Crecen movilización del pueblo y
temor del poder
Por Juan Guahán, Resumen Latinoamericano, 21 de mayo de 2022.
Mientras la crisis acorrala a más personas, crece la movilización popular y el poder se preocupa, hasta el FMI teme por la tensión social y UNICEF califica a la actual situación mundial de los menores como un “polvorín de muertes evitables”.
Todos, absolutamente todos, somos testigos de los diferentes modos que repercuten los reclamos, movilizaciones, paros, protestas, de distintos sectores del pueblo afectados por las políticas públicas del Estado. Estas respuestas de los sectores populares generan broncas y miedos en quienes ven, en esas justificadas reacciones, restricciones a sus libertades. En esas circunstancias piden la intervención del Estado, que niegan muchas otras veces. No son pocas las oportunidades en las cuales reclaman mayor represión sobre quienes salen a quejarse por los efectos cotidianos de las decisiones estatales.
El objetivo de tal actividad, de organizaciones del pueblo, es señalar la insatisfacción frente a una medida o situación demandando su reparación o cambio para que los reclamantes encuentren una satisfacción a su pedido o necesidad.
Es obvio que tal reclamo puede tomar diversas formas y tener objetivos distintos, según los protagonistas, el momento y lugar de su ejercicio.
De todos modos se puede advertir que, según las épocas, tales expresiones tienen ejes centrales que van evolucionando. Para citar solo un par de ejemplos se puede decir que en la década de los 80’ la mayor parte de esos reclamos tenían que ver con el fin de la dictadura, el genocidio producido y para terminar con la apertura económica y su efecto: la consecuente desindustrialización. En el mismo sentido se verifica que, desde hace algunos años, tales demandas son –en términos generales- protestas, por la situación económica y social que estamos atravesando y que tienen en amplísimos sectores populares sus principales afectados.
Es lógico que tales reclamos impacten sobre la sociedad y el poder en la medida que expresen una demanda suficientemente amplia, capaz de congregar multitudes y obstaculizar el funcionamiento del gobierno o instituciones a las que se dirige.
El poder del actual Estado demanda gobernabilidad, el reclamo de los insatisfechos produce –de maneras que su apreciación sobre la correlación de fuerzas se lo indique- la ingobernabilidad del sistema que los perjudica, buscando una respuesta a su demanda y/o creando condiciones para una nueva forma de participación.
Cuando estos reclamos se incrementan y renuevan su fuerza, frecuencia y presencia en diferentes espacios públicos, sin encontrar respuestas -por parte del gobierno encargado de dárselas- estamos frente a una situación muy particular: Las instituciones estatales se manifiestan incapaces de cumplir con sus obligaciones de bregar por el bien común o el interés de las grandes mayorías.
A partir de esa situación crecen las perspectivas de estallidos sociales, ésos que conmueven profundamente a nuestras sociedades. Octubre del 45’, liberando a Perón y dando nacimiento al peronismo, fue uno de esos momentos; el Cordobazo del 69’, con sus perspectivas de cambios profundos, fue otra circunstancia del mismo carácter; aquél ¡Que se vayan todos!, del 19 y 20 de diciembre 2001, marcó un punto de inflexión en la sociedad que abrió las esperanzas y las puertas a las mejores decisiones de Néstor.
Hoy, ante la dolorosa situación presente, avanzan las perspectivas de nuevas y dispersas rebeldías tras las cuales se puedan encauzar las energías contenidas de nuestro pueblo.
Da la impresión que el conocido principio de avanzar desde la periferia al centro vuelve a recuperar el sentido estratégico que le permita al campo popular seguir acumulando fuerzas, en su capacidad de organización, movilización y las alianzas sociales y políticas necesarias para producir las transformaciones que la realidad demanda.
CRECE LA PREOCUPACION DEL PODER ANTE MAYORES RECLAMOS
Desde hace un tiempo, se está incrementando la movilización popular. Desde distintos lugares advierten sobre la posibilidad de un estallido social.
Es unánime el convencimiento que la presencia de un importante grupo de organizaciones sociales, muchas de ellas simpatizantes del oficialismo gobernante, es un instrumento para evitar que se produzca una situación de este tipo. Aunque ello les significó haber cedido gran parte del control callejero que tenían.
Cuando esas movilizaciones alcanzaron su techo y parecían estancarse en repetitivos “marchódromos”, la Unidad Piquetera, que –mayoritariamente- ocupa a las organizaciones sociales de oposición, convocó a una Marcha Federal que partió desde los extremos del NOA, NEA, Cuyo y la Patagonia. Unas cien mil personas, con delegaciones de todas las provincias, recorrieron miles de kilómetros hasta llegar al símbolo del poder, la Plaza de Mayo. Traían a cuestas todas sus historias, sus tradiciones y necesidades. Ese encuentro de necesitados, su interacción física y comunidad de voluntades, les permitió avizorar la fuerza que tenían y entrever la posibilidad de cambiar la realidad.
Parecían encarnar el ensayo general de una patriada liberadora que comienza a vislumbrar que nada es eterno y que la situación se puede transformar.
Desde distintas capillas ideológicas avisan que esta situación está alcanzando límites insostenibles.
En días recientes, Jaime Durán Barba, el ecuatoriano que fuera el gurú de Mauricio Macri, dio su visión crítica y asustada por estas perspectivas. “Va a darse una rebelión interna de los piqueteros y planeros, puede ser un lío espantoso”, sostuvo. Lo hizo en un reportaje por la CNN advirtiendo que a los que reciben subsidios la plata no les alcanza y demandan aumentos que al gobierno le resulta difícil de afrontar.
La hegemonía del poder económico concentrado hace que los mayores subsidios los reciban, bajo las formas más diversas, las grandes empresas; le siguen los otorgados a sectores medios –puntualmente- a través de los subsidios a las tarifas de los servicios públicos y quedan por último los subsidios a los más pobres. Son éstos justamente quienes sobreviven –en gran medida- merced a esas ayudas. Su situación puede transformarse en el detonante de generalizadas rebeldías. Aproximadamente el 22% de los hogares recibe algún apoyo de este tipo, pero allí solo se destina entre 1,2 y 1,5% del PBI.
FMI ADVIERTE: “AMÉRICA LATINA ANTE RIESGOS MUY ALTOS”
Los señalados “temores” van más allá de nuestras fronteras, ellos forman parte de esta crisis civilizatoria, que abarca a la humanidad toda, teniendo su principal expresión en el mundo occidental.
En un reciente Informe difundido por el FMI afirman que «América Latina enfrenta riesgos inusitadamente altos». Coloca como principales causas de esta crisis la confrontación entre Ucrania y Rusia, la creciente inflación, el parate económico, la agudización del descontento y la angustia colectiva.
Dadas estas limitaciones concluyen en que el “crecimiento”, mecanismo que utilizan para medir la evolución de nuestras sociedades, está poniendo en evidencia una tendencia a la baja, respecto a las previsiones y evolución futura.
Estiman que esta región volverá, en este 2022, a las tasas de crecimiento previas a la pandemia. Estiman que el promedio general para toda América Latina y para este 2022 es un crecimiento del 2,5%. Los detalles de algunos países dan cuenta de esta tendencia: Brasil crecería el 0,8%; Perú el 3%; Chile el 1,5%. México el 2% y sería excepción Colombia cuyo crecimiento estimado es del 5%.
Señalan que las mayores preocupaciones de la región giran en torno a la pobreza y la desigualdad, agravadas por la inflación generalizada.
Desde el FMI manifiestan su temor ante los riesgos que la actual tensión social va generando. Ante esta situación su propuesta es una reedición de lo practicado en la década de los 90’: El apoyo focalizado y temporal a los sectores más vulnerables. Esto es un reconocimiento de su incapacidad para promover alguna transformación sólida y de largo plazo.
Por eso los llamados “programas sociales” ocupan el centro de sus planteos. No hay ninguna palabra sobre transformaciones económicas de fondo, por el contrario afirman que los diferentes países deben dejar que los precios internos se ajusten en función de los precios internacionales.
En este sentido el modelo del FMI, que ahora conduce nuestra política económica, es bien claro: La economía no tendrá grandes cambios y seguirá los rumbos actuales, el asistencialismo será la principal (aunque insuficiente) medida estatal para los excluidos del sistema.
SEGÚN UNICEF “EL MUNDO ES UN POLVORÍN DE MUERTES EVITABLES”
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) es un organismo de la ONU, con sede en Nueva York, que tiene por destino institucional “proveer ayuda humanitaria y desarrollo a niños y madres en los países en desarrollo”. El propio título de estas reflexiones sirve para atestiguar que está lejos de haber alcanzado tales objetivos.
En su publicación, UNICEF considera catastrófico el número de niños desnutridos, que –si no mueren- arrastrarán con ese antecedente por el resto de sus días.
Coloca como causas los problemas globales como la pandemia, los cambios climáticos y las guerras que provocan el hambre y explican el desplazamiento de millones de personas.
Estas consideraciones “políticamente correctas” no dan cuenta, al igual que la mayoría de las provenientes de las instituciones –como UNICEF- creadas inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, del modelo económico-social impuesto por los EEUU y el mundo occidental a toda la humanidad. Ese modelo es el que está haciendo agua por los cuatro costados.
Según UNICEF el tratamiento de la pandemia, con sus prolongados enclaustramientos y aislamientos ha dejado más efectos -en los niños- que la propia enfermedad. La desnutrición severa es uno de esos efectos y según los informes producidos ella se habría incrementado en un 15% respecto a la situación previa a la pandemia. Ello ha repercutido negativamente, de un modo especial en los países socialmente más vulnerables. Según esas mismas consideraciones, la malnutrición infantil traería como efecto que las muertes -en esa franja etaria- se incrementaría en 10 mil muertes mensuales.
De este modo, al deterioro de la calidad alimentaria y de los servicios estatales de nutrición hay que sumarle los efectos de una pandemia que parece no tener fin y cuyas consecuencias se hacen sentir sobre toda la humanidad, ello es particularmente grave cuando los afectados son sectores imposibilitados de responder, como los niños.
Fue todo un acontecimiento la presentación
del libro «Abril. Golpe adentro», del
ministro de Cultura de Venezuela,
Ernesto Villegas
Resumen Latinoamericano, 21 de mayo de 2022.
El Auditorio Héctor Quagliaro de la Asociación de Trabajadores del Estado sirvió de excelente marco para la presentación de la edición argentina de «Abril. Golpe adentro» (Editoria Ciccus). Su autor, el actual ministro del Poder Popular para la Cultura, de la República Bolivariana de Venezuela, el periodista Ernesto Villegas Poljak, señaló la satisfacción de estar nuevamente en Argentina de la mano de un texto que para las y los venezolanos significa convoca la memoria de su propia historia. Abril de 2002 fue sin duda el punto de inflexión de una Revolución, la que encabezaba el presidente Hugo Chávez, y que la oligarquía local y el imperio no podían soportar que se siguiera desarrollando. Por eso generaron un golpe de Estado que fue abortado en pocas horas.
El libro de Villegas aborda con pasión esos acontecimientos, sucedidos entre las primeras horas del artero golpe y la victoria del regreso al poder de Hugo Chávez, a partir de la pueblada popular y el concurso de las Fuerzas Armadas Bolivarianas. Villegas investigó a fondo lo ocurrido esos tres días (del 11 al 13 de abril) y muestra a propios y extraños cuánto de verdad tuvieron las palabras de Chávez a su regreso, después de haber estado al borde de la muerte: «amor con amor se paga», refiriéndose a la lealtad de esos hombres y mujeres de los barrios más humildes de Caracas que bajaron de los cerros para rescatarlo.
En la presentación, pudieron escucharse las voces del presidente de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de los Trabajadores Estatales (CLATE), Julio Fuentes, de la embajadora venezolana en Argentina, Stella Lugo, del director de la Editorial Ciccus, Juan Carlos Manoukián, todos ellos convocantes de la actividad. En sus palabras se aunaron las evidentes muestras de solidaridad, cariño y admiración que la Revolución chavista hoy representada por el presidente Nicolás Maduro suscita entre las y los latinoamericanos.
Luego, Ernesto Villegas atrajo toda la atención del público cuando con verbo ágil y didáctico fue contando las distintas etapas por las que pasó el libro hasta que finalmente su primera edición vio la luz. Más tarde vinieron otras y cada una de ellas iba superando a la anterior debido a que surgían nuevos y riquísimos datos sobre el golpe de abril. Villegas apuntó la necesidad de que la memoria no sea arrebatada por quienes construyen el relato desde sus intereses de clase, y reivindicó la enorme lucha que dio y sigue dando el pueblo bolivariano para defender todo lo que la Revolución ha ido construyendo.
Finalmente, la presentación concluyó con el disfrute de la buena música venezolana ofrecida por el maestro Néstor Viloria, quien entre joropos, música llanera y un homenaje a ese grande que fue Alí Primera cerró, entre vivas a Venezuela, una actividad muy especial.






Ministro Ernesto Villegas

21.05.2022 / Cuarta ola
Kreplak alertó sobre el avance de los contagios de Covid: "Estamos ante una ola muy grande"
El ministro de Salud bonaerense recomendó a la población a "usar el barbijo de vuelta en los lugares cerrados" y a ventilar los ambientes ante la llegada del invierno. También recordó que a partir de hoy la cuarta dosis (de refuerzo) de la vacuna contra el coronavirus es libre para mayores de 18 años.
El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, alertó este sábado sobre el avance de los contagios de coronavirus, en el marco de "una ola muy grande de casos" y señaló que "la situación de riesgo va a durar unos meses".Kreplak habló sobre lo que la ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, calificó como cuarta ola de Covid-19. “Es un momento clave, hay que cuidarse un poco más porque hay una ola importante de casos”, manifestó el funcionario en declaraciones radiales, al tiempo que recomendó "usar el barbijo de vuelta en los lugares cerrados" y ventilar los ambientes ante la llegada del invierno.
Además de admitir que la Argentina enfrenta la cuarta ola, Kreplak resaltó que no se sabe “si es superior a la de enero porque el seguimiento de los casos ha cambiado”. No obstante, subrayó que “no aumentaron casi las internaciones por Covid”.
Las declaraciones del ministro se dan en el marco del inicio de la vacunación libre para los mayores de 18 años en la provincia de Buenos Aires.
Al respecto, contó que “veníamos con vacuna libre desde hace tres semanas para mayores de 50 años, que es la población de más riesgo". Apuntó que "el 90 por ciento de los fallecidos es mayor de 50 años”, y que "los que ya pasaron los cuatro meses están en ese grupo y ahora pasamos a mayores de 18”.
También confirmó a Radio 10 el carácter "federal" de la vacunación, esto es, que la aplicaciones no están circunscriptas a los habitantes de la provincia de Buenos Aires, sino que personas de otros distritos pueden acceder a la dosis. El único requisito para recibir la cuarta dosis es que hayan pasado cuatro meses de la aplicación de la tercera.
Respecto del avance de la vacunación, consideró que “falta un porcentaje importante que reciba la tercera dosis, entre las personas de 30 y 40 años”, aun cuando casi se triplicó la velocidad de la vacunación.
Para Massa, el debate en el Frente de Todos debe ser "con altura y puertas adentro"
El presidente de la Cámara de Diputados bajó su mensaje en medio de fuertes internas entre el albertismo y el cristinismo
En la cumbre del PJ que se realizó en Mendoza, uno de los que participó -por videollamada.- fue el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, quien pidió que el debate en el Frente de Todos sea "con altura y puertas adentro".
"Es muy importante que tengamos la capacidad de debatir, pero entendiendo que ese debate debe ser con altura, debe ser puertas adentro, porque hoy tenemos también la responsabilidad de gobernar", sostuvo Massa.
Y agregó que "esa responsabilidad de gobernar, nos pone en la responsabilidad de cumplir con el contrato que asumimos en 2019, en otro mundo, sin pandemia, sin guerra y con un país con enormes restricciones por los niveles de deuda heredados".
Además, señaló que "ese debate y esa fortaleza de gobierno requiere que se tenga la capacidad de tener unidad de acción", ante lo cual remarcó que "la igualdad de oportunidades, la responsabilidad a la hora de distribuir bien el ingreso, el desarrollo federal, la industrialización de la Argentina, el cuidado del medio ambiente, son banderas que unifican" al Frente de Todos, "así como la ampliación de derechos".
Massa advirtió que "hay otro modelo de país" que propone Juntos por el Cambio: "No podemos regalar la ventaja de que nuestro debate no le permita a la sociedad ver que hay quienes apuestan a una Argentina primarizada, financiera, con riqueza para muy pocos".
"Con el desafío de distribuir mejor el ingreso, con la responsabilidad de apostar a la educación pública, con la tarea de industrializar a la Argentina de manera federal, debemos tener la capacidad de debatir entre nosotros, pero mostrarle a los argentinos que en el 2019 firmamos un contrato de esperanza que en el 2023 lo vamos a consolidar sobre la base de dos modelos de país: los que quieren una Argentina para pocos y los que queremos una Argentina que incluya a todas las regiones y a todos los argentinos", arengó el titular de la Cámara de Diputados.
Por último, consideró que "esa es nuestra tarea, nuestro desafío y para eso la clave es el trabajo de todos en unidad".
Fuente:Diagonales
Peligros y deseos ocultos: por qué la derecha empuja la boleta única
El debate comenzó en la cámara de Diputados. Detrás de la reforma electoral está la antipolítica y la derecha de siempre, con vínculos con el campo y los represores, que busca terminar con el peronismo.
El 28 de octubre de 2009 la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner presentó su proyecto de “Ley de democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral”. Su característica más destacada era la implementación de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias para que cada partido o frente político dirimiera sus candidaturas. El objetivo era “ordenar” (eufemismo para acotar, disminuir) la oferta electoral. El Senado sancionó la iniciativa, que había pasado con cambios por la cámara de Diputados, el 2 de diciembre, 35 días más tarde.
La oposición protestó: el trámite había sido demasiado rápido para una reforma electoral (un tratamiento express) y, por la gravedad del asunto, no era deseable que se hiciera sin acuerdo opositor. Tenían razón las dos veces. Seis elecciones más tarde los efectos y defectos colaterales del sistema son evidentes. El sector político que impulsó las PASO intentó evitarlas a toda costa y cuando tuvo que usarla, provincia de Buenos Aires en 2015, malió sal. Por otra parte, quienes se resistieron en un primer momento, supieron aprovecharlas mucho mejor y construir sobre ellas buenos resultados.
Pero los problemas van mucho más allá de eso. En principio: el objetivo con el que fueron diseñadas las primarias no se cumplió. Al contrario, desde que se implementaron por primera vez, en 2011, hasta 2019, la cantidad de partidos que participó de las elecciones en todo el país aumentó de 443 a 642, según advirtió el politólogo especializado en la materia Facundo Cruz en la última entrega de su excelente newsletter La gente vota. La distancia entre que la PASO anticipa el resultado y este se concreta, más de dos meses después, ha sido sustrato para escenarios de alta volatilidad política y económica.
Por desgracia, en lugar de adoptar ahora una actitud constructiva que permita discutir la mejor solución a los problemas de origen y de implementación de la normativa vigente para perfeccionar el sistema electoral, la oposición comete ahora el mismo error y, apoyada en una mayoría contingente, avanza con una reforma a los empujones. En este caso es todavía más grave, porque ni siquiera existe aún un proyecto. Hay cerca de una docena dando vueltas, que difieren en aspectos clave.
Esta semana se llevaron a cabo las primeras exposiciones de expertos en el marco del plenario de comisiones que discute la iniciativa en la cámara baja. Allí, Cruz destacó que “el sistema actual que administra las elecciones en la Argentina genera confianza”, que “la Cámara Nacional Electoral nunca cuestionó una sola elección desde el retorno a la democracia hasta la fecha” y que, detalle no menor, en un país donde el descrédito a las instituciones es profundo y está arraigado y extendido, las elecciones son “una de las instituciones con mejor reconocimiento público”.
Además, señaló algo que debería ser obvio: “Las reformas políticas se suelen implementar cuando algo está saliendo mal o se quiere mejorar algo”. Al respecto, sostuvo que “actualmente no hay evidencia sistemática de que algo esté saliendo mal respecto al instrumento de votación” y advirtió a continuación que “dadas las características de los proyectos presentados es posible que algunas cosas comiencen a salir mal cuando se pongan en marcha”. En concreto, dijo, “la implementación de la boleta única puede presentar efectos no esperados en la competencia política, como sucedió con las PASO”.
A su turno, Dolores Gandulfo, directora del Observatorio Electoral de la COPPPAL, advirtió sobre el riesgo de avanzar con una reforma sin “un análisis de contexto”. En concreto, dijo que “cualquier cambio en la normativa debe ser analizado y discutido basándose en evidencia”. Fue una referencia velada a la falta de profundidad de los planteos reformistas. Con menos sutileza, el politólogo Tomás Aguerre dijo que “no alcanza con las sensaciones, lo que nosotros pensamos, lo que potencialmente podría suceder” sino que es necesario “un diagnóstico amplio y bien documentado”.
Las críticas al sistema de votación utilizado actualmente estuvieron representadas en el plenario por dirigentes políticos (como el exgobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, o el intendente de Rosario, Pablo Javkin), funcionarias (como la jefa de asesores del gobierno porteño, Julia Pomares) o representantes de ONGs vinculadas a los sectores más intransigentes de la derecha autóctona, como Ser Fiscal, Ficha Limpia, Transparencia Electoral y la Fundación RAP, un think tank que organiza viajes a Estados Unidos para políticos de primera línea de todos los partidos.
Los cuestionamientos se centraron alrededor de cuatro puntos:
1) Que el sistema de boleta única permite mayor transparencia y es menos permeable al fraude que el utilizado desde 1983 hasta ahora.
2) Que garantiza la oferta electoral eliminando la posibilidad de que falten boletas de uno o más partidos por robo intencional o limitaciones en la logística de los partidos pequeños.
3) Que, adicionalmente, beneficia también a los partidos pequeños porque reduce el peso de la fiscalización.
4) Que es un sistema más económico y permitiría un ahorro al Estado.
Ninguno de los oradores que expuso a favor de la reforma electoral pudo exhibir datos que ratificaran esos planteos. La falta de un proyecto concreto para discutir les ahorra tener que defenderlo más que a través de generalidades. No es un detalle menor: existe un consenso unánime y basado en evidencia de que el diseño de las papeletas, en los sistemas de boleta única, inciden en el resultado electoral en magnitudes significativas, capaces de volcar el resultado de una elección cerrada. No es lo mismo el sistema que se usa en Córdoba que el de Santa Fé. La oposición aún no tiene claro cuál quiere adoptar.
Los cuatro argumentos que justifican la reforma fueron rebatidos de manera contundente durante las exposiciones. “El fraude no es un problema significativo real en las elecciones argentinas”, sostuvo el politólogo Santiago Alles, que además dijo que “no es más difícil” cometer fraude con la boleta única que con el sistema actual. Gandulfo recordó que “aún en procesos muy polarizados, como en 2015, cuando Mauricio Macri en un ballotage ganó tan solo por el 2,6 por ciento, nadie cuestionó el resultado” y que “situaciones como esta llevan al abismo a muchos países de la región”, donde se usa la boleta única.
Existe un hecho indiscutible y es que con este método de votación la Argentina ha garantizado durante cuatro décadas la alternancia partidaria: de Raúl Alfonsín a Carlos Menem, de Menem a De La Rúa, de Cristina Fernández de Kirchner a Mauricio Macri y de Macri a Alberto Fernández. Todos ellos, excepto el líder del PRO, perdieron comicios de medio término siendo oficialismo. De las últimas ocho elecciones, notó Aguerre, cinco las ganó una fuerza opositora, a veces por márgenes muy estrechos, sin que eso pusiera en crisis el sistema. No es inteligente arreglar lo que no está roto.
Respecto al robo de boletas, las denuncias mediáticas jamás fueron documentadas ni avanzaron en sede judicial. Por el contrario, el estudio más completo al respecto, hecho por la ONG CIPPEC, insospechada de peronismo, durante las presidenciales de 2015 en el conurbano bonaerense, territorio que muchas veces decide el resultado y sobre el que la oposición vuelca sus peores sospechas de prácticas reñidas con la legalidad en materia electoral, corroboró que el 99 por ciento de las personas que buscaron su boleta en el cuarto oscuro el día de la elección, encontraron la del partido que tenían previsto votar.
Los expertos también echaron por tierra los argumentos que giran en torno a una menor necesidad de fiscalización para garantizar la transparencia del comicio. “La boleta única no va a eliminar la necesidad de contar con fiscales”, dijo Cruz, que advirtió que con ese sistema “una marca con birome puede anular un voto”. Gandulfo, por su parte, señaló que, en la actualidad, cuando hay votos recurridos la justicia suele fallar a favor de la voluntad del votante, que es unívoca a partir de la elección de una boleta partidaria. Con la boleta única, no va a ser posible distinguir fácilmente cuál fue esa voluntad.
Además, agregó Cruz, plantear que esta reforma es “una solución al problema de los fiscales” es “desentenderse de la responsabilidad que le exige el Estado a cada partido político”. El politólogo recordó que según la Constitución y las leyes vigentes, “los partidos políticos son garantes, junto con el Estado y el gobierno de turno, de la organización de todos los procesos electorales”. No es un asunto menor, porque el rol de los partidos políticos, es decir de las instancias institucionales que articulan las demandas de la sociedad, es el gran debate que está detrás del debate sobre la boleta única.
Los promotores de este sistema lo venden como una ventaja: al facilitar la participación electoral de los partidos más pequeños, la boleta única le brinda mayor “libertad” al ciudadano a la hora de elegir. El primer efecto, describe Alles, es que “al reducir la centralidad de los partidos, los votantes se apoyan con mayor frecuencia en las características personales de los candidatos” por lo que “las figuras más conocidas se vuelven más relevantes y la competencia electoral tiende a volverse mucho más personalista”, lo que a su vez impacta en los partidos, en un loop descendente.
Además, continúa el politólogo: “Algunos diseños de boleta única pueden tener efectos más pronunciados que otros pero todos están asociados a un mayor corte de boleta. Cuando es mayor el corte de boleta, es esperable que el Poder Ejecutivo tenga menos legisladores y por eso sea más difícil adoptar decisiones”. La fragmentación del sistema de partidos es funcional al status quo. Gandulfo puso ejemplos: en las últimas elecciones presidenciales en Perú hubo 24 candidatos, en Costa Rica 25 y en Ecuador 16. En todos los casos los ganadores quedaron en minoría y la gobernabilidad pende de un hilo.
Otro expositor, el también politólogo Andy Tow, explicó por qué, en sentido contrario, la boleta partidaria tal como se usó siempre “favorece la construcción de coaliciones entre distintos niveles de gobierno” lo que a su vez “fortalece los partidos políticos” y “tiene un rol ordenador de la oferta electoral. Para Tow “El objetivo de convocar a elecciones simultáneas, además de reducir costos y optimizar la logística, es la posibilidad de unir y sumar fuerzas de varios niveles de gobierno mediante una oferta unificada con la razonable expectativa que esa oferta tenga un efecto favorable en la propia”.
Para Tow, “la boleta única consolida la tendencia a desdoblar elecciones locales a fin de aplicar el sistema de votación que más le convenga a cada distrito, en función de los tiempos que le convengan”, lo que “tiene como consecuencia un calendario extenso que fatiga y confunde el electorado, además de alimentar especulaciones sobre los efectos de los sucesivos resultados, incluso cuando no se dirime nada, como es frecuente en las primarias, alargando el proceso electoral y afectando la marcha de la gestión pública en general y de la política económica en especial”.
En tanto, continúa, “las ofertas electorales multinivel” que propicia la boleta partidaria “fortalecen a los partidos porque conllevan la expectativa de que aquellos que las integran apoyen en sus ámbitos de acción los mismos programas y objetivos, y que las desviaciones e inconductas a estos propósitos sean vistos como afectaciones a la etiqueta partidaria”. Es decir, que el sistema tradicional estimula la organicidad y la representación política mientras que la boleta única da cuerda a las aventuras unipersonales, los kioskos y los outsiders.
Cabe preguntarse si se trata de un error de cálculo de quienes impulsan la boleta única o si, por el contrario, la fragmentación del sistema de partidos y el debilitamiento de la autoridad política no es uno de los efectos premeditados de la reforma. Llamó la atención, en ese sentido, la exposición del director ejecutivo de la ONG Transparencia Electoral, Leandro Querido, que sentenció que “en Argentina el sistema de boleta partidaria ha encontrado límites” y ante la falta de evidencia para sustanciar esa afirmación acudió a una seguidilla de lugares comunes que abrevan en lo más rancio del clasismo.
Habló de “robo de boletas” a través de “maquinarias electorales muy aceitadas” que operan “a nivel nacional, provincial y municipal”, aunque no pudo dar ejemplos concretos. Para Querido, “quizás una mesa de votación en la comuna 13 de la CABA no es del todo representativa” porque en otras partes “se vota en determinados contextos, en situaciones en algunos casos apremiantes”. Es una manera apenas elegante de decir que en el civilizado barrio de Palermo no hay fraude pero en el salvaje interior de la Argentina, gobernador por peronistas, sí.
Querido mencionó “denuncias con la circulación de boletas apócrifas que buscan confundir” pero reconoció que “la cámara nacional electoral tuvo que darlas como válidas”. Y habló de “todo lo que tiene que ver (sic) con la compra de votos y el voto cadena”, que según su criterio “no puede relativizarse” porque “existe”, aunque también tuvo que admitir que “este tipo de situaciones quizás son imperceptibles cuando se analiza en conjunto una elección”. Es decir, nada. Cero. Solamente sospechas teñidas de prejuicio. Excepto que haya algo más que no pueda decirse en el Congreso.
En un artículo publicado en octubre pasado, semanas antes de las elecciones legislativas, en Seúl, el house organ del macrismo recalcitrante, Querido, en confianza con su audiencia, reconoció que “no hay condiciones para un fraude electoral estructural a nivel nacional” y blanqueó su preocupación en las últimas líneas, donde escribió: “Argentina se encuentra entonces en una tensión: entre la seguridad que ostenta su sistema electoral nacional y la presión constante que genera sobre este una cultura autoritaria decidida a debilitar o destruir la competitividad electoral y con ella la alternancia.”
El sistema, entonces, es seguro, y el verdadero problema, al parecer, no es el fraude sino la “cultura autoritaria decidida a debilitar o destruir la competitividad electoral y con ella la alternancia”. Curiosamente, esa descripción le cabe al peronismo y no a quienes, como él, intentan reformar a empujones ese sistema que funciona. A la manera de los capítulos viejos de esa obra maestra de William Hannah y Joseph Barbera llamada Scooby Doo, cuando se deja en evidencia al villano de turno, debajo de la máscara siempre aparecen los mismos rostros.
El martes que viene continuarán las exposiciones en el plenario y está anotado para participar el titular de la Fundación Ficha Limpia, Gastón Marra. Esa organización, como su nombre lo indica, impulsa una legislación que impida la candidatura de cualquier persona condenada por un tribunal de primera instancia, una fórmula que en Brasil terminó por proscribir a Lula y pavimentó el camino para la llegada de Bolsonaro al poder y que en la Argentina viene ya con nombre de mujer y dos apellidos. Marra fue asesorado personalmente por Marlon Reis, el exjuez que fue autor de la ley brasileña.
Antes de preocuparse por los sistemas electorales, Marra (¡sorpresa!) dedicaba su compromiso a la causa rural: en julio de 2020, cuando varios medios y políticos opositores montaron una operación de prensa sobre el supuesto y nunca comprobado vandalismo contra silobolsas y otras propiedades en el campo, el lobbista, presentándose como “empleado oriundo de la localidad de Pehuajó”, inició una campaña online para juntar firmas para exigirle al gobierno que “dé a conocer una política clara que ayude a investigar y encontrar a los responsables de este sistemático atropello a la propiedad privada”.
Marra es socio en la Fundación Ficha Limpia del abogado Adalberto Russo y ambos, a su vez, son miembros del Consejo Consultivo de República Unida, “un grupo de ciudadanos auto convocados para adoptar acciones concretas en defensa de la República y del bienestar general”, según definieron en su lanzamiento, en abril del año pasado. Dicen “defender la independencia del Poder Judicial” y convocaron a marchas en apoyo a la Corte Suprema. También denunciaron (¡sorpresa!) que “las medidas por la pandemia” tuvieron el “fin político partidario” de “afectar discrecionalmente libertades individuales”.
Su socio, Russo, declaró recientemente para favorecer a uno de los acusados por la masacre de la calle Corro, donde fueron asesinados cinco integrantes de Montoneros durante la última dictadura militar. El relató de la periodista especializada en Derechos Humanos, Luciana Bertoia, es tan inverosímil que podría ser gracioso si no fuera trágico. Escribió Bertoia:
“Uno de los más interesados en despegarse de los hechos es Héctor Eduardo Godoy, a quienes exconscriptos señalaron como quien le disparó en la cabeza a uno de los cuatro oficiales montoneros o como quien le ordenó a uno de los soldados que tapara dos cuerpos que estaban en las inmediaciones de la calle ubicada en Corro al 105. Uno de los conscriptos lo describió como un sanguinario. Otro incluso relató que le dio una patada a un moisés pensando que tenía una bomba”.
“En ese afán de mostrarse lejano al tiroteo, Godoy pidió que declarara Adalberto Carlos Russo, que se presenta como fundador de República Unida, un grupo que pide ponerle el cuerpo a la defensa de la Corte Suprema y retuitea mensajes de los halcones de Juntos por el Cambio. La declaración de Russo no tiene desperdicio. El abogado dijo que había conocido a Godoy el día del operativo de la calle Corro y que nunca más lo había vuelto a ver hasta que en junio o julio de 2017 lo encontró por casualidad en el registro del automotor de San Martín.”
“¿Cómo dice que lo reconoció? Por la voz y por el apellido –que no es demasiado particular–. Allí, según el relato de Russo, le preguntó si era mismo Godoy, el militar que lo había retenido en las calles Yerbal y Cardozo, a metros de la casa donde estaban los cinco oficiales de Montoneros y los integrantes de la familia Mainer –que fueron secuestrados en ese operativo–. La coincidencia fue feliz y ambos supuestamente intercambiaron sus teléfonos celulares. Russo mostró no solo tener una memoria prodigiosa ese día en el registro automotor de San Martín, sino que hizo gala del mismo atributo este jueves ante Rafecas.”
“El abogado republicano explicó que, por entonces, trabaja en la FIAT Argentina y había quedado supuestamente en encontrarse con un contador para ir a hacer juntos unos trámites. Para eso, debía pasar por donde los militares habían dispuesto un retén. Evidentemente por milagro no solo retuvo el apellido y la voz de Godoy, sino que además recordó con lujo de detalles ese momento que dice haber vivido: dijo que Godoy daba órdenes a un grupo de soldados, que jamás disparó y que alcanzó a ver tanquetas de la Gendarmería y patrulleros de la Policía Federal Argentina.”
La cuarta y última ventaja que le ven estos republicanos a la boleta única respecto al sistema actual es que supuestamente representa un costo de logística menor para las arcas del Estado. Una vez más, los promotores de la reforma no pudieron presentar datos que den cuenta de ese ahorro eventual, por ejemplo en las provincias donde se aplica un sistema de boleta única desde hace años. Independientemente de la magnitud que podría alcanzar ese ahorro eventual (spoiler: mínima), como dijo Aguerre para concluir su exposición y el plenario de comisiones, “si la democracia cuesta cara hay que pagarla todas las veces que haga falta.”
Fuente:ElDestape





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