Lula, frente al golpe, movilización
popular
Por Angel Guerra, Resumen Latinoamericano, 12 de enero de 2023.
El intento de golpe de Estado bolsonarista fascista del 8 de enero en Brasilia no es un hecho meramente local. Todo indica que contó con auspicio internacional. Está lejos de tratarse de una revuelta espontánea pues son innumerables los hechos que demuestran un alto grado de organización, coordinación y financiamiento previos al asalto y vandalización a las principales instituciones representativas de las tres ramas del poder del Estado en Brasil, nada menos que el Congreso, el Palacio de Planalto y la sede del Supremo Tribunal Federal. Esa relación con el apoyo de una organización internacional tras el conato golpista y otros graves intentos subversivos que ocurren en nuestra región ha sido señalada por varios analistas pero no he leído ninguno tan preciso como el del cubano Hedelberto López Blanch (https://bit.ly/3Zrc9Rw). Él nos recuerda la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) celebrada en México, los días 18 y 19 de noviembre pasado, “la organización ultraderechista más grande del mundo, creada y controlada desde hace medio siglo por la Unión Conservadora Estadounidense, que realiza una o dos reuniones al año y donde más de 100 organizaciones contribuyen con abundante capital”. El autor cita la presencia en la cita de Eduardo Bolsonaro, hijo de Jair, quien en una de sus intervenciones afirmó: “se deben juntar energías para poner en marcha la lucha por la libertad en Brasil, México y de la región latinoamericana”, todo en medio de alertas contra el avance del socialismo, como ellos denominan el menor intento de revertir las políticas neoliberales.
En cuanto a la planificación y financiamiento del asalto a las más altas instituciones de la república brasileña son abrumadoras las evidencias en las propias redes digitales, en las que se informó con antelación de la convocatoria a Brasilia “con desayuno, almuerzo y cena pagados” y por supuesto, la movilización de 100 ómnibus para el traslado. En numerosas publicaciones en esos medios se mencionaban los tres edificios oficiales posteriormente invadidos y hasta se decía que acamparían en el Planalto. Lo que es asombroso es que nadie informara al presidente Lula de estos preparativos. Ni siquiera la inteligencia nacional. Luce natural que cuando menos algunos de sus colaboradores deben haber conocido los anuncios y acaso los subestimaron. También parece un descuido muy grande de quienes están encargados de la seguridad y la defensa en el gabinete de Lula el haber dejado en sus cargos a los bolsonaristas jefe del gobierno de Brasilia y jefe de la seguridad de la ciudad. Por ciento, este último vio al parecer en Miami las escenas en la tele del asalto a los edificios gubernamentales sentado al lado del ex presidente. Esto explica la débil custodia policial con que se topó la turba y la inacción cuando no complicidad de la policía militar dependiente del gobierno de Brasilia. Un hecho muy sospechoso es la no entrada en acción del batallón siempre de guardia en el subsuelo del Palacio de Planalto. Este, dependiente del alto mando de las fuerzas armadas. La inacción de los generales ante los campamentos de bolsonaristas emplazados frente a los cuarteles del ejército, especialmente frente a la jefatura de las fuerzas armadas, provocó el mordaz comentario de Lula sobre la pasividad de los generales y que “parecía gustarles” los llamados a derrocarlo que hacían las turbas allí reunidas.
El papel de las redes digitales en la rebelión bolsonarista y ultraderechista a escala global merece un capítulo aparte y sobre el tema y la amenaza que significan esas redes, en manos de megamonopolios privados, para lo que queda de democracia en el mundo se han publicado dos espléndidos artículos de Ignacio Ramonet (https://bit.ly/3iqpAAJ) y Eduardo Febbro (https://bit.ly/3kbpYmO).
Lula ha actuado vigorosamente en la defensa y protección de la institucionalidad. Sale fortalecido de este lance. Según Datafolha 93 por ciento de los brasileños censura la intentona golpista. El prestigio de Bolsonaro pasa por horas bajas. Pero el bolsonarismo está vivo y ya planeaba una nueva movilización en Brasilia esta semana que ha hecho al gobierno reforzar las medidas de seguridad. La apuesta de la ultraderecha (y su nueva aliada) la derecha en nuestra región es al caos y la ingobernabilidad. El principal recurso de los gobiernos progresistas es el apoyo de masas como se demuestra en México donde López Obrador la mantiene a raya con su enorme aceptación popular. A ello tendrá que recurrir el incansable y experimentado Lula con su carisma para consolidar su gobierno y avanzar en su prometedor programa de salvación nacional.
Fuente: TeleSUR
Pesados nubarrones
Por Eric Nepomuceno, Resumen Latinoamericano, 12 de enero de 2023.
Lo ocurrido el pasado domingo en Brasilia, con miles de seguidores de Bolsonaro (mezclados con gente que fue pagada para trasladarse a la capital brasileña) destrozando literalmente las sedes de los tres poderes, hizo con que la tensión permaneciese pairando como nubarrones pesados sobre el país. La devastación dejó evidente la complicidad, por omisión, tanto del gobierno como de la Policía Militar de la capital. Pero también de amplios sectores de las fuerzas de seguridad identificados con el ultraderechista ex presidente, bien como la apatía de las Fuerzas Armadas frente al peligro.
Las imágenes de la tremenda destrucción llevada a cabo por los participantes del intento de golpe siguen impactando al país.
Es cierto que las medidas adoptadas tanto por la Justicia como por el gobierno de Lula da Silva son duras, contundentes y ampliamente respaldadas por la ley. Hay unos 500 detenidos, gente que integraba el campamento frente al comando general del Ejército en Brasilia, y otros 300 participantes de los actos de terrorismo del domingo fueron encarcelados.
Sin embargo, detener a terroristas y punir principalmente sus financiadores y organizadores no será suficiente para alejar en definitivo los peligros que siguen rondando sobre nuestras cabezas.
Si Jair Bolsonaro (foto) padece una fuerte e innegable corrosión, quedó claro que el “bolsonarismo” sigue firme y fuerte. Los peligros implantados en el país por el ultraderechista no fueron eliminados. Al contrario, están a flor de piel.
Basta, por ejemplo, con ver el elevadísimo número de militares retirados, de políticos ejerciendo mandatos y funcionarios públicos que se juntaron en las invasiones y depredaciones ocurridas en Brasilia.
Fuerzas armadas inertes
La manera como las Fuerzas Armadas se mantuvieron inertes mientras seguidores de Bolsonaro se plantaban frente a cuarteles e instalaciones militares es otra señal de peligro. Además de militares retirados, muchos de los participantes eran parientes directos de militares en actividad. Esa la única conclusión posible para explicar la inercia de los comandantes. Si fuesen campamentos de trabajadores sin tierra o estudiantes reivindicando derechos la reacción sería de contundente violencia.
Las fuerzas policiales de Brasilia son otro síntoma del alto riesgo que vivimos: mucho más elocuente que permitir el desplazamiento de los manifestantes terroristas fue ver cómo grupos de policiales han adherido claramente a la manifestación, inclusive mientras ocurría la destrucción de edificios públicos de altísima representatividad.
El más que reaccionario general retirado Hamilton Mourão, quien fue vice de Bolsonaro y ahora es senador electo, criticó duramente la prisión de los terroristas en Brasilia. La gran duda es: ¿cuántos los militares en actividad pensarán como él?
Los que organizaron, convocaron y financiaron el terrorismo del domingo podrán ir presos. Pero ¿cuántos más como ellos viven esparcidos por todo el país?
Bolsonaro reveló y trajo a la superficie lo que hay de peor, más abyecto y más peligroso de Brasil. Y todo indica que siquiera los extremistas de la ultraderecha sabían que eran tantos. Lula está rodeado por ratones de la peor especie, funcionarios menores que integran la estructura del gobierno. ¿Cuánto tiempo será necesario para librarse de ese grupo?
Son parte de la herencia nefasta del ultraderechista que optó por fugarse en Orlando, Florida, y que ahora dice que volverá a Brasil. Optó por eso, aun sabiendo que enfrentará la justicia brasileña, por temor a ser directamente extraditado por Washington.
¿Su presencia y la esperada detención servirán para volver a incendiar la horda de sus seguidores descerebrados? No se sabe. Pero sabemos todos que hay más peligro a la vista.
Aumenta la tensión en una Brasilia
amenazada
Por Dario Pignotti, Resumen Latinoamericano, 12 de enero de 2023.
Investigan si las tomas del domingo pasado son parte de un complot de Bolsonaro y jefes militares para socavar al gobierno de Lula y la democracia de ese país.
Volvió la tensión a Brasilia. Ante la amenaza de nuevas protestas convocadas por seguidores de Jair Bolsonaro un fuerte cerco de seguridad rodeaba el Palacio del Planalto en la noche de este miércoles, tres días después del intento de golpe de Estado que estremeció al pais, demostrando que la reconstruccion de la democracia puede demandar un buen tiempo, más de lo esperado.
«Lamentablemente el presidente que dejó el poder el 31 de diciembre aún no reconoció su derrota» declaró Luiz Inácio Lula da Silva durante uno de los varios encuentros que tuvo ayer en el Planalto.
Al desconocer la victoria del líder del Partido de los Trabajadores (PT) , el exmandatario envenenó aún más a la militancia de ultraderecha que el domingo pasado invadió los predios de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Lula sostuvo que esos «patanes» están divorciados de la realidad y perdieron el «sentido del ridículo» cuando ponen en duda el resultado de las elecciones que llevaron al PT a su quinto gobierno desde 2003. Con tres victorias de Lula (2002,2006 y 2022) y dos de Dilma Rousseff (2010 y 2014).
Emocionados
A pesar de que las tareas de reparación no concluyeron Lula optó por permanecer en el palacio presidencial todo el día, desafiando la estrategia del miedo urdida por el bolsonarismo con la amenaza de realizar nuevas protestas violentas.
Eran las siete de la noche cuando vehículos policiales reforzaban el patrullaje de la avenida principal de Brasilia y el presidente encabezaba la ceremonia de asunción de las ministras de los Pueblos Indígenas, Sonia Guajajara, y de Igualdad Racial, Anielle Franco, hermana de la concejala asesinada por dos sicarios pertenecientes a las «milicias» parapoliciales, grupos con los que Bolsonaro mantiene un vínculo conocido. Siendo diputado federal el líder de ultraderecha llegó a defender la legalización de esas bandas.
Anielle prometió honrar el legado de su hermana, Marielle Franco, defensora de las mujeres afrodescendientes y faveladas, ejecutada con cinco tiros en la cabeza en el centro de Rio de Janeiro. La flamante ministra declaró recientemente que seguirá luchando para esclarecer ese crimen cuya investigación fue obstruida por el gobierno anterior. Lula, junto a su esposa Janja , Dilma Rousseff y el vicepresidente Geraldo Alckmin, escuchó con atención los discursos de las jóvenes ministras en una de las ceremonias más emotivas de este también joven gobierno.
Tal como ocurrió cuando subió la rampa del Planalto el primero de enero, al iniciar su presidencia, el viejo tornero mecánico estaba rodeado en la noche de hoy por los rostros y las sonrisas del Brasil profundo. O mejor, del Brasil verdadero. El auditorio del Planalto se colmó muchachos negros, indígenas, trabajadores y «empleadas domésticas», término Sonia Guajajara, al recordar el trabajo con el que costeó sus estudios.
El himno nacional interpretado por bandas militares durante el gobierno bolsonarista fue reemplazado por una versión en lengua indígena cantada a capella por una chica. A su turno la ministra Guajajara subrayó el «coraje» de Lula por haber creado «este ministerio inédito en la historia de Brasil». Los indígenas «hace más de quinientos años que son víctimas de ataques cobardes, cobardes como los ataques de este domingo» contra la democracia, comparó.
Investigaciones
Antes del inicio de la ceremonia encabezada por Lula, la gobernación de Brasilia informó que 1.028 bolsonaristas arrestados después de invadir el Planalto fueron trasladados a prisiones de la periferia de la capital donde permanecerán hasta ser interrogados y determinar el grado de implicación en los hechos «terroristas», según los definió el Supremo Tribunal Federal.
Esa misa Corte prohibió ayer todo bloqueo de rutas y ordenó que los responsables sean arrestados además de ratificar la prisión del comisario bolsonarista Anderson Torres, exministro de Seguridad de Brasilia acusado de ser «omiso» frente a la turba que invadió los palacios hace tres días. Luego de encontrarse con Bolsonaro en Estados Unidos , Torres prometió retornar a su pais y entregarse a la policía, algo que no ocurrió hasta ahora.
Militares
Las columnas invasoras del Planalto partieron el domingo a primera hora de la tarde desde un campamento montado frente al Cuartel General del Ejército. Grandes estructuras metálicas, escenarios portantes, equipos de sonido, cocinas de campaña y baños químicos permanecieron durante setenta días junto al complejo donde se reúne la plana mayor del Ejército, la cual hace un mes respaldó las actividades de ese grupo a través de un comunicado conjunto con la Armada y la Aeronáutica.
La Procuraduría de Brasilia envió ayer un oficio a la comandancia del Ejército para saber porque mantuvo esa convivencia con los subversivos y solicitar más detalles sobre el golpe frustrado del domingo. También solicitó datos sobre lo ocurrido el lunes cuando carros blindados del Ejército impidieron que la policía arreste a las cerca de tres mil personas atrincheradas en el acampe. Gracias a ese bloqueo unos dos mil sospechosos lograron darse a la fuga y solo mil doscientos serían arrestados horas más tarde.
Estas averiguaciones de la Fiscalía se entroncan con otras realizadas por la Policía Federal a instancias del Supremo para llegar a los autores intelectuales de la movida golpista. El objetivo de es «juzgar y punir» a todos, inclusos los peces gordos, prometió el ministro de Justicia, Flavio Dino. El funcionario no lo dijo, pero se infiere, por varias declaraciones, que apunta a Bolsonaro y tal vez a algunos generales.
Una de las hipótesis es que junto al expresidente los jerarcas castrenses están implicados en un plan desestabilizador del cual los ataques del fin de semana fueron sólo el primer capítulo, que se seguirá a través de nuevas movilizaciones violentas o acciones puntuales como las que esta semana derribaron tres torres de energía en los estados de Paraná, en el sur y Rondonia, región amazónica. Dentro de esa misma carpeta estaría el fallido intento de hacer volar el aeropuerto brasiliense con un camión tanque cargado con dinamitas colocadas por uno de los extremistas que pasó algún tiempo en el fortín protegido por el Ejército.
Esa estrategia de la tensión apuntaría, en el medio plazo, a poner de rodillas a Lula y obligarlo a firmar un decreto de Garantía de la Ley y el Orden, cediendo a los militares el control de la seguridad en uno o varios estados.
Tribunal Supremo cesa temporalmente
al gobernador Rocha
Resumen Latinoamericano, 12 de enero de 2023.
Las fuerzas de seguridad del DF fueron incapaces de contener el domingo a los partidarios radicales del ex presidente Jair Bolsonaro.
El Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil ratificó el miércoles por mayoría la suspensión por 90 días del gobernador del Distrito Federal (DF), Ibaneis Rocha, por supuesta omisión frente a invasiones y actos vandálicos ocurridos el domingo, informaron fuentes locales.
Los ministros de la corte superior formaron mayoría para mantener también la orden de prisión preventiva contra el exsecretario de Seguridad del DF, Anderson Torres, y el excomandante de la Policía Militarizada del distrito, Fabio Augusto Vieira, a partir de una decisión tomada por el magistrado del STF Alexandre de Moraes.
Para el magistrado De Moraes, «absolutamente nada justifica la omisión y convivencia del secretario de Seguridad Pública y del gobernador del Distrito Federal con criminales que, previamente, anunciaron que practicarían actos violentos contra los poderes constituidos».
Las fuerzas de seguridad del DF fueron incapaces de contener el domingo a los partidarios radicales del expresidente Jair Bolsonaro que invadieron y saquearon el Congreso Nacional, el STF y el Palacio del Planalto, sede del Poder Ejecutivo.
Las acciones «con depredación del patrimonio público, conforme ampliamente informado por la prensa nacional, circunstancias que solo podrían ocurrir con la anuencia, y hasta participación efectiva, de las autoridades competentes por la seguridad pública e inteligencia» argumentó el magistrado.
Moraes insistió en que «los despreciables ataques terroristas a la democracia y a las instituciones republicanas serán responsabilizados, así como los financiadores, instigadores y los anteriores y actuales agentes públicos cómplices y criminales, que continúan en la ilícita conducta de la práctica de actos antidemocráticos».
El legista precisó que la decisión de alejamiento contra Rocha se justifica ante la comisión de crímenes como actos preparatorios de terrorismo, asociación criminal, daño, abolición violenta del Estado Democrático de Derecho y golpe de Estado. «La democracia brasileña no será sacudida, mucho menos destruida, por criminales terroristas», aseguró.
El Congreso brasileño aprobó el martes el decreto del presidente Luiz Inácio Lula da Silva que autoriza la intervención federal en la Seguridad Pública del DF hasta el 31 de enero, a raíz de las invasiones.
Tal medida está prevista en el artículo 34 de la Constitución Federal para «poner fin a grave comprometimiento del orden público» y «garantizar el libre ejercicio de cualquiera de los poderes en las unidades de la federación».
Fuente: TeleSUR
El ejército en el centro del terrorismo
Por Jeferson Miola. Resumen Latinoamericano, 12 de enero de 2023.
Seamos realistas: no es baladí que 1.200 delincuentes sean detenidos en la zona del Cuartel General del Ejército de Brasil. La detención de terroristas y delincuentes en Fuerte Apache -y a escala industrial- dice mucho sobre el involucramiento objetivo de las Fuerzas Armadas con el terrorismo y con las prácticas sistemáticas de delitos contra la democracia y el Estado de derecho.
Los delincuentes solo podían acampar en las áreas de los cuarteles si tenían autorización de los mandos militares, como de hecho la tenían. Y pudieron pasar más de dos meses acampados en el Cuartel General del Ejército, donde fueron tratados con camaradería y aprecio.
La señora Maria Aparecida Villas Bôas, esposa del golpista y general conspirador Villas Bôas, asistió al campamento de los terroristas, donde fue honrada como una celebridad.
Reserva y militares activos desfilaron regularmente en el sitio. Muchos de ellos para alentar a los delincuentes, como el sargento de Marina Ronaldo Ribeiro Travassos, que habló allí llamando al asesinato del presidente Lula y de los votantes del PT.
El sargento, entonces asignado al GSI del general Augusto Heleno, solo siguió el ejemplo de un oficial de mayor rango, el general André Luiz Ribeiro Allão.
El comandante de la 10ª Región Militar del Ejército, el general Allão, se comprometió a mantener y proteger a los terroristas acampados en el área de su mando en Fortaleza «aunque haya órdenes de otras potencias en sentido contrario«. Una declaración de guerra a la Constitución.
Los delincuentes acampados en Brasilia con la bendición y protección del Comando del Ejército no abandonaron espontáneamente el área del cuartel general. Tampoco fueron retirados del sitio por el Ejército, incluso después de los atentados terroristas en Brasilia del 12 y 24 de diciembre, perpetrados por delincuentes que prepararon los atentados allí.
Fue necesaria una orden judicial del ministro del STF, Alexandre Moraes, para que el campamento fuera finalmente desmovilizado e identificados y detenidos los delincuentes. Pero solo después de los graves ataques a las sedes de los poderes de la República el 8 de enero.
En la orden de desalojo [9/1], el magistrado Moraes destacó que el «campamento criminal frente al Cuartel General del Ejército […] estaba infestado de terroristas, quienes incluso tenían decretadas sus detenciones temporales y preventivas«.
Para el magistrado Moraes, «absolutamente NADA justifica la existencia de campamentos repletos de terroristas, patrocinados por diversos financistas y con la complacencia de autoridades civiles y militares en total subversión del necesario respeto a la Constitución Federal«.
El magistrado del STF entiende que «en un momento tan sensible de la democracia brasileña, en que se suceden actos antidemocráticos durante todo el día, con ocupación de inmediaciones de edificios militares en todo el país, y en Brasilia, no se puede alegar ignorancia o incompetencia por la OMISIÓN DOLOSA y PENAL«.
La furia destructiva que golpeó el Palacio del Planalto también fue facilitada por la «omisión dolosa y criminal» del Ejército.
Nunca se ha visto el Palacio de Planalto tan desprotegido y expuesto como en el momento del ataque de las hordas fascistas. No se vio sombra del Batallón de la Guardia Presidencial, que es el encargado de la seguridad y protección del Presidente y Vicepresidente de la República y sede del poder civil.
La disolución de los campos criminales debió ser la primera orden que el actual comandante del ejército debió recibir y cumplir durante el gobierno de Lula.
Como lo demuestra la evolución de los acontecimientos, el gradualismo propugnado por el Ministro de Defensa José Múcio Monteiro fue un error fatal. Era bien sabido que los campamentos terroristas no iban a «desvanecerse» espontáneamente.
Los terroristas que aterrorizaron Brasilia el 8 de enero de 2023 contaron con el apoyo financiero, logístico y material de empresarios criminales y, por supuesto, con la connivencia de la PGR, el gobierno distrital y la policía del DF.
Además de responsabilizar a las personas y agentes públicos involucrados, es fundamental, sin embargo, actuar en relación con las Fuerzas Armadas, especialmente el Ejército brasileño, que está en el centro del terrorismo en Brasil, como lo estuvo durante la dictadura, para mantener el control y el poder.
Como evalúa el profesor de la UFJF Odilon Caldeira Neto, el atentado terrorista del 8 de enero de 2023 «no es un golpe en sí mismo, sino un hecho apoteótico que deslegitima a los líderes políticos y las instituciones democráticas. El plan es restringir el gobierno en el centro y en los bordes, en un esfuerzo por hacer insostenible el ejercicio del poder. El caos es un instrumento para exigir la militarización«.
Sintomáticamente, el Ejército puso tropas en alerta esperando a ser llamados para una operación GLO -Garantía de la Ley y el Orden-, que correctamente no fue considerada por el gobierno federal.
El presidente Lula necesita aprovechar la cohesión institucional y la conmoción y la solidaridad de la comunidad internacional para adoptar medidas urgentes para la reformulación de las Fuerzas Armadas, comenzando por la extinción del GSI, la sustitución del Ministro de Defensa y la destitución del comandante del Ejército.
No se puede minimizar el significado y la gravedad de la detención de un batallón real de 1.200 terroristas en el área del Cuartel General del Ejército de Brasil. Descuidar esto sería devastador para la autoridad y la gobernabilidad del gobierno de Lula y fatal para la democracia.
Jeferson Miola es miembro del Instituto de Debates, Estudios y Alternativas de Porto Alegre (Idea), fue coordinador ejecutivo del V Foro Social Mundial y colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).
Foto: Eraldo Peres
Fuente: estrategia.la
Envio:ResumenLatinoamericano





No hay comentarios:
Publicar un comentario