Lunes 10 de Junio
Manzur, Arcioni, Bordet y Morales ganaron los comicios en sus distritos. En Jujuy Cambiemos tuvo su primera victoria electoral del año.
Fue un domingo de victorias oficialistas en cuatro provincias argentinas, donde sus gobernadores lograron amplios triunfos.
Tucumán
El mandatario tucumano, Juan Manzur, obtuvo la reelección con una aplastante victoria en la que logró el 52% de los votos, con una diferencia ambismal ante la postulante de Cambiemos, Silvia Elías de Pérez, que apenas arañó el 19%
Más atrás quedaron Ricardo Bussi (hijo del genocida exgobernador) con el 12,5% y el exmandatario José Alperovich, que llegó apenas al 11,4%
Tras su victoria y en su discurso de triunfo, Manzur envió "un abrazo grande a la fórmula del peronismo a nivel nacional, a Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner".
Chubut
El gobernador Mariano Arcioni se llevó el triunfo en la provincia patagónica con el 37,9% de los votos y dejó segundo al intendente kirchnerista de Comodoro Rivadavia, Carlos Linares, que alcanzó el 31,2%. En el tercer lugar se ubicó el candidato de Cambiemos, el diputado radical Gustavo Menna, que llegó al 14.3%.
Entre Ríos
Gustavo Bordet recibió también un fuerte apoyo en su provincia, donde se impuso nada menos que con el 57,3 por ciento de los votos ante el representante de la Casa Rosada Atilio Benedetti, que consiguió el 35.7%
La candidatura de Bordet fue apoyada por un PJ que se encolumnó detrás suyo bajo el nombre de Frente Justicialista Creer Entre Ríos.
Jujuy
En tanto, en Jujuy el que festejó fue el macrista Gerardo Morales, lograba esta noche un triunfo con el 43% de los sufragios, en lo que es la primera elección a gobernador que Cambiemos consigue ganar en lo que va del año, frente a una docenta de derrotas estrepitosas.
Sin embargo, se trata de una victoria mucho más ajustada de la que esperaba el mandatario, ya que lo hizo con un 15 por ciento menos de votos que en el comicio que lo llevó a gobernar la provincia. En el segundo lugar queda el peronista Julio Ferreyra, con el 33% de las voluntades.
Al festejar su victoria, Morales forzó un discurso apegado a la Casa Rosada y pidió "agradecerle al presidente Mauricio Macri porque ha sido otro jujeño más".
Fuente:InfoNews
10 de junio de 2019
El diálogo entre el candidato y el líder del Frente Renovador
Alberto Fernández a Sergio Massa: “Volvé a Buenos Aires, tomemos un café y terminemos esto”
Alberto Fernández y Sergio Massa --en Chubut para los festejos de Mariano Arcioni-- se cruzaron anoche en una comunicación en C5N. "Sergio, volvé a Buenos Aires, tomemos un café y terminemos esto, a ver cómo podemos avanzar", le expresó Alberto Fernández. "Comparto todo lo que decís, tenemos que estar juntos, cada uno con su autonomía, nadie está sometiendo a nadie. Estamos construyendo otro tipo de fuerza en la Argentina. Sé que tenemos muchos más puntos en común que disidencias, tratemos de profundizar esos puntos en común", insistió. "Mañana seguramente estemos por Buenos Aires y ojalá podamos tomar un café y ojalá podamos construir entre todos. Con los que nos faltan también y creen que Argentina necesita una alternativa entre todos, una etapa que supere el fracaso de Macri", dijo Massa, que se despidió con una ironía futbolística para Fernández, hincha de Argentinos Juniors. "El 'Bicho' no pudo en semifinales lo que Tigre pudo en la final", le dijo, en referencia a la distinta suerte de sus equipos en sus partidos con Boca. "Pensalo en términos políticos", agregó Massa. "Un aplauso para Tigre", respondió Fernández.
Fuente:Pagina12
Horacio Rovelli / Resumen Latinoamericano / 9 de junio de 2019
El 10 de diciembre de 2019, cuando Mauricio Macri cese de ser Presidente de los argentinos, dejará una economía en terapia intensiva con respirador artificial, una tasa de desocupación abierta de dos dígitos, niveles de exclusión social y pobreza alarmantes si esa puede ser la palabra.
Su gobierno ha destruido miles de pequeñas y medianas empresas que son eslabones en el proceso productivo y comercial de la Argentina; castigando a la población con altísimas tasas de interés confiscatorias de recursos y capital; con una tasa inflacionaria anual del 60% o más, tres veces mayor que el aumento de los precios del año 2015; y con una deuda externa que va a ser prácticamente el doble que la de diciembre de 2015, con fuertes vencimientos en el corto plazo.
Semejante derrape es solo comparable a la gestión de José Alfredo Martínez de Hoz, que aplicó el mismo plan, terminó igual y configuró una sociedad endeudada y pobre y una minoría que se benefició con la fuga de capitales y los altos rendimientos de los títulos de deuda. La principal diferencia con ese momento es que el nivel de deuda con los bancos privados era mucho mayor.
Actualmente el más significativo compromiso es de corto plazo y en parte importante con el Fondo Monetario Internacional, lo que obviamente torna más compleja la negociación, máxime que del otro lado la decisión final es de los Estados Unidos, por ser el principal aportante a dicho Fondo y por su decisión de forzar a los otros miembros a que se le preste a la Argentina de Macri casi tres veces más de lo que formalmente le hubiera correspondido.
Termina el mandato de Macri, pero no el del FMI. Recordemos que el FMI monitoreó la economía argentina desde fines de 1975 (acuerdo frustrado del Ministro de Economía Antonio Cafiero) hasta el 3 de enero de 2006, cuando Kirchner les pidió a sus técnicos que se fueran y así nos fue en todos esos años.
Según un reciente trabajo de la UMET (Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo) los vencimientos de deuda a futuro son de 20.376 millones de dólares en el 2020, 31.608 millones en 2021, 49.923 millones en 2022 y 46.594 millones de dólares en 2023, mientras que el monto de los desembolsos que faltan por parte del FMI son de tan solo 3.875 millones de dólares en 2020 y 1.937 millones en 2021.
En conclusión, se deberán pagar 148.000 millones de dólares en el periodo 2020-2023, con un superávit comercial que apenas podrá equilibrar el déficit de la cuenta corriente, donde pesa el pago de los intereses de la deuda y el giro de utilidades al exterior.
Agravado con el sabido trasfondo de las exigencias del FMI para que se aplique la reforma previsional —que permita reducir su erogación y con ello que sea una parte menor del presupuesto nacional y posibilitar el pago de los crecientes intereses de la deuda— y la flexibilización laboral, con el fin de reducir el costo de las empresas, sin contemplar el efecto de disminución del mercado interno y con ello, de la actividad y del PIB.
Para mantener el precio del dólar el BCRA les paga a los bancos en LELIQs (Letras de Liquidez a siete días) una tasa equivalente al 6% mensual (en tono al 70% anual). Por los 10.462 millones de pesos de LECAPs (Letras Capitalizables) en pesos que colocó el Tesoro de la Nación el 28 de mayo de 2019 con vencimiento el 28 de febrero de 2020, la tasa nominal anual es del 68,75%.
Pero no es menos cierto que con esa tasa hace seis meses que el dólar aumenta al 2% mensual, mientras las mismas lo hacen al 6% para el mismo lapso, abonando generosamente el carry-trade. Ese caro andamiaje beneficia a los sectores financieros, dado que los bancos remuneran los depósitos a plazo fijo del sector privado el doble que el acrecentamiento del precio del dólar. Al 31 de mayo 2019 había depósitos por 1.189.533 millones (equivalentes a unos 25.860 millones de dólares). Por depósitos de más de un millón de pesos a plazo fijo en 30 días, les abona una tasa BADLAR del 52,9% anual (o sea más del 4% mensual).
Mirando el futuro inmediato, las tasas aumentarán más aún, porque, por ejemplo, el dólar futuro cotiza en el ROFEX, al día 6 de junio de 2019a $ 60,99 [3] para el último día hábil de 2019. De modo que el valor del dólar se acrecienta 32,6 % en siete, lo que significa un 58% anual, mientras la Tasa badlar al 6 de junio de 2019 era de 52,9%. Para evitar que los plazos fijos se pasen a dólares (y también otros vencimientos de títulos públicos hasta fin de año), la administración Cambiemos hará que las tasas se incrementen irremediablemente en torno a no menos del 65% anual o más.
Shock hipovolémico
Lo que alimenta la inflación son principalmente las altas tasas de interés, dado que los que pueden trasladar ese costo a sus precios lo hacen sobre todo en bienes de uso difundido (acero, aluminio, cemento, papel, polipropileno, etc.), en energía y combustible y en otros formadores de precios; y los que no, ven cómo malvender stock o aceptar las confiscatorias tasas, pero en todo los casos, con sus más y sus menos, impacta sobre el nivel de actividad frenando la producción y el empleo.
Paralelamente esas mayores tasa de interés permiten que los activos financieros se queden en pesos y, llegado el caso de ver que el sistema va para largo, el ingreso de capitales especulativos en carry trade.
El impacto sobre la economía real es la fuga de recursos del trabajo y de la producción a favor del capital financiero, convertidos en divisas, con lo que el país realiza cada vez menor inversión bruta fija, degradando la economía e imposibilitándola de algún tipo de recuperación, además del atraso tecnológico ante un mundo que se reconvierte y apuesta al conocimiento aplicado.
La valorización financiera del capital genera fortunas para un puñado de beneficiarios, que en su mayor parte la fugan al exterior. Queda un país con baja tasa de inversión y endeudado (deuda que financia la fuga de capitales), subordinado a un FMI cuyo rol es ese, garantizar que se financie la deuda y que se pague con los activos más preciados del país. Ahora se trata de las acciones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSeS, de Vaca Muerta (con YPF e incluida las empresas privadas Tecpetrol de Techint y las del Grupo Bulgheroni), de las reservas naturales de litio y de agua , entre otros.
El camino de acordar con el FMI da como resultado una economía diezmada, profundamente desigual, empujando a la pobreza y a la indigencia a gran parte de la población (sobre todo ancianos y niños), sobre los cuales, paradójicamente, el FMI permite algunas décimas del PIB para su mínima atención.
Ni Domingo Faustino Sarmiento lo hubiera hecho mejor, cuando sostenía en su tristemente recordado discurso del 13 de septiembre de 1859 en el Senado de la Provincia de Buenos Aires: “Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran, porque el Estado no tiene caridad, no tiene alma”. Sí tiene alma cuando paga de 56.500 millones de pesos de intereses de las LELIQs en un mes en lugar de construir 56.500 viviendas sociales de 50 metros cuadrados, cuyo costo de construcción es de aproximadamente un millón de pesos.
Sí tiene alma cuando destina por año el 3,5% del PIB para pagar solamente los intereses de la deuda externa, mientras la pobreza alcanza al 51,7% de los niños y adolescentes en la Argentina y registra el nivel más alto en una década, según el último informe de Barómetro de Deuda Social de la Infancia de la UCA.
Aclara, además, que la lamentable cifra es reflejo de un país que el año pasado tuvo una devaluación de más del 100%, una inflación según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) de 47,6%, shock tarifario y caída del empleo.).
No se puede aceptar la lógica de capital compuesto por una deuda que al menos debe ser auditada para saber por qué se la tomó, quiénes compraron los dólares y qué hicieron con esas sumas. No se puede avalar con el silencio lo que está pagando y va a pagar el pueblo argentino con desocupación y marginalidad.
Se debe plantear una salida inteligente y que haga recaer el costo sobre los beneficiados. Existen decenas de ejemplos históricos de pago de indemnización de guerra y varios de corresponsabilidad entre acreedor y deudor, todos pasan por permitir trabajar y producir para poder pagar.
La tarea es elaborar ese plan y discutirlo en la población y por todos los medios posibles, que cada ciudadano sepa fehacientemente cuál es la situación y qué se está pensando para darle una solución sustentable, que no es la de pagar LELIQ para evitar el que dólar se mueva.
Mariano Moreno, uno de los principales ideólogos e impulsores de la Revolución de Mayo de 1810, dijo: “Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía”.
La muerte del paciente
Por supuesto, el FMI y los burócratas de turno, como todas las otras veces, van a insistir con su lógica de hierro y cuando no se pueda pagar por pobreza extrema dirán que “la operación fue un éxito, pero se murió el paciente”. Y el paciente no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir con una hemorragia que no para nunca, con un corazón que no puede bombear la cantidad necesaria de plasma hacia el cuerpo y lleva cada vez menos oxígeno a los tejidos.
Sería bueno que se entienda que en todas las especies hay un instinto de supervivencia, que es la habilidad no aprendida que tienen todos los seres vivos de superar las agresiones o cambios del medio (externo o interno) con el objetivo de preservar la especie.
En diciembre del 2001, en base a ese instinto, el pueblo argentino impuso el que se vayan todos. Si se fracasa en la gestión y en el central tema de la deuda, la historia volverá a repetirse y no va haber helicóptero (en el que huyó el entonces presidente Fernando de la Rúa).
*Licenciado en Economía, profesor de Política Económica y de Instituciones Monetarias e Integración Financiera Regional en la Facultad de Ciencias Económicas (UBA Fue Director Nacional de Programación Macroeconómica en el Ministerio de Economía y Finanzas de la Nación. Analista senior asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).
Envio:RL



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