Lo que falta saber sobre el asesinato de Silvia
El juez que investiga la causa apunta ahora a conocer qué remis llevó a los confesos asesinos de Silvia, a la terminal de ómnibus de Rafaela. También el magistrado quiere saber de un video de seguridad que los responsables de esa estación dicen que entregaron a la policía. Y, finalmente, investiga llamadas intimidatorias a miembros de la familia.
La agrupación HIJOS volvió a convocar a una marcha para esta tarde en Rafaela por el esclarecimiento del crímen.Por Juan Carlos Tizziani
Desde Santa Fe
A dos meses del asesinato de Silvia Suppo, el juez que tramita la causa, Alejandro Mognaschi (Instrucción Nº 2), ordenó una serie de pruebas que pidió la querella que patrocina a los hijos de la víctima, Marina y Andrés Destéfani. Una de las medidas apunta a individualizar al chofer de un remís que transportó a los dos lavacoches que se atribuyeron el homicidio, Rodrigo Sosa, de 18 años y su primo, Rodolfo Cóceres de 22, hasta la Terminal de Omnibus de Rafaela, el 29 de marzo a la siesta, pocas horas después del crimen. La segunda intenta localizar un video que la empresa concesionaria de la Terminal afirmó por escrito haber entregado "a personal de investigaciones" de la Policía, para lo cual el juez cual citó a declarar mañana, a las 8.30, en Tribunales, al responsable de la concesión, Carlos Cassinerio y al apoderado, Hernán Gunzinger. Y la tercera indaga sobre el origen de dos llamadas telefónicas intimidatorias que la novia de Andrés recibió desde el hotel Plaza Ben Hur, la última: el jueves a la noche. El viernes, funcionarios del juzgado y la fiscal Cristina Fortunato, se constituyeron en el hotel para el secuestros de libros y registros que permitan identificar al autor de las llamadas y lo mismo ocurrió después en la empresa de remises La Nueva, adonde la hermana de Sosa admitió haber llamado el 29 de marzo para pedir un auto que llevara a su hermano y a su primo hasta la terminal de colectivos y después "en su testimonio judicial identificó como VW Polo blanco conducido por "un hombre de baja estatura y pelado".
La semana pasada, los abogados querellantes Lucila Puyol y Guillermo Munné habían solicitado una batería de pruebas, entre ellas una nueva autopsia del cadáver de Suppo en el Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial de la Nación. El juez Mognaschi hizo lugar a los petitorios. Pero también dispuso otras medidas para que el Ceride Santa Fe haga los estudios de ADN del material biológico que peritos de Gendarmería Nacional recuperaron en las armas homicidas y en la escena del crimen "cuatro filamentos piloso en la remera de Silvia y en el pantalón de uno de los imputados y los compare con muestras de sangre extraídas a Sosa y Cóceres.
* ¿Quién es el remisero? La querella había solicitado al juez el "secuestro de libros y registro de remises, horarios de trabajo y todo otro documento de interés para la causa" en la empresa La Nueva, donde la hermana de Sosa dijo haber llamado el día del crimen para que un auto llevara a su hermano y a su primo hasta la Terminal de Omnibus de Rafaela. "Yo llamé a Remises La Nueva con el teléfono celular de mi papá. Luego de unos minutos vino el remís y ellos se fueron" "relató Mariana Sosa. El doctor Mognaschi le preguntó si podía identificar el vehículo. "Era un auto blanco, no sabría especificar bien el modelo, pero era uno de tipo VW Polo", contestó.
¿Y quién lo conducía? -insistió el juez.
-Un hombre, de baja estatura y pelado- afirmó la hermana de Sosa.
El juez dispuso entonces el secuestro de documental en La Nueva porque el responsable de la firma informó que era "imposible determinar la identidad del remisero que pudo prestar el servicio a los imputados Cóceres y Sosa, ya que no contamos con registros referentes a la identidad de los pasajeros que utilizan nuestros móviles".
La investigación apunta al viaje de la fuga, desde la casa de los Sosa hasta la Terminal de Omnibus. Pero en realidad, los imputados abordaron dos remises después del crimen. El primero, cuando salieron del negocio de Silvia Suppo, tras el ataque que la dejó agonizante. Lo confesó Cóceres en la sede policial. "Caminamos una cuadra y doblamos dos hasta la remisería. Y ahí, mi primo le dio la dirección para que nos lleve (a su casa en el barrio) Villa Podio". Pero en el trayecto, "mi primo le dice (al remisero) que parara. Yo no conozco bien esa parte (de la ciudad). Nos bajamos del remís. Nos sacamos la ropa y a medida que íbamos caminando mi primo tira el cuchillo de él y a los cinco metros yo tiro mi cuchillo. Mi primo se sacó la ropa, la hizo un bollito y tira la ropa en un maizal, pero la ropa no estaba sucia. Nos sacamos la ropa por las dudas que alguien nos hubiera visto con esa ropa", relató Cóceres. "Y de ahí, nos vamos a la casa de mi tía, (la madre de Sosa), donde habremos llegado a las once u once y media de la mañana aproximadamente. Después, nos quedamos un rato ahí. Tomamos unos mates. Y a las dos y media llamamos a un remís para que nos llevara a la terminal de ómnibus A las tres, tomamos el colectivo a Santa Fe", donde llegaron alrededor de las cinco de la tarde.
Le preguntaron a Cóceres qué "empresa de remises habían utilizado para ir desde la casa de su primo a esta la terminal de ómnibus de Rafaela, que número de móvil era y su conductor". Contestó que no lo sabía. "No sé quién lo llamó porque yo estaba en el baño cuando lo llamaron. No recuerdo que auto era y no le presté atención al remisero. Sólo recuerdo que era un hombre, sin lentes y el auto era grande como un Polo, color blanco", dijo Cóceres.
Sosa no declaró ante la Policía y en la indagatoria judicial nadie le preguntó sobre los viajes en remises. Pero sí a la concubina de Cóceres, Marcela Cóceres, de 18 años, que tiene el mismo apellido de su pareja. "Ellos llegaron a eso de la una de la tarde y pidieron que le llamemos un remís en seguida porque se querían ir a Santa Fe", dijo Marcela. Y ratificó que fue Mariana Sosa la que pidió por teléfono el vehículo de alquiler. "Fuimos a comprar una tarjeta de teléfono para mi tío y llamó a un remís y la prima de mi marido, Mariana Sosa, los acompañó hasta la terminal en un remís de color blanco", dijo Marcela. Y más adelante agregó: "Mi prima me contó que después, en la terminal, estaban muy nerviosos".
En su testimonio ante la justicia, el 6 de abril, Marcela Cóceres ya no dijo lo mismo. "La hermana de Sosa les pidió un remís y se habrán ido a eso de las 14, se que agarraron el colectivo de las 15", afirmó. Ya no dijo que la hermana de Sosa había acompañado a los dos viajeros hasta la terminal de ómnibus, pero tampoco se lo preguntaron.
El 23 de abril, Mariana Sosa, declaró ante el juez. "Cuando ellos volvieron a mi casa me pidieron que llamara un remís. Yo no tenía idea lo que había pasado ni para qué era el remís, ni tampoco cómo llegaron a mi casa. Yo llamé a Remises La Nueva con el teléfono celular de mi papá. Luego de unos minutos vino ese remís y ellos dos se fueron en ese remís. Era un auto blanco (") del tipo VW Polo" y el conductor "un hombre de baja estatura y pelado", dijo Mariana Sosa, a quien tampoco le preguntaron si era cierto lo que había dicho Marcela Cóceres, que ella había acompañado a su hermano Rodrigo Sosa y a Rodolfo Cóceres hasta la Terminal de Omnibus.
* ¿Dónde está el video? La querella pidió al juez Mognaschi que el jefe de la Unidad Regional V, comisario Juan José Mondino o su segundo, Leandro Amaya, informen si "el 29 de marzo, la concesionaria Nueva Terminal de Rafaela entregó a personal de investigaciones, archivos de imágenes de video almacenadas en su sistema de monitoreo y en su caso, dónde se encuentran" y "si fueron aportados a la causa". El magistrado hizo lugar, ofició a la cúpula policial de Rafaela para saber "si tiene registro fílmico de la Terminal de Omnibus". Pero también citó a declarar al responsable de la empresa concesionaria, contador Carlos Cassinerio y al apoderado, Hernán Gunzinger para mañana, a las 8.30, en su despacho en Tribunales. Y deberán concurrir "con documental que acredite el pedido y la entrega del video".
Los interrogantes sobre el video se plantearon a partir de una respuesta de la propia concesionaria. El juez había preguntado en qué ómnibus habían viajado Cóceres y Sosa a Santa Fe después del asesinato de Silvia Suppo, el 29 de marzo, si tenían "registros" de sus documentos de identidad, "si podían reconocerlos" o "cualquier otro dato que pudieran aportar". La Nueva Terminal informó que si Cóceres y Sosa viajaron a Santa Fe, lo tienen que haber hecho "en la empresa Ruta 70 que tiene los servicios de El Cóndor y San Cristóbal, con frecuencias diarias" a la capital de la provincia. Que "no cuentan con registro de compra de boletos" a través de documentos de identidad y tampoco tenían "conocimiento físico de esas personas para poder reconocerlas".
"Sí, la Nueva Terminal cuenta con un sistema de monitoreo a través de cámaras IP, el cual está a cargo de la empresa Wiltel, y como así también almacenamiento de imágenes. Estos archivos fueron entregados a personal policial de investigaciones, para el proceso de los mismos", informó Cassinerio.
Fuente:Rosario12
Monitoreo oficial
Desde Santa Fe
El gobierno de Hermes Binner monitorea la investigación judicial del asesinato de Silvia Suppo. La secretaria de Derechos Humanos de la provincia, Rosa Acosta, pidió una copia "certificada o simple" del expediente "atento a las acciones de monitoreo, apoyatura y seguimiento (del caso) que venimos desarrollando", dice la nota que Acosta remitió al juez de Instrucción Nº 2 de Rafaela, Alejandro Mognaschi, el 4 de mayo último. El 26 de mayo, la secretaria del Juzgado, doctora Viviana Mazzola llamó a la secretaria privada de Acosta, Mónica Mendiondo, y le informó que las fotocopias de la causa ya estaban a disposición del gobierno.
Fuente:Rosario12
HIJOS MOVILIZA ESTA TARDE PARA PEDIR JUSTICIA
"Todavía nos preguntamos el por qué"
Desde Santa Fe
La agrupación Hijos convocó a una movilización para reclamar justicia por el asesinato de Silvia Suppo, la víctima y testigos de crímenes de lesa humanidad apuñalada el 29 de marzo. El punto de encuentro será esta tarde, a las 16.30, en la plaza central de Rafaela. "Mucho ruido y pocas pruebas", dijo Hijos en un documento que vuelve a plantear las mismas dudas e interrogantes sobre la pesquisa. Y sostiene que los dos detenidos por el homicidio, Rodrigo Sosa y Rodolfo Cóceres, dijeron en su confesión que "entraron al negocio de Silvia a robarle, pero lo primero que hicieron fue matarla".
"A dos meses del asesinato de la compañera, testigo, denunciante, victima y militante Silvia Suppo, la pregunta que nos hacíamos en horas después del crimen sigue sin respuesta: ¿Por qué la asesinaron salvajemente?"
"Según las declaraciones de los imputados, se levantaron temprano, tomaron un arma blanca cada uno de la cocina de su casa y salieron a "robarle". Fueron directamente al local de Silvia porque sabían que estaba sola. Porque la conocían, conocían a Silvia "dijeron porque uno de sus asesinos era vecino y trabajaba en la zona. Aunque no estaba siempre sola, ese día estaba sola, tal como lo sabían sus asesinos. Entraron con intención de robarle "dicen , pero lo primero que hicieron es asesinar a esta mujer sola e indefensa, que sabemos "sin lugar a dudas en ningún momento ofreció resistencia, para que luego del robo no los identificara aclaran".
"Después se llevaron algunas chucherías y 400 pesos en efectivo. No dejaron rastros ni huellas. Nadie los vio entrar o salir. Nadie los vio huir. Nadie los vio" Después de tomarse unos mates en la casa de algún pariente, al rato llamaron un remís y se fueron de la ciudad de Rafaela.
"Nos preguntamos: ¿por qué mataron a Silvia? Si la intención era robar, ¿porque fueron un lunes a la mañana temprano cuando la mayoría de los comerciantes no cuentan con efectivo en la caja" ¿Quizás sabían que a esa hora de un lunes hay poca gente en la calle y más importante que el botín era que nadie los viera".
"Se levantaron temprano, ¿para robar o para cumplir con algún trabajo o encargo? Si querían robar ¿por qué no robaron cosas de valor que si había, tanto en el negocio como en la casa"
"Si no querían ser reconocidos ¿por qué no robaron en el negocio de alguien que no los pudiera reconocer" ¿Por qué no cubrieron sus rostros con algo" Quizás el móvil pudo haber sido el asesinato y no importaba si les veía la cara"
"¿Que interés personal pudieron tener sus asesinos en matar salvajemente a Silvia? ¿La mataron para que nos los denunciara o para cumplir con un "trabajito"" ¿Sabían sus asesinos que la muerte de Silvia Suppo podía resultar beneficiosa para algunos viejos miembros de la Policía de Santa Fe o de Rafaela?"
"Después del asesinato se fueron tranquilos. Tal vez, por haber cumplido con la tarea encomendada. Tal vez, porque estaban seguros de que no dejaron huellas, rastros, ni testigos. Y es por eso que no huyeron inmediatamente: se fueron a tomar unos mates. ¿Quizás tenían que hacer un poco de tiempo"
"Es importante aclarar que estos son solo supuestos, porque a más de dos meses del asesinato de Silvia Suppo, es todo lo que tenemos: solo dichos y supuestos. No tenemos pruebas que concluyan cómo fueron los hechos.
"Podemos probar que Silvia era una importante testigo en las causas por delitos de lesa humanidad. Tenemos pruebas concluyentes de su militancia, de su compromiso, de su valor y de su irrenunciable tarea de denunciar a los desaparecedores y asesinos de (Reinaldo) Hattemer, a los secuestradores y torturadores de su hermano (Hugo Suppo), de sus compañeros y de ella misma; a sus violadores y a todos los cómplices que, en el marco de un plan sistemático de exterminio y desaparición, nos sumieron a todos/as en la etapa mas sangrienta que recuerda nuestro país. "En los juicios que se llevan adelante en nuestro país, todos los días probamos quienes son los genocidas; probamos que son asesinos, secuestradores, desaparecedores, violadores, degenerados, torturadores, apropiadores, saqueadores y ladrones, cobardes, mentirosos y siniestros.
"De esto tenemos sobradas pruebas, que concluyen en la afirmación de que los genocidas argentinos son capaces de hacer o mandar a hacer todo tipo de delitos", afirmó Hijos. "Por el esclarecimiento del asesinato de Silvia Suppo. Juicio y castigo a los genocidas Aparición con vida de Julio López. No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos".
Fuente:Rosario12
Tres llamadas sospechosas
Desde Santa Fe
El juez Alejandro Mognaschi investiga el origen de tres llamadas sospechosas a los hijos de Silvia Suppo desde que tuvieron que informar a la Policía de Rafaela los números de sus teléfonos celulares y fijos para el trámite del sumario. Dos de ellas fueron recibidas por la novia de Andrés Desféfani desde el hotel Plaza Ben Hur, la última el jueves a la noche. El viernes, el juez dispuso el secuestro de libros y registros del hotel a pedido de los abogados querellantes. "Son llamadas claramente intimidatorias", dijeron a Rosario/12 fuentes con acceso a la causa.
Las presiones a la familia de Silvia comenzaron el 26 de abril, cuando la Policía de Rafaela los notificó que debían informar sus números de celulares y fijos para cruzar las comunicaciones con la víctima. Esa misma mañana, concurrieron a la Jefatura los dos hijos de Suppo: Andrés y Marina Destéfani y la novia de Andrés. Y a la tarde lo hizo el esposo de Marina.
A la noche, a las 22.23, la novia de Andrés recibió en su celular un llamado que la impactó. Era la voz de un hombre que la identificó por su nombre de pila. "¿Podes venir al hotel Plaza?", le preguntó, sin darle más explicaciones ni motivos. "¿Vos sos, Estefanía"", le dijo. Y le dio los últimos cuatro números de su celular.
Estefanía no concurrió al hotel. Pero llamó al número que quedó grabado en su celular: 426622. Y la atendió el recepcionista del hotel, quien "le dijo que había 49 habitaciones y por lo tanto la llamada podría ser de cualquiera de ellas".
En la denuncia judicial, la novia de Andrés dijo que "al teléfono celular lo tiene para su uso personal desde unos meses" y está a nombre de su hermano, que se lo regaló.
El fiscal Rodolfo Zehnder pidió entonces al juez Alejandro Mognaschi que oficie al hotel "a fin de que brinde el registro de personas" que estaban alojadas el lunes 26 de abril" y que "oportunamente se les reciba el testimonio".
El 4 de mayo, el hotel Plaza Ben Hur proporcionó al juez la nómina de los pasajeros que se habían hospedado ese lunes 26 abril. Era una lista con catorce nombres, pero sin más datos. Por lo que el magistrado, resolvió enviar un nuevo oficio "con carácter urgente" para que el hotel informe "a quién de las personas alojadas el 26 de abril se le facturó el cobro de una llamada realizada a las 22.23 desde el número del hotel, en cuyo caso brindará datos completos de esa persona".
El 21 de mayo, el hotel contestó que "un problema técnico" le impedía brindar la información que exigía el juez. "Para su mejor conocimiento y explicación de lo dicho, le hago saber que la central telefónica que funciona en el hotel Plaza Ben Hur venía experimentando problemas desde hace tiempo atrás. Que en razón de ello, se realizaron algunas reparaciones que posibilitaron que continuara por cierto tiempo más en funciones. Pero desde hace aproximadamente cuatro meses, el problema de dicha central telefónica se agravó, al punto de quedar fuera de servicio y su reparación demanda un costo que aún no se pudo afrontar", completó el hotel.
Esta semana, la querella pidió "el secuestro del registro de pasajeros del hotel, de facturación de llamadas y toda otra documental de la que puedan surgir los datos oportunamente solicitados". Y lo fundamentó en la respuesta del propio hotel al interpretar "el presunto problema técnico" como una "negativa a aportar información requerida por una autoridad judicial".
El jueves, Estefanía volvió a recibir otra llamada, pero esta vez la identificaron por otro nombre: "Paula". Y le dijeron que estaba en el listado de acompañantes del hotel. La denuncia se hizo el viernes, cuando la justicia procuraba secuestrar la documental para investigar el origen de los llamados que la familia de Suppo considera "claramente intimidatorios".
Fuente:Rosario12
No hay comentarios:
Publicar un comentario