Texto completo de su posición ante la crisis tras la derrota en las PASO
La carta de Cristina Kirchner: "Solo le pido a Alberto Fernández que honre la voluntad del pueblo”
La Vicepresidenta cuenta todos los detalles de como se llegó a la actual crisis. Su visión antes de las elecciones, las veces que lo previno al Presidente y cómo esperaba una derrota. Denuncia operaciones en su contra por parte del vocero presidencial, aclara que no se convertirá en opositora como Cobos y llama al Presidente a responder a la voz expresada en las urnas.
En el anochecer de otro día de internas palaciegas en la Casa Rosada, la vicepresidenta Cristina Fernández decidió romper el silencio y publicó una carta en la que le reclamó al Presidente que "honre la voluntad del pueblo argentino". "Cuando tomé la decisión de proponer a Alberto Fernández como candidato a Presidente de todos los argentinos y las argentinas, lo hice con la convicción de que era lo mejor para mi Patria. Sólo le pido al Presidente que honre aquella decisión. Pero por sobre todas las cosas, lo que es más importante que nada: que honre la voluntad del pueblo argentino", sostuvo en una larga misiva que tituló "Como siempre... sinceramente". En la carta, publicada mientras el Presidente estaba en Olivos, CFK se refirió a la actual crisis interna que atraviesa el Frente de Todos. Aseguró que ella "no jaquea al presidente", se quejó de las "operaciones de prensa del entorno presidencial", respaldó al ministro Martín Guzmán, aunque insistió en la necesidad de cambiar el rumbo económico invirtiendo los 2,4 por ciento del PBI que todavía no se ejecutó para atemperar "las consecuencias trágicas de la pandemia", y reveló que había propuesto a Juan Manzur como reemplazo de Santiago Cafiero en la Jefatura de Gabinete. Finalmente, desmintió cualquier idea de "golpe" interno: "Duerman tranquilos los argentinos y las argentinas, eso nunca va a suceder conmigo", aseguró.
Después de la oleada de renuncias "a disposición" de varias figuras de gabinete nacional, la Casa Rosada amaneció el jueves con la expectativa de que se enfrentaría a una nueva jornada de cimbronazos internos. La noche anterior, la llamada de Cristina Fernández al ministro de Economía, Martín Guzmán, para asegurarle que ella no estaba pidiendo su renuncia había calmado momentáneamente las aguas. Pero alrededor de las 13, un trascendido de la misma vocería presidencial volvió a encender un nuevo foco de conflicto en el Gobierno: el Presidente había supuestamente aceptado la renuncia del ministro del Interior, Eduardo De Pedro. Esta información, que fue transmitida por la misma Presidencia, fue luego terminantemente desmentida por la secretaria Legal y Técnica, Vilma Ibarra, y por el mismo Alberto Fernández a este diario, generaron la reacción de la expresidenta, quien decidió salir a responder con una carta pública. El objetivo no era solo replicar las especulaciones en torno al reodenamiento del gabinete, sino que buscaba hacer hincapié en la subejecución presupuestaria frente a la magnitud de la crisis y la necesidad de pegar un volantazo en la política económica.
La carta
"El domingo 12 de septiembre de este año el peronismo sufrió una derrota electoral en elecciones legislativas sin precedentes. Mientras escribo estas líneas tengo el televisor encendido pero muteado y leo un graph: 'Alberto jaqueado por Cristina'. No… no soy yo. Por más que intenten ocultarlo, es el resultado de la elección y la realidad. Es más grave aún: en la Provincia de Buenos Aires, termómetro inexcusable de la temperatura social y económica de nuestro país, el domingo pasado nos abandonaron 440.172 votos de aquellos que obtuvo Unidad Ciudadana en el año 2017 con nuestra candidatura al Senado de la Nación… con el peronismo dividido, sin gobierno nacional ni provincial que apoyara y con el gobierno de Mauricio Macri y su mesa judicial persiguiendo y encarcelando a exfuncionarios y dueños de medios opositores a diestra y siniestra", publicó la vicepresidenta ayer por la noche en su página web.
A lo largo del texto, Cristina Fernández realizó un repaso de la dinámica de su relación con el presidente --con quien confesó que se había reunido 19 veces en la Quinta de Olivos en el último año (la mayoría por iniciativa de ella)-- y comentó que, luego de la derrota del domingo, esperó "48 horas" a que la llamara para decidir como encarar la siguiente etapa de la campaña: "Allí le manifesté que era necesario relanzar su Gobierno y le propuse nombres como el del gobernador Juan Manzur para la Jefatura de Gabinete. Sé que sorprenderá mi propuesta, es de público y notorio las diferencias ya superadas que he tenido con quien fuera mi ministro de Salud desde el año 2009, cuando debí remover a quien entonces era mi ministra de Salud por el fracaso en el abordaje de la pandemia de la gripe A", apuntó en referencia a la macrista y actual candidata a diputada de Juntos por el Cambio, Graciela Ocaña.
"¿Por qué cuento esto?", se preguntó entonces CFK, y disparó: "No voy a seguir tolerando las operaciones de prensa que desde el propio entorno presidencial a través de su vocero se hacen sobre mí y sobre nuestro espacio político: Alberto Fernández quería que el Dr. Eduardo De Pedro fuera su Jefe de Gabinete y fui yo la que no estuvo de acuerdo. Mal podría ahora promoverlo para ese cargo", declaró, haciendo referencia al secretario de Comunicación y Prensa, Juan Pablo Biondi, a quien cuestionó con dureza, blanqueando que ella creía que era uno de los "funcionarios que no funcionan". Al respecto, la vicepresidenta hizo hincapié en que ella ya había dicho en el pasado que había que realizar modificaciones en el gabinete, trayendo a la memoria su discurso del 18 de diciembre en La Plata.
La economía
"También señalé que creía que se estaba llevando a cabo una política de ajuste fiscal equivocada que estaba impactando negativamente en la actividad económica y, por lo tanto, en el conjunto de la sociedad y que, indudablemente, esto iba a tener consecuencias electorales. No lo dije una vez… me cansé de decirlo… y no sólo al Presidente de la Nación. La respuesta siempre fue que no era así, que estaba equivocada y que, de acuerdo a las encuestas, íbamos a ganar 'muy bien' las elecciones. Mi respuesta, invariablemente, era 'no leo encuestas, leo economía y política y trato de ver la realidad'", aseguró.
En esta línea, la vicepresidenta realizó una dura crítica a la política económica del gobierno, reclamando que se ejecutase todo el presupuesto del 2021: "Confío, sinceramente, que con la misma fuerza y convicción que enfrentó la pandemia, el Presidente no solamente va a relanzar su gobierno, sino que se va a sentar con su ministro de Economía para mirar los números del presupuesto", sostuvo, y destacó: "Faltan ejecutar el 2,4 por ciento del PBI, más del doble de lo ejecutado y restando sólo cuatro meses para terminar el año con pandemia y delicadísima situación social. No estoy proponiendo nada alocado ni radicalizado".
En ese sentido, la vicepresidenta señaló que lo que propone va en línea con lo que se hizo en los Estados Unidos, en Europa e incluso países de la región en estos últimos 18 meses: "El Estado atemperando las consecuencias trágicas de la pandemia", afirmó.
Finalmente, CFK aseguró que no buscaba ir contra Alberto Fernández: "Sé que gobernar no es fácil, y la Argentina menos todavía. Hasta he sufrido un vicepresidente declaradamente opositor a nuestro gobierno. Duerman tranquilos los argentinos y las argentinas, eso nunca va a suceder conmigo", ratificó. Unas líneas después, la vicepresidenta se refirió a su decisión de elegirlo como su candidato a presidente allá por el 2019 y concluyó: "Sólo le pido al Presidente que honre aquella decisión. Pero por sobre todas las cosas, tomando sus palabras y convicciones también, lo que es más importante que nada: que honre la voluntad del pueblo argentino".
El texto completo de la carta
Una vez más me dirijo a mis compatriotas como lo he hecho en otras oportunidades. No es la primera vez. Hace ya casi un año, el 26 de octubre de 2020, me dirigía a los argentinos y las argentinas con el documento “27 de octubre. A diez años sin él y a uno del triunfo electoral: sentimientos y certezas”.
Allí desgranaba reflexiones acerca del funcionamiento institucional, y de lo que considero el problema central de la economía argentina y la necesidad de abordarlo desde un acuerdo amplio de las distintas fuerzas políticas.
Hoy, releo aquellas líneas de inusitada actualidad en las que también mencionaba que las decisiones en el Poder Ejecutivo argentino siempre las toma el Presidente de la Nación y en las que decía sin eufemismos ni operaciones de prensa en off, que había funcionarios y funcionarias que no funcionaban.
También recuerdo el acto que se llevó a cabo en el Estadio Único de La Plata el 18 de diciembre de 2020, del cual participamos muchos compañeros y compañeras del Frente de Todos junto al Presidente de la Nación, cuando expresé textualmente: “… pero ojo, yo no quiero que ese crecimiento -el crecimiento económico del año 2021 que acertadamente pronosticara el compañero que me había precedido en el uso de la palabra- se lo queden tres o cuatro vivos nada más. Para esto, me parece que hay que alinear salarios y jubilaciones, obviamente, precios, sobre todo los de los alimentos y tarifas.”. En esa oportunidad también señalé: “por eso le digo a todos aquellos que tengan miedo o que no se animan, por favor… hay otras ocupaciones además de ser ministro, ministra, legislador o legisladora. Vayan a buscar otro laburo, pero necesitamos gente en los sillones que ocupen de ministro, ministra, de legislador o legisladora… sean para defender definitivamente los intereses del pueblo”.
Como no soy mentirosa y mucho menos hipócrita (nunca digo en público lo que no sostengo en privado y viceversa), debo mencionar que durante el año 2021 tuve 19 reuniones de trabajo en Olivos con el Presidente de la Nación. Nos vemos allí y no en la Casa Rosada a propuesta mía y con la intención de evitar cualquier tipo de especulación y operación mediática de desgaste institucional.
En las primeras 18 reuniones, la última de ellas el 07/09/2021, siempre le plantee al Presidente lo que para mí constituía una delicada situación social y que se traducía, entre otras cosas, en atraso salarial, descontrol de precios -especialmente en alimentos y remedios- y falta de trabajo, sin desconocer, obviamente, el impacto de las dos pandemias: la macrista primero y la sanitaria a los 99 días de haber asumido el gobierno. Igualmente siempre remarqué la falta de efectividad en distintas áreas de gobierno.
También señalé que creía que se estaba llevando a cabo una política de ajuste fiscal equivocada que estaba impactando negativamente en la actividad económica y, por lo tanto, en el conjunto de la sociedad y que, indudablemente, esto iba a tener consecuencias electorales. No lo dije una vez… me cansé de decirlo… y no sólo al Presidente de la Nación. La respuesta siempre fue que no era así, que estaba equivocada y que, de acuerdo a las encuestas, íbamos a ganar “muy bien” las elecciones. Mi respuesta, invariablemente, era “no leo encuestas… leo economía y política y trato de ver la realidad”. Una realidad que me indicaba que en el año 2015 perdimos las elecciones presidenciales en segunda vuelta y por escasa diferencia, con el mayor salario en dólares de Latinoamérica -que representaba más del doble del salario actual-, con una inflación que era menos de la mitad que la actual y con un candidato, Mauricio Macri, que decía que no le iba a sacar a nadie lo que ya tenía, sino que sólo iban a cambiar las cosas que estaban mal.
Fui, soy y seré peronista. Por eso pensaba que no podíamos ganar. Y se lo decía no sólo al Presidente. Muchos compañeros y muchas compañeras escucharon mis temores.
El domingo 12 de septiembre de este año el peronismo sufrió una derrota electoral en elecciones legislativas sin precedentes. Mientras escribo estas líneas tengo el televisor encendido pero muteado y leo un graph: “Alberto jaqueado por Cristina”. No… no soy yo. Por más que intenten ocultarlo, es el resultado de la elección y la realidad. Es más grave aún: en la Provincia de Buenos Aires, termómetro inexcusable de la temperatura social y económica de nuestro país, el domingo pasado nos abandonaron 440.172 votos de aquellos que obtuvo Unidad Ciudadana en el año 2017 con nuestra candidatura al Senado de la Nación… con el peronismo dividido, sin gobierno nacional ni provincial que apoyara y con el gobierno de Mauricio Macri y su mesa judicial persiguiendo y encarcelando a ex funcionarios y dueños de medios opositores a diestra y siniestra.
Recuerdo que, cuando perdimos las elecciones legislativas en la Provincia de Buenos Aires del año 2009, con Néstor como candidato a Diputado Nacional -después de la 125 y de la crisis global del 2008-, quien Alberto considera con justicia el mejor presidente de la democracia, el día lunes siguiente a las elecciones no sólo renunció a la titularidad del Partido Justicialista, sino que yo como Presidenta de la Nación pedí la renuncia de quien fuera mi Jefe de Gabinete, entre otros. Y ¡ojo!… habíamos perdido en la Provincia de Buenos Aires pero habíamos ganado a nivel nacional. A Néstor Kirchner hay que recordarlo en versión completa y no editada.
Sin embargo ahora, al día siguiente de semejante catástrofe política, uno escuchaba a algunos funcionarios y parecía que en este país no había pasado nada, fingiendo normalidad y, sobre todo, atornillándose a los sillones. ¿En serio creen que no es necesario, después de semejante derrota, presentar públicamente las renuncias y que se sepa la actitud de los funcionarios y funcionarias de facilitarle al Presidente la reorganización de su gobierno?
El martes 14 tuvo lugar, otra vez en Olivos, mi última reunión con el Presidente de la Nación. Habían transcurrido 48hs sin que se comunicara conmigo y me pareció prudente llamarlo y decirle que tenía que hablar con él. Deje pasar 48hs deliberadamente, para ver si llamaba (debo decir que de las 19 reuniones, la mayoría fueron a iniciativa mía). Allí le manifesté que era necesario relanzar su Gobierno y le propuse nombres como el del Gobernador Juan Manzur para la Jefatura de Gabinete. Sé que sorprenderá mi propuesta, es de público y notorio las diferencias ya superadas que he tenido con quien fuera mi Ministro de Salud desde el año 2009, cuando debí remover a quien entonces era mi Ministra de Salud por el fracaso en el abordaje de la pandemia de la gripe A (H1N1). Juan permaneció en su cargo hasta que renunció para disputar la candidatura a Gobernador de la Provincia de Tucumán en el 2015, cargo que obtuvo y revalidó por el voto popular no sólo a través de su reelección, sino también en la elección del pasado domingo.
Aunque en realidad, nadie debería sorprenderse por mi propuesta: el 18 de mayo de 2019 le propuse a todos los argentinos y argentinas como candidato a Presidente de la Nación a Alberto Fernández.
¿Por qué cuento esto? Porque no voy a seguir tolerando las operaciones de prensa que desde el propio entorno presidencial a través de su vocero se hacen sobre mí y sobre nuestro espacio político: Alberto Fernández quería que el Dr. Eduardo De Pedro fuera su Jefe de Gabinete y fui yo la que no estuvo de acuerdo. Mal podría ahora promoverlo para ese cargo.A propósito de la categoría de funcionarios que no funcionan… el vocero presidencial escaparía a aquella clasificación. Es un raro caso: un vocero presidencial al que nadie le conoce la voz. ¿O tiene alguna otra función que desconocemos? ¿La de hacer operaciones en off por ejemplo? Verdadero misterio.
Por la misma razón me comuniqué con el Ministro de Economía cuando se difundió falsamente que en la reunión que mantuve con el Presidente de la Nación, había pedido su renuncia. Las operaciones son permanentes y, finalmente, sólo terminan desgastando al gobierno. Es increíble que no lo adviertan. Es una pena tanto daño autoinfligido.
Confío, sinceramente, que con la misma fuerza y convicción que enfrentó la pandemia, el Presidente no solamente va a relanzar su gobierno, sino que se va a sentar con su Ministro de Economía para mirar los números del presupuesto. El año pasado, con ocasión de presentarse el mismo, se estableció que el déficit fiscal iba a ser del 4,5% del PBI sin pandemia a partir de marzo del 2021 -situación que no se verificó como es de público y notorio-. Cada punto del PBI en la actualidad es alrededor de $420.000 millones. A agosto de este año, a cuatro meses de terminar el año y faltando apenas unos días para las elecciones, el déficit acumulado ejecutado en este año era del 2,1% del PBI. Faltan ejecutar, según la previsión presupuestaria, 2,4% del PBI… más del doble de lo ejecutado y restando sólo cuatro meses para terminar el año… con pandemia y delicadísima situación social. No estoy proponiendo nada alocado ni radicalizado. Al contrario, simplemente estoy recogiendo lo que en este contexto global de pandemia está sucediendo a lo largo y a lo ancho del mundo, desde Estados Unidos, pasando por Europa y en nuestra región también: el Estado atemperando las consecuencias trágicas de la pandemia.
He sido Presidenta durante dos períodos consecutivos. En el 2008 nos tocó atravesar la crisis global más grande después de la Gran Depresión del año ’30. Soportamos corridas cambiarias permanentes -con muchas menos reservas en el Banco Central que en la actualidad- y el asedio de los Fondos Buitre. Sé que gobernar no es fácil, y la Argentina menos todavía. Hasta he sufrido un vicepresidente declaradamente opositor a nuestro gobierno. Duerman tranquilos los argentinos y las argentinas… eso nunca va a suceder conmigo.
También estoy convencida que será imposible solucionar los problemas que dejó el macrismo de bajos salarios, altísima inflación, endeudamiento vertiginoso con acreedores privados y la vuelta del FMI con un préstamo de 44 mil millones de dólares, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc… votando al macrismo o votando sus ideas.Cuando tomé la decisión, y lo hago en la primera persona del singular porque fue realmente así, de proponer a Alberto Fernández como candidato a Presidente de todos los argentinos y las argentinas, lo hice con la convicción de que era lo mejor para mi Patria. Sólo le pido al Presidente que honre aquella decisión… pero por sobre todas las cosas, tomando sus palabras y convicciones también, lo que es más importante que nada: que honre la voluntad del pueblo argentino.
Paso a paso, todo lo que ocurrió en Olivos
Cómo recibió Alberto Fernández la carta de Cristina Kirchner
El Presidente permaneció todo el jueves en Olivos, donde se reunió con los gobernadores Uñac y Manzur, y luego cenó con Cafiero. Allí leyó el texto de la vicepresidenta. "Una carta de Cristina con todos sus ingredientes", comentó con sus colaboradores y rescató la parte en que CFK dice saber que, con la misma capacidad con la que el Presidente hizo frente a la pandemia, va a relanzar su gobierno.
La Casa Rosada vivió otra jornada intensa ayer. La tensión se fue manifestando de distintas maneras con el correr de las horas y estalló minutos antes de las 19, cuando la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, publicó la carta donde le pidió al presidente, Alberto Fernández, "que honre la voluntad del pueblo" y cambie el rumbo del Gobierno. El mandatario comenzó y terminó el día en la Quinta de Olivos, donde recibió a gobernadores, leyó la misiva y cenó junto al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero. Unas horas después de la publicación de CFK, Fernández aseguró a sus colaboradores más cercanos que se trata de "una carta de Cristina con todos sus ingredientes" y rescató la parte del texto en que la vicepresidenta dice que sabe que con la misma capacidad con la que Fernández hizo frente a la pandemia va a relanzar su gobierno. El Presidente considera que no tiene mucho más que hablar, porque es tiempo de hacer.
La posición del Presidente
Ayer Fernández decidió trasladar su agenda a la Quinta de Olivos. La primera novedad del día fue la publicación de un tweet en el que el Presidente sostuvo que "la altisonancia y la prepotencia no anidan en mí. La gestión de gobierno seguirá desarrollándose del modo que yo estime conveniente. Para eso fui elegido". Postura que volvió a confirmar en declaraciones que fueron publicadas en una nota de Mario Wainfeld en Página/12. “Ella me conoce, sabe que por las buenas a mí me sacan cualquier cosa. Con presiones, no me van a obligar”, aseguró en referencia a CFK.
Gobernadores en el menú
En Olivos, que funcionó como centro de operaciones, el Presidente también desactivó por la mañana la marcha que había organizado para las 15 la organización Movimiento Evita para brindarle respaldo. Cerca del mediodía recibió al gobernador de San Juan, Sergio Uñac, y por la tarde al de Tucumán, Juan Manzur que, según mencionó CFK en su escrito, sería uno de los candidatos a ser jefe de Gabinete. Antes de las 17 salieron de Casa de Gobierno la secretaria Legal y Técnica de la Presidencia, Vilma Ibarra, la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca Bocco, y el asesor presidencial Alejandro Grimson, con rumbo a Olivos.
Cafiero y Wado de Pedro
A las 17.50 también llegó a Olivos Santiago Cafiero. Allí todos fueron sorprendidos por el escrito de la vicepresidenta. Desde el entorno del jefe de ministros aseguran que el funcionario puso a disposición del Presidente su renuncia de forma oral el domingo, después de las elecciones, y que lo volvió a hacer el lunes. "Todo depende del Presidente", puntualizaron y agregaron que "la discusión no pasa por los nombres sino por la toma de decisiones". Hay grandes posibilidades de que el jefe de Gabinete, y mano derecha de Fernández, sea desplazado de su cargo y que, como prenda de cambio --tras la escalada de las últimas horas-- también abandone su puesto el ministro del Interior, Eduardo "Wado" de Pedro.
La relación del ministro del Interior con el Presidente quedó sumamente dañada. La posible salida de De Pedro fue uno de los temas centrales de la jornada de ayer. Cerca del mediodía trascendió desde el entorno del mandatario que la renuncia había sido confirmada, pero luego eso fue desmentido por la propia Ibarra. "Fernández no aceptó ninguna renuncia y todas están a su consideración", afirmó la secretaria Legal y Técnica. Más allá de los dichos de Ibarra, De Pedro no asiste a su despacho en la planta baja de la Casa de Gobierno desde el miércoles.
Mientras tanto, en la Rosada
Mientras en Olivos transcurrían las reuniones, en Casa Rosada se vivía una tensa calma. La dinámica del palacio se vio alterada por las internas del gobierno y por los pasillos deambulaban los periodistas en busca de los asesores, que vivieron la jornada con más incertidumbres que certezas. Algunos, al igual que el Presidente, opinaban que el sector que puso a disposición sus renuncias “aceleró en el barro y quedó empantanado”; otros destacaban que la vicepresidenta y su entorno veían venir la derrota electoral hace meses y advertían que era necesario apurar la reactivación económica y destinar más fondos para aliviar los bolsillos de las clases medias y bajas, y no intentar hacer un esfuerzo errado para sostener el déficit fiscal en una situación social tan compleja.
"Señalé que creía que se estaba llevando a cabo una política de ajuste fiscal equivocada que estaba impactando negativamente en la actividad económica y, por lo tanto, en el conjunto de la sociedad y que, indudablemente, esto iba a tener consecuencias electorales. No lo dije una vez, me cansé de decirlo, y no sólo al Presidente", fueron las palabras con las que la vicepresidenta sintetizó sus cuestionamientos a la política económica. De todas formas, el miércoles CFK se había encargado de descartar las versiones que decían que ella quería fuera del gobierno al ministro de Economía, Martín Guzmán. Desde su entorno afirman que la vicepresidenta desalienta cualquier idea de “golpe” y apoya que el gobierno en su totalidad cumpla con la propuesta electoral que les dio la victoria en 2019. En ese sentido, se trata de trabajar con el ministro Guzmán, pero redefiniendo las prioridades. Entre el cansancio y el fastidio, todos coincidían en Casa Rosada que los Fernández deberían reabrir el diálogo para dirimir estas cuestiones y despejar el panorama.
La visión del Presidente sobre la crisis desatada tras las PASO
Alberto Fernández sobre las renuncias: "Con presiones no me van a obligar"
Su idea es hacer cambios en el Gabinete, conversados el martes pasado con Cristina Kirchner, "eso sigue en pie", pero no en estas horas bajo presión. Quiere mantener la unidad del Frente de Todos a pesar del enojo por el escándalo desatado por las dimisiones. "Tiempo al tiempo, el que se apura se equivoca", dice sobre su decisión ante las renuncias.
En Twitter se expresa de una manera. Coloquialmente, de otra. El mensaje es el mismo. El presidente Alberto Fernández tuiteó al mediodía tras casi un demasiado largo día entero de silencio oficial. “He oído a mi pueblo. La altisonancia y la prepotencia no anidan en mí. La gestión de gobierno seguirá desarrollándose del modo que yo estime conveniente. Para eso fui elegido. Lo haré llamando siempre al encuentro entre los argentinos”.
En lenguaje delicado propala una señal clara: atribuye a otros (quienes lo presionaron, claro) la altisonancia y la prepotencia. Subraya la autoridad presidencial, la suya propia. Conversando con sus allegados más cercanos y con quien pudiera oírlo, el presidente es más enfático. Está enojado, sorprendido, quiere mantener la unidad del Frente de Todos (FdT).
Descalifica los ofrecimientos de renuncia en cadena que comenzó el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, y cuestiona a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. “Ella me conoce, sabe que por las buenas a mí me sacan cualquier cosa. Con presiones, no me van a obligar”. Califica a los amagues de renuncia como “una estudiantina”, cuando es más suave. En confidencia acude a remembranzas de la década del 70, regresión propia entre peronistas cuando se pelean de veras, no para reproducirse. En otros momentos deriva en metáforas de TC 2000: “aceleraron en el barro y, claro, quedaron empantanados”.
Desde la noche del miércoles, llegaron por distintas vías, mensajes kirchneristas al presidente. “Me piden que pare, pero yo no hice nada”, se enchincha Alberto. El diputado Máximo Kirchner, chimentan en su torno, llamó al presidente del cuerpo, Sergio Massa, para bajar decibeles y enfriar el episodio. “¿Por qué no me llamó a mí?”, interrogó Fernández a sus dos o tres confidentes más cercanos del elenco oficial. La candidata bonaerense Victoria Tolosa Paz transmitió a su vez una rama de olivo hacia Olivos.
La idea del presidente tras el vaivén es hacer cambios en el Gabinete, conversados el martes mismo con Cristina. “Lo charlamos, acordamos nombres. Eso sigue en pie”, actualiza AF. “No entiendo para qué se apuraron”. Y confirma lo que Cristina le hizo saber al ministro de Economía por celular. “Jamás me pidió la renuncia de Martín Guzmán”.
Otros relevos habrá, cuando baje un poco la espuma. Mencionar nombres, minga: silenzio stampa. ¿Cuándo? La semana que viene, por ahí, discurre el presidente Alberto. Aunque en el vértigo existencial del oficialismo parece imposible parar la pelota durante tantos días, los rumores, las operaciones contra los ministros blanco móvil…
Para el presidente resultaron cruciales los apoyos internos recibidos. Supone que el ala díscola del Gabinete y Cristina también repararon en ellos. “Me llamaron todos los gobernadores. Me decían que les aceptara las renuncias, que los sacara.” Parece que unos cuantos sugerían adonde mandarlos en tosco lenguaje coloquial.
Desde la Confederación General del Trabajo (CGT) llegaron señales parecidas, comunicados, telefonemas a la Casa Rosada. El Movimiento Evita había convocado a una movilización a Plaza de Mayo, esta tarde. Con gentileza el presidente les pidió que la suspendieran.
Enojado sigue, no desea escalar. “Algunos me planteaban que lo raje a Wado, que es un buen ministro”. Nada es imposible en el contexto, de todas formas. “¿Cómo me voy a desprender de (la titular de la Anses) Fernanda Raverta, una funcionaria super laburadora y eficiente?”.
Alberto contabiliza y tabula los apoyos “de todos lados", "impactantes”. Resalta algunos del propio sector kirchnerista, el de la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, sin ir más lejos.
La paz interior (alias “unidad”) se sostiene como objetivo. Restañar las heridas requerirá conversaciones cara a cara, cafés o mates. No cicatrizan solas, la sanación política no es magia.
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“Es incomprensible”, repite el presidente quien a veces se pone demasiado cartesiano. “¿Qué sentido tiene que renuncie el titular de Aerolíneas Argentinas?” El sentido es el pressing, el gesto colectivo.
Según el cronograma presidencial hay que retomar la gestión, enfriar el clima, disipar en el corto plazo el clima de renuncias y comunicados internos.
La derrota centrifuga, saca a luz rencillas de campaña entre protagonistas, problemas de cartel. Reproches que, empieza a opinar este cronista, no explican la magnitud del veredicto electoral. La campaña misma no es la causa principal aunque seguramente acentuó la caída.
Los compañeros sean unidos, recitaría un Martín Fierro peronista, Apartarse de la ley primera en días de tristeza y bronca es un error que damnifica al conjunto. También, a su modo, un desaire a la gente común que reclama mejoras, medidas, cambios de rumbo,.
La agenda del Gobierno --por decir algo-- debería recorrer desde el Ingreso Ciudadano hasta un nuevo IFE, el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), transferencias directas articulables en corto plazo, una mirada sobre el Presupuesto 2022. Esto no es un repertorio subjetivo de medidas, apenas un abanico de ejemplos.
Quedan dos meses para las elecciones generales, algo más de dos años de mandato. Disipar energías en internas, disputarlas a la vista de todos, para solaz de las oposiciones corporativa y política, conjuga una metida de pata con una distracción respecto de los millones de argentinos que pidieron cambios en el cuarto oscuro. La cuestión no es desensillar hasta que aclare. Es desmontar el internismo descontrolado y enfilar el Gobierno hacia un rumbo mejor.
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Pasado el mediodía corrió una versión. Alberto Fernández le habría aceptado la renuncia al ministro Eduardo de Pedro. Fue desmentida por la secretaria Legal y Técnica, Vilma Ibarra. Los sucedidos se detallan en nota aparte en esta web. El propio presidente chateó por WhatsApp de su celular: “Aun no he analizado ninguna renuncia”. Y agregó: “Tiempo al tiempo. El que se apura se equivoca”. Estas historias continuarán.
Repercusiones en el FdT por la interna en el oficialismo
José Luis Gioja: "Tiene que haber unidad hasta que duela"
Mandatarios provinciales, referentes del peronismo y dirigentes sindicales expresaron su apoyo al Gobierno. El extitular del PJ llamó a dejar de lado las diferencias y salir a buscar los votos que se perdieron.
Mientras la tensión al interior del Gobierno aumenta luego de la derrota electoral en las PASO del domingo pasado, gobernadores, referentes del peronismo y dirigentes sindicales expresaron su apoyo al presidente Alberto Fernández. Todos coincidieron en pedir tranquilidad y llamar a la unidad del espacio. "Los peronistas no somos un jardín de infantes. Estamos acostumbrados a tener criterios distintos y es bueno que se puedan discutir. Tenemos que volver a ponernos el mameluco y las alpargatas para salir a ganar la calle", sintetizó el expresidente del PJ, José Luis Gioja.
En diálogo con Página/12, el exgobernador de San Juan y uno de los principales promotores de la creación del Frente de Todos, afirmó que "tiene que haber unidad hasta que duela" y explicó que "la pandemia complicó mucho la gestión y no permitió ver las acertadas medidas que tomó el Presidente". Sobre el camino a seguir de cara a las elecciones generales de noviembre, Gioja llamó a "relanzar el Gobierno y ponerse a laburar para que con política y mística se vaya a buscar los votos que se perdieron". "Hay que corregir los errores que se cometieron", agregó.
Por su parte, el secretario general del Suterh, Víctor Santa María, señaló que hay que "desdramatizar" y poner la energía en trabajar en la dirección que el "gobierno se propuso" y en "la unidad del espacio político". "Buscan generar una grieta y es responsabilidad nuestra tratar de evitarla. Confío en que Cristina y Alberto sacarán adelante a la Argentina", sostuvo. Sobre posibles modificaciones en el Gobierno, expresó que "hay que dejar que las aguas bajen, que se acomode la situación y darle la posibilidad al mandatario de rearmar su gabinete. Debemos escuchar a la gente y construir el país que queremos".
En la misma línea se manifestó el gobernador de Tucumán, Juan Manzur. Fue uno de los primeros mandatarios provinciales en brindarle "su apoyo a la gestión nacional". "Está todo a disposición del Presidente. En varios lugares hay funcionarios que presentaron sus renuncias, en Tierra del Fuego, Santa Cruz; Buenos Aires y un sector también a nivel nacional. Habrá que esperar a ver qué hará el Presidente”, sostuvo durante una conferencia de prensa.
Otro gobernador que envió un mensaje fue el de Entre Ríos, Gustavo Bordet. “Alberto es quien conduce el país hacia la salida de la pandemia y la reconstrucción”, dijo a través de redes sociales y expresó “todo” su “respaldo” al jefe de Estado. “En tiempos como este es cuando más debemos conservar la unidad y cuida la institucionalidad”, enfatizó.
Omar Gutiérrez, gobernador de Neuquén, afirmó que los mandatarios provinciales se encuentran trabajando en "una solución que fortalezca y que defienda la institucionalidad", a través "del diálogo". Asimismo, subrayó que esas gestiones se realizan "fortaleciendo y defendiendo la institucionalidad" y "respetando, como siempre, el veredicto de las urnas".
Por último, el secretario general de Camioneros, Hugo Moyano, se refirió a los resultados del domingo último como un "llamado de atención al Gobierno". Si bien consideró que la tensión en el Gobierno "favorece a la oposición", se mostró optimista de cara a las elecciones generales: “Estoy convencido que en noviembre reventamos las urnas”. El dirigente no descartó una reunión del sindicalismo con Alberto Fernández para expresar "algunas diferencias que hay que corregir" sobre "temas individuales de actividades especiales"; y remarcó que "siempre los ha escuchado y atendido".
Kicillof y un balance de las PASO
Cumbre con intendentes
La reunión es continuidad de la que Kicillof mantuvo el miércoles con los jefes comunales del Frente de Todos de la tercera sección electoral, por lo que también se repasaron los datos de la situación epidemiológica en el distrito que "continúan mejorando, en la 16° semana consecutiva de caída de casos y con números alentadores en relación a la ocupación de camas del sistema sanitario".
Además, realizaron el seguimiento del plan provincial de vacunación que avanza en la aplicación de segundas dosis, al tiempo que continúan las estrategias para llegar a quienes aún no accedieron al primer componente, indicaron fuentes oficiales.
También abordaron las más de 400 iniciativas de infraestructura que están en proceso de licitación, reactivación y ejecución en la región, entre las que se encuentran obras de agua y saneamiento, arquitectura, hidráulica, mantenimiento y limpieza de arroyos, vialidad, vivienda y urbanización y los 1.100 trabajos encarados en establecimientos educativos en el marco de Escuelas a la Obra.
Por otra parte, coincidieron en reforzar las políticas coordinadas de acceso a la vivienda y regularización dominial, que ya llevan más de 2.500 lotes generados y más de 3.200 escrituras entregadas en esa sección en el marco del programa "Mi Escritura, Mi Casa".
Unos catorce intendentes participaron del encuentro junto a la vicegobernadora Verónica Magario; el jefe de Gabinete, Carlos Bianco; la ministra de Gobierno, Teresa García; el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque; de Seguridad, Sergio Berni, y de Hacienda y Finanzas, Pablo López.
La organización no gubernamental Cipce apuntó contra la inacción del fiscal Carlos Stornelli
Causa de los cuadernos: piden que se revea el sobreseimiento de los directivos de Techint
El Centro de Investigación y Prevención de la Criminalidad Económica (Cipce) se presentó ante la Cámara Federal y planteó que el sobreseimiento de Paolo Rocca, Luis Betnaza y Héctor Zabaleta se debió a un proceso judicial fraudulento. En particular, apuntó contra el rol del fiscal Carlos Stornelli, quien incumplió con su función al no apelar el fallo del juez Julián Ercolini, quien exculpó a los directivos de Techint pese a que admitieron haber pagado sobornos.
Una organización no gubernamental especializada en criminalidad económica se presentó ante la Cámara Federal y sostuvo que los sobreseimientos del CEO de Techint, Paolo Rocca, y los ejecutivos Luis Betnaza y Héctor Zabaleta, en la causa de los cuadernos, fueron producto de un proceso judicial fraudulento y se deben tomar medidas para que sean reconsiderados. Se trata del Centro de Investigación y Prevención de la Criminalidad Económica (Cipce), que participó ya en otras grandes causas de corrupción como las que involucraron a Siemens, Skanska, IBM y el Banco Nación e incluso el caso de los sobresueldos del menemismo. En términos técnicos plantea una figura llamada "cosa juzgada írrita" que permite dar marcha atrás en una causa ante situaciones determinadas, como que algunas de las partes no cumplan con su deber. En este caso apunta en particular al fiscal Carlos Stornelli, que no apeló el fallo del juez Julián Ercolini que desvinculó a los empresarios con el argumento de que habían pagado coima por un "estado de necesidad", pero procesó al funcionario supuestamente beneficiado, Roberto Baratta. También extienden la crítica a la Unidad de Información Financiera (UIF) por advertir fallas en su apelación.
El escrito del Cipce pide una "medida reparatoria que permitiría subsanar la nulidad de la inactividad acusatoria por el medio menos lesivo al alcance del Tribunal, permitiendo que los intereses sociales puedan ser defendidos", lo que abarcaría el "derecho" de "contar con un buen sistema de administración de justicia" y de "ver realizada aquella misma idea en la manera en que se resuelven los casos más graves de criminalidad, que son aquellos que involucran a actores poderosos". Sobre el holding Techint (Tenaris, Ternium, Techint Engineering and Construction, Tenova, Tecpetrol y Humanitas) en particular señaló "el poder de influencia" que tendría "sobre el aparato estatal" y la magnitud de su negocio con ingresos por unos 19 mil millones de dólares anuales, registrado ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (Securities and Exchange Commission, SEC).
Como informó Página/12 a comienzos de agosto el juez Ercolini dictó el sobreseimiento de Rocca, Betnanza y Zabaleta, quienes habían confesado el pago de coimas en la causa de los cuadernos (que supuestamente escribió el chofer del Ministerio de Planificación Oscar Centeno), pero procesó por dádivas a Baratta, ex subsecretario de Coordinación. El magistrado entendió que el pago de sobornos por parte de los empresarios estaba justificado por una situación relacionada con la planta de Sidor en Venezuela, en medio de una negociación por la nacionalización, con la necesidad de preservar la seguridad y los empleos. Supuestamente hicieron pagos ilegales para obtener ayuda. La realidad es que nada de eso tenía que ver con los argumentos que los hombres de Techint dieron cuando declararon como arrepentidos. Incluso Zabaleta dijo que el problema era que les iban a cortar la luz y el gas en las plantas de Siderar y Siderca. Betnaza sobrevoló el tema con imprecisión y Rocca dijo que se enteró de las coimas por los medios. Luego, ante los medios mencionó la cuestión de Venezuela. Como sea, los tres se las ingeniaron para quedar afuera de la megacausa cuadernos y no ser elevados a juicio oral, hasta que consiguieron el sobreseimiento.
La presentación del Cipce, que hace junto con el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip), señala como el primer problema clave la falta de apelación del fiscal Stornelli. "La renuncia al deber legal de continuar la acción penal por parte del Ministerio Público Fiscal de la Nación configura un incumplimiento de sus funciones y resulta contradictoria con las actuaciones previas de dicho órgano, por medio de la cual se instaba la elevación a juicio", dice. Se refiere, en ese punto, a que con anterioridad el fiscal había impulsado los procesamientos de los ejecutivos, además de toda la elevación a juicio de la causa cuadernos con 47 imputados en el banquillo, incluso destacada por el procuradora general Eduardo Casal, quien lo defendió ante la denuncian del senador Oscar Parrilli por este caso en particular. Con la "inacción" de la fiscalía, agrega el escrito, "se viola" el "Código Penal", el "Código Procesal Penal de la Nación, la Constitución Nacional, la Convención Interamericana contra la Corrupción, la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, de la Convención Americana de Derechos Humanos y la Declaración Universal de Derechos Humanos". Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, recuerda, "la impunidad en casos de corrupción afecta directamente los derechos humanos" y “la investigación debe ser asumida por el Estado como un deber jurídico propio".
A la Unidad de Información Financiera (UIF), la presentación le cuestiona que no apeló directamente el sobreseimiento de Rocca, Betnaza y Zabaleta, sino que adhirió a un recurso de Baratta. En aquella presentación, informó este diario, el organismo antilavado decía también que Ercolini había recortado pruebas para idear un "argumento forzado" y "arbitrario" que permitiera justificar que exculpaba a los empresarios. También decía que ante un delito como el que está en juego, donde intervienen dos partes, no se puede desvincular a una y responsabilizar a la otra. La Cámara Federal, con las firmas de Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, lo rechazó por razones formales.
Ahora hay que ver qué hace la Cámara con la presentación del Cipce, cuyos dos ejes son: el planteo de la "cosa juzgada írrita" que admita que hubo una irregularidad en el proceso judicial, donde en especial la fiscalía incumplió su papel de impulsar la acción, y que restablezca los plazos procesales para "romper el esquema de impunidad". Esto habilitaría, de ser concedido, la designación de otra fiscalía y una nueva oportunidad para la Unidad de Información Financiera.
Seis de los diez estudiantes secuestrados en septiembre de 1976 continúan desaparecidos
Con una caravana miles de estudiantes recordaron La noche de los lápices
La Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y la Coordinadora Estudiantil Independiente de Secundarios realizaron movilizaciones en La Plata por los 45 años de "La Noche de los Lápices", fecha que recuerda el secuestro durante la última dictadura cívico-militar de 10 estudiantes secundarios, de los cuales 6 continúan desaparecidos.
"Tenemos que estar unidos y defendiendo todos nuestros derechos", aseguró Marta Ungaro, hermana de Horacio, uno de los adolescente desaparecidos, a pocos días de las elecciones legislativas en las que emergió la figura del partido negacionista encabezado por Javier Milei.
"Todas las movilizaciones son importantes y más en este momento cuando el negacionismo está avanzando y pueden entrar al Congreso diputados que niegan el genocidio y el secuestro sistemático, el robo de bebés, las Malvinas", insistió la hermana de Horacio Ungaro.
La UES, donde militaban los adolescentes desaparecidos hace 45 años, convocó a una caravana que partió a las 14,30 de la Plaza Italia de La Plata y culminó en la puerta del Ministerio de Infraestructura bonaerense, en 7 y 58, de la capital provincial. Por su parte, la Coordinadora Estudiantil Independiente partió también desde Plaza Italia, pero culminó el acto frente a la Casa de Gobierno bonaerense.
El 45 aniversario de "La Noche de los Lápices" se conmemora mientras el Tribunal Oral Federal Nº 1 de La Plata lleva adelante el juicio oral por los crímenes cometidos en Pozo de Banfield (donde se presume que fueron asesinados 6 de los 10 estudiantes secuestrados, los primeros días de enero de 1977), el Pozo de Quilmes y El Infierno.
En el juicio oral se juzga a 18 represores por 442 violaciones contra los derechos humanos. Entre los represores sentado en el banquillo está Juan Miguel Wolk, quien fuera responsable del centro clandestino donde se llevó a los estudiantes platenses.
"A mi hermano lo llevaron con 17 años, quedó suspendido en mi memoria con esa adolescencia, esa sonrisa, esas pecas y cada día lo extraño más", recordó Ungaro y aseguró que en el juicio las querellas solicitarán el "cese el arresto domiciliario, y que tengan cárcel común, perpetua y efectiva" todos los responsables.
La noche del 16 de septiembre de 1976 se inició un operativo conjunto de efectivos policiales y del Batallón 601 de Ejército para capturar a 10 jóvenes que tenían entre 16 y 18 años, y en su mayoría eran integrantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES).
Esa noche, irrumpieron en el departamento donde vivía la familia Ungaro en la ciudad de La Plata y secuestraron a Horacio Ungaro, de 17 años, junto a un amigo que se había quedado a dormir en la casa de éste: Daniel Alberto Racero.
Además de Horacio y Daniel, fueron secuestrados Claudio De Acha, María Clara Ciocchini, María Claudia Falcone y Francisco López Muntaner; en tanto el 17 de septiembre los represores apresaron a Emilce Moler y a Patricia Miranda y cuatro días después fue detenido Pablo Díaz. Una semana antes habían secuestrado al estudiante Gustavo Calotti.
Sobrevivientes, funcionarios y referentes de los derechos humanos recordaron a las víctimas
A 45 años de la Noche de los Lápices: memoria y homenaje en el Pozo de Banfield
Pasaron 45 años de la Noche de los Lápices, pero Pablo Díaz está de nuevo parado parado en el playón del centro clandestino del Pozo de Banfield, donde estuvo secuestrado con sus compañeros de militancia estudiantil secundaria. “En este maldito lugar los asesinaron”, dice mientras levanta la vista hacia el edificio, sacudiéndose los anteojos. “Y en este bendito lugar los traemos con vida”, completa. Lo escuchan, entre otros, los hermanos de Horacio Ungaro y Francisco “Panchito” López Muntaner, dos de los pibes secuestrados el 16 septiembre de 1976 en La Plata. En el acto, los acompañan el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla Corti, el subsecretario de Derechos Humanos bonaerense, Matías Moreno, y el ministro de Justicia provincial, Julio Alak. Con ellos, están la Abuela Delia Giovanola y su nieto Diego Martín Ogando, nacido en ese centro clandestino de detención, tortura y exterminio (CCDTyE).
Antes de concentrarse en el playón, Díaz volvió a recorrer la exbrigada de la policía bonaerense ubicada en el partido de Lomas de Zamora que funcionó como campo de concentración desde antes del golpe del 24 de marzo y sirvió como base del Plan Cóndor y maternidad clandestina del llamado Circuito Camps. Subió las escaleras rojas, compartió recuerdos y habló de los nacimientos que allí presenció. Delia fue hasta los calabozos del primer piso. Diego Martín, en cambio, recorrió todo el lugar. Era la primera vez que entraba al sitio donde su mamá, Stella Maris Montesano, había dado a luz, mientras ella y su papá, Jorge Oscar Ogando, estaban secuestrados. Martín nació allí el 5 de diciembre de 1976 y restituyó su identidad en noviembre de 2015. En ese momento, se acercó hasta el Pozo para conocer desde afuera su lugar de nacimiento, pero hasta ahora nunca había recorrido el sitio que tanto horror alberga.
Delia, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, buscó una silla para sentarse después de la recorrida. “Es muy fuerte lo que estoy viviendo como madre, como abuela y como argentina”, comenzó. “De cualquier punto que lo miremos es doloroso. Como madre, aquí perdí a mi único hijo y a mi nuera, que era casi una hija. Siguen siendo desaparecidos”, agregó. Habló de su nieta mayor, Virginia, que falleció, y del encuentro con Diego Martín que “cubre todas las pérdidas”. Desde atrás, Marta Ungaro le apoyaba la mano en la espalda, muy cerquita del nieto de Delia. “Es un lugar muy triste para recorrer, pero han sido tantos los golpes de la vida que esto no es nada con aquello que nos tocó vivir”.
La emoción se fue apoderando de quienes estaban ahí. Pietragalla Corti no fue ajeno. Recordó que había estado en la Casa de las Abuelas cuando Diego Martín recuperó su identidad. “Fui uno de los privilegiados”, dijo. “Gracias a la lucha de nuestras queridas Abuelas muchos estamos donde estamos y sabemos quiénes fueron nuestros viejos”, completó. Durante la recorrida, confesó, sólo pudo pensar en la mamá de Diego Martín.
-- En el horror de estar viviendo acá, la alegría que le trajiste a tu vieja, loco. Y la fuerza que puso tu vieja para hacer el acto de vida y de amor que fue parirte a vos. Fue lo primero que se me vino a la cabeza --dijo Pietragalla Corti mirando al nieto de Delia.
La Policía bonaerense fue desafectada del Pozo de Banfield hace ya quince años, gracias a la movilización de vecinos, organizaciones de derechos humanos y militantes nucleados en Chau Pozo. Por primera vez abrió sus puertas el 16 de septiembre de 2006, al cumplirse los 30 años de la Noche de los Lápices. En ese momento fue Adriana Calvo quien se paró en el playón para contar sus días allí con su beba, Teresa, y la resistencia de sus compañeras cuando los represores quisieron sacarle a su hija. El lugar alberga esas memorias y es prueba en los juicios.
Durante el acto, Moreno anunció que comenzó a funcionar en parte del predio --que no estaba afectada al uso como CCDTyE-- una sede del Plan Fines para terminar la secundaria y que se implementarán talleres del Instituto Provincial de Formación Laboral (IPFL) y Centro de Acceso a la Justicia (CAJ). “Es una forma de llevar esta idea de que los lápices siguen escribiendo a actos concretos”, le explicó el subsecretario de Derechos Humanos de la provincia a este diario.
Antes de emprender la vuelta, Marta Ungaro pidió el micrófono para recordar que se está llevando adelante el juicio por los crímenes en las brigadas de Banfield, Quilmes y Lanús, donde se analiza lo sucedido con los y las chicas de la Noche de los Lápices, y pidió que el máximo responsable de ese lugar, Juan Miguel Wolk --más conocido como el “Nazi”-- deje la comodidad de su casa marplatense y vaya a cárcel común. Después, junto con Pablo Díaz, siguieron hacia La Plata, pasaron por las dos marchas que estaban convocadas en la ciudad de las diagonales y siguieron hacia Berisso para participar de la inauguración de un mural en una escuela. “Siempre es muy fuerte entrar al Pozo”, reflexionó Ungaro mientras regresaba.
El ministro de Economía retoma actividades y espera definiciones
Los delicados equilibrios de Guzmán
Su perfil fiscalista aún inquieta a integrantes del Frente, pero tomó aire con la presentación de un Presupuesto que confirma un acuerdo con el FMI. Apuesta a la desinflación y la llamada con CFK que fue un Whatsapp.
En plena interna del Gobierno, se especula con que los desgastes en cuadros ministeriales altos son reales, pero los recambios requieren una meditación mayor y, sobre todo, esperar no sólo los resultados de las Legislativas de noviembre sino también la evolución de las cifras económicas del año. En este tren está el ministro de Economía, Martín Guzmán, que luego del miércoles agitado por la interna política, respiró con el envío al Congreso del Presupuesto más operado de la historia.
En esa ley de leyes, el pupilo de Joseph Stiglitz casi que sostiene su idea sin despeinarse: mantener el orden macro y que eso permita asentar el crecimiento. En el Gabinete aseguran que como el de Alberto Fernández es un gobierno que heredó la crisis de deuda y de actividad más grande los últimos tiempos con Macri, se precisaban políticas de delicado equilibrio. En ese contexto, Guzmán aparece como el heterodoxo fiscalista posible para un peronismo al que no le sobran ni dólares ni crecimiento.
Mientras desde la propia alianza de gobierno se especulaba y operaba que la norma no se presentaría, Guzmán y su equipo afinaban el lápiz de una ley ambiciosa y de riesgo. El ministro recalculó hacia arriba la inflación de este año, que pasa de 29 por ciento al 45 por ciento. Para tales fines, se precisan cuatro meses de contracción. En el ministerio creen que se dará con un solo riesgo: un rebote en los últimos dos meses del año. El resto de las variables son más probables. Incluso el crecimiento es una variable que podría tener una ponderación mayor.
En esa y otras variables del Presupuesto, Guzmán se juega buena parte de su permanencia. No hay en la letra chica pagos al Fondo Monetario (FMI) para el año 2022, lo que descarta que se alcanzará un acuerdo. “No creo que lleguemos antes de las elecciones de noviembre, pero va a ser este año”, aseguraron fuentes oficiales a Página I12. Los vencimientos de este año se pagarán con los DEG del organismo que conduce Kristalina Georgieva. En las últimas horas, hubo contactos de los negociadores de Guzmán con sus pares del organismo. Y hasta hubo una conferencia de prensa de Gerry Rice, vocero del Fondo, en la que aclaró que no intercederán ni opinarán de los problemas políticos en Argentina. Fue visto aquí como una señal positiva.
“Sigo trabajando”, es la frase que Guzmán les dice a todos los que le preguntan por su situación. Sobre todo, después de los intentos de una parte del cristinismo de cuestionarle su posición de sentarse sobre la caja. Esa interna y tensión también creó algunos mitos, que empiezan a verse cuando baja la espuma: los que frecuentan al ministro aseguran que se enteraron por los medios que había trascendido desde el Senado la comunicación que mantuvieron el miércoles con la vicepresidenta Cristina Fernández. Un detalle no menor: CFK no lo llamo, sólo habrían cruzado mensajes de Whatsapp. El contenido del intercambio si es cierto: la mandataria le aclaró que nunca pidió su renuncia. Quedaron en verse para charlar personalmente.
No es la primera tensión que el ministro tiene con el cristinismo. En el retrovisor aparece la controversia por las tarifas eléctricas con el subsecretario del área, Federico Basualdo. Pero en el entorno de Alberto Fernández aseguran que las señales al ministro fueron concretas. Primera fila en el acto de Compre Argentino y expositor central de la Ley de Hidrocarburos. Al momento, la gestualidad dice cosas, a la espera de las definiciones de la política.
El Presidente busca sostener al gabinete de Desarrollo Productivo
Una coraza al ministerio del "modelo"
Kulfas pasó buena parte de las últimas horas en la Rosada, con Fernández y Cafiero. Es uno de los albertistas puros que muestran buenos resultados de gestión. El libro de la discordia que lo enfrentó a CFK.
El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, que estaba bajo metralla del cristinismo, atraviesa horas de abroquelamiento en el espacio del albertismo, en el que milita desde antes de la candidatura presidencial de Alberto Fernández. Su cartera no es cualquier ministerio. En el por momentos difuso modelo económico del presidente, hay una certeza: la industria es el corazón de la actividad, con las pymes en eje. Y la gestión es la que mejores resultados numéricos tiene, con las fábricas ya creciendo a niveles del 2018.
Por esas razones, las presiones de la vicepresidenta Cristina Fernández para la salida de Kulfas encuentran resistencia lógica en el bando del primer mandatario. En la Casa Rosada, por estas horas, no se explican cuáles son las razones por las cuales la presión va sobre la cartera fabril. En el caso de la embestida contra el ministro de Economía, Martín Guzmán, se entiende que haya críticas por su perfil fiscalista y hasta por las deficiencias al control de la inflación, que son críticas sobre modos de conducir la política económica; pero en el caso de Kulfas, la cuestión es netamente personal.
En 2019, Kulfas publicó el libro “Los tres kirchnerismos”, en el que plantea una visión crítica y en perspectiva de la parte final de la gestión de la hoy vice. Desde ese entonces, la mandataria lo enfrenta. Cerca del ministro apuntan que, en realidad, el libro apunta a aquella necesidad de hacer una “sintonía fina”, proceso que reclamó la misma CFK. Pero hay otra razón que lo puso en el candelero: un proyecto del titular de Diputados, Sergio Massa, de crear un superministerio de Economía que terminaría absorbiendo a Desarrollo Productivo.
Pero para el Presidente, Kulfas -que pasó el día con hechos de gestión y una reunión con el gobernador de La Rioja, Ricardo Quinetal- es relevante. Además de tener una relación de amistad, compartieron junto a Cafiero los tiempos del Grupo Callao, think tank del albertismo. En los últimos días, Kulfas fue uno de los que afinó el lápiz para establecer el listado de medidas económicas para recuperar terreno ante la derrota en las PASO legislativas. “Para Alberto, sacar a sus ministros es entregar la llave del Gobierno”, contó una alta fuentes de la Rosada que, de todos modos, no descartó cambios que fueron ya evaluados. La misma fuente recordó que aquellos casos de salida fueron por fuerza mayor, como el de Ginés González García; o de intención individual de correrse, como el de la ex titular de Justicia, Marcela Losardo.
El ministro, en paralelo, estuvo mano a mano con Alberto Fernández en los momentos más calientes de la pandemia. Cuentan los que lo conocen al presidente que la noche en la que se decretó la cuarentena inmediata, Kulfas y Todesca llevaron la idea de los ATP, que pagaron el 50 por ciento de los sueldos de empresas que debían bajar temporalmente la persiana por el COVID. Luego, Guzmán hizo sus aportes.
Este miércoles, el día más caliente de las internas, Kulfas pasó casi toda la jornada en Balcarce 50 y se fue recién a las 23. A lo largo de las últimas horas, recibió respaldos masivos del sector pyme industrial, con notas que van desde la CGERA, pasando por los textiles de Pro Tejer y la Federación de Industriales de Santa Fe (FISFE). Incluso hubo extrema prudencia de la UIA senior y de su titular, Daniel Funes de Rioja, que pidió cautela con declaraciones de los propios. Naturalmente, la historia está en desarollo y nadie se anima a avizorar su propio futuro cuando aún la crisis interna está viva.
Fuente:Pagina12










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