04 de diciembre de 2019
El sacerdote en opción por los pobres viajó al país vecino a registrar violaciones a los derechos humanos
Golpe en Bolivia: la mirada del cura "Paco" Olveira
Olveira viajó a Bolivia junto a Juan Manuel Morente, abogado de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, para recabar información sobre las violencia del Estado y sumarla a una causa iniciada en Argentina, en la que se reclama la aplicación de la jurisdicción universal. En esta nota, su lectura sobre lo que está pasando.
Por Francisco "Paco" Olveira
Olveira se reunió con la defensora del Pueblo boliviana, Nadia Cruz Tarifa.
Es una historia recontra conocida, usar al supuesto Dios de los cristianos para adueñarse del oro de los Pueblos. Así se hizo con la Cruz y la Espada hace más de 500 años, así se hizo hace algo más de 40 en nuestra Patria para defender la sociedad "occidental y cristiana" y se hizo ahora en Bolivia para imponer un gobierno ilegítimo por medio de un golpe de Estado. Decía Jesús: "los poderosos les hacen sentir su autoridad como si fueran sus dueños. Entre ustedes no debe suceder así" Mateo 20, 24 ¿Uno puede imaginarse a Camacho, a Jeanine Añez y compañía como seguidores de Jesús por más Biblia que enarbolen? Yo no, estoy harto y me da asco que se siga usando al Dios cristiano para hacer todo lo contrario a lo que Jesús predicó e hizo. Al final de los tiempos ese tal Jesús dice que nos juzgará por lo que hicimos o dejamos de hacer con los pobres y sufrientes: hambrientos, presos, desahuciados, sin techo, extranjeros: "Vengan benditos de mi Padre porque tuve hambre y me dieron de comer..." No nos preguntará si éramos marxistas, creyentes o ateos. Es más, ante la pregunta de los "benditos del Padre" de cuándo defendieron a Jesús, la respuesta será "cuando lo hicieron con el más pobre de mis hermanos". No nos preguntará si enarbolabamos como estandarte la Biblia o la Wiphala. Pero sí nos preguntará a los cristianos si usamos la Biblia para pisotear a la gente y en ese caso la respuesta será contundente: "Váyanse malditos de mi Padre" Mateo 25, 3.
Fuente:Pagina12

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