Hola, ¿cómo estás?
Hace unos meses empezamos a pensar este episodio que presentamos hoy. Desde que fue sólo una idea hasta hoy, pasando por la escritura, grabación, guión, producción y comunicación del mismo, siempre se me vino esta imagen a la cabeza:

La calidad de la captura quizás no sea la mejor. La escena pertenece a la película La suerte está echada, de Sebastián Borensztein. La peli, que está bien, es una historia de fraternidad que se mueve entre la suerte y el destino. Uno de sus personajes, cuyo papel es interpretado por Gastón Pauls, pierde su trabajo, en parte, porque un auto del vecindario activaba su alarma todas las noches y no lo dejaba dormir bien. Elipsis mediante, el destino le dejó una bazuca en su departamento y, como se puede ver en la foto, decide atacar al auto con contundencia.
Este episodio de Circulantes no va de cine, ni de violencia, ni de bazucas encontradas. Este episodio va de eso que todos hacemos y todos padecemos: el ruido.
En realidad, lo dice el Ingeniero Electrónico, docente e investigador de la UNR, Federico Miyara, el ruido en sí no es algo malo. “El ruido de la lluvia causa placer. Lo mismo el ruido de la brisa o el ruido de las hojas de los árboles”. Tiene razón, ¿o no? "Se vuelve contaminante cuando pasa a ser una cosa invasiva y desagradable", agrega.
Esa contaminación puede causar daños temporales o irreversibles a nivel auditivo o psíquico. En términos técnico, la OMS -que homologó al sonido como fuente de contaminación hace 50 años- dice que 70 decibeles es lo máximo tolerable.
Claro que cuando la OMS lo determinó esto ya existía. En Rosario, durante la época del virreinato -cuenta Miyara en Evolución histórica de la reglamentación sobre ruido-, se reglamentó que los carruajes cubrieran la madera de sus ruedas con una goma para disminuir el impacto sonoro. O sea, ya antes que supiéramos técnicamente lo mala que es la contaminación acústica, la movilidad ya estaba haciendo su aporte. Y más allá de todo lo aprendido y divulgado desde aquellos años hasta hoy, el transporte es la principal fuente de sonido urbano. Fijate, hacé silencio, cerrá los ojos (y después abrilos así seguís leyendo).
¿Y? ¿No? Esperamos sus respuestas sobre qué fue lo que escucharon.
"Empezar a usar más el transporte público, las movilidades activas como la bicicleta o caminar es una forma también de combatir el ruido en las ciudades”, esta frase -que también está en el episodio- es de Fer Bercovich, explicando cómo la movilidad puede dejar de ser parte del problema y pasar a ser solución.
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