El Archivo Nacional de la Memoria en la 10ª Bienal de Fotografía Documental en Tucumán
La muestra producida por ARGRA
con fotografías de Madres de Plaza dialoga con el umbral del archivo de
memorias visuales generado por el Estado en el marco del trabajo de la Comisión
Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), desde fines de 1983. La
instalación propuesta por el ANM compartió fotografías realizadas por el
fotógrafo Enrique Shore en 1984, durante su trabajo en la Comisión, sobre siete
lugares que funcionaron como centros clandestinos de detención, tortura y
exterminio en la provincia de Tucumán durante el terrorismo de Estado: la Base
Militar en el ex Ingenio Lules, la Jefatura de Policía de la provincia de
Tucumán en San Miguel de Tucumán, la Escuelita de Famaillá, el Arsenal “Miguel
de Azcuénaga” en La Talitas, Tafí Viejo; la Base Militar en Ingenio “La
Fronterita”; la Escuela República del Perú, en Banda del río Salí, Cruz Alta; y
la Escuela Universitaria de Educación Física de la UNT.
Estas fotografías forman parte del Fondo CONADEP alojado en el ANM, que se encuentra abierto a la consulta pública.
Fotografía: Graciela Calabrese
Compartimos el texto que acompañó
la muestra.
“Las fotos de Shore”: el umbral
de memoria visuales del terror de Estado en Argentina
El estatuto ominoso que asumió en los centros clandestinos de detención la
suspensión de la temporalidad y la espacialidad como coordenadas aparece con
insistencia en los testimonios de sobrevivientes sobre la experiencia
concentracionaria a lo largo y ancho de la geografía nacional. El tiempo y el
espacio como arrebatos de cualquier experiencia de anclaje subjetivo y en el
Otro. Develar y denunciar los dispositivos y prácticas del terror de Estado,
desentrañar su dimensión clandestina, secreta y negacionista ha sido parte de
las luchas y narrativas configuradas por los/las sobrevivientes en distintos momentos.
Con el retorno de la democracia,
el 10 de diciembre de 1983, el Poder Ejecutivo decidió generar las condiciones
para investigar la desaparición forzada de personas y, en parte, el
funcionamiento de la maquinaria clandestina. La espacialización de su engranaje
asumió importancia central: desentrañar lo que había tenido lugar. En este
horizonte se crea la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas
(CONADEP), reuniendo diversidad de documentos que luego serían integrados al
Juicio a las Juntas Militares, de 1984/85.
Las imágenes fotográficas han
sido parte del tejido intertextual que comenzaba a hilvanarse desde el Estado,
en particular aquellas producidas por el fotógrafo Enrique Shore, quien siendo
parte de la Comisión emprendió el trabajo de registro visual en 40 lugares que
habían sido utilizados por el terror de Estado en el despliegue de sus
prácticas clandestinas. Más de 2.000 fotografías componen el tejido visual del
Fondo CONADEP, acervo que actualmente preserva, aloja y trabaja el Archivo
Nacional de la Memoria.
Cuarteles, comisarías,
regimientos e incluso escuelas eran los nombres que asumían en el presente de
la enunciación y de la mirada aquellos lugares sobre los que se realizarían las
inspecciones oculares y la producción documental. En dichas inspecciones, ante
la escucha de los/as representantes de la Comisión y del Poder Judicial, fue
clave la presencia de sobrevivientes de cada centro clandestino y su testimonio
acerca de la experiencia concentracionaria.
Con carácter probatorio las
imágenes enfocaban, encuadraban y fijaban las materialidades sobre las que
las/os sobrevivientes inscribían sus testimonios, una topografía que, por la
vía del detalle, contrarrestaba la negación de los represores acerca de la
existencia de los campos, la desaparición forzada y los/as desaparecidos/as. El
Estado abría un régimen visual del horror que, si bien acotaría en los meses
siguientes, constituirían el umbral del archivo de memorias topográficas de los
campos. Planos abiertos de registro edilicio, de contextos y arquitectura: una
composición indiciaria de fragmentos topográficos anudados a las memorias que
cada testimoniante producía en primera persona.
Un rayo de luz que asoma por la
hendija de una ventana, restos de pinturas descascaradas, trozos de paredes
derruidas, agujeros de impactos de balas, pedazos de baldosas reconocidas por
los/las sobrevivientes como detalles arrebatados al tabicamiento, platos y
jarros de lata, pedazos de telas, objetos del campo buscados entre los
pastizales, bajo tierra; posar la mirada sobre signos que permitieran
recomponer las astillas de los tiempos cotidianos en cada campo.
Las fotografías de Shore
testimonian también sobre un legado para el trabajo de memoria, un saber-hacer
con los vestigios devenidos en rastros, con los desechos subvertidos en restos.
Aquellos hombres y mujeres sobrevivientes que “excavaron” para encontrar las
piezas/huellas supervivientes nos entregan en ese gesto la metáfora/metonimia
de un tratamiento (im)posible de las memorias visuales.
Enrique Shore Fondo CONADEP -
Archivo Nacional de la Memoria
Secretaría de Derechos Humanos de la Nación
Realización audiovisual
Laura Mattarollo
Joaquín Muñiz
Montaje
Daniel Vides
Ezequiel Torres
Fototeca ARGRA
Coordinación de Fondos
Audiovisuales
Dirección Nacional de Gestión de Fondos Documentales
Archivo Nacional de la Memoria


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