Las cosas que pasan en invierno
Después del apagón, las muertes por frío.
Juan Carr supliendo a dos gobiernos ausentes. Injurias y pasividad del macrismo. La brutal franqueza de un empresario, a tono con la etapa. La colonización del Estado por las corporaciones, ejemplos cotidianos. Un primer sobrevuelo al inicio de las campañas.
Por Mario Wainfeld
Juan Carr es un dirigente social reconocido, activo, práctico. Notable comunicador y organizador se ocupa de problemas dolorosos sin restarles gravedad ni sobreactuar sentimentalismo. Avezado para manejarse en el espacio público, cultiva el siempre difícil arte de convivir con las autoridades políticas sin embanderarse ni ser cooptado ni dejarse usar.
En la etapa macrista algunas ONG renombradas se sumaron (de modo capcioso y esquivo) a Cambiemos. Fungen de cantera de funcionarios y de justificadoras seriales. Se autocelebran en soirées costosas, cuasi tangueras por el derroche de frufrú y de champagne. Carr no dedica tiempo a tales frivolidades (que lubrican el mangazo de fondos públicos): desempeña un rol distinto y éticamente superior.
En esta semana proclamó que cinco personas muertas de frío en los primeros días del invierno tipifican una emergencia que incita a actuar. Dedicó su experticia a promover acciones con organizaciones de la sociedad civil, en particular clubes de fútbol. La solidaridad de personas comunes redondeó un cuadro paliativo, con pinceladas nobles.
De cualquier forma, es significativo que Carr asumiera el rol de autoridad pública del que desertaron el Gobierno nacional y el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Este último, el estado federal con mayor riqueza per cápita del país, desertó de sus deberes.
Para colmo, la propaganda oficial hostigó a quienes suplían su pasividad. El diputado Fernando Iglesias a quien se confía el rol de energúmeno intemperante porque lo es, les faltó el respeto a las víctimas. Trolls comandados desde Jefatura de Gabinete, alertaron vía twitter: muchos de los supuestos homeless calzan zapatillas de marcas afamadas, caras en consecuencia. Un eje argumental alcanza eficacia en el núcleo talibán del macrismo: detrás de todo mal que acecha a la Argentina están los kirchneristas.
Las áreas sociales de la CABA como las nacionales han sido desfinanciadas y jibarizadas en un proceso continuo y acentuado. La cantidad de gente común que se hiela en la calle aumentó notablemente en los últimos dos años. No son las “personas en situación de calle” que conforman un mini universo común en otras metrópolis: son seres empobrecidos que se quedaron sin techo, como consecuencia de una política económica devastadora.
En la próspera ciudad que alberga a la City, los timberos elegantes, restaurantes cinco tenedores para regalar, la desocupación supera los dos dígitos, en la zona sur trepa al 17 por ciento según informa el colega Ismael Bermúdez en un tuit. El triste fenómeno resulta perceptible a simple vista para un porteño que conoce su ciudad. Esta columna lo destaca desde hace largo rato, con una mirada impresionista.
También se multiplicó el conjunto de personas que “piden”, unos pesos o comida, directamente. El ojo habituado del vecino advierte quién es novel en esa cruel experiencia. La nota de tapa de Página 12 de ayer recorre el informe preliminar del Censo Popular de personas en situación de calle. Sus guarismos impresionan y desmienten falacias del equipo de Rodríguez Larreta. A ellos remitimos consignando solo que las personas relevadas quintuplican largamente las informadas por el oficialismo. El 52 por ciento vive a la intemperie por primera vez en su existencia. Cuando les preguntaron por qué habían perdido el hogar respondiero alternativamente: "porque perdieron el trabajo, porque los expulsaron de sus viviendas, porque se separaron de sus parejas o porque no pudieron pagar el alquiler”.
Esta columna focaliza en la CABA por contar con información reciente y por conocerla este cronista. Es notorio que la situación se repite en todas las ciudades de la Argentina.
Resucitan el frío en las escuelas, desprovistas de gas, las pibas y pibes que se llevan parte de la vianda escolar a sus hogares para hacer menos dura la noche, las cenas familiares mal suplidas por mate o una sopa. Ya aconteció durante las presidencias de Carlos Menem y Fernando de la Rúa: las marcas de las políticas de ajuste son aluvionales, se van develando en años, renacen problemas olvidados, recrudecen enfermedades que se suponían extinguidas. Procesos tremendos, cuya cuantificación puede engañar: cualquier tecnócrata puede ponderar qué escaso porcentaje representan cinco muertos de frío entre 50 millones de habitantes. O desechar por costumbrista el dato que uno de ellos, Sergio Zacaríaz, falleció a pocas cuadras de la Casa Rosada y el ministerio de Hacienda.
El Gobierno de la Ciudad culpó a la víctima, un clásico del macrismo. Los trolls injuriaron a Carr, un protagonista muy respetado quien varias veces fue propuesto como candidato para el premio Nobel de la Paz. Los embustes macristas funcionan como el living de Indomables: la finalidad de los gritos no es convencer al público sino tapar los argumentos del adversario.
Luego, advirtiendo que los vecinos se plegaban a la movida solidaria, el Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta se dignó colocar una carpa en Caballito para atender urgencias, durante un ratito. La coartada oficial es que las personas ateridas de frío se niegan a ir a los centros municipales. La desmiente la numerosa asistencia a clubes o entidades sociales, acaso más hospitalarios.
Una miríada de clubes barriales o centros culturales “silvestres” sucumbieron por los tarifazos de servicios públicos o por la política persecutoria de Rodríguez Larreta, quien no empatiza con esas vivaces (por definición, resistentes) expresiones del pluralismo porteño. Lástima porque habrían podido cooperar con los grandes clubes de fútbol, los únicos que conoce el presidente Mauricio Macri.
El relato de la derecha soslaya hechos intervinculados. Mucha gente común no llega a fin de mes, muchos enfermos discontinúan las compras de medicamentos, otros dejan de asistir a centros de salud u Obras sociales porque el viático les duele en el bolsillo. En otros tiempos se hablaba de círculos viciosos, hoy cunden más las expresiones “realimentación” o concatenaciones. La Argentina se sumerge en una vasta emergencia social y sanitaria mientras el oficialismo y sus economistas orgánicos se empalagan porque baja la cotización del dólar aunque (ay) sin contagiar a los precios al consumidor.
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La franqueza de un ganador: La propaganda oficialista saca conejos de su prolífica galera para proponer debates que no incursionen en la realidad cotidiana. El pasado se esquiva, salvo para denostar al kirchnerismo: minga de relacionar circunstancias actuales con la política económica desplegada desde que asumió Macri.
El futuro venturoso, en los inicios se fechaba “pronto”: el segundo semestre, la maduración de los brotes verdes. Ahora se opta por la imprecisión: cuando madure el Tratado entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur al que se atribuye un sinfín de funcionalidades incomprobables. Se desconoce el texto íntegro, la discusión de campaña opuso dos versiones antagónicas y, piensa uno, algo prematuras. A la espera de un debate más circunstanciado y la develación del pacto de momento semiclandestino, vale la pena refutar ciertos simplismos oficiales. Por ejemplo, pontificar que si Uruguay y Chile bendicen el libre comercio nuestro país debería imitarlos. El, menudo, problema es que ambas naciones carecen de una estructura industrial similar a la Argentina. Uruguay no tiene, dijo un estadista de allá, ni fábricas de sifones. Chile exporta cobre, salmón, vinos, alguna fruta. La complejidad del sistema argentino no será pura virtud pero es realidad ineludible. La industria da trabajo, arraigo, genera la parte del león del empleo formal, los mejores salarios relativos. Así las cosas, sus perspectivas ante el aluvión de productos de países desarrollados es una perspectiva preocupante. No es menester forzar la imaginación para temer ese futuro: basta con tener memoria. Los intercambios desiguales tienen historia pasada, reciente, durante la dictadura o en el falso paraíso de la Convertibilidad.
El Gobierno promete ventura en el horizonte fugitivo, disimula que será necesario que el Tratado se apruebe por todos los Parlamentos de los estados miembros de la UE y el de esta Comunidad. También, caramba, por el Congreso nacional. A libro cerrado lo que acrecienta los escollos para la unanimidad. Francia emitió la primera alerta.
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La franqueza de Grobo: En un arranque de sinceridad sorprendente Gustavo Grobocopatel, un ganador de este modelo y de otros, se permitió anunciar-prescribir: “hay que permitir que algunos sectores desaparezcan y aparezcan otros”. “Grobo” es un personaje agradable en el trato, distante del discurso basto de otros grandes empresarios o de la chabacanería de Cristiano Ratazzi. Su franqueza impacta, acaso magnificada por el uso de la palabra “desaparecer” que la cultura política humanista aconseja no utilizar. Nadie imputa al gran sojero una doble intención o un elogio solapado de la dictadura, no es lo suyo. Pero la palabra provocativa lanzada como si tal cosa acentúa el salvajismo capitalista que preconiza el hombre. Curiosa parábola de la evolución de las especies: el pensamiento (el deseo) gorila se mestiza con el darwinismo económico. Ante el escándalo suscitado por su sinceridad, Grobocopatel formuló una fe de erratas… tardía, culposa, menos creíble que el enunciado original: “lo que deben desaparecer son empresas, no sectores”. Ah, bueno.
Es idéntica la réplica para la versión genuina (el espíritu de los ganadores infatuados) o para su corrección edulcorada. Las actividades o las empresas no desaparecen solas: su caída arrastra a millones de trabajadores que no son la principal preocupación de Grobocopatel o sus contrapartes comerciales. “El campo” crea contados puestos de trabajo, con récords de empleo informal, trabajo infantil o esclavo, evasión de cargas sociales. Las cifras espantan, el actual gobierno dejó de censarlas, ni qué decir de combatirlas. Porque con los aliados no se jode y porque para algo la Secretaría de Agroindustria es manejada por sus dueños desde el 10 de diciembre de 2015. En el último tramo por el mismísimo titular de la Sociedad Rural, algo que supera cualquier fantasía o panfleto izquierdista de tiempos idos. Paradojas te da la vida: sesudos opineitors de salón festejan que se haya terminado con el “capitalismo de amigos” mientras las corporaciones gestionan el Estado acodadas a ambos lados del mostrador.
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Hilos conductores: La ahora Secretaría de Energía provee otro ejemplo de promiscuidad entre empresas y Gobierno. Supo ser ministro el ex CEO de Shell, Juan José Aranguren. Lo sucedió Javier Iguacel, otro cuadro del sector (que no debe desaparecer). Hoy en día la comanda Horacio Lopetegui, un lobista todo terreno quien intentó explicar el apagón más grande de la historia. Le faltaron argumentos, elocuencia y seriedad. Acusó a la distribuidora Transener en la que son socios el Estado nacional y Pampa Energía, cuyo capo es Marcelo Mindlin amigazo y acaso socio de Macri.
Lopetegui rehúsa implicar a la distribuidora Cammesa mientras encubre al titular del Ente Regulador de Electricidad (ENRE) Andrés Chambulleyron cuyo paradero se desconoce desde el mismo momento en que se produjo el black out.
Alienar, desconectar causas de efectos, deshistorizar. El verbo macrista propone que “pasan cosas”, porque la vida es así. Aliena causas de efectos, se desentiende de los daños causados por sus políticas. Por caso, la doctrina Chocobar deja ver sus secuelas. Alentados por las consignas del presidente, los policías se creen autorizados a disparar por la espalda. La masacre de San Miguel del Monte tributa a la consigna lanzada desde el vértice del Estado. Después hubo otros homicidios alocados contra personas corrientes. El macrismo los cuestiona pero no asume su responsabilidad originaria. Es el caso más terrible, extremo… pero no la excepción a la regla: hace juego con el resto.
INFORME ESPECIAL.
Los protagonistas que aspiran a reconstruir una burguesía nacional
Con la estampita de Gelbard
Cash entrevistó a seis dirigentes pymes que promueven la recuperación del aparato productivo y la reconstrucción de una burguesía comprometida con el destino nacional. Desde que la última dictadura militar intervino y liquidó la CGE, entidad fundada por José Ber Gelbard, las pymes quedaron huérfanas de una dirigencia con peso político y capaz de incidir en las decisiones de política económica. Lejos de aquella CGE que supo contar con un millón trescientas mil empresas adheridas, empresarios de distintos rubros intentan instalar en la agenda política la situación de las pymes y el objetivo de un desarrollo productivo.
Por Julián Blejmar
Imagen: Sandra Cartasso
“El último gran dirigente empresario que tuvo el país fue José Ber Gerbard”. Con estas palabras Cristina Fernández de Kirchner trajo a la memoria, durante su discurso en la Feria del Libro, al máximo dirigente de la burguesía nacional argentina, así como a la necesidad de un acuerdo entre empresarios y trabajadores que permita al país resurgir de la actual experiencia neoliberal. Pero lo cierto es que desde que la última dictadura militar intervino y liquidó la Confederación General Económica (CGE), entidad fundada por el propio Gelbard, las pymes han quedado huérfanas de una dirigencia con peso político y capaz de incidir en las decisiones de política económica, mas allá de que representan el 99 por ciento de las más de 610.000 empresas registradas en la actualidad y generan el 65 por ciento del empleo.
La idea de una burguesía nacional, en definiciones del historiador Jorge Schvarzer, hace referencia a empresarios que están comprometidos con un desarrollo económico y crecimiento del país, pues “esos objetivos no son altruistas, sino que coinciden, naturalmente, con sus propios intereses, o mejor dicho, con la percepción de sus intereses de mediano plazo”. En otras palabras, la CGE original planteaba que las políticas de “recetas basadas en el ajuste del cinturón”, tenían una premisa “inmoral, injusta, y por si ello fuera poco, totalmente ineficaz” pues “en nuestra concepción del proceso, no solo es justo mejorar el ingreso real de los trabajadores, sino que constituye un requisito para crear un gran mercado interno que sirva de expansión a las fabricas nacionales”.
Lejos aún de aquella CGE que supo contar con un millón trescientos mil empresas adheridas, y llegó a lograr que Ber Gelbard y su equipo técnico quedarán al frente del Ministerio de Economía durante el tercer peronismo, pero en vistas de continuar con el legado de de esta organización, empresarios de distintos rubros intentan desde hace tiempo poner en la agenda política la situación de las pymes y el desarrollo productivo, en una acción que se profundizó durante los últimos años, al calor de la destrucción de entre 10 y 15 mil pequeñas y medianas empresas, debido a las actuales políticas neoliberales. Cash entrevistó a estos referentes del empresariado pyme.
@JBlejmar
Agradecimiento a David Selser.
BLANQUEAR A BLAQUIER
El presidente de la Corte Suprema, Carlos Rosenkrantz, que debe expedirse en la causa conocida como La Noche del Apagón en Jujuy, mantiene estrechos vínculos con Carlos Pedro Blaquier, el dueño del ingenio Ledesma y uno de los acusados por crímenes de lesa humanidad cometidos en ese lugar. La esposa del magistrado comparte además el directorio de la Fundación Cimientos con otro miembro de la familia Blaquier.
Por Sofía Caram
Mientras la Corte Suprema tiene pendiente un fallo sobre la responsabilidad del dueño del ingenio Ledesma, Carlos Pedro Blaquier, en la “Noche del Apagón”, la esposa del presidente del máximo tribunal, Carlos Rosenkrantz, integra una ONG junto a Miguel Blaquier. Miguel es un ex abogado de la azucarera y sobrino directo del principal imputado en la causa por la desaparición de trabajadores de esa planta en el pueblo jujeño de Ledesma durante la última dictadura cívico militar. La pareja de Rosenkrantz, Agustina Cavanagh, fue directora ejecutiva de Cimientos y en la actualidad forma parte del plantel de vocales junto al abogado.
La ONG Cimientos tiene, además, fuertes lazos con el macrismo. La organización fue contratada por el Ministerio de Educación para dar asistencia técnica y capacitación en colegios secundarios, con un convenio de más de 5 millones de pesos. La gobernadora María Eugenia Vidal fue una de las oradoras principales en el evento por el aniversario de Cimientos en 2017.
En la cena anual de recaudación de la fundación, en diciembre de 2018, entre los más de 600 invitados que posaron para la foto vestidos de gala, estuvo Carlos Rosenkrantz. El presidente de la Corte fue retratado junto a su esposa, a Eduardo Franck, de Techint, y a Miguel Blaquier.
El lazo de los Macri con los Blaquier es tan fuerte y cercano que incluso en abril de 2017, cuando Martín Blaquier se suicidó en una habitación de en un hotel en Pilar, el Presidente asistió al funeral junto a Juliana Awada. Uno de los más sentidos discursos de despedida estuvo a cargo de Gianfranco Macri, hermano de Mauricio e íntimo amigo del empresario fallecido. Y, precisamente, Miguel Blaquier –primo de Martín y compañero de la esposa de Rosenkrantz en Cimientos– fue el último en hablar con el empresario antes de que se quitara la vida.
En marzo de 2015, la sala IV de la Cámara de Casación revocó los procesamientos de Carlos Pedro Blaquier y Alberto Lemos y los benefició con la falta de mérito. El fallo de los jueces Gustavo Hornos, Juan Carlos Gemignani y Eduardo Riggi fue apelado por la organización H.I.J.O.S. en 2015 y ese mismo año llegó al máximo tribunal. El expediente hoy está girando en las distintas vocalías del Palacio y recuperó algo de impulso hace unos meses. Ya pasó por todos los despachos y ahora está en la vocalía de Rosenkrantz –la número 4– donde ya estuvo en 2017 y cuya fecha de salida para una eventual resolución es hoy un gran signo de pregunta, sobre todo si se tienen en cuenta los vínculos explícitos del magistrado y del Gobierno que lo designó con la poderosa familia jujeña.
Según pudo saber PáginaI12, al menos dos de los cinco votos ya estarían definidos a favor de revocar la falta de mérito de Blaquier y Lemos. Este mismo trascendido hacia adentro del edificio de tribunales –advirtieron a este diario allegados a la causa– podría ser uno de los motivos que operen para que los más de cien cuerpos de dicho expediente no avancen.
Tras la marcha atrás de su designación por decreto por parte del gobierno de Mauricio Macri, durante la defensa de su pliego en el Senado, Rosenkrantz debió responder a numerosos cuestionamientos respecto de los posibles conflictos de interés, por su recorrido como abogado de muchas de las empresas más poderosas del país. En ese marco reconoció que recibió donaciones para la Universidad de San Andrés –de la que era rector– por parte de la familia Blaquier. El aporte había sido a través de Nelly Arrieta de Blaquier, esposa del imputado Carlos Pedro Blaquier. En esa oportunidad, Rosenkrantz dijo que en caso de llegar a juez de la Corte no se excusaría de intervenir en una causa en la que estuviera involucrado Blaquier, con el insólito argumento que las donaciones que recibió no eran para él sino para la facultad. Hasta el momento el impulsor del beneficio del 2x1 para los genocidas de la última dictadura cívico militar no se excusó en el expediente por la “Noche del Apagón”, aunque la imparcialidad podría tornarse evidente. Tanto por sus propios vínculos y los de su esposa con los Blaquier, cuanto por los del Gobierno, al que no le dio ni un solo dolor de cabeza en ninguno de sus fallos y con el que muestra absoluta sintonía desde su asunción. Basta, en este sentido, un breve repaso: votó en contra del reajuste a favor de los jubilados, lo que implicó un costo fiscal para el Estado de unos 14 mil millones de pesos anuales; tampoco acompañó a sus colegas en el fallo que declaró la inconstitucionalidad del cobro a los jubilados del impuesto a las ganancias y quedó sólo cuando la Corte modificó su posición y declaró la inaplicabilidad del 2x1 para los delitos de lesa humanidad.
Su alineamiento con el Poder Ejecutivo generó una feroz interna dentro del máximo tribunal, que alcanzó su punto más fuerte tras la designación de un hombre ligado a la “mesa judicial” de Cambiemos en un área clave de la Corte. El subprocurador del Tesoro, Juan Pablo Lahitou pasó a integrar la Secretaría de Desarrollo Institucional, creada por el propio Rosenkrantz. Lahitou era el segundo de Bernardo Saravia Frías, jefe de los abogados del Estado e integrante del selecto grupo que asesora a Mauricio Macri en temas jurídicos. Se trata de la misma mesa judicial de la que es miembro clave y en las sombras Fabián “Pepín” Rodríguez Simón, artífice de la designación de Rosenkrantz por decreto y cuya hija –como reveló en su momento PáginaI12– lo tuvo a Rosenkrantz como invitado a su casamiento (ver nota aparte).
Causa Blaquier
Carlos Pedro Blaquier y Alberto Lemos –dueño y administrador durante la dictadura del ingenio Ledesma respectivamente– fueron procesados en noviembre de 2012 por privación ilegal de la libertad, por el secuestros de 29 trabajadores y referentes sociales entre marzo y julio de 1976. Los procesamientos fueron confirmados en 2013 por la Cámara salteña. La Sala IV de la Cámara de Casación Penal tomó el expediente en diciembre de ese año y en marzo de 2015, al compás de los nuevos vientos políticos que empujaron hacia atrás las políticas de derechos humanos, beneficiaron a los empresarios con la falta de mérito y revocaron los procesamientos. Por unanimidad Hornos, Geminiani y Riggi dieron por probado que la firma aportó vehículos para los secuestros pero consideraron que no hubo “dolo”, es decir que Blaquier y Lemos desconocían los fines para los que se usaron sus camiones. Tras ese fallo, la agrupación H. I. J.O.S. en calidad de querellante fue a la Corte en recurso de queja. En enero de 2017, la Procuración emitió un dictamen en el que pidió volver a procesar a Blaquier y a Lemos. Con la firma de la entonces fiscal ante la Corte, Irma García Netto, el Ministerio Público consideró que corresponde dejar sin efecto la falta de mérito dictada por Casación. Desde entonces, pasaron más de dos años sin que hubiera avances, más allá de los pasos habituales por las diferentes vocalías. Las abogadas de las víctimas (son todas letradas mujeres las que trabajan en el caso) presentarán en los próximas días un pronto despacho, es decir, le pedirán a los Supremos que resuelvan la causa por el extenso tiempo transcurrido y, sobre todo, por la edad biológica de Carlos Pedro Blaquier, quien en agosto cumplirá 92 años. Además, la querella planteará el retardo de justicia que significa para las víctimas la demorada resolución del fallo.
El juicio por la Noche del Apagón comenzó el año pasado y está en pleno desarrollo, pero justamente sin Blaquier ni Lemos sentados en el banquillo de los acusados. En total, 113 víctimas –38 desaparecidos y 75 sobrevivientes– esperan justicia en el proceso que se lleva adelante en Jujuy, con 23 represores acusados.
Cimientos
Las autoridades de la ONG son rotativas. Cavanagh, esposa de Rosenkrantz, fue directora ejecutiva y en la actualidad forma parte del plantel de vocales. Lo mismo ocurre con Miguel Blaquier, quien ocupó la presidencia y hoy es el primer vocal que figura en la lista de la página oficial de la fundación. Como “socios” de la organización están las empresas y corporaciones más poderosas de la Argentina: La Rural; JP Morgan; Techint; Pegasus; YPF; Coca Cola; Celulosa Argentina; La Anónima; Pan American Energy; la Bolsa de Cereales, entre otras. Según su página web, Cimientos “es una organización de la sociedad civil que promueve la equidad educativa mediante programas que favorecen la permanencia y el egreso de la escuela secundaria y mejoran la calidad de la educación”.
Fuente:Pagina12
Domingo 07 de Julio
Fue en un encuentro organizado por la Comisión Provincial de la Memoria para dar a conocer un informe sobre el hecho que costó la vida a cinco chicos.
La Comisión Provincial por la Memoria denunció que dos policías se infiltraron mientras realizaban la presentación de un informe en San Miguel del Monte sobre la persecución ocurrida el pasado 20 de mayo, en la que perdieron la vida cuatro chicos y fue gravemente herida una quinta.
Aquella persecución policial terminó con la vida de Aníbal Suárez, de 22 años; Gonzalo Domínguez, de 14; Danilo Sansone y Camila López, ambos de 13.
Según señaló la CPM en un comunicado, varios vecinos del lugar reconocieron a dos policías de civil que concurrieron al acto y allí para registrar lo que sucedía allí.
"Este acto de inteligencia ilegal refleja un comportamiento mafioso y violento, y se inscribe en una escalada de persecución y hostigamiento contra los familiares. También es un fiel reflejo de la impunidad con que las fuerzas policiales actuaron antes, durante y después de la masacre", dice el texto.
"Mis hijos no quieren salir ni a la vereda, porque tienen miedo. Todos los días tenemos que enfrentar algo, pero acá estamos incansables para que se sepa la verdad y para que no vuelva a pasar. Lamentablemente, los policías todavía no lo entendieron y siguen cometiendo los mismos errores: intimidando a los chicos y las familias", declaró Gladys, la madre de Danilo Sansone, durante la presentación del informe de la CPM.
Ante lo sucedido, la Comisión denunció de inmediato los hechos al Procurador General de la Provincia, Julio Conte Grand, que inició una investigación. La denuncia tamibén se hizo ante Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad de la provincia.
"La inteligencia ilegal, el amedrentamiento, la intimidación, el comportamiento mafioso y la impunidad de los policías infiltrados en la presentación no hacen más que confirmar todo lo que se denuncia en este informe. La masacre se inscribe en ese contexto, en una trayectoria de violencia policial en la localidad que por miedo a represalias, permaneció en silencio hasta el 20 de mayo pasado", señalaron desde el organismo que preside el ex Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.
Primer spot de campaña de Alberto: "Soy un tipo común" Domingo 07 de Julio
El precandidato del Frente de Todos apuesta a la identificación con los problemas de los argentinos. Promete "ordenar el caos que nos están dejando".
Arranca la campaña electoral y el precandidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, adelantó en las rede sociales su primer spot oficial.
“Quizás no lo recuerdes pero junto a Néstor Kirchner ayudé a sacar al país de la crisis. Cuando no estoy de acuerdo en algo, digo que no”, comienza diciendo.
Luego se refiere a su candidata a vicepresidenta: “Cristina piensa que soy muy conciliador. Es cierto. Pero cuando es necesario, sé poner las cosas en su lugar”.
“Soy profesor de la UBA, fana del Bicho y me gusta pasear a Dylan”, continúa Alberto Fernández, y cierra esa parte del mensaje apelando a la identificación con el elector: “Soy un tipo común y quizás por eso es que puedo entender tus problemas”, agrega.
Finalmente, llega la parte propositiva: “Hoy soy candidato a presidente. Junto a Cristina, voy a ordenar el caos que nos están dejando. Tenemos la fuerza para hacerlo. Hay futuro para vos. Hay futuro para todos”.
Fuente:Infonews
El miedo a la continuidad macrista: la destrucción del trabajo y las jubilaciones
Ya no hay falsas promesas: el gobierno avisa que quiere ir a fondo con las reformas para bajar salarios y jubilaciones.
Claudio Scaletta
07 DE JULIO DE 2019
Christine Lagarde abandonará el FMI pero podrá partir con la tranquilidad de la labor cumplida en Argentina, el nuevo principal socio-acreedor del organismo. Como era de esperar tras el fracaso del régimen de endeudamiento y dolarización de activos que se extendió desde diciembre de 2015 a mayo de 2018, con el regreso al Fondo toda la agenda política y la discusión sobre el futuro de la economía comenzó a depender de la relación con la entidad financiera. Se trata del principal éxito del macrismo:haber condicionado en sus propios términos el futuro de la agenda económica y heredar un escaso margen de ruptura y maniobra para cualquier fuerza opositora que eventualmente pueda imponerse en las elecciones. A ello se suma el riesgo cierto y potente de un fraude o entorpecimiento electoral que se traduzca en la continuidad oficialista, una posibilidad sospechada, pero ahora delatada por los ensayos fallidos sobre los sistemas de transmisión de datos conocidos en los últimos días. La casualidad permanente, que se inició con el intento de imponer el voto electrónico, no existe.
La palabra clave de todos los condicionamientos es y será el déficit cero e incluso el absurdo del superávit, que siempre es déficit privado. Un resultado que, además, deberá alcanzarse junto con un déficit financiero creciente. Dicho de otra manera: solamente sostener el equilibrio presupuestario antes del pago de deuda significa, contable y matemáticamente, una reducción constante del Gasto primario. Macroeconómicamente el resultado es todavía peor, porque la reducción del Gasto equivale en segunda vuelta a la reducción de la recaudación tributaria producto de la caída de la actividad.Resulta claro, para cualquiera que no mire el problema con anteojeras ideológicas, que en el actual contexto el superávit o el equilibrio presupuestario es apenas un artificio, un engañapichanga para la destrucción progresiva de las funciones del Estado, lo que a su vez significa la pérdida de los derechos conseguidos por décadas de gobiernos nacional-populares, que son los únicos que crean derechos en vez de limitarlos.
Aunque se utilicen palabras como “modernización” o “readecuación”, la continuidad del macrismo significará que la agenda política se concentrará en algunos objetivos clave, conocidos y ya anunciados: al tope de la lista estarán las reformas previsional y laboral. Cuando los técnicos que sueñan con Estados más pequeños y que en consecuencia demandan menos impuestos, lo primero que observan es el peso del gasto en seguridad social, el que actualmente se encuentra en torno de los 10 puntos del producto. En 2018 el gasto fue reducido levemente (alcanzó 8,8 del PIB, devengado) gracias al cambio de la fórmula de actualización de las jubilaciones, pero también desfinanciado, ya que se redujeron aportes que provenían de la coparticipación y del impuesto al cheque. El resultado del desfinanciamiento fue que el régimen es ahora deficitario. Y el déficit es el paso previo clásico para justificar cualquier reforma regresiva, las que además son las que “nos pide el FMI”. No es un secreto que de producirse una continuidad del macrismo, no sólo seguirá la baja de las jubilaciones, incluida la suba de la edad, sino que también se buscará el objetivo de máxima de volver al régimen de las AFJP, un negocio que los bancos añoran y no dejarán escapar.
La reforma laboral, en tanto, es un pedido eterno. El capital necesita bajar los costos de las indemnizaciones y si es posible de los aportes. El oficialismo también adelantó que su reforma incluye un blanqueo fiscal de las deudas previsionales de las empresas, un cargo que asumiría el Estado. Visto desde el lado de las empresas pareciera estar bien que el Estado absorba los pasivos, es decir no corre la misma crítica que para la moratoria para acceder a nuevas jubilaciones. Sin embargo la reforma laboral es menos urgente. El aumento del desempleo funciona en la práctica como un sistema de flexibilización de hecho. A mayor desempleo, mayor temor a perder el trabajo y menor poder de negociación de los asalariados. El desempleo abierto es una herramienta clave para ajustar paritarias a la baja, es decir por debajo de la inflación. También para la imposición de condiciones laborales. La reforma sólo acompañaría institucionalmente el cambio en las relaciones de fuerza y el disciplinamiento de los trabajadores.
En las elecciones 2019 no correrán las falsas promesas de “pobreza cero, combatir el narcotráfico y unir a los argentinos”. La población está advertida de que el macrismo representa todo lo contrario y el oficialismo avanzará proponiendo lo que realmente es. Ir a fondo y más rápido con las reformas regresivas, pero presentándolas como necesidades de sentido común. De todas maneras se observa un abandonó relativo en el intento de convencer a los sectores populares, del que surge el miedo a perder la provincia de Buenos Aires, y una decisión de volcarse sobre el núcleo duro de votantes a la vez que se intenta retener a los sectores medios insistiendo en el múltiplemente fallido “lo peor ya pasó” y en las promesas de los presuntos beneficios de los acuerdos internacionales de liberalización comercial.
Así, mientras la economía sigue mostrando caídas alarmantes en todos los indicadores, el aparato comunicacional oficialista exprime las piedras para vender una nueva estabilidad, con subas intermensuales que disminuyen décimas las caídas interanuales de la industria y de la actividad. También vende como un éxito la leve desaceleración de la inflación producto de la transitoria estabilidad cambiaria, pero que continúa altísima gracias a que siguen encendidos los motores que la impulsan, desde las subas de los combustibles, a factores inerciales como los menores plazos de indexación de los contratos y el traslado de precios mayoristas.
Muchos economistas, mientras tanto, observan con asombro cómo la realidad quema lo que leyeron en los libros, asuntos como que la inflación era producto de los déficit o de la cantidad de dinero. Es necesario remarcar estas cuestiones, porque cuando regrese alguna estabilidad en las variables volverán a la carga y será tiempo de recordarles las verdaderas relaciones causa-efecto que explican los fenómenos macroeconómicos.
La estrategia de comunicación oficial cierra el círculo oponiendo al “desencanto” de sus votantes de 2015 y 2017 el presunto “miedo” al regreso del populismo. La realidad es que nada produce más miedo que la continuidad del neoliberalismo, con su retroceso de las condiciones de vida de los trabajadores, activos y pasivos, y su subordinación a las finanzas globales y a la política exterior de las potencias
Fuente:ElDestape






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