28 de septiembre de 2019

OPINION.

Obediencia debida 
Redaccion 28/09/2019
Las bancadas del PRO y de Cambiemos dieron la nota este jueves en la Legislatura al votar en contra de un proyecto para expresar el rechazo al financiamiento de Nación al embalse de Portezuelo del Viento con la emisión de Letras del Tesoro. Esta suerte de obediencia debida partidaria los colocó en la vereda de enfrente de lo que es hoy un reclamo que ha ganado enorme consenso entre los pampeanos, quienes se han encolumnado en favor de la defensa del río Colorado. Esta lucha implica un sentir general que ha expresado masivamente su preocupación por el cuidado del ambiente pero también de los intereses económicos de las cinco provincias que integran el comité de cuenca sin privilegios para nadie. Tal como está planteado hoy el funcionamiento de la represa -su administración estará a cargo de Mendoza con una intervención pasiva del Coirco- ninguna de aquellas dos premisas estará garantizada.
Por estas y otras razones técnicas y políticas era de esperar que en el recinto de la Legislatura ese proyecto hubiera tenido la misma unanimidad que hoy se expresa en tantas movilizaciones populares. Las últimas, realizadas en las localidades ribereñas del Colorado, fueron protagonizadas por multitudes de pampeanos y, ahora también, de rionegrinos que se sumaron a esta ola creciente de quienes ven peligrar un recurso natural que, para colmo, está siendo afectado por una bajante histórica y muy marcada de su caudal.
Al contrario de lo que sucedió aquí, en la Legislatura mendocina siempre se impone la unanimidad de todos los sectores políticos cuando se trata de rechazar las demandas pampeanas por el agua que, en forma arbitraria y unilateral, cortan en su propio territorio. No es un ejemplo de racionalidad ni de solidaridad, pero sí de alineamiento en favor de una causa que, aunque equivocada, defienden todos juntos con uñas y dientes.
La deserción de los diputados del PRO y Cambiemos evitó que en la Cámara de Diputados se lograra la unidad en favor de una expresión de rechazo que, en este caso sí, es legítima y responde a un estricto sentido de justicia.
Una provocación
La ola de indignación que se levantó por la fotografía que circuló de Luis Enrique Baraldini, libre y sin custodia en una calle de la ciudad de Buenos Aires, tuvo repercusión en la Justicia. Primero fue el fiscal federal quien pidió que se le quitara el beneficio de la prisión domiciliaria, y después el Tribunal Oral Federal de esta ciudad lo citó a una audiencia para que explique su situación.
Baraldini fue condenado en el reciente juicio por la Subzona 14 II a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad cometidos contra más de doscientas víctimas cuando estuvo a cargo de la Policía pampeana durante el terrorismo de Estado que aplicó la última dictadura. Al igual que la mayoría de los represores que fueron condenados en tribunales de todo el país le permitieron que pasara sus días detenido en dos domicilios particulares, uno de Santa Rosa y otro de Buenos Aires. Hoy son unos 650 los que están bajo ese régimen de privilegio entre unos 900 condenados.
Agrupaciones políticas y organismos de derechos humanos expresaron su legítima preocupación sobre este proceder del condenado que muestra a todas luces un nivel de impunidad absoluta para movilizarse a su antojo que no tienen la mayoría de los condenados por la Justicia argentina. Es cierto que desde que asumió el macrismo, como los números lo expresan con claridad, la situación de los responsables de los delitos más graves del Código Penal ha cambiado mucho a su favor. Pero también lo es que la sociedad mantiene sus reflejos intactos y no deja de señalar estas provocaciones que resultan intolerables bajo el estado de derecho.
El hecho de que la fotografía fuera tomada por una víctima de la dictadura, y además pareja de otra víctima, torna aún más indignante esta situación.
Fuente:laArena

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