27 de octubre de 2022

Desgarrador testimonio de una víctima de la Dictadura secuestrada en el Pozo de Quilmes.

 

Desgarrador testimonio de una víctima de la Dictadura secuestrada en el Pozo de Quilmes

Pozo de Quilmes

Una mujer denunció las violaciones de las que fue víctima durante su cautiverio en el Pozo de Quilmes, al declarar ante el Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de la ciudad de La Plata en el marco del juicio a 16 represores por delitos cometidos en tres ex centros clandestinos de detención durante la dictadura cívico militar.

Se trata de María Teresa Serantes Lede, quien declaró ante el tribunal que desde octubre de 2020 juzga a 16 represores, entre ellos el ex médico policial Jorge Bergés.

Durante la audiencia también brindó testimonio, como testigo de contexto, la médica psiquiatra y psicoterapeuta Lucila Edelman. La especialista expuso su investigación sobre los efectos psicológicos y psicosociales del terrorismo de Estado, y en especial las secuelas producto de las violaciones y los daños en el psiquismo de los hijos e hijas de desaparecidos.

«Estuve en el Pozo de Quilmes, no tengo dudas»

Serantes Lede relató su secuestro junto a su esposo Alberto, el 21 de abril de 1978 en Lanús, cuando se encontraban junto a su hija Amaranta, de 2 años y medio, a quien el grupo comando dejó con una vecina.

«Estuve en el Pozo de Quilmes, no tengo dudas», dijo la mujer al comenzar a relatar su cautiverio de un mes en ese lugar. Dijo que sufrió «golpes, manoseos de todo tipo de parte de varias personas y violaciones».

Asimismo, denunció que «en los interrogatorios siempre me desnudan; en algunos me quitaron las ataduras, en otros no». Además, agregó que «me preguntaban apodos de personas que no sabía quiénes eran. Y hubo violaciones».

La mujer precisó que en esos interrogatorios «estaba presente una mujer, su rol era azuzar a los hombres para que me hicieran más vejaciones, más violaciones».

«No voy a repetir las palabras, son muy bajas, pero todo el tiempo estaba azuzando: ´hagan, hagan, hagan´. Creo que ella nunca me tocó, más que trompadas o cachetadas. Ella estaba ahí para azuzar y crear situaciones muy violentas», afirmó Serantes Lede.

Luego de estas torturas, contó, volvía a la celda «donde tratamos que nos afecte lo menos posible. Dejamos nuestros sentimientos afuera y de alguna manera resistimos».

«Nuestra vida anterior no existía. La vida posterior tampoco existía», dijo con pesar.

Remarcó que «uno bloquea todo tipo de sentimientos y puede llegar a ponerse a cantar, jugar al Veo Veo entre los interrogatorios. Uno lo ve absurdo y da hasta verguenza pero fue una realidad. Cerrás, bloqueás, tratás de que las cosas no hagan daño y que ellos (los represores) no te hagan daño».

Serantes Lede recordó que todas las tardes «empezaban a escucharse llantos de niños, gritos de dolor de niños, llantos de desconsuelo». Al mismo tiempo, dijo que «traté de pensar que era parte de la tortura, que eran grabaciones, así no me hacía daño. Las escuchaba como escuchábamos la radio».

Liberación y exilio

La mujer recordó que fueron liberados un mes después, y que fueron los últimos en ser retirados de ese excentro clandestino y que cuando pudo reencontrarse con su hija, ésta expresaba su extrañeza y rechazo.

«Mi hija fue entregada a mi hermano cuatro días después de nuestro secuestro pero nunca pude saber dónde estuvo esos cuatro días. Al cuarto día de mi secuestro dejan a mi hija solita en la vereda de la casa de mi hermano, con dos años y medio», detalló.

Destacó que Amaranta tardó una semana en aceptar que su padre se acercara a ella. Y ella debió mostrarle una herida en su estómago que le habían producido en el Pozo de Quilmes y que la niña habría interpretado como el motivo por el que no estuvo con ella ese mes.

Contó que cuando se fueron al exilio «después de que llegamos a Madrid, al día siguiente Amaranta había bloqueado todo lo vivido en Argentina, nunca supo nada, no recordaba nombres, nada. Bloqueó todo».

Tras su testimonio, declaró Lucila Edelman, quien desde su experiencia de años de atender a sobrevivientes de la última dictadura, detalló las secuelas psicológicas que presentan tras haber atravesado esa situación.

«Esa situación traumática incide en la persona que la sufre y en el cuerpo social en su conjunto, a lo largo de varias generaciones, por eso decimos que es multigeneracional, intergeneracional y transgeneracional», afirmó.

Violaciones en cautiverio

Tras hablar sobre lo que implicó la tortura, como una experiencia extrema «donde está presente el fantasma de la muerte», se explayó sobre las violaciones sufridas por hombres y mujeres durante su cautiverio.

«La violación no es un fenómeno originado en una patología o conducta individual muy aislada, no es un enfermo mental solamente, Tiene carácter social y fue una práctica habitual en esa época, solo que se demoró en ser denunciada», precisó.

Aseguró que «todas las formas de abusos sexual tienen efecto traumático, se puede elaborar o se puede quedar enquistado. Tiene efecto en la psiquis y en las relaciones interpersonales».

Detalló que quien ha sufrido violaciones puede presentar depresión, ideación suicida y desorden de la personalidad. También afectación de identidad de género en el caso que la víctima sea un hombre.

«Hay afectación en las relaciones sexuales. Algunas mujeres que recibieron picana en sus genitales creen que no podían tener hijos», señaló y consideró que «la desnudez es parte de la tortura sexual, el desnudo como deshumanización».

Con respecto a los hijos e hijas de desaparecidos relató las dificultades que afrontan para hacer el duelo; cómo la ambigüedad sobre el destino crea situación de hecho psicotizante y restricciones en la capacidad del yo».

Finalmente, consideró que para los sobrevivientes «los testimonios en los juicios son reparatorios» y conllevan para ellos y ellas «el sentimiento de responsabilidad por dar testimonio».

Delitos juzgados

El TOF 1, presidido por Ricardo Basilico, juzga por los delitos cometidos en el Pozo de Banfield, el Pozo de Quilmes y El Infierno al exministro de Gobierno bonaerense durante la dictadura, Jaime Smart; el exmédico policial Jorge Antonio Bergés y a los imputados Federico Minicucci; Carlos María Romero Pavón, Roberto Balmaceda y Jorge Di Pasquale.

También empezó a juzgar a Guillermo Domínguez Matheu; Ricardo Fernández; Carlos Fontana; Emilio Herrero Anzorena; Carlos Hidalgo Garzón; Antonio Simón; Enrique Barré; Eduardo Samuel de Lío y Alberto Condiotti.

Fuente:PeriodicoElProgreso

No hay comentarios: