La Plata: empieza otro juicio a los genocidas Etchecolatz y Garachico
Desde el lunes 30 de agosto a las 9:30, serán juzgados al ex director de Investigaciones de la Policía bonaerense, Miguel Osvaldo Etchecolatz, por el secuestro, tormentos y homicidio de dos víctimas; y al ex jefe de calle de la Unidad Regional La Plata, Julio César Garachico, por el secuestro y tormentos aplicados a Jorge Julio López -desaparecido desde 2006-, Ambrosio Francisco De Marco y Patricia Graciela Dell’Orto; Norberto Rodas, Alejandro Emilio Sánchez y al estudiante secundario Francisco Bartolomé López Muntaner, quienes fueron víctimas de secuestro, torturas, homicidio y desaparición forzada, y a un hombre que recuperó la libertad después de haber compartido el cautiverio con las demás víctimas, que estuvieron en centros clandestinos que funcionaron en la localidad de Arana, una zona suburbana al suroeste de la capital provincial. El 18 de septiembre de 2006, antes de ser desaparecido en democracia, López había sindicado a Garachico como miembro del «grupo de picaneadores».
El juicio estará a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°1 de La Plata, integrado por los magistrados subrogantes José Antonio Michilini, Andrés Basso y Alejandro Esmoris.
En 1976
Antes de su segunda desaparición, Jorge Julio López dio testimonio en La Plata. En la audiencia preliminar a este juicio se solicitó que la incorporación de su testimonio sea de las primeras. Esto es posible, dado que el Poder Judicial debió incluir este tipo de declaraciones por encontrarse desaparecida la víctima y testigo.
El 27 de octubre de 1976, Jorge Julio López fue secuestrado de su domicilio de las calles 140 y 69 de La Plata. En el pedido de elevación a juicio, la fiscalía señaló que el López reconoció entre sus secuestradores al propio Etchecolatz y a su chofer Hugo Alberto Guallama, y que en el auto pudo ver a Rodas, a quien aparentemente habían secuestrado un rato antes.
En su testimonio, López aseguró que estuvo secuestrado en el denominado Pozo de Arana, un centro clandestino ubicado en cercanías del Destacamento policial de esa localidad, y que fue picaneado junto a Rodas y Sánchez. Añadió que el 1° de noviembre lo sacó de la celda Etchecolatz «con el grupo de picaneadores»: en ese grupo reconoce a Garachico, Aguiar y Urcola. También recordó que el 5 de noviembre de 1976 llegaron al Pozo de Arana Ambrosio De Marco y su pareja, Patricia Dell’Orto, de 24 y 23 años, padre y madre de una niña de 25 días. Tras el secuestro, fue dejada por los represores a sus abuelos. De Marco y Dell ‘Orto estuvieron allí hasta su muerte, a la que López ubicó entre el 8 ó 9 de noviembre. Los conocía porque militaban juntos en la Unidad Básica de Los Hornos, al oeste de La Plata.
La fiscalía resaltó también que en su relatos, López contó que la pareja fue torturada y asesinada por las mismas personas que lo sometieron a él. Dijo que pudo ver «por la mirilla» de la puerta de su celda cómo los ejecutaban de un disparo en la cabeza. Escuchó, dijo, que «Patricia pedía que no la maten porque quería criar a su hijita». «Después lo mataron al paraguayo (Rodas) y al Pato (Sánchez)».
El cuerpo de Sánchez apareció en 1984 en el Cementerio de Vicente López y fue identificado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en 2008. Tenía 31 años, estaba casado y tenía tres hijos. También militaba en la Unidad Básica de Los Hornos y trabajaba en la automotriz Peugeot, según señalaron desde la fiscalía en el requerimiento de elevación a juicio.
En tanto, López Muntaner tenía 15 años cuando fue secuestrado el 16 de septiembre de 1976, en La Noche de los Lápices. López lo mencionó en sus testimonios como «el chico de los boletos». «Le dicen que se levante y este chico no podía, este chico era López Muntaner, estaba muy lastimado», dijo en una de sus declaraciones. Añadió que escuchó que un guardia propuso sacarlo a tomar agua: «uno dijo que había que reanimarlo y el (represor aún no identificado) Rudi Calvo dijo ‘que se muera'».
En diciembre de ese año el desaparecido López Muntaner, alias «Panchito», fue visto por otro sobreviviente en el denominado Pozo de Banfield, el centro clandestino que funcionó en la Dirección de Investigaciones de la Zona Metropolitana de la Policía provincial, en esa localidad del distrito de Lomas de Zamora.
Finalmente, el caso del sobreviviente por el que Garachico y Etchecolatz llegaron a juicio -cuya identidad no fue revelada para preservar su intimidad- es el de un por entonces joven de 19 años, del mismo barrio de Los Hornos, que fue torturado junto a López y permaneció secuestrado en el Pozo de Arana en forma contemporánea a los homicidios del resto del grupo. López recordó que, por la falta de higiene, habían contraído sarna: «Pidió que les dieran algo para la sarna y le rompieron la cabeza con un bastonazo».
Etchecolatz fue acusado por la Unidad Fiscal en carácter de coautor mediato por los crímenes que padecieron Rodas y Sánchez. Por los demás hechos ya fue juzgado en otros juicios. Garachico fue requerido a juicio en carácter de coautor material de los secuestros y los tormentos aplicados a las siete víctimas y de los homicidios de De Marco, Dell’Orto y Rodas.
El ex director de Investigaciones de la Policía bonaerense fue condenado en siete juicios por diferentes crímenes de lesa humanidad: en la denominada causa Camps, en 1986; en el caso de apropiación de una niña, en 2004; en uno de los primeros juicios realizados tras la reapertura de las causas, en 2006; en el denominado juicio por el funcionamiento del Circuito Camps, en 2012, en el juicio por crímenes de La Cacha, en 2014, en este mismo debate también fue juzgado y condenado Garachico, a prisión perpetua, por el doble crimen en la vía pública de dos militantes montoneros el 9 de noviembre de 1976; Puente 12 en 2018; Brigada de San Justo en 2020
La fiscalía señaló que «el caso de Garachico como represor es singular: al momento de los hechos era oficial de la Policía bonaerense y jefe del servicio de calle de la Unidad Regional, pero -según un documento que figura en su legajo- al mismo tiempo trabajaba en comisión para el Destacamento 101 de Inteligencia del Ejército, desde donde se fijaban los objetivos de la represión ilegal en la zona».
Fuente:laImposible



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