21 de febrero de 2019

ROSARIO - CAUSA FECED III: Duros testimonios en el juicio por la represión en la Biblioteca Vigil en la última dictadura.

21 de febrero de 2019 
Duros testimonios en el juicio por la represión en la Biblioteca Vigil en la última dictadura 
La destrucción de una experiencia única 
Fue en el marco de las audiencias por las causas Feced 3 y 4 que en estos días analizan los delitos de lesa humanidad cometidos en la intervención militar a la Vigil. La cantante Liliana Herrero dijo que fue "un genocidio económico y cultural".
Por Sonia Tessa
María Elena Albaiceta, que era profesora en el secundario recordó la intervención de Telmo Ibarra. 

Imagen: Andres Macera
"Exijo que lo que ocurrió con la Biblioteca Popular Vigil sea considerado un genocidio económico y cultural", dijo ayer la cantante y filósofa Liliana Herrero durante la audiencia por las causas Feced 3 y 4, que tramitan en estos días los delitos de lesa humanidad cometidos durante la intervención de aquella experiencia popular que el lenguaje judicial reduce a "institución". La presidenta del Tribunal, Lilia Carnero y los magistrados Aníbal Pineda y Eugenio Martínez escucharon ayer seis testimonios sobre la devastación que provocó el terrorismo de estado en aquella construcción que revolucionó barrio Tablada. Herrero fue directora de curso en la escuela secundaria del complejo educativo. Era un cargo pedagógico, paralelo pero a contramano de la figura del celador. "Aprendí ahí que enseñar es aprender", fue otra de las frases que dejó Herrero. En un momento, como lo hace cuando canta, emocionó a toda la sala de audiencias. Fue al recordar que -además de artista plástico y creador de la Editorial Biblioteca- Rubén Naranjo era el director de la secundaria, su "amado director". Se le quebró la voz. En la sala, la mayoría lagrimeaba.
El fulgor del hombre íntegro que fue Rubén Naranjo iluminó toda la audiencia. Sus hijas, Elina y Ada, recordaron con detalles la intervención de la escuela secundaria y la noche en que la patota fue a buscar a su padre en un lugar del que se habían mudado un mes antes. Se enteraron por un vecino, y Rubén partió a un exilio interno porque no quiso salir del país. Antes, habían detenido ilegalmente a la comisión directiva de la Biblioteca. Platón y Augusto Duri, Raúl Frutos, Domingo Denichilo, Manlio Perrota, Tomas Pedrido, Omar Perez Cantón y Francisco Routaboul fueron encarcelados. El interventor de hecho, integrante de la patota de Feced, Ramón Telmo Alcides Ibarra (alias Rommel) se paseaba por la institución con su arma. "Un día le dijo a Ramona, una portera, que se había lastimado una mano trabajando con la picana", recordó ayer otra de las testigos, María Elena Albaiceta, que era profesora en el secundario.
"Una compañera de trabajo que enseñaba geografía había estado detenida, y reconoció a Ibarra como quien había estado en su interrogatorio", contó ayer esa testigo. "Ahí teníamos una prueba del doble trabajo que hacía Ibarra. O que ese era su trabajo", abundó. Y dijo el nombre de aquella docente: Miriam Tarragó.
"Un día (Ibarra) le dijo a Ramona, una portera, que se había lastimado una mano trabajando con la picana".
"Agradezco esta instancia pero qué lástima que no ocurrió unos años antes, no tanto tiempo después", expresó Albaiceta. El primer director interventor de la escuela fue Carlos Sfulcini, ya enjuiciado por delitos de lesa humanidad en la causa Guerrieri 2. Después llegó Marta Pareja, que les hizo los deberes a los represores. La directora observó una clase de Albaiceta y realizó un informe muy desfavorable. Poco tiempo después, la docente fue cesanteada. Si cada juicio por delitos de lesa humanidad abre nuevas puertas para comprender lo ocurrido con el terrorismo de estado, la audiencia de ayer en la Vigil desnudó en varios tramos el alcance de la complicidad civil, y su entramado en el sistema educativo.
Fue Ada Naranjo quien contó la discriminación sufrida en el Normal número 2 cuando se cambió de escuela. Tras la intervención, la Vigil había dejado de ser el luminoso proyecto educativo que ella había conocido. Al llegar a su nuevo colegio, una de las docentes le prometió en marzo que se llevaría la materia a marzo del año siguiente por provenir de "una escuela subversiva". No fue la única afrenta sufrida.
Elina también recordó el paso de la "felicidad" al "horror" que significó la intervención del 25 de febrero de 1977. Del después, sólo recuerda flashes. Y los padecimientos de su padre, que estuvo al menos cuatro años lejos de su familia. "Recuerdo la presencia de mi padre Rubén Naranjo antes, durante y después. Su lucha por la recuperación (ya en democracia). El estuvo enfermo, tenía un problema pulmonar, y subía a la rampa de la Vigil con su mochila de oxígeno. Fue una de las cosas por las que luchó hasta el final", dijo Elina, y también lloró.
De la rampa habló también Liliana Herrero. Fue lo primero que llamó su atención cuando entró, por concurso, a trabajar en la Vigil, en 1975. "Es una metáfora", dijo en un momento. "La gente podía entrar ahí en silla de ruedas. Había una consideración que no era habitual en la época", expresó ayer. El extenso testimonio de la artista rescató que la institución tenía "otro horizonte pedagógico". Y recordó a Ovide Menin, Mario López Dabat, Naranjo y Elba Parolín, algunos de los que constituían la "vanguardia pedagógica extraordinaria" que brilló en la Vigil.
Herrero quiso recordar otra anécdota, conversada anteanoche con Oscar Arias, el padre de su hija. La noche en la que llevaron detenidos a los ex directivos de Vigil, Naranjo fue a su casa a pedirles que le avisaran a Raúl Frutos lo que estaba pasando. Arias tomó el auto para advertir el peligro. Frutos le respondió: "¿Y adónde vamos a ir?". Luego se presentó en la policía.
Herrero quiso subrayar el carácter económico del desguace de Vigil. "Las propiedades que tenía Vigil eran muchas y todos las disfrutábamos. No era un negocio. Era un sistema de distribución", rememoró. Subrayó que quienes intervinieron el enorme complejo cultural construido desde 1959 en barrio Tablada encarnaban "el terrorismo económico, el terroriso de estado y la desaparición de cuerpos, propiedades y vidas". Herrero se declaró "defensora feroz de ese proyecto", al que definió como profundamente político, en el sentido de "un deseo de transformación de lo real". "Ese es el plan mío, traer desde el pasado hacia el futuro una felicidad que aún está esperando", definió el sentido de su testimonio de ayer.


21 de febrero de 2019
Todos los que están acusados
En la causa Feced 3, a la que se acumuló Feced 4, se juzgan 13 represores por delitos de lesa humanidad cometidos en el Servicio de Informaciones, el centro clandestino de detención por el que pasaron unas 2000 personas, ubicado en San Lorenzo y Dorrego donde actuó la llamada "patota de Feced", ya que estaba a las órdenes de quien fuera interventor de la policía rosarina, el gendarme Agustín Feced. Ramón Telmo Ibarra -de quien se habló ayer en la audiencia por su participación durante la intervención de la Biblioteca Popular Vigil-, es uno de los imputados. También están Carlos Ulpiano Altamirano, Daniel González, Eduardo Dougour, Ernesto Vallejo, Héctor Gianola, José Carlos Antonio Scortechini, José Rubén Lofiego, Julio Fermoselle, Lucio César Nast, Mario Alfredo Marcote, Ovidio Marcelo Olazagoitía, Ramón Rito Vergara. Los delitos fueron cometidos contra 132 víctimas, y se estima que al final del proceso serán más de 300 los testigos que habrán declarado. En esta causa debía ser juzgado quien fuera capellán de la policía, Eugenio Zitelli, pero murió impune. Fuente:Rosario12


Lesa humanidad 
La cantante Liliana Herrero declaró en el marco de la megacausa Feced III 
En horas del mediodía la artista se presentó en los Tribunales Federales de Rosario junto a otros testigos y víctimas del accionar de la policía provincial durante la última dictadura cívico militar
20 de febrero de 2019
Liliana Herrero prestó declaración este miércoles en Rosario.
La cantante Liliana Herrero prestó declaración este miércoles en Rosario, en el marco de la megacausa por delitos de Lesa Humanidad denominada Feced III. En horas del mediodía se presentó en los Tribunales Federales locales junto a otros testigos y víctimas del accionar de la policía provincial durante la última dictadura cívico militar, informó el portal
En declaraciones a #LaGarcía, Liliana relató sus sensaciones antes de entrar al Palacio de Justicia local y recordó su pasó como docente en Santa Fe. “Es una escena difícil, pero estoy convencida de lo que voy a decir y espero que esa convicción y esa fuerza me acompañen”, comentó.
Las audiencias por la causa Feced III, que se conoce con ese nombre en referencia a Agustín Feced, el ex comandante de la Gendarmería nacional que estuvo a cargo de la Policía de Rosario, se retomó en abril del año pasado, luego de varias suspensiones ocurridas durante 2017 y tiene 13 imputados: Alcides Ibarra, Carlos Ulpiano Altamirano, Daniel González, Eduardo Dougour, Ernesto Vallejo, Héctor Gianola, José Carlos Antonio Scortechini, José Rubén Lofiego, Julio Fermoselle, Lucio César Nast, Mario Alfredo Marcote, Ovidio Marcelo Olazagoitía, Ramón Rito Vergara y Ramón Telmo.
Entre otras imputaciones, se los acusa por delitos de privación ilegal de la libertad con agravantes; tormentos agravados; abusos sexuales agravados; homicidios agravados y asociación ilícita en el caso de aquellos que no fueron juzgados con anterioridad por dicho delito.
Asimismo, se registran 143 víctimas que declararon haber estado detenidas en el centro clandestino de detención montado en el ex Servicio de Informaciones de la Policía de Santa Fe.
Se prevé que también presten declaración Elina y Ada Naranjo, ex alumnas e hijas de Rubén Naranjo, integrante de la histórica comisión directiva de la Biblioteca Popular Constancio Vigil; María Elena Albaizeta, docente de la escuela secundaria; Osvaldo Vergara, integrante del Centro de Padres de la escuela primaria; Sandra Routaboul, ex alumna e hija de Pancho Routaboul. 
Fuente;ElCiudadanoylaRegion

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