22 de enero de 2009

YA NO QUEDAN DUDAS.

A Fiochetti la mató el Ejército, ahora se pelean porque no se quieren hacer cargo
Ahora acosado por el paso de los años, por momentos balbuceante, Moreno no se hace cargo de su responsabilidad. Debido a que no se pueden realizar fotos durante las testimoniales, se pone esta foto de 1976 que está en la galería de Jefes del Grupo de Artillería

Aunque para todo el mundo estaba claro que la muerte de Graciela Fiochetti fue realizada por manos militares, el careo que se llevó a cabo entre los dos máximos jefes militares de la época -el Comando de Artillería y el Grupo de Artillería- mostró a las claras que fueron ellos lo que lo hicieron.
El último tramo de la declaración testimonial de Juan Carlos Moreno, ex Jefe del GADA 141 durante el terrorismo de Estado, sirvió para realizar un careo con quien detentaba el máximo grado militar en San Luis en aquella época, a cargo de la jefatura del Comado de Artillería 141, Miguel Ángel Fernández Gez, hoy imputado en la causa.
A esa altura, Moreno había reconocido que hubo un plan sitemático, que se utilizó la estrategia francesa en el combate contra la subversión, que consta de una serie de pasos como detención, tortura, destrucción psicológica del enemigo y admitió que hubo "consecuencias no queridas" como lo que ocurrió en las Salinas del Bebedero. Dijo también que supo que en San Luis se realizaron esas prácticas y que hubo desaparecidos. Claro está, no reconoció que él lo hubiera ordenado ni que hubiesen pasado durante su período al frente del Grupo de Artillería. Mediante una serie de subterfugios, palabras enredas y una retorica vacía pretendió esconder su culpa,
Después, el careo con Gez fue un espectáculo por momentos lamentable, el coronel más antiguo acusando a su subordinado y Moreno balbuceando palabras y frases inentendibles, donde lo único que repetia era que la responsabilidad -por acción u omisión- era del que ostentaba la máxima jerarquía.
Sin medias palabras, Fernández Gez lo acusó de haber participado directamente o a través del Grupo que comandaba, de los asesinatos de las Salinas del Bebedero y de haber hecho una serie de maniobras de encubrimiento para que no se descubriera.
Hubiese sido más honesto y honorable que Moreno lo reconociera y finalmente dijera a los familiares de los que hoy se encuentran desaparecidos, donde enterraron los cuerpos de aquellos que mataron sin piedad.
(Fuente:Rdendh-Gustavo Senn).

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