04-05-2019
El defensor Gerardo Ibañez pronunció esta semana el alegato defensivo que una barra de familiares y amigos del exmédico policial coronó con aplausos. En el juicio está acusado de haber controlado a 22 torturados en la Primera.
En medio de los aplausos de una barra de familiares y amigos que colmó la sala de audiencias, el pasado viernes la defensa del exmédico policial, Máximo Pérez Oneto, pidió su absolución en el juicio de la Subzona 14 II. El médico está imputado por 22 víctimas de torturas, por haberlas revisado o asistido a las sesiones de tormentos en el primer piso del edificio de la Seccional Primera de Policía, principal centro clandestino de detenciones durante la última dictadura militar.
El jueves y viernes de esta semana prosiguieron los alegatos defensivos de los represores en el juicio que comenzó en agosto del año pasado. En primer término, el abogado Hugo Vidal planteó que durante la dictadura hubo una guerra en el país, ratificó la teoría de los dos demonios e intentó desacreditar los testimonios que comprometen a sus defendidos, el ex militar Omar Greppi, Hugo Marenchino y Carlos Reinhart, ya condenados en el primer juicio de 2010 por otras víctimas. Pidió la absolución.
En segundo turno, el abogado defensor Gerardo Ibañez se ajustó a un alegato más técnico, durante el que sostuvo que existió un “ensañamiento” en las acusaciones contra el médico Pérez Oneto y considero que los testimonios que se escucharon en el debate no arrojaron certezas sobre el rol que ocupó durante las sesiones de torturas o la revisación de los secuestrados en la Primera.
El letrado pidió la absolución porque, en su criterio, no quedó acreditado con certeza que el médico haya estado comprometido con las torturas. De todos modos, no refutó la existencia de los vejámenes y tormentos a las víctimas en el mismo espacio temporal en el que su defendido cumplía funciones en la Primera y era el encargado de asistir a los detenidos.
Un mes atrás, la fiscalía y la querella habían pedido que se condene a Pérez Oneto a 25 años de cárcel. El imputado fue médico policial a partir de abril del 75. Según la acusación, colaboraba con los represores al no registrar los efectos de la tortura sobre los detenidos que revisaba, tenía trato frecuente con las víctimas y coadyuvó a agravar las condiciones infrahumanas del cautiverio.
Las pruebas de que revisaba a los secuestrados son constancias escritas y los testimonios. Por ejemplo, Raquel Barabaschi -una de las querellantes- relató que a ella le suministró unas píldoras y cuando le mostró las heridas en los pechos que le había dejado la picana, le contestó: “Estás así porque no te la aguantás”. Otro testigo contó que el médico les pidió a los represores que frenasen la tortura porque tenía 20 de presión, que le dieran tiempo para recuperarse y siguieran después.
Según consta en la causa, Pérez Onetoordenó la internación de Héctor Zolecio (funcionario del gobernador Aquiles Regazzolli) porque lo revisó y no tenía reflejos en la pierna izquierda, consecuencia de los salvajes tormentos a los que había sido sometido. Incluso varios polícías declararon en el juicio que acudía a revisar a los secuestrados pero no dejaba constancia en los libros, como era de práctica con el resto de los detenidos.
En abril de 2016 la filial pampeana de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre reclamó al Consejo Médico de La Pampa que le retire la matrícula al médico. Sin embargo, la institución no hizo lugar a ese pedido.
A partir del procesamiento dictado en su momento por la exjueza Iara Silvestre, Pérez Oneto estuvo preso 3 años y 7 meses. En mayo de 2015 consiguió el beneficio de la prisión domiciliaria y recuperó la libertad, fue excarcelado, el 23 de marzo de 2016, con el argumento de que en ese momento se extinguieron los plazos previstos para la prisión preventiva sin llegar a juicio.
Después de la liberación, el médico volvió a ejercer la medicina en su actividad privada. En agosto del año pasado, el fiscal y las querellas pidieron que los acusados regresaran a prisión antes de que comenzara el juicio de la Subzona 14 II. Sin embargo, el Tribunal Oral Federal de Santa Rosa permitió que siguieran en libertad y se cruzaran en los pasillos con las víctimas durante el desarrollo de las audiencias.
Pérez Oneto tiene más de 70 años.
Fuente:ElDiariodelaPampa

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