21 de enero de 2021
Una campaña para activar extradiciones de represores
Derechos humanos: En Italia también se busca Justicia
Desde Roma
Una nueva videoconferencia internacional de la que participaron unas cien personas de distintos países se hizo el martes desde Italia, para mostrar al mundo una vez más los delitos cometidos por el represor Carlos Luis Malatto, exteniente coronel del RIM22, el Regimiento 22 de Infantería de Montaña de San Juan durante la dictadura y a quien se le atribuye la responsabilidad de al menos 30 desaparecidos. Malatto llegó a Italia en 2011 escapando de la Justicia argentina. Gracias a su pasaporte italiano y a que la Justicia italiana recién en 2017 incorporó a su Código Penal el delito de tortura, Malatto pudo zafar de un proceso y vivir en distintos lugares de Italia, incluida Sicilia donde actualmente reside.
Desde Roma
Una nueva videoconferencia internacional de la que participaron unas cien personas de distintos países se hizo el martes desde Italia, para mostrar al mundo una vez más los delitos cometidos por el represor Carlos Luis Malatto, exteniente coronel del RIM22, el Regimiento 22 de Infantería de Montaña de San Juan durante la dictadura y a quien se le atribuye la responsabilidad de al menos 30 desaparecidos. Malatto llegó a Italia en 2011 escapando de la Justicia argentina. Gracias a su pasaporte italiano y a que la Justicia italiana recién en 2017 incorporó a su Código Penal el delito de tortura, Malatto pudo zafar de un proceso y vivir en distintos lugares de Italia, incluida Sicilia donde actualmente reside.
“Era 1975, tal vez por eso es que mi abuelo no desapareció", dijo Eva. Yo tenía dos años cuando esto sucedió. Mi hermano nació en abril de 1976 en Buenos Aires, donde mi mamá fue a tenerlo por razones de seguridad”. Después mis padres decidieron irse a vivir a San Juan y es allí donde mataron a Armando y secuestraron a Marta, enviándola luego a Mendoza.
A través de los juicios de la verdad que se han hecho en Argentina la familia supo que Marta fue vista en vida la última vez en el centro clandestino de Papagallos, siempre provincia de Mendoza. La madre de Armando se enteró por la radio que su hijo había sido asesinado. Las fuerzas armadas difundieron un comunicado diciendo que había habido un enfrentamiento y había sido abatido un alto jefe guerrillero llamado “El Chastro”. El cuerpo de Armando, que le devolvieron a sus padres, estaba lleno de heridas de balas. Pero no hubo más noticias de Marta. “Mi hermano, que entonces era un bebé -siguió Eva Lerouc- un día apareció en la puerta de la casa de mis abuelos”. Ahí empezó la búsqueda de Marta.
Cecilia Saroff, recordó que su hermana Marta en 1968 empezó Ciencias Políticas y Sociales en Mendoza. “Era un período complejo. Fue en las aulas universitarias donde comenzó a formar su ideología. Después empezó a militar en la Juventud Peronista. Allí conoció a Armando. Hacían militancia social, daban clases en una villa miseria, hasta que ocurrió el problema de los volantes que denunciaban la existencia de presos políticos. Ellos tenían mucha esperanza de que todo se iba a poder cambiar en pocos años, que la revolución estaba a la vuelta de la esquina”, dijo Cecilia.
Contó además que cuando el hijo menor de Marta apareció en la puerta de la casa de sus abuelos, había un mensaje escrito a máquina que decía que Montoneros había decidido que el cuidado de Fernando quedara en manos de los abuelos maternos. Al principio la familia pensó que eso era posible, pero Marta no dio nunca más señales de vida. Y a través de una persona que trabajaba en Derechos Humanos se enteraron de lo que en realidad estaba sucediendo, que había cárceles clandestinas, que los torturaban, que no reconocían que los tenían secuestrados.
Cecilia también mostró la foto de un mural que hay en la Universidad Nacional de Cuyo, con varios estudiantes desaparecidos, entre ellos Marta. “Vamos a seguir pidiendo Justicia. Y pidiendo la verdad”, concluyó.
Fuente:Pagina12

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