Resumen Latinoamericano, 12 de junio de 2019.-
Después de varios días de suspenso finalmente se conformó el Frente opositor Todos que unifica al Partido Justicialista, Unidad Ciudadana y el Frente Renovador, además de decenas de fuerzas y partidos de menor envergadura. Como carta de presentación, dieron a conocer un comunicado junto con la foto que muestra a Alberto Fernández y Sergio Massa frente a frente, claro, tomando un café.
El texto completo del primer comunicado de TODOS:
Hace tiempo que una gran parte de nuestra sociedad espera que nos unamos para que Argentina pueda salir adelante. Es una demanda que nace de abajo para arriba, en las calles y los barrios de cada ciudad y de cada pueblo.
Las opciones son claras. Nuestras prioridades son el trabajo y la producción, los humildes y la clase media, los comerciantes y los emprendedores, los que enseñan y los que aprenden. Hay que salir de la lógica de la especulación financiera y construir la agenda de desarrollo.
El país necesita volver a ofrecer soluciones concretas a los problemas de la mayoría. Los desafíos que tenemos por delante exigen una mirada amplia, diversa y plural, en la que ningún argentino ni argentina se queden afuera. La construcción de una coalición electoral y de gobierno y un programa con bases y puntos acordados lo hará posible.
El camino para ponernos de nuevo de pie es entre todas y entre todos.
Cecilia Moreau confirmó la alianza entre el PJ, Unidad Ciudadana y el Frente Renovador

Del lado de enfrente al acuerdo entre Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto, la diputada por el Frente Renovador Cecilia Moreau confirmó que la alianza entre el PJ, el kirchnerismo y el espacio que conduce Sergio Massa está cerrado. “El acuerdo es inminente”, dio por hecho la diputada.
“Claramente ayer cerramos el acuerdo entre el PJ, Unidad Ciudadana y el Frente Renovador», aclaró Moreau sobre la alianza a diferencia del lugar que ocupará Massa dentro del acuerdo, que todavía no está definido.
La diputada admitió que es una posibilidad que Massa participe de las primarias aunque esta decisión, sea cual fuera, no pone en riesgo el acuerdo. “Sergio es candidato a presidente. Creemos que las PASO es un mecanismo que multiplica. Es una herramienta importante que puede llegar a sumar”, agregó Moreau.
“Es una posibilidad que vaya a las PASO contra la fórmula Fernández-Fernández. Es algo que se conversó pero que no pone en riesgo el acuerdo”, dijo la diputada y aclaró que ya hubo reuniones para avanzar en la “cuestión programática”. “Hay tiempo hasta el día 22 para definir las candidaturas”, aclaró.
Moreau remarcó que en las elecciones de octubre, “más que nunca” se definirá entre dos modelos de país. “Cambiemos terminó pactando con la corporación política, que no vengan más con relatos de nueva generación y nueva política. Pusieron de candidato de vice a quien llamó a Duhalde y Menem para avisarles su decisión», dijo por último la diputada.
Otro fascista en la fórmula: Pichetto vice de Macri
11 junio 2019
El Gobierno optó por polarizar las próximas elecciones ya desde las PASO. Antes de anunciarlo, Macri pidió la opinión de Elisa Carrió y algunos radicales, quienes no lo impugnaron.
Miguel Angel Pichetto será compañero de fórmula de Mauricio Macri. El presidente lo anunció en una serie de tweets en los que confirmó que «Pichetto me acompañará como candidato a vicepresidente de la Nación». Macri lo describió como «un hombre de Estado» y evitó mencionar que, por 12 años, fue el jefe de bloque kirchnerista en el Senado. La iniciativa tiene como objetivo terminar con el reclamo radical de mostrar «amplitud en la fórmula». Hoy la comisión creada por la UCR para negociar lugares en las listas se reunirá con los funcionarios en la Casa Rosada. Lo hará un día después de que Macri anunciara la fórmula.
«Cornejo, Morales y Valdés pidieron ampliar Cambiemos. Pichetto es una respuesta a ese planteo», señalaban en la Rosada, en donde negaron durante todo el día de ayer que hubiera algo cerrado, hasta que minutos antes del anuncio de Macri terminaron por confirmar la noticia.
La alternativa peronista había sido siempre parte de las hipótesis acerca del compañero de fórmula de Macri. En primer lugar pensaron en el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, quien rápidamente se alejó de esa posibilidad. Con Sergio Massa yendo a un acuerdo con Alberto Fernández, la opción que restaba era Pichetto. El senador peronista negó ayer a la noche y hoy a la mañana que le hubieran ofrecido algo. No obstante, en la Rosada confirmaron la existencia de las negociaciones, que estaban avanzadas.
Y finalmente fue Macri el encargado de dar la sorpresa: «Los argentinos nos enfrentamos a una oportunidad histórica para consolidar nuestra democracia. En las próximas elecciones decidiremos si queremos vivir en una república o volver a un autoritarismo populista», afirmó Macri. «Queremos un país donde todos puedan progresar a partir de su trabajo. Para eso necesitamos integrarnos al mundo y mirar al futuro. Queremos una democracia con pluralismo, libertad de prensa y defensa de los derechos humanos. Queremos combatir el delito dentro de la ley sin falsos garantismos», remarcó el presidente, en línea con las propuestas de mano dura de Pichetto.
«Para todo esto necesitaremos construir acuerdos con mucha generosidad y patriotismo donde todos los argentinos que compartan estos valores aporten desde su lugar. Por todo esto quiero anunciarles que Miguel Ángel Pichetto me acompañará como candidato a vicepresidente de la Nación», confirmó el presidente, luego de un día de rumores. «Es un hombre de Estado, que con el correr de los difíciles años de gobierno supe conocer y respetar por su compromiso con la Patria y las instituciones», lo elogió
Envalentonado por la victoria en Jujuy, Gerardo Morales había vuelto a insistir esta semana con ampliar la alianza Cambiemos y sugirió que se sumara a un peronista. No dejó de mencionar a dos de sus correligionarios que podrían compartir fórmula con Macri: Mario Negri o Ernesto Sanz. Por su parte, el gobernador de Mendoza y titular de la UCR, Alfredo Cornejo, se prepara para una nueva reunión en la Rosada, mañana. En la última, terminó teniendo un ríspido cruce con el jefe de Gabinete, Marcos Peña. Con el anuncio de la fórmula presidencial, la Rosada encarará las negociaciones con los radicales con una de sus demandas cumplidas. Eso sí, el lugar no fue para un correligionario.
Quién es Miguel Angel Pichetto

El senador y presidente del Bloque Justicialista desde diciembre de 2002, banca a la que llegó en 2001 con el respaldo del ex presidente Carlos Menem, será el candidato a vicepresidente de la fórmula de Cambiemos para acompañar al presidente Mauricio Macri en la búsqueda de la reelección. El referente del justicialismo, crítico con el rumbo económico tomado por el macrismo, comenzó a virar sus posiciones en las últimas semanas para acomodarse al discurso que apunta contra los gobiernos populares y pone a Venezuela como ejemplo de todo rumbo político que no siga las directrices del FMI.
Pichetto nació en 1950 en la provincia de Buenos Aires y se recibió como abogado en la Universidad de La Plata. Su graduación coincidió con el inicio de la última dictadura cívico-militar, en 1976. Casado y con dos hijos, el hombre del peronismo se radicó en la provincia de Río Negro para iniciar su carrera política.
En 1983 obtuvo su primer cargo electivo como concejal por la ciudad de Sierra Grande. Tras dos años como concejal, reemplazó al intendente Beluz González como jefe comunal hasta 1987. Desde Sierra Grande, Pichetto saltó a la cámara provincial en el período 1988-1993. En el Partido Justicialista ingresó como Congresal por Río Negro, desde 1983 hasta 1991, y lo presidió entre 1991-1995. Desde 2018, el senador es Presidente del Congreso partidario.
En el 93, Pichetto abandonó la banca provincial para iniciar su carrera en el Congreso Nacional. En el último año de su primer mandato como diputado consiguió la vicepresidencia del Bloque Justicialista. También ocupó otros cargos de relevancia como el Consejo de la Magistratura de la Nación, primero en los períodos 1998-2001 y 2001-2005; y asumió por tercer vez ese representación a fines del año pasado, tras un acuerdo entre el justicialismo, el Frente Renovador y el Frente para la Victoria, que le costó un lugar al radicalismo, o sea, en alianza con los partidos del peronismo que ahora decide enfrentar en alianza con los radicales y el PRO.
La elección del 2001, con el respaldo del ex presidente Carlos Menem, fue la que lo llevó a la Cámara alta, donde en diciembre de 2002 consiguió la presidencia del bloque Justicialista hasta la actualidad. En los años de gestión kirchnerista se mantuvo como aliado, consiguió ser reelecto como senador en 2013 y perdió en las elecciones a gobernador 2015.
Con la llegada de Cambiemos a la Casa Rosada, el senador decidió romper con el Frente para la Victoria y conformó el Bloque Justicialista, que junto a los gobernadores provinciales se encargó de negociar leyes con el oficialismo, entre ellas, el pago a los fondos buitre y la resistida reforma previsional. «Nos tocó la ingrata tarea de votar esto», se excusó el senador, a pesar de sus críticas económicas hacia el gobierno de Macri. Ayer nomás, a dos años de la aplicación de la reforma que hizo perder poder adquisitivo a los jubilados, Pichetto la defendió: «En cualquier país del mundo es un índice de una potencia extraordinaria porque mantiene el poder adquisitivo de los jubilados»
Desde la presidencia del bloque Justicialista armó junto a los gobernadores de Córdoba, Juan Schiaretti, y de Salta, Juan Manuel Urtubey, y el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, Alternativa Federal. Espacio que terminó dinamitado en las últimas semanas y que la candidatura como vicepresidente de Cambiemos termina de liquidar, el mismo día en el que se esperaba una reunión entre los referentes del espacio, con la ausencia de Massa, quien cierra un acuerdo con el Partido Justicialista, que contiene a la fuerza de la ex presidente Cristina Kirchner.
La semana pasada, consultado por quien votaría en un eventual ballotage entre Macri y Alberto Fernández, Pichetto había dicho que votaría por el actual presidente. «Voy a estar al lado del espacio democrático. En un escenario de ballotage, mi convicción es que Alternativa Federal tiene posibilidades de jugar el ballotage, pero si tuviera que resolver yo elegiría estar en una opción democrática. Que es la continuidad de un gobierno que tenga una mirada capitalista, inteligente, responsable, aún con errores», había definido pocos días antes de que se confirmara su fórmula con Macri.
Resumen Latinoamericano, 13 de junio de 2019.-
El senador nacional Miguel Ángel Pichetto, quien fue anunciado días atrás como compañero de fórmula del presidente Mauricio Macri para buscar la reelección, visitó a fines de abril de 2019 la sede del Congreso Judío Mundial en Nueva York.
Allí, mantuvo una reunión con líderes de la sección norteamericana de la organización y dirigentes del Congreso Judío Latinoamericano (CJL).
Según el CJL, durante el encuentro trataron “temas de interés para las comunidades de la región y se abordaron problemáticas ligadas a la seguridad y a la lucha contra el terrorismo”.
Además, en la reunión se trató la necesidad de avanzar en el intercambio de información entre distintas agencias de seguridad oficiales para trabajar mancomunadamente y, de este modo, lograr mayor eficacia en la lucha contra las organizaciones terroristas. Se hizo lo propio respecto a la necesidad de implementar una política de mayor control migratorio y enfatizar las medidas de seguridad en la zona de la triple frontera, según publicó baenegocios.com.
Para Macri, la necesidad tiene cara de Pichetto
Por Carlos A.Villaba*, Resumen Latinoamericano, 13 de junio de 2019.-
En una semana, la política partidaria argentina mostró todas las formas de la capitulación ante el vellocino electoral. Y en las últimas 48 horas muchos de sus actores no vacilaron en tirar a los perros convicciones proclamadas, principios recitados y estrategias presentadas como “infalibles”, para tratar de acomodarse en la cola que conduce a las sillas principales del gobierno.
Antes, el sábado 18 de mayo, el movimiento de una sola ficha había dinamitado el tablero electoral. Cuando Cristina Kirchner (CFK) hizo un paso atrás y Alberto Fernández ocupó el primer escalón de la fórmula presidencial, el Justicialismo orgánico y la mayoría de sus jefes provinciales aplaudieron la novedad, se sumaron a los poderosos intendentes del Gran Buenos Aires que ya los esperaban, a los gremios más importantes y a los movimientos populares con mayor poder de movilización y terminó de consolidarse un espacio que amplió sus límites hacia el centro ideológico.
Después, todos se vieron obligados a moverse al compás del minué que le propuso el sector opositor con más cantidad de votos nacionales, tantos, que las encuestas lo ubican por encima del oficialismo y, en más de un caso, con posibilidades de victoria incluso en primera vuelta. La estabilidad de esos “números” le permitió mantenerse firme en las negociaciones.
La decisión de CFK de abrirse a las lógicas locales de los peronistas del interior y de las grandes ciudades suburbanas, sin cerrarse alrededor de su círculo “intenso” y aceptando las candidaturas territoriales sin imponer las ideológicas, le granjeó confianzas y le sumó fuerza. Cuando laudó en favor de alguna candidatura, lo hizo en base a la realidad irrefutable de la diferencia de simpatías entre sus candidatos y las alternativas que le planteaban.
Esa lógica demolió los intentos de construcción “por el medio” de los sectores que intentaron diferenciar kirchnerismo de peronismo, como si el movimiento nacido del estallido de las entrañas del pueblo pudiese acomodarse en una caja de zapatos o reducirse a la bitácora de un escriba.
Cristina hizo lo suyo, y salió de gira con su libro; “Sinceramente”, le permite recorrer el país, acercarse “a todos y todas” con la soltura de una cronista, sin necesidad de atarse desde el principio al armado de actos partidarios, en tiempos en que son muchas las personas que vuelven a renegar de “los políticos”, desprecian las propuestas partidarias y se preocupan más por temas puntuales y dispersos, banderas de sector, perspectivas específicas o intereses generacionales: por ejemplo legalización y gratuidad del aborto, enfoques de género, economía popular, protección del ambiente, violencia institucional, para citar solo algunos ejemplos de manual.
Los hechos condujeron a la implosión de la Alternativa Federal que no fue. La propuesta del Frente Patriótico de los Fernández sedujo a Sergio Massa, de todos los aspirantes alternativos el de mayores simpatías en el electorado y con una edad que le hace pensar en futuros más apropiados para dar el salto hacia la casa presidencial de Balcarce 50.
El economista Roberto Lavagna es eso, un economista, de político… no más elegancia que la de sus sandalias con medias; trató de imponer su figura como si tuviese seguidores y se quedó solo, aferrado al veterano sindicalista Luis Barrionuevo que no parece ser la figura adecuada para teñir su candidatura de “modernidad” y menos de “progresismo”.

Y a la exradical Margarita Stolbizer que, al pactar con Massa en 2017 le quitó más que lo que le sumó y, finalmente, al salteño Juan Manuel Urtubey, con quien sobre la hora armó el “Consenso Federal 2030” que, seguramente, alude al año para el que esperan alcanzar competitividad. El cordobés Juan Schiaretti abandonó y decidió cuidar su gueto provincial sin colgar sus candidatos de ninguna boleta nacional.
De todos, solo quedaba Miguel Pichetto, senador hasta el próximo 9 de diciembre, sin votos, sin territorio y con la mala noticia de que el gobernador de su provincia Alberto Wertelinek se perfila para apoyar la boleta “fernandecista”, con lo que quedó sin posibilidades de acceder al premio de su reelección parlamentaria, prometido por el macrismo en pago por sus esfuerzos en quitarle votos a la mayoría peronista. Al final dio el salto; tal vez por necesidad, a horas de haberse autopostulado para acompañar a un Urtubey que lo ignoró.
Triple salto mortal sin red
Atardecía en Buenos Aires cuando Macri supo que no contaría con la compañía de Ernesto Sanz -el radical al que más respeta quien, a su vez, es el político más considerado por Paolo Rocca, el dueño de Techint.
Contra los deseos de sus correligionarios, el lunes 10 el mendocino estuvo de acuerdo con la apuesta del mandatario a incorporar a un senador que, prácticamente está inventariado en la cámara alta nacional, en la que se instaló el 10 de diciembre de 2001, desde donde defendió los intereses de los presidentes Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y de su esposa Cristina, a la que terminó denostando cuando fue reemplazada por Mauricio Macri el ingeniero neoliberal.
Cristina apostó a sumar para ganar las elecciones. Macri saltó ese paso y jugó a tener el manejo del Senado de la Nación porque, de mantenerse en el gobierno, se propone “profundizar” sus políticas y, entre sus prioridades, reclamadas por el Fondo Monetario, figuran las reformas previsional y laboral.

Pichetto sería el escudero ideal de ese camino sin retorno para jubilados, jubiladas, trabajadoras y trabajadores. Antes tendrá que ganar en octubre, una posibilidad que no es fija. Tan ajustada es la situación que el Presidente desestimó el interés de Urtubey por colgar a María Eugenia Vidal de una colectora provincial sin importarle la posibilidad de que la gobernadora sumara algunos votos que, a priori, son oro, ante la eventualidad de que, por el contrario, algunos sufragios cayesen en la cesta del salteño.
Muchos radicales aspiraban a “ampliar” la alianza macrista Cambiemos sumando uno de los suyos a la dupla presidencial, otros sectores internos impulsaban una aspirante femenina; para quedarse “Juntos por el Cambio”, ambos debieron tragarse al “patagónico” nacido en la bonaerense localidad de Banfield.
Los amigos ya no vienen…
Una vez más Sergio Massa hizo que sus monedas relucieran como el metal precioso del que no están hechas. Con el dibujo definitivo ya trazado, que prácticamente no presentó novedades tras su previsible incorporación a la coalición multipartidaria y multisectorial encabezada por el Partido Justicialista y la Unidad Ciudadana de Cristina Kirchner, se abre ahora un espacio de diez días en el que se definirán los nombres de las candidaturas, secundarias aunque importantes.
Massa llegó a ese capítulo de la negociación con la fortaleza que implicó el interés de los Fernández por contenerlo e intentar sumar a sus seguidores que, en abstracto, constituyen un número que podría acercarlos al triunfo. Sin embargo, desembarcó con la debilidad en que cayó cuando el núcleo central de sus dirigentes, diputados e intendentes empezó a centrifugarse hacia los Fernández. Una hora más y llegaba al café con Alberto Fernández, sin laderos.
De todos modos peleó, y lo seguirá haciendo, por su pretencioso pliego de condiciones, que será negociado hasta la entrega de listas de precandidatos el próximo sábado 22. Incluye la defensa del número de diputados nacionales ante las renovaciones que se avecinan, algo que podrá lograr en la medida que los gobernadores avalen esas postulaciones.
En la provincia de Buenos Aires sucederá lo mismo,con prioridad para las “listas de unidad” en los 135 distritos; en los gobernados por Unidad Ciudadana el massismo no presentará alternativas y a la recíproca. Si la puja es ineludible los organizadores del acuerdo tratarán que haya “internas ordenadas».
El problema de Massa, más que “el poroteo”es mantener una identidad diferenciada. Sabe que la potencia de Fernández-Kirchner va a opacar su figura durante la campaña, por eso su insistencia en confrontar en una PASO, cuya discusión se pateó para los próximos días, con la promesa encabezar la nómina de diputados nacionales y presidir la Cámara en caso de que no se realice. Defendió el municipio de Tigre como territorio para volver a arrancar la construcción de su imagen presidencialista futura, de la mano de su esposa Malena Galmarini.
Sobre la mesa puso la posibilidad de que Natalia de la Sota -hija del fallecido José Manuel, y una de las caras ganadoras de las elecciones cordobesas en las que Schiaretti arrasó el pasado 12 de mayo- se ponga al hombro la campaña en su provincia, traccionada por casi 40 intendentes. Ese sí es un activo de peso, en el territorio que en 2015 consolidó el triunfo de un Cambiemos que acaba de fenecer, al menos como “marca”, esa categoría del marketing que ignora la matriz de la política, tan cara a las estrategias de otros de los grandes perdedores del cierre de alianzas: el jefe de gabinete Marcos Peña y el asesor ecuatoriano de imagen Jaime Durán Barba.
Cada actor hizo lo suyo para construir los espacios electorales, alguno supieron desde antes de comenzar la partida el lugar al que querían llegar; otros dieron vueltas, pero al final también se sacaron la foto a la hora señalada. Algunos unieron a los sectores que pretendían, otros se abrazaron a lo que pudieron y, también, hubo quienes se quedaron con lo que quedaba en el tarro.
*Psicólogo y periodista argentino, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).
Envio:RL




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