bienvenida y apoyo al Mecanismo de Montevideo, iniciativa de México, Uruguay, la Mancomunidad del Caribe (CARICOM) y Bolivia,que busca preservar la paz en Venezuela basado, como dice su reciente Declaración, en los principios de no intervención en los asuntos internos, la igualdad jurídica de los Estados y la solución pacífica de controversias.
Saluda la favorable acogida a dicha iniciativa por parte del Presidente Maduro Moros y la comunidad internacional y expresa preocupación ante el rechazo categórico del Gobierno estadounidense a las iniciativas de diálogo promovidas por varios países, incluida esta.
El Gobierno Revolucionario reitera su firme e invariable solidaridad con el Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros, la Revolución bolivariana y chavista y la unión cívico-militar de su pueblo y hace un llamado a todos los pueblos y gobiernos del mundo a defender la Paz y a oponerse unidos, por encima de diferencias políticas o ideológicas, para detener una nueva intervención militar imperialista en la América Latina y el Caribe que dañará la independencia, la soberanía y los intereses de los pueblos del Río Bravo a la Patagonia.
La Habana, 13 de febrero de 2019
Fuente: Granma
Milicia Nacional Bolivariana contribuye al fortalecimiento de la unión cívico militar
14 Febrero 2019
El 4 de febrero de 1992 la Operación Zamora liderada por los comandantes Hugo Chávez, Francisco Arias Cárdenas, Yoel Acosta Chirinos, Jesús Urdaneta Hernández y Jesús Miguel Ortíz Contreras marcó su fin con el histórico “por ahora los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad Capital”, pronunciado por Chávez, el mismo que terminó convirtiéndose en la esperanza de un pueblo.
Ese día, la unión cívico militar tuvo un gran protagonismo. Grupos civiles de diversas organizaciones de izquierda se unieron a la fuerza militar que había decidido combatir las medidas neoliberales y explotadoras del gobierno de Carlos Andrés Pérez.
Desde entonces, el trabajo mancomunado de ambas fuerzas en defensa del país ha sido impulsado con mayor ímpetu, naciendo, como muestra de ello, la Milicia Nacional Bolivariana en el año 2008, tras la publicación del Decreto de Rango, Valor y Fuerza, de Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.
“Hay que terminar con el viejo modelo de los Batallones de Reserva. La Milicia debe ser el pueblo en armas y eso es una misión absolutamente revolucionaria”, expresó el Comandante Hugo Chávez sobre el cuerpo miliciano en el Aló Presidente número 335 del año 2009.
Los jóvenes, los estudiantes, los maestros, los campesinos, los pescadores, las comunidades indígenas, el pueblo representado desde cada ángulo comenzó a organizarse en una Milicia, haciendo vida activa en los procesos de desarrollo económico, productivo y social del país.
De acuerdo al Artículo 46 de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, este componente tiene el fin de establecer vínculos permanentes entre la FANB y el pueblo venezolano.
El texto legal precisa que el cuerpo castrense debe contribuir con el Comando Estratégico Operacional en la elaboración y ejecución de los planes de defensa integral de la nación y movilización nacional, además de participar y contribuir en el desarrollo de la tecnología e industria militar, sin más limitaciones que las previstas en la Constitución de la República.
Además, otra de sus competencias es procesar y difundir información, consolidándose en consejos comunales, instituciones del sector público y privado, para la elaboración de planes, programas y proyectos de desarrollo integral de la nación, siendo este cuerpo compuesto por miles de venezolanas y venezolanos el acompañamiento del Gobierno Bolivariano en la construcción de nuevos modelos de gestión popular.
Desde su nacimiento, el cuerpo ha agrupado a más de un millón 600 mil milicianos, afirmó el pasado 17 de diciembre el Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Nicolás Maduro Moros.
Durante esa oportunidad, el Presidente de la República expresó que llevar a la milicia a todo el territorio nacional fue una tarea legada del comandante Chávez para defender la soberanía y la independencia del país de “traidores que venden su alma por un puñado de sucios dólares”.
“¡No podrán con nosotros imperialistas, oligarcas ni traidores, aquí va a triunfar el pueblo!”, expresó el mandatario nacional desde el Paseo Los Próceres, en un acto conmemorativo de los 188 de la partida física del libertador Simón Bolívar.
Parlamento Alemán: Amenazas de EE.UU. contra Venezuela violan derecho internacional
Resumen Latinoamericano / 14 de febrero de 2019
“Las amenazas de Estados Unidos contra el presidente venezolano Nicolás Maduro son ilegales según el derecho internacional”, destacó el informe de la división de Servicios de Investigación del Parlamento de Alemania.
El informe concluyó que existen motivos legales contundentes para pensar que el reconocimiento de Juan Guaidó como presidente interino es una injerencia en los asuntos internos de Venezuela, informó la Agencia de Noticias del Frente, en su portal web.
El informe, titulado Sobre el reconocimiento de jefes de Estado extranjeros, fue solicitado por el parlamentario del Partido de Izquierda Andrej Hunko.
Hunko presume que la decisión de Alemania de reconocer a Guaidó en la “presidencia interina” de la nación “fue un gran error”.
En declaraciones sobre los resultados del informe, Hunko aseguró que el mismo mostraba que el gobierno alemán no pensaba si sus acciones se ajustaban al derecho internacional.
Consideró que el reconocimiento de Guaidó en Berlín era erróneo y peligroso porque un diputado en nulidad jurídica no tiene ningún poder real.
Señaló que las fuerzas de seguridad de Venezuela, incluidos los militares y la policía, están controladas por el Jefe de Estado Nicolás Maduro.
Además, el partido de Guaidó, Voluntad Popular, cuenta con el apoyo de poco más del diez por ciento de la población, señaló el legislador.
Hunko instó al gobierno alemán a retirar formalmente su reconocimiento al “autoproclamado” e impulsar una solución pacífica a la crisis venezolana en el Consejo de Seguridad de la ONU.
En el documento, se encuentra declaraciones del presidente de EE.UU. Donald Trump en la que “dejar todas las opciones”, incluida la intervención militar, sobre la mesa.
Además de las declaraciones de voceros del Gobierno norteamericano, “son una violación de los principios establecidos en la Carta de la ONU”.
“La violencia y la amenaza de violencia contra la integridad territorial o la independencia política de un Estado se descartan en la carta de la ONU como un medio de aplicación unilateral”, reseña el informe.
Asimismo, indica que amenazas como las del Asesor de Seguridad Nacional de Trump, John Bolton, de que el Presidente Maduro debería dejar el cargo antes de encontrarse en Guantánamo “pueden entenderse como una amenaza de violencia física”.
Según los expertos legales del Bundestag, tomando en cuenta las investigaciones “la referencia explícita a Guantánamo podría incluso interpretarse como una amenaza de detención arbitraria”.
Aseguran que la amenaza al jefe de Estado venezolano “está dirigida contra la independencia política de un gobierno y viola el principio de la igualdad soberana de los Estados violando el artículo 2 de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas”.
Respecto de la solicitud del diputado Hunko, sobre si era permisible reconocer a un jefe de Estado extranjero como tal fuera de la constitución del país, la comisión aceptó que el reconocimiento no le otorga legitimidad al nuevo gobierno.
“Por lo tanto, hay razones sólidas para considerar que el reconocimiento de un jefe de Estado interino es la interferencia en los asuntos internos de una nación”, concluyó.
Fuente: VTV
La guerra de Estados Unidos contra Venezuela; desde la Subversión al Golpe Continuado.
Por Jorge Félix, Resumen Latinoamericano, 14 febrero 2019
Corrió veloz el enero de 2019 y la comunidad de naciones están asistiendo, o peor aún, son testigos, en pleno siglo XXI, de una “cruzada” contra el orden Internacional y los principios y propósitos que rigen el Derecho internacional. La guerra política, económica y la permanente amenaza de intervención militar desatada por la derecha internacional, liderada por Estados Unidos contra la Revolución Bolivariana de Venezuela, ratifica que el imperialismo estadounidense mantiene activo todos los instrumentos de presión y dominio que parecían proscritos con el pretendido fin de la “Guerra Fría”.
La intromisión en los asuntos internos, el intento de socavar el prestigio del Estado Bolivariano y su legitimidad constitucional ante la comunidad internacional, el sempiterno pretexto de custodiar el respeto a los “Derechos Humanos”, a la vez que ejecutan y financian de manera encubierta, a través de la diplomacia pública, operaciones de subversión para generar confusión, constituyen una franca violación e irrespeto a la Carta de las Naciones Unidas, en especifico, el artículo 2, que establece, entre otros propósitos, la igualdad soberana de todos los estados, cumplir las obligaciones contraídas y arreglar las controversias internacionales por medios pacíficos y , sobre todo, no poner en peligro la paz.
Con el regreso de políticas como la Doctrina Monroe y El Destino Manifiesto, la política exterior estadounidense ratifica su esencia imperialista y pretensiones de dominio. La actitud arrogante y desafiante del “gigante de las siete leguas”[1] contribuye a argumentar el recurso de la guerra y la expansión económica e intereses de los halcones que se benefician con la carrera armamentista.“…Es nuestro destino manifiesto esparcirnos por el continente que nos deparó la Providencia para que en libertad crezcan y se multipliquen anualmente millones y millones de norteamericanos…”, rezaba el texto de la doctrina.
La Administración liderada por el Presidente Donald Trump y su “Diplomacia Inadmisible”, en uso de fracasados pretextos, pone marcha atrás el esfuerzo enarbolado en la decisión rotunda de los pueblos de América de convertir la región en una zona de paz.
En fecha reciente, el ex director de la CIA y actual secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, advertía y amenazaba al gobierno venezolano, a propósito de la decisión soberana de este estado, de romper relaciones políticas y diplomáticas con Estados Unidos, “…No pongan a prueba la determinación de Estados Unidos de proteger a su gente…”, sentenciaba el halcón de la diplomacia yanqui.
La amenaza de Pompeo expresa una cualidad del hacer Política Exterior en los Estados Unidos, al igual que el Destino Manifiesto, constituye una filosofía del credo genocida e imperialista que caracteriza la conformación de la política exterior estadounidense. Otras amenazas dejaron huellas en la historia más reciente de las administraciones de la otrora colonia inglesa. El 21 de septiembre de 2001, el entonces Presidente George W. Bush, advertía al mundo, “… Quien no esté con nosotros, está contra nosotros, no hay lugar posible para la neutralidad en la guerra contra el terrorismo…”, recomenzando así un periodo de terrorismo de Estado para enfrentar al terrorismo fundamentalista creado y muchas veces financiado por el propio imperio estadounidense.
El 12 de febrero de 2015, el sorprendente “Premio Nobel de la Paz”, Barak Obama, lanzaba un clásico de la injerencia en política internacional “…Torceremos el brazo a los países que no hagan lo que queremos…”,
Contra Venezuela se ejecuta hoy un “Golpe Continuado” como estrategia articulada para subvertir el orden político y social. Resulta obvio que los objetivos del plan magnicida y de subversión permanente contra la revolución Bolivariana no se limitan a procurar las renuncias, tanto del presidente, como de su gabinete en pleno, sino pretenden el posible protagonismo de las Fuerzas Armadas en una acción golpista.
El accionar subversivo y concertado, de la Derecha Internacional y la contrarrevolución interna disfrazada de oposición , tienen un amplio contenido ideológico y va dirigido fundamentalmente a intentar minar la confianza de la población en el proyecto revolucionario, el legado del Comandante Chávez y su continuidad, expresada en el Presidente, Nicolás Maduro, generando una situación de caos colectivo a nivel sociopolítico , alrededor de la economía, inseguridad ciudadana, el descontento de la juventud, la manipulación de la sociedad civil, mientras se estimulan las tendencias más hostiles y radicales que deriven en una respuesta desmedida de los organismos de seguridad que comprometa al ejecutivo nacional y la imagen internacional del Gobierno Revolucionario.
Se trata de un proceso político, no solo contra el gobierno v venezolano, si no que intenta desmovilizar el Movimiento Bolivariano Internacional y pretende desmontar la política de unidad latinoamericana y el avance de los movimientos de izquierda en la región.
La contienda subversiva, planificada, financiada y ejecutada por el gobierno estadounidense y su Agencia Central de Inteligencia, CIA, puesta en marcha en abril de 2002, con el golpe de Estado al Presidente, Hugo Chávez Frías, y prolongada desde el 8 de diciembre del propio año, fecha en que el Comandante Chávez convocó a todos los revolucionarios y pueblo en general, a la elección de Nicolás Maduro, se intensificó durante las elecciones presidenciales de abril del 2013.
La desfavorable situación interna llegó a su clímax con las acciones violentas, de desobediencia civil y vandálicas ejecutadas por la “oposición” venezolana, conocidas como “guarimbas” durante los años 2014 y 2017. El escenario de presión intentó hacer crecer el rechazo al liderazgo del Presidente Maduro Moros y minar su capital político, extendiendo el escenario de contingencia, guerra mediática, económica, financiera y de todo tipo, cuyo fin mediato es lograr una coyuntura electoral que favorezca a los intereses de la Casa Blanca, la derecha internacional y a la oposición interna.
En consecuencia, la “operación” más reciente iniciada con la irresponsable, virtual e ilegal investidura como Presidente del país, del diputado de la derecha venezolana, Juan Guaido, estuvo acompañada del inmediato reconocimiento de la administración estadounidense; el Presidente Trump publicaba en las redes sociales, “…Hoy he reconocido oficialmente al Presidente de la asamblea Nacional Venezolana como presidente interino de Venezuela…”
El guion estuvo diseñado a imagen y semejanza al utilizado durante el entramado subversivo que dio al traste con el golpe de abril de 2002. En esa fecha, un documento de la CIA, fechado el 14 de abril de 2002 hace referencia al impacto que provocaría en algunos gobiernos de América Latina el reconocimiento estadounidense al gobierno golpista del oligarca del empresariado burgués Pedro Carmona Estanga.
Otra vez la España racista corrió tras las faldas del hegemon imperial y sin el más mínimo pudor y vergüenza propia por su caricatura de democracia, advirtió al Presidente constitucional de Venezuela, que le ofrecía el plazo de ocho días para que convocara a elecciones. No se enteraba el presidente español, de la extraordinaria pieza de democracia exhibida por el pueblo venezolano que coronó, una vez más, con el triunfo del pueblo sobre la oligarquía en las pasadas elecciones presidenciales de 2018.
No menos bochornosa resulta la posición de varios gobiernos latinoamericanos, entre ellos, Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Guatemala, Ecuador, Panamá, Chile. Paraguay, por citar algunos, en cuya historia patria están las huellas de “los gigantes que llevan siete leguas en las botas y pueden poner la bota encima si el aldeano vanidoso cree que el mundo entero es su aldea”. Golpes de Estado, dictaduras militares sangrientas, pobreza extrema, invasiones militares, espoliación de los recursos naturales, son el legado que ha dejado el imperio estadounidense en estas naciones que hoy le dan la espalda al pueblo venezolano.
La autoproclamación como “Presidente Interino”, alejado de toda legalidad jurídica y constitucional, por parte del diputado en desacato, Juan Guaido, no es el único episodio anticonstitucional ejecutado por la derecha venezolana y reconocido de inmediato por la administración estadounidense y la derecha internacional. Durante la presidencia de Nicolás Maduro, existen antecedentes de esta práctica durante los demenciales nombramientos de magistrados del Tribunal Supremo “en el exilio”, a raíz de la deserción de las filas chavistas de la ex Fiscal General de la República, quienes desde su refugio en la vecina Colombia “juzgaron y sancionaron” al Presidente Maduro, a la vez que invistieron al político opositor, Antonio Ledesma como “Presidente en el exilio”.
El golpe continuado, sistemático y en pleno desarrollo intenta incrementar el asedio económico, el desabastecimiento de medicinas e insumos médicos dirigidos a crear inestabilidad social y un clima emocional desfavorable, incentivará la especulación y el acaparamiento para proyectar artificialmente el desabastecimiento, las compras nerviosas, el “bachaqueo” de extracción, y el golpe financiero que incluye el mercado clandestino de divisas.
La guerra mediática con el apoyo de articuladores internos continuara generando contenidos y matrices de opinión catastrofistas para documentar y amplificar las acciones provocadoras y desestabilizadoras de calle, que logren consecuencias inmediatas, en función de superar la capacidad de respuesta de las autoridades y demostrar la cacareada ingobernabilidad del ejecutivo nacional.
El golpe continuado elige como blanco el funcionamiento de las instituciones. El objetivo es obvio, lanzar hacia lo interno e internacionalmente la imagen de que en el país no rigen las leyes, que el gobierno vulnera los derechos ciudadanos y que la administración de justicia colapsó. Todo ello se orienta a presentar al estado venezolano como un estado fallido.
Una mirada más amplia al escenario político actual de la región muestra que el arribo al poder de gobiernos de la derecha latinoamericana en varios países, para nada tiene que ver con el anhelo de los pueblos. El acceso al gobierno de los ultraderechistas, Duque, Macri y Bolsonaro, así como otros procesos que favorecen a la derecha Latinoamérica, tiene que ver con la distorsión de la verdad, maniobras concebidas en los laboratorios para la subversión financiados por el gobierno estadounidense y fundamentalmente están asociadas a la histórica política exterior de los Estados Unidos de Norteamérica de expandir su dominio a América Latina y el Caribe.
Es preciso entonces, para entender el recrudecimiento y dinámica de la retorica estadounidense, que parecía desaparecer en el “ocaso de la Guerra Fría”, volver a la génesis imperialista de la letra y espíritu de los Documentos Sata Fe I y II como guión inviolable de la estrategia estadounidense contra la América toda.
El Documento Santa Fe I, publicado en 1980, en su quinta parte, “Relaciones Interamericanas” exponía “…Estados Unidos reafirmara el principio fundamental de la Doctrina Monroe…”
Por otra parte, el Documento Santa Fe II constituía una estrategia para “promover la democracia, la libertad y la oportunidad económica para toda la región”; para esa época ya la administración estadounidense de turno consideraba a Cuba y Nicaragua como “un problema en el horizonte”.
Santa Fe II ratificaba los planes de subversión que Estados Unidos debía concebir contra la izquierda latinoamericana y los gobiernos de orientación socialista ya existentes; la estimulación de programas públicos y privados para la privatización de las economías, el aumento del presupuesto de la USIA (entonces agencia de Información de Estados Unidos) y la “educación” de los medios de difusión y la opinión pública, se convirtieron en elementos de la doctrina del conflicto de baja intensidad o lo que es lo mismo, operaciones sicológicas, desinformación y noticias falsas, el terrorismo y la subversión cultural contra los pueblos y movimientos de la izquierda Latinoamericana.
El documento Santa Fe II, como instrumento de la política exterior estadounidense prestó especial atención a la Organización de Estados Americanos, según reza en el informe, “La OEA es un foro donde Estados Unidos puede lograr que sus puntos de vista se comprendan siempre con claridad en toda la región”.
Nada ha cambiado, por el norte se retan en desafiante esgrima gobierno y presidente en torno a muros que dividen pueblos, familias y presagian dolor y tristezas a los pueblos del sur del Río Bravo. Otro Presidente, “en defensa de la democracia”, deja sin médicos a su pueblo más vulnerable y despide a más de trescientos funcionarios de la oficina presidencial “con el objetivo de realizar una limpieza ideológica”. Al oriente estallan bombas que matan niños y se les niega a otros la identidad de nación.
Mientras tanto, el asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, John Bolton, “un servidor de pasado en copa nueva”, continua, a diestra y siniestra convocando a la muerte. Discursó en Miami, el pasado año, sobre “las prioridades de la administración del presidente Donald Trump para Latinoamérica, calificando a Venezuela, Cuba y Nicaragua como una “troika de tiranía”.
Para el asesor de Seguridad Nacional estadounidense y su gobierno, la retórica de la “Guerra Fría” cobra total vigencia. Según Bolton, los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela representan a “dictaduras brutales”, “socavan las instituciones democráticas”, deben realizar “reformas necesarias, tangibles” y realizar elecciones “libres, justas y anticipadas”; en tanto los ultraderechistas y facistoides, Duque, Macri y Bolsonaro, son gobiernos responsables con los que les place asociarse.
A la extensa lista de trofeos por sus servicios contra la paz, Jonh Bolton suma su influencia para la retirada de Estados Unidos del Comité de Derechos Humanos de la ONU, en junio de 2018, y la retirada del Tratado de Fuerzas Nucleares Intermedias, firmado en 1987 permitiendo la destrucción de cientos de misiles balísticos y la prohibición de su fabricación.
El infausto personaje se ha caracterizado por sus críticas a la Corte Internacional y a la Organización de Naciones Unidas. Ha estado involucrado además en la invasión a Irak en 2003 y en su rol de “asesor de seguridad” ha sugerido declarar la guerra a la República Popular de Corea del Norte y a Irán.
Para enfrentar a los “gigantes que llevan siete leguas en las botas” y sus infaustos personajes es menester la unidad de los revolucionarios de todas las latitudes, de las organizaciones de izquierda y de todos los que amen la paz y no quieran ser cómplices del odio y la maldad que alientan infaustos personajes y poderes imperiales hacia los pueblos.
En el bregar revolucionario se hace necesario identificar los desaciertos y trabajar sobre ello, pero no fragmentar las fuerzas, ni detener la lucha, no flagelarse, ni buscar los culpables. No hay tiempo para ello. “es preciso reorganizar la esperanza” como recomienda del destacado intelectual y revolucionario Frei Betto, y “ponerla en marcha con urgencia”.
En su primer discurso ante la Asamblea general de la Organización de Naciones Unidas, el presidente cubano, Miguel Díaz Canel Bermúdez, denunció la irracionalidad de un mundo donde el 0,7 por ciento más rico de la población se apropia del 46 por ciento de toda la riqueza y unos 3 mil 400 millones de seres humanos viven en la pobreza. Esas realidades, expresó el Presidente cubano, “no son frutos del socialismo, son consecuencias del capitalismo, en particular del imperialismo y del neoliberalismo”
Frei Betto, en su análisis de los errores de la izquierda brasileña que dieron al traste con el golpe de Estado a la Presidenta Dilma Rousseff, mencionaba, entre otros, la no promoción de la alfabetización política de la población, siendo este, sin dudas, una de las mayores vulnerabilidades de los pueblos para enfrentar al imperialismo.
Como si fuera sacado de la más reciente intervención de un político estadounidense en campaña electoral en pleno siglo XXI, Allan Dulles[2], artífice de la subversión política ideológica imperialista, concebía como estrategia en los años sesenta ; “…Estados Unidos debe imponerle su visión, estilo de vida e intereses particulares al resto del mundo… sin que le asista a ninguno de los países agredidos el derecho natural de defenderse…Nuestra principal apuesta será, la juventud, la corromperemos, desmoralizaremos y pervertiremos…”
“…El objetivo final de la estrategia, a escala planetaria, es derrotar en el terreno de las ideas las alternativas a nuestro dominio, mediante el deslumbramiento y la persuasión, la manipulación del inconsciente, la usurpación del imaginario colectivo, que las víctimas lleguen a comprender y compartir, la lógica de sus verdugos…”
La convocatoria a la unidad de la izquierda y los movimientos progresistas está hecha, es urgente y permanente; los retos que se presentan son inmensos, la realidad a enfrentar es hostil. Evitar la división y desmovilización de las bases populares es tarea de primer orden, la unidad es la garantía para el triunfo.
Levantarse hoy por Venezuela es, al decir Martiano, “…tener en sí el decoro de muchos hombres… es rebelarse con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarle a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana…”
Cuanta vigencia en el pensamiento y la prosa de José Martí, apóstol de la independencia de Cuba y discípulo de Bolívar. Ambos interpretaron a fondo el peligro imperialista. Como si vislumbrara el devenir histórico de la región, Martí fundamentó como esencia de lucha que el “… impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América…”, para el Libertador, “…Los Estados Unidos parecían destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la Libertad…”.
[1] José Martí, ensayo “Nuestra America”1891
[2]Allen Dulles, Director de la CIA 1961. El Arte de la Inteligencia,1963
EE.UU: Congresista Ilhan Omar puso en aprietos con pregunta sobre Venezuela al genocida Ellio Abrams
Resumen Latinoamericano, 14 febrero 2019
Tiene muy claro lo que pregunta la Congresista Ilhan Omar del Comité de Asuntos Extranjeros al criminal de guerra Elliot Abrams. Ilhan es refugiada desde los 10 años en #EEUU proveniente de #Somalia. Sabe lo q significa la guerra, el genocidio y quienes son sus responsables
Por ello le pregunta directamente si ese escenario está planteado al criminal que designó DonaldTrump para Venezuela
El responsable de muertes en todo el mundo se ofende porque queda al descubierto una política de Estado.
Por su parte, Mike Pence solicita a demócratas que la Congresista Ilhan sea removida del Comité de Asuntos Extranjeros por decirle la verdad a Elliot Abrams en su cara. También se suma el gusano Marco Rubio al ataque.
Los halcones se enfrentan a acciones por la paz y contra la agresión
¡Venezuela vencerá!
¡Venezuela vencerá!
Envío:RL







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