A 94 años del natalicio de Rodolfo Walsh
Por Maylín Vidal
Buenos Aires, 9 ene (Prensa Latina) A 94 años del nacimiento del escritor y periodista Rodolfo Walsh, quien puso su pluma y vida al servicio de la verdad, cientos de jóvenes siguen hoy el ejemplo y enaltecen su legado.
Buenos Aires, 9 ene (Prensa Latina) A 94 años del nacimiento del escritor y periodista Rodolfo Walsh, quien puso su pluma y vida al servicio de la verdad, cientos de jóvenes siguen hoy el ejemplo y enaltecen su legado.
'El campo intelectual es por definición la conciencia, un intelectual que no comprenda lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante', decía el periodista argentino, fundador de la Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina.
Una vida entregada a la lucha, al amor por la verdad, a una causa que le costó la vida, Walsh no claudicó e hizo periodismo hasta los últimos días en una época dura y sangrienta en su país, que mutiló su cuerpo, pero no sus ideas, un pensamiento vigente para los reporteros que en estos tiempos siguen su ejemplo y legado.
En Argentina cientos de jóvenes que estudian periodismo y comunicación releen los textos del autor de Operación Masacre, escrito 20 años antes de que los genocidas de la Escuela de Mecánica de la Armada lo asesinaran y desaparecieran.
De ascendencia irlandesa, Walsh nació el 9 de enero de 1927 en la provincia de Río Negro y llegó a la capital argentina en 1941.
Muchos lo recuerdan como un hombre callado. Según el fallecido intelectual cubano Angel Augier, más que un periodista, fue un gran escritor.
'Trabajaba mucho, era de una amabilidad y una dulzura impresionantes. El no era un hombre extrovertido pero si de pocas palabras', afirmó en una entrevista el crítico literario, quien compartió con el autor argentino en los años fundacionales de Prensa Latina, en 1959.
Para el periodista José Bodes, quien tuvo la oportunidad de trabajar con él en los inicios de la Agencia, Walsh era alguien muy tranquilo.
Se le veía hablar en los pasillos con Jorge Ricardo Masetti, fundador y primer director de Prensa Latina, recuerda el periodista, quien fuera también corresponsal de la agencia en Buenos Aires cuando fue sorprendido con la trágica desaparición y asesinato de Walsh, víctima de la última dictadura militar (1976-1983).
Cuando Walsh llegó a La Habana, era ya una personalidad. Para Prensa Latina fue un lujo contar con su talento, es curioso el llamado a Rodolfo y el trabajo que le asignó Masetti en los comienzos para una tarea, otra especialidad dentro del periodismo, dirigir la sección de servicios especiales, el fue el creador de ese departamento, explicó Bodes.
Muchos que compartieron con él en Prensa Latina, recuerdan a aquel hombre callado, con sus anteojos, casi hermético y de generación a generación se ha ido pasando ese episodio imborrable narrado posteriormente por otro gran fundador de la agencia, el colombiano Gabriel García Márquez.
Aquel día que Masetti vio caminado a Rodolfo por el pasillo y le dijo a Gabo: no te parece que es como un sacerdote protestante, a lo que él contestó que sí y le dio una importante tarea.
Por su forma de andar, su especie de tranquilidad, calma, sosiego, precisamente disfrazado como sacerdote vendedor de biblia, Walsh descubrió uno de los campamentos creados por Estados Unidos en Guatemala para la invasión a Playa Girón.
Tras el golpe militar de marzo de 1976, en Argentina, pasó a la clandestinidad como Norberto Pedro Freyre, gracias a una cédula que le había facilitado un amigo policía.
Ya había falsificado su identidad por la de Francisco Freyre cuando investigó los fusilamientos de José León Suárez, relatados en su libro Operación masacre.
A pesar de ello, el 25 de marzo de 1977, en la esquina de San Juan y Entre Ríos, cayó en manos de un grupo de militares durante una emboscada; lo acribillaron y desaparecieron su cuerpo.
Testimonios de sobrevivientes señalaron haber visto el cuerpo sin vida de Walsh en la antigua ESMA, pero hasta el día de hoy no hay información exacta del paradero de sus restos.
Una vida entregada a la lucha, al amor por la verdad, a una causa que le costó la vida, Walsh no claudicó e hizo periodismo hasta los últimos días en una época dura y sangrienta en su país, que mutiló su cuerpo, pero no sus ideas, un pensamiento vigente para los reporteros que en estos tiempos siguen su ejemplo y legado.
En Argentina cientos de jóvenes que estudian periodismo y comunicación releen los textos del autor de Operación Masacre, escrito 20 años antes de que los genocidas de la Escuela de Mecánica de la Armada lo asesinaran y desaparecieran.
De ascendencia irlandesa, Walsh nació el 9 de enero de 1927 en la provincia de Río Negro y llegó a la capital argentina en 1941.
Muchos lo recuerdan como un hombre callado. Según el fallecido intelectual cubano Angel Augier, más que un periodista, fue un gran escritor.
'Trabajaba mucho, era de una amabilidad y una dulzura impresionantes. El no era un hombre extrovertido pero si de pocas palabras', afirmó en una entrevista el crítico literario, quien compartió con el autor argentino en los años fundacionales de Prensa Latina, en 1959.
Para el periodista José Bodes, quien tuvo la oportunidad de trabajar con él en los inicios de la Agencia, Walsh era alguien muy tranquilo.
Se le veía hablar en los pasillos con Jorge Ricardo Masetti, fundador y primer director de Prensa Latina, recuerda el periodista, quien fuera también corresponsal de la agencia en Buenos Aires cuando fue sorprendido con la trágica desaparición y asesinato de Walsh, víctima de la última dictadura militar (1976-1983).
Cuando Walsh llegó a La Habana, era ya una personalidad. Para Prensa Latina fue un lujo contar con su talento, es curioso el llamado a Rodolfo y el trabajo que le asignó Masetti en los comienzos para una tarea, otra especialidad dentro del periodismo, dirigir la sección de servicios especiales, el fue el creador de ese departamento, explicó Bodes.
Muchos que compartieron con él en Prensa Latina, recuerdan a aquel hombre callado, con sus anteojos, casi hermético y de generación a generación se ha ido pasando ese episodio imborrable narrado posteriormente por otro gran fundador de la agencia, el colombiano Gabriel García Márquez.
Aquel día que Masetti vio caminado a Rodolfo por el pasillo y le dijo a Gabo: no te parece que es como un sacerdote protestante, a lo que él contestó que sí y le dio una importante tarea.
Por su forma de andar, su especie de tranquilidad, calma, sosiego, precisamente disfrazado como sacerdote vendedor de biblia, Walsh descubrió uno de los campamentos creados por Estados Unidos en Guatemala para la invasión a Playa Girón.
Tras el golpe militar de marzo de 1976, en Argentina, pasó a la clandestinidad como Norberto Pedro Freyre, gracias a una cédula que le había facilitado un amigo policía.
Ya había falsificado su identidad por la de Francisco Freyre cuando investigó los fusilamientos de José León Suárez, relatados en su libro Operación masacre.
A pesar de ello, el 25 de marzo de 1977, en la esquina de San Juan y Entre Ríos, cayó en manos de un grupo de militares durante una emboscada; lo acribillaron y desaparecieron su cuerpo.
Testimonios de sobrevivientes señalaron haber visto el cuerpo sin vida de Walsh en la antigua ESMA, pero hasta el día de hoy no hay información exacta del paradero de sus restos.
Fuente:PrensaLatina

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