17 de agosto de 2020

ENTRE RIOS: La Justicia Federal investiga los vuelos de la muerte.

16 de Agosto de 2020 
La Justicia Federal investiga los vuelos de la muerte en Entre Ríos 
Interviene la fiscal federal de Concepción del Uruguay, Josefina Minatta, con testimoniales y pedido de documentación. Todo se originó por denuncia periodística y judicial de Fabián Magnotta.
La fiscal federal de Concepción del Uruguay, Josefina Minatta, comenzó a investigar los vuelos de la muerte ocurridos en el delta entrerriano durante la dictadura militar.
El sitio “El cohete a la luna”, informó que en estos días “continuaron las testimoniales a través de dispositivos de videoconferencia y se espera finalizar la producción de prueba documental que permita establecer las conexiones pendientes que lleven a detectar sitios de posibles enterramientos”.

El paso del tiempo y las características del terreno –anegadizo y de tupida vegetación– en la zona donde los lugareños veían los vuelos sospechosos o encontraban cuerpos, algunos dentro de grandes tambores rellenos con cemento, dificultan la tarea. De todos modos, se hacen consultas con el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que también aporta información sobre los centros clandestinos de detención desde los cuales podrían provenir las aeronaves.


“Pudimos conseguir una serie de partidas de defunción por muerte violenta de personas no identificadas. Dos de ellas fueron enterradas en el cementerio de Gualeguaychú y hace mucho tiempo que pasaron a un osario común”, explicó a El Cohete la fiscal Josefina Minatta, quien lleva adelante la investigación. Por eso, la mayor expectativa está puesta en el pedido de información a la Justicia provincial, para que revise en sus archivos y desempolve los viejos expedientes armados a partir de las defunciones de NN, que por norma debieron confeccionarse. Allí deberían estar registradas las huellas digitales tomadas a los cuerpos. A partir de eso se intentará cruzarlas con las huellas de personas desaparecidas de la base de datos del EAAF. Aunque no logren localizarse restos, al menos se podría establecer judicialmente el destino de víctimas del genocidio y continuar con la producción de verdad.


*LA HIPÓTESIS

El Ministerio Público Fiscal, por su parte, identificó dos causas anteriores que refieren a los mismos hechos y que contienen testimonios brindados ya en 2003, 2004 y 2011. Esos testigos dijeron haber visto tambores arrojados desde helicópteros, con cuerpos en su interior, en un lugar del río Paraná Bravo –efluente del Paraná Guazú que desemboca en el río Uruguay– y en la desembocadura del río Gutiérrez –efluente del Paraná Bravo– y alrededores. Contaron también sobre la intervención de personal de Prefectura en el “retiro” de esos cadáveres. Sin embargo, el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay había decidido archivar esas actuaciones, debido a supuestas diferencias y contradicciones en los testimonios y por la curiosa razón de que no encontraron quien dijera haber visto el momento preciso en que eran arrojados los cuerpos, sino los helicópteros y los cadáveres por separado. Ahora fueron desarchivadas.


*LA DENUNCIA

El expediente en curso se inició a partir de la denuncia de Fabián Magnotta, periodista de Gualeguaychú y director periodístico de Radio Máxima, que recopiló numerosos relatos de testigos y publicó su investigación en el libro El lugar perfecto (Ediciones Cinco, 2012). Luego, varios de esos testimonios fueron ratificados en sede judicial. El hijo de uno de los lugareños contó que su padre, ya fallecido, enterró uno de esos cuerpos, pese a las presiones del personal de Prefectura para que no hiciera nada. Pero la ubicación de ese enterramiento es todavía desconocida. También es posible que hayan sido sepultados en cementerios cercanos.

En la denuncia que en su momento realizó el periodista Fabián Magnotta se asegura que la zona de Villa Paranacito, entre los ríos Paraná y Uruguay, fue “el lugar perfecto” para los vuelos de la muerte, por sus características geográficas, la idiosincrasia de la gente y la cercanía con Buenos Aires y los centros clandestinos de detención del área metropolitana. Y que lancheros, docentes, obreros del monte y jubilados del Delta de Entre Ríos, cuyos nombres aportó, vieron los lanzamientos desde el aire, tanto sobre los cursos de agua como en áreas de vegetación espesa.

A sólo 70 kilómetros en línea recta hacia el norte de la Ciudad de Buenos Aires, ese lugar puede haber sido el destino final de un número indeterminado de personas secuestradas y desaparecidas durante la última dictadura. Para confirmarlo hay que tirar de la punta de un ovillo que espera ser desenredado desde hace 44 años. Ese hilo une los relatos de quienes vieron aviones y helicópteros que arrojaban bultos desde el aire y cadáveres que aparecían de la nada enredados en los matorrales, con partidas de defunción de NN, fallecidos por “muerte violenta” en años del terrorismo de Estado.

Aquí la nota en El Cohete a la luna
https://www.elcohetealaluna.com/el-lugar-perfecto/
Fuente:Maxima.online                           

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