3 de febrero de 2019

TROPEL.

Las mujeres volvieron a salir a la calle para decirle basta a la violencia machista
Una vez más, las organizaciones feministas se manifestaron en la ciudad ante la cantidad de femicidios registrados en lo que va del año y para exigir a las autoridades que implementes una serie de medidas para mitigar la violencia hacia ellas.
1 de Febrero de 2019
Organizaciones feministas, partidos políticos y sindicatos participaron este viernes de una nueva multitudinaria movilización a Plaza de Mayo para visibilizar y reclamar por los cruentos femicidios registrados desde que empezó el año.
Las manifestantes se concentraron cerca de las 18 en el ex Ministerio de Salud de la Nación, en Carlos Pellegrini al 300, donde realizaron un pañuelazo y de allí marcharon a Plaza de Mayo. Cerca de las 19, se realizó la habitual lectura del documento confeccionado en conjunto por los diferentes colectivos.
La consigna de la jornada fue “contra las violencias hacia las mujeres, lesbianas, trans, travestis y no binaries”. Además, los organizadores del encuentro plantearon: “El estado, Macri, les gobernadores y las iglesias son responsables. #AbortoLegalYa”
Entre otras agrupaciones, la movilización fue convocada por la Campaña nacional contra las violencias hacia las mujeres, la Campaña nacional por el aborto legal, seguro y gratuito, ATE Nacional, la CTA Autónoma, Ademys, el Partido Obrero, el PTS, el MST, Ni Una Menos y La Bancaria.
En la movilización circuló la invitación a firmar la “Declaración de Emergencia en Violencia contra las Mujeres” a través de la cual se le exige “al gobierno nacional la aplicación de políticas efectivas en prevención de violencia, con el presupuesto necesario para su correcta implementación y control por parte de las organizaciones de mujeres. Por promotoras en prevención de violencia en todo el país”.
De esta manera, se pretende que se asignen “partidas presupuestarias extraordinarias para desplegar las medidas necesarias de asistencia y prevención”; la creación en todo el territorio nacional de centros de día y refugios “como instancias de tránsito para la atención y albergue de las mujeres víctimas de violencia para aquellos casos en que la permanencia en su domicilio implique una amenaza para su integridad”.
Además, la declaración de emergencia contempla la reglamentación del patrocinio jurídico para las víctimas de violencia de género. La medida ya está creada por ley pero nunca se concretó. Se solicita también disponer de una asignación económica mensual equivalente a un salario mínimo, vital y móvil para las mujeres en situación de violencia.
Por último, se propone que “se incorpore un plan nacional de promotoras comunitarias en prevención y acompañamiento de mujeres en situación de violencia, siendo esta una tarea remunerada”.
Envío:RL 

03 de febrero de 2019
El rol de Cambiemos
Revanchismo de clase
Por Diego Rubinzal

El macrismo inició el tercer ciclo de megaendeudamiento externo de la historia reciente argentina. Los desastrosos resultados de las experiencias anteriores (dictadura militar, menemismo/delarruismo) son conocidos. Los paralelismos históricos no terminan allí. Por caso, las prácticas revanchistas de la “nueva” derecha tienen numerosos antecedentes. 
El 27 de febrero de 2016 se concretó el primer encuentro protocolar entre Mauricio Macri y el Papa Francisco. Los gestos del Pontífice (breve reunión de 20 minutos, fotografía con cara de pocos amigos) amargaron a la comitiva presidencial. El “marcado de cancha” papal fue reforzado, días más tarde, cuando recibió a representantes de movimientos sociales. A la salida, los dirigentes transmitieron la preocupación de Francisco. “Ustedes son muy jóvenes y no lo han vivido, pero esto que está pasando en la Argentina lo veo como una especie de revanchismo hacia los sectores populares y los trabajadores, como fue en 1955”, habría manifestado el Papa. La referencia histórica es muy significativa. La autodenominada “Revolución Libertadora” adoptó un perfil más conciliador en sus primeros dos meses. 
En esa línea, el Presidente designado (General Eduardo Lonardi) prometió que “no habría vencedores ni vencidos”. Sin embargo, la fracción militar más “dura” tenía otros planes tal como se lo expuso el contraalmirante Rial a un grupo de trabajadores municipales: “Recuerden que la Revolución Libertadora se hizo para que el hijo del barrendero, muera barrendero”.
El 13 de noviembre de 1955, Lonardi es desplazado por el ala liberal de las Fuerzas Armadas encabezada por el general Pedro Eugenio Aramburu y el almirante Isaac Rojas. 
La brevísima etapa conciliadora había terminado. La dupla Aramburu-Rojas intervino la CGT, disolvió el Partido Peronista y la CGE, anuló la Constitución Nacional de 1949, inhabilitó a todos los funcionarios del gobierno anterior para el ejercicio de la gestión pública, encarceló a centenares de militantes peronistas, secuestró los restos embalsamados de Eva Perón, prohibió la utilización de “elementos de afirmación ideológica o de propaganda peronista”, fusiló a militares (el general Juan José Valle, entre otros) y civiles (Lanús, basurales de José León Suárez).
El revanchismo social también estuvo presente en la última dictadura cívico-militar. El economista Eduardo Basualdo enseña que “es indudable que el objetivo estratégico de la dictadura militar consistió en destruir la organización y el poder de los trabajadores en el país... porque era un requisito central para el desarrollo del nuevo patrón de acumulación de capital, que casualmente por eso constituye una revancha clasista de los sectores dominantes que no tiene precedentes desde la creación del Estado moderno en el país”.
El retroceso de la participación asalariada en el ingreso fue catastrófico en 1976. Según datos de FIDE, la porción apropiada por los trabajadores cayó del 48,5 (1974) al 30,4 por ciento (1976). 
En el libro La larga marcha de Cambiemos, el sociólogo Gabriel Vommaro transcribe un diálogo mantenido con un funcionario de la alianza gobernante. “En un momento, hicimos un asado con todo el equipo en la casa de uno de los chicos porque había salido el discurso que hizo Yasky en el acto de la CTA que dijo que este gobierno es un revanchismo de clase. Y a mí me generó una reflexión. En algún punto puede ser, pero yo creo que es positivo: creo que el miedo a la venezualización de la Argentina generó una consciencia social o cívica entre mucha gente que no se hubiera metido en política si no fuera por el kirchnerismo”. Revanchismo cheto al palo. 
Fuente:Pagina12
03 de febrero de 2019 
Divisas nacionales en manos extranjeras 
“Los lingotes del Central”
Por Andrés Asiain
La mitología gorila suele afirmar que antes de llegar Perón al poder, no se podía caminar por el Banco Central ya que se encontraba repleto de lingotes de oro. El mito continúa señalando que al asumir la dictadura de Lonardi, las arcas del Central ya estaban vacías. Algunos llegan incluso a sostener que parte de ese oro se lo llevó el general en la cañonera paraguaya donde se refugió, al producirse el golpe de Estado que terminó anticipadamente con su segundo mandato.
Sin embargo, sólo el 25 por ciento de las abultadas reservas que Argentina acumuló durante la segunda guerra mundial se encontraban invertidas en oro dentro del BCRA. El 75 por ciento restante se encontraba fuera del país, mayormente en una cuenta dentro del banco de Inglaterra, en activos nominados en libras que Argentina no podía utilizar, por haber aceptado su no conversión a oro ni a terceras monedas en tiempos de Ortiz. Como señala el historiador Jorge Fodor, la no conversión de la libra llevó a Inglaterra a restringir las exportaciones a Argentina ya que podía abastecerse de nuestras materias primas a cambio de prácticamente nada, sólo bastaba anotar el saldo deudor en una cuenta en libras bloqueadas de su propio banco central. Al terminar la segunda guerra, Perón utilizó esos saldos para cancelar la deuda con Inglaterra (se había mantenido hasta ese momento aun cuando costaba más que lo que nos pagaban por las libras bloqueadas) y la nacionalización de los ferrocarriles.
Unos setenta años después, los ingleses vuelven a apropiarse de las reservas de un país latinoamericano. Con la excusa de la crisis institucional y su desconocimiento del gobierno de Maduro, se niegan a transferir 1200 millones de dólares en oro que el banco central venezolano tenía depositado en Inglaterra. Mientras tanto, EE.UU. otorga el manejo de las cuentas del Estado venezolano y su petrolera al opositor Guaidó, que se autoproclamó presidente con el apoyo de las potencias occidentales y sus satélites. Esa situación debe ser un llamado de alerta para Argentina, cuyas reservas se encuentran invertidas mayormente en el exterior. Incluso en 2017, Sturzenegger envió a Inglaterra 11 toneladas de oro (462 millones de dólares) de nuestro Banco Central, con la excusa de obtener un mayor rendimiento tras ser asesorado por Demian Reidel, un físico del Balseiro que hizo carrera en el JP Morgan y Goldman Sachs.
La agresiva política exterior de las potencias en América Latina, fomentando golpes institucionales cuando asumen gobiernos no alineados a su política exterior, deben llevar nuestra atención a los aspectos geopolíticos de las finanzas internacionales. Por ejemplo, el antecedente Griesa de bloqueo de las cadenas de pagos de la deuda argentina a pedido de los fondos buitre fue luego aplicado por Trump para obstaculizar el pago de sus deudas por Venezuela. La reciente incautación de las reservas y cuentas de PDVSA ya había sido una práctica aplicada sobre Libia para voltear a Gadafi. Las cuentas de la petrolera y banco central del Estado Libio fueron embargadas en 2011, y no han sido devueltas aún al pueblo libanés. 
Fuente:Pagina12

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