A días de que su historia resuene en la UNR, identifican los restos de Olga Vaccarini
Sergio Vaccarini volvió el 30 de agosto pasado a la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), donde su hermana Olga Lilián Vaccarini era estudiante cuando fue desaparecida junto a su pareja por la dictadura cívico militar el 16 de mayo de 1977 y allí recibió su legajo como alumna. El acto de reparación se llevó adelante mientras en los Tribunales Federales se desarrolla el juicio por la causa Guerrieri 4, donde se juzga entre otros 115 el caso de su hermana. Sin embargo, en pocos días más, cuando Sergio se siente como testigo en ese proceso, podrá hacerlo sabiendo cuál fue el destino del cuerpo de Olga, que fue identificado a más de 45 años de su desaparición por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Un paso que este viernes ratificó la Justicia Federal. "Este hallazgo es una prueba más para ese juicio, donde ya deja de ser el caso de una persona desaparecida, tenemos un cuerpo", dijo a La Capital el fiscal de la Unidad de Causas por Violaciones a los Derechos Humanos, Adolfo Villate.
Un centenar de tumbas NN del Cementerio La Piedad comenzaron a ser exhumadas hace ya más de una década por el EAAF en una de las investigaciones de mayor envergadura para la identificación de los posibles restos de detenidos desaparecidos durante la última dictadura militar. Si bien a lo largo de todos estos años se fue llevando adelante un cotejo de las pruebas de ADN obtenidas de los restos óseos, en paralelo a la obtención de muestras de ADN de familiares que se integran al Banco Nacional de Datos Genéticos, "siempre es más fácil trabajar sobre una hipótesis", admite el fiscal Villate. Y eso fue lo que sucedió en el caso de Olga.
El punto de partida de esa hipótesis sobre la que trabajó el fiscal fue un comunicado de las Fuerzas Armadas que los medios de comunicación replicaron letra por letra. En este caso se publicó en La Capital el 22 de mayo de 1977, cuando la dictadura cívico militar apenas había cumplido un año. El mismo que en 2015 permitió la identificación de Susana Diez.
La versión oficial del II Cuerpo del Ejército hablaba de "un corto y nutrido tiroteo". Sin embargo, como tantos otros, el escenario no había sido más que uno de los tantos enfrentamientos fraguados por Ejército. En este caso, señalaba que habían sido "abatidos dos hombres y una mujer" que circulaban en un Citroën sobre avenida Godoy. Y más aún, uno de los hombres había sido ultimado a balazos durante el enfrentamiento, pero los cuerpos del segundo de los varones y de la joven, terminaron calcinados dentro del vehículo en una escena que fue montada.
La falsedad de lo dicho
"...es herido de muerte el delincuente produciéndose casi en forma instantánea el estallido e incendio del automotor con el restante masculino y el femenino, que se encontraban en el interior”, detalla el comunicado sobre el desenlace de lo sucedido en la zona este de la ciudad y que fue el punto de partida de la Fiscalía.
"Teníamos el hecho periodístico que hablaba de un procedimiento, en un auto donde había tres personas, entonces lo que hicimos fue buscar cuáles fueron las inhumaciones realizadas en el cementerio por esa fecha para poder hacer los cotejos de las muestras a partir de esos datos", explicó Villate.
Además, el funcionario judicial señaló que no solo con ese relato oficial, sino también "a partir las fechas y los registros de los desaparecidos que no se encontraron sus cuerpos surgió la sospecha de que esos cuerpos podían ser de una determinada persona, como sucedió en este caso".
En relación a este mismo hecho, sobre el cual oficialmente las Fuerzas Armadas habían informado oficialmente dos días más tarde la identidad de los dos varones como Héctor Retamar -alias "El Tío"- y Luis Bustos -alias Pepo-, la Justicia determinó en 2010 la falsedad del plateo, ya que se acreditó que Retamar no falleció en ese momento, sino que estuvo detenido desaparecido en diferentes centros clandestinos de detención hasta que fue asesinado en "La Intermedia" en 1978.
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Además, se había puesto bajo sospecha la cantidad de personas fallecidas en el lugar del hecho al señalar que existen datos, de acuerdo a un informe de la Secretaría de Derechos Humanos de Santa Fe, que fueron cuatro y no tres las personas "abatidas" ese día. Incluso señala que del relevamiento de las partidas de defunción del Registro Civil y de inhumaciones en La Piedad se registran las de Raúl Bustos y la de tres NN.
Así fue que se determinó en 2015 que uno de esos cuerpos ingresados como NN era el de Susana Diez, que había sido enterrada en el solar 83, el cuerpo de Vaccarini en la sepultura 84. Resta un cuerpo sin identificar todavía.
La identificación, una prueba
Con ese rompecabezas, meses atrás, la Fiscalía solicitó al EAAF la comparación de las muestras y aunque los huesos estaban incinerados, se logró la identificación de Olga Lilián Vaccarini. Su caso, como el de Diez y muchos más en la provincia, desnuda la mecánica sostenida por la dictadura durante los primeros años cuando las víctimas del Terrorismo de Estado eran fusiladas para luego ser señaladas como fallecidas en enfrentamientos fraguados que publicitaban a través de los medios de comunicación.
Además, en particular, el paso dado por la Justicia no solo significa una respuesta a la búsqueda de verdad de los familiares, sino que aporta una prueba clave al cuarto tramo de la llamada causa Guerrieri que desde el inicio de agosto sentó en el banquillo de los acusados a los 17 integrantes de la patota de inteligencia del Batallón 121 del Ejército que justamente conducía Pascual Guerrieri y ex policías federales.
Allí, se juzgan 116 casos, entre los que se cuentan el de Olga Vaccarini y en ese contexto, su hermano Sergio, en diez días más, se presentará como testigo en el juicio, pero a sabiendas de cuál fue el destino del cuerpo de su hermana.
"El lunes 24 se va a estar juzgando el caso de Olga y su pareja Gustavo Rodríguez, esta identificación de sus restos es importante como prueba para este juicio oral porque nos permite sumarla al testimonio de su hermano", adelantó Villate y dejó en claro que "con este hallazgo (Olga) deja de ser una desaparecida".
Olga era una joven oriunda de Corral de Bustos (Córdoba) que había ingresado a la Universidad en 1972, donde cursó en la Facultad de Bioquímica hasta mayo de 1977, cuando la secuestraron junto a su pareja, en la casa de su suegra y embarazada de tres meses. Su compañero y su hijo continúan desaparecidos.
Ahora, adelantó el fiscal, lo que sigue tras la identificación es la pericia para intentar determinar la causa de muerte de la joven entre su secuestro el 16 de mayo y el 22 de mayo, el día en que su cuerpo apareció "plantado" en la escena de la calle Godoy.
"Lo que teníamos acá son huesos incinerados, lo que en general es más dificultado tanto para extraer ADN como para establecer qué sucedió", explicó dejando en claro lo complejo de las pericias por delante.
"Puede ser que estuviera viva al momento de prenderse fuego el auto o que hubiera sido asesinada por un disparo, que esté quemada no significa que esa haya sido la causa de muerte, aunque también el disparo puede haber impactado solo en partes blandas sin haber roto ningún hueso", continuó el fiscal para adelantar que las pericias pueden, como en muchos casos, no arrojar resultados definitivos.
Fuente:laCapital


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