19 de octubre de 2020

En Memoria de un Compañero.

En Memoria de un Compañero


Con un año de atraso me he enterado del fallecimiento de un compañero de cárcel en Rosario, Edgardo Ruben Giura, al que llamábamos "El Cuarto" por su identificación con la Cuarta  Mandelista, creo.  La contribución del Cuarto en la cárcel de Coronda fue enorme; yo tuve la suerte de estar siempre en la misma ala del pabellón, en celdas contiguas, brevemente en la misma celda o, caso contrario, justo enfrente de su celda para comunicarnos por los agujeros en la puerta en código Morse. El Cuarto organizaba su sección del pabellón para la seguridad de las actividades que consistian en charlas políticas, históricas, del movimiento obrero, Marxismo, religión y, lo más importante para mi  el materialismo histórico; si hasta peñas folklóricas organizabamos los sábados después de la cena; el Cuarto era el orador principal, yo contribuía con mi experiencia en el movimiento obrero.
La mayor cualidad  del Cuarto era su capacidad para hacerse escuchar por todos; aunque defendía sus principios trotskistas, el podía congraciarse con stalinistas, peronistas, guerrilleros; mezclaba sus charlas con chistes y ataques camuflados. La seguridad para llevar a cabo las charlas también era parte  de las tareas.  A consecuencia de estas actividades, los dos éramos frecuentemente trasladados de pabellón o a diferente alas, lo que en si no nos perjudicaba ya que nos permitía organizar otra área del penal; salvo la garroteada de cada traslado.  
Después de tres años  en Coronda nos trasladaron a la cárcel de Caseros donde, por primera vez caímos en diferentes pabellones; en 1980, antes de salir hacia el exilio, lo vi brevemente en un ascensor del penal donde pudo pasarme la dirección de su madre la que memorice para contactarme con ella desde el exterior; fue asi que me entere de que estaba muy enfermo, por lo que inicie una campaña por su libertad, la que pareció dar frutos ya que fue puesto en libertad pocos meses después y fue internado en un hospital; el General Viola era presidente. 
Su madre también me pidió que me comunique con algunos de sus compañeros en el exterior: Uno en Suecia, otro en Londres, otro en París y uno en EEUU, lo hice y le comunique la situación y, al mismo tiempo, dándoles la dirección de su madre; la madre del Cuarto era un baluarte en la organización de los familiares de presos de Coronda.
Afuera el Cuarto se encontró con otro país y tuvo que adaptar el discurso, para bien o para mal.  En 1984 fui a visitarlo a Santa Fe donde vivía con su esposa y su hijo; afuera nuestras diferencias eran más notables, él era un profesor y abogado, yo, el prole de siempre. El seguía su activismo con su habilidad de camaleón . En 1989 lo encontré viviendo en Rosario, nos reunimos en el local del Partido Obrero y el, sin mucho trámite aceptó activar por el partido y hacerse cargo de distribuir la prensa en Santa Fe, solo duró en el PO un par de meses. Para ese entonces ya vivía con otra mujer; en ese terreno, las esposas de los compañeros tampoco eran terreno prohibido para él. 
Desde Rosario comenzó a organizar el Plenario Obrero y Popular en Villa Constitución con estudiantes, algunos obreros y lúmpenes; fue para esta época en que rompimos políticamente, su oportunismo político se acentuó con el retroceso de la clase obrera. Al Cuarto le gustaba ser el director de la orquesta y si esto era cuestionado, entonces formaba otra orquesta. 
Todos los años con el Plenario organizaban un evento, creo que para el Primero de Mayo en la Plaza Lopez de Rosario; en uno de ellos, en lo '90s, en conversación con una chica del Plenario, al conocer mi experiencia obrera en Villa Constitución me invitó a dar una charla a su grupo y a hacer una entrevista por televisión; la chica se lo planteó al Cuarto allí mismo por lo que no pudo zafarse y se comprometió a llevarme a Villa. Cuando llegó el día no podía ubicarlo  por lo que tuve que comunicarme con su mujer; al fin se puso en contacto conmigo y quiso convencerme que era para otro día; lo apreté feo y no tuvo más remedio que llevarme. Las cosas ya no pintaban bien.
Un par de años después, en otro de esos encuentros en la Plaza Lopez le cuestione su oportunismo, mientras hacía todo un discurso petardista, en esos encuentros invitaba a stalinistas, peronistas, guevaristas, etc.; cuando le hice el cuestionamiento, ya que invitaba a todos a hablar pero nunca me invito a mi, ahí trato de apretarme diciéndome "vos te crees que yo no me la banco con un chumbo?" e hizo un ademán, llevándose la mano a la cintura; ahí fue cuando le pregunté, "vos llevas el chumbo para apretar a los compañeros?" . Después de eso, ya no tuvimos actividades conjuntas, si nos encontrábamos nos saludamos, intercambiabamos algunos comentarios superficiales y nos despediamos con un abrazo, cada uno sabíamos las limitaciones.
Afuera el Cuarto, además de querer ser el director de la orquesta era extremadamente autoritario, dado su trabajo en los tribunales de Melincué, su origen pequeño burgués, abogado y profesor; eso sí nunca dejó de organizar; cuando el Plenario de Villa se le escapaba de las manos lo llevó al  sindicato de maestros, que se ajustaba mejor a su clase y, además, estaba en Rosario. Siempre estuvo involucrado en los casos de familiares de desaparecidos, escraches a torturadores y miles de cosas más. Si una organización se le desbandaba  dado su autoritarismo, se salía y formaba otra.
En los últimos tiempos su tendencia era abiertamente guevarista, o sea un regreso a sus principios, ya que él pertenecía a una fracción del PRT después de la división del mismo entre los de Santucho y los de Moreno, el formó la suya propia.
La coincidencia en los pabellones de Coronda se concretaba una vez afuera, aun después de terminar la colaboración política siempre nos encontrábamos en las manifestaciones, al punto extremo de las casualidades, una vez voy en Buenos Aires a una manifestación de las madres en Plaza de Mayo con miles de personas y ahí me lo encuentro: El vivía en Rosario y había miles de personas en la Plaza de Mayo .
Tengo que decir también que el Cuarto demandaba todo de los demás pero él no era confiable, te dejaba colgado en una cita en cualquier momento, o con una tarea; no aceptaba critica, te desubicaba con un chiste o alguna justificación; en realidad, se involucraba en tantas cosas que era imposible que pudiera cumplirle a todos; a él no le concernían las implicancias.
Las tareas cumplidas por otros nunca le merecían un reconocimiento, yo nunca lo recibí por mi actividad en comunicarme con su madre, sus compañeros o la campana por su libertad; él lo consideraba una obligación de todo militante.  
Me duele su partida, fue un militante en su territorio y no abandonó nunca; lo de Coronda me tocó profundamente, fue la universidad a la que nunca fui y también lo fue para muchos proles que estaban allí. Era 5 años más joven que yo, ya no quedamos muchos ni queda mucho de lo que hicimos; nos borra el tiempo.
Las cosas  son como son...
                                                                          Gati

Esta es una milonga que "El Cuarto" me dedico en las peñas folklóricas  de la cárcel de Coronda.

Aquí me pongo a cantar 
aunque no tengo guitarra
pero suelto las amarras
 de la ilusión y el pensar 
yo no quiero criticar 
otros cantos conocidos
pero el mio no es florido
porque eso suele engañar
y es el de verso sentido
el canto más popular.

Y estoy muy bien advertido
de aquellos fatuos cantores
de esos que llenan oídos
de dulzuras y primores
no desconozco las flores
 pero es preciso decir
que de amor no ha de morir
el pobre muere de peores
y callarlo es mentir
pa' lucro de los señores.

Quiero cantar alegrías 
pero me salen tristezas
 es que en esta tierra mía
dura mucho la pobreza
pero no soy el que empieza
a sangrar por las heridas
soy homenaje a la vida
y a la sana entereza
 el que tiene su guarida
entre espinos y asperezas.

Yo conocí amarguras
y un camino de pozos
la vida se vuelve dura
 para el que mira airoso
 yo sigo siendo un rotoso
con mi pinta de pobrete
pero nunca entrare al brete
soy redomon y mañoso
no luzco aperos al cuete
pa' que goce el poderoso.

Yo no vendo mis canciones
las hago por convicción
más que bellas relaciones
quiero que tengan razón
y aunque amo la tradición
se muy bien que esto no alcanza
porque siempre la balanza
la inclina el mas barrigon
tradición también es lanza
juez comisario y patrón.

Y salvando la distancia
 entre el campo y la ciudad
 entre el que es peón de estancia 
y el que a la fábrica va
yo digo que la verdad 
es el cantarle a sus penas
ya que toda cosa buena
que existe en la realidad
 es lo que su mano da
es la sangre de sus venas.

Tal vez alguno señale 
porque es bien fácil de ver
que por hablar de estos males
 me olvido de la mujer
 también olvido el querer 
y otras cosas sensitivas
pero yo las tengo vivas
aunque les cueste creer 
y es esta canción esquiva
las que las va a defender.

Por eso parezco amargo
mi canto es pa' combatir
y tengo un sueño tan largo
 que no lo puedo decir
no los quiero consentir
hablándoles de este modo
no me doblo como el codo
ni tampoco se mentir
yo siempre he cantado solo 
lo que es preciso decir.

Tal vez largue la milonga
lo que pude fue cantado
quizás alguien que componga 
en algo me haya ayudado
no la tomen de prestado
 usenla como parezca
que tal vez asi le crezca 
 la garra que yo le he dado
y de esta forma merezca
el tiempo que han dispensado.  
Envio:Antonio Trossero

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