Un fiscal holandés revela su plan para colaborar con Argentina y extraditar a un expiloto acusado por los "vuelos de la muerte"
Publicado:21 ene 2021
Ward Ferdinandusse
responde a una acusación por "delitos internacionales", luego de
idear una estrategia para lograr que el exaviador de la Armada fuese juzgado en
su país de origen.
El fiscal Ward Ferdinandusse (izq.) y el expiloto de la Armada Argentina, Julio Poch (der.)Piroschka Van De Wouw / Reuters Tv / Reuters
El fiscal holandés Ward Ferdinandusse reconoció ante un tribunal de
Rotterdam que tramó un plan para detener y extraditar al expiloto militar
argentino Julio Poch, acusado por los llamados 'vuelos de
la muerte' cometidos durante la última dictadura, y declarado inocente
por falta de pruebas, informó el medio local NRC.
Poch, de nacionalidad argentino-holandesa, pasó ocho años en prisión en
Argentina antes de ser absuelto en 2017, en el marco de la megacausa ESMA por
768 delitos de lesa humanidad. Desde entonces ha regresado a los Países Bajos y
está demandando al gobierno neerlandés por cinco millones de euros por
daños y perjuicios, mientras que el fiscal Ferdinandusse responde a una
acusación por presuntos delitos internacionales.
La acusación
que pesaba sobre Poch se basaba en la denuncia de uno de sus excompañeros
de trabajo en la compañía aérea Transavia de Países Bajos, tras la cual
Ferdinandusse (45) tomó el caso en 2008. Fue su primera investigación penal de
importancia.
¿Una revelación
inoportuna?
Según declararon varios testigos, en una cena en Bali, en
2003, el aviador se habría jactado frente a sus compañeros de
tripulación de la línea Transavia de su participación en los 'vuelos
de la muerte', mediante los cuales, en el marco del plan de tortura y
exterminio que llevaba adelante el gobierno de facto, cientos de
disidentes detenidos ilegalmente eran drogados y arrojados al Río de la Plata y
al mar Atlántico.
En 2008, mientras
se impulsaban en Argentina decenas de juicios por delitos de lesa humanidad
cometidos durante la dictadura cívico militar (1976-1983), el fiscal
Ferdinandusse viajó al país suramericano junto a otros colegas, y realizaron
allí un recorrido por las antiguas celdas de tortura de lo que fuera la Escuela
de Mecánica de la Armada (ESMA), el mayor centro clandestino de detención, hoy
convertido en Museo de la Memoria. Meses después, el juez federal argentino a
cargo del caso, Sergio Torres, visitó los Países Bajos.
Un policía español escolta al piloto Julio Alberto Poch después de ser
detenido en el aeropuerto de Valencia, el 23 de septiembre de 2009Ministerio de
Interior de España / Reuters
Sin embargo, los investigadores de ambos países tenían una dificultad
para avanzar en el caso: el tratado de extradición bilateral no
permitía a los holandeses extraditar a sus propios ciudadanos. De modo que
Fernandusse ideó un plan para detener a Poch en otro lugar.
El ardid del fiscal
holandés
"Les informé a los argentinos que podíamos cooperar en el arresto
de Poch en otro país. Señalé que los argentinos podrían solicitar los
movimientos de Poch, según una solicitud de asistencia legal", alegó el
fiscal frente al tribunal.
Según explicó, las autoridades judiciales holandesas no podían ponerse
de acuerdo entonces sobre si deberían compartir los datos de viaje de sus
propios ciudadanos con Argentina. En julio de 2009, sin embargo, el Ministerio
de Justicia y la cúpula del Ministerio Público decidieron que los Países Bajos
no debían proporcionar esa información a Buenos Aires, porque podría ser
calificado como "una interpretación encubierta" de la
culpabilidad de Poch.
No obstante, unos
meses más tarde, el fiscal descubrió que la posición de sus superiores "no
estaba escrita en piedra", por lo que escribió una nota argumentando las
razones de una posible cooperación con la Justicia argentina. Su escrito tuvo
éxito.
"Recibí un mensaje de la fiscal Digna van Boetzelaer de que estaban
de acuerdo con la provisión de movimientos de viaje", declaró
Fernandusse.
Detención en España
En 2009, en su
último vuelo antes de jubilarse, Poch fue arrestado en el aeropuerto de
Valencia, España, y enviado a Argentina para ser sometido a juicio, junto con
otros 67 acusados.
Poch sostuvo frente a Tribunal Oral Federal 5 que aquello que habían
dicho sus colegas sobre lo ocurrido no era cierto, sino que había sido
malinterpretado posiblemente por el "abundante alcohol" que
hubo durante la cena. También los acusó simplemente de "mentirosos".
Su versión se
contradice con lo relatado por Tim Eisso Werrt, quien compartió vuelos con Poch
como copiloto. Según Werrt, en esa cena "hubo un momento en el que Poch
contó cuando, a bordo de su avión, se echaba fuera de la borda a personas con
vida, con el fin de ejecutarlas".
Según el relato, Poch se habría mostrado convencido de que lo sucedido
allí no eran horrendos crímenes contra presos políticos, sino parte
de una 'guerra contra la subversión', en la que había
muertes de los dos lados. De acuerdo con la historia de Werrt, la velada
terminó con fuertes discusiones por los dichos del argentino y casi llega
a los golpes.
El ministro de Justicia holandés, Ferd Grapperhaus, confirmó el año
pasado que la idea de avisar a los argentinos de que Poch volaría a España
provino de un trabajador de la fiscalía no identificado.
A fines de este
mes, la denominada comisión Machielse, a cargo de la investigación, dará a
conocer un informe sobre el accionar de las autoridades judiciales holandesas
respecto al caso Poch.
Actualmente,
Ferdinandusse es uno de los tres fiscales públicos en el caso del vuelo MH17 de
Malaysia Airlines, que fue derribado en el este de Ucrania en 2014.
Fuente:RT



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