18 de marzo de 2012

Dos civiles a prisión por secuestro, tortura y muerte-las repercusiones de un fallo paradigmático por delitos de lesa humanidad en tandil.

Dos civiles a prisión por secuestro, tortura y muerte
Año 5. Edición número 200. Domingo 18 de marzo de 2012
lesahumanidad@miradasalsur.com
Justicia. Los hijos de moreno festejan, luego de escuchar el fallo condenatorio. (TELAM)
Es por el asesinato en 1977 de el abogado laboralista Carlos Moreno. Los dos hermanos Méndez prestaron su chacra para que se usara como centro clandestino. También condenaron a tres militres.

Los militares Julio Alberto Tommasi, Roque Ítalo Pappalardo y José Luis Ojeda; y los civiles Emilio y Julio Méndez recibieron en Tandil la resolución del fallo por el crimen del abogado laboralista Carlos Moreno. La causa de el Negro no era sólo un caso más, era sinécdoque de la lucha entre los modelos de país en pugna en los setentas. Por un lado, civiles y militares con todo el poder robado al Estado y apoyados desde el exterior en un plan para asegurar el asentamiento de una clase alta poderosa, proveedora de materias primas; una clase de peones de a pie, casi esclavos, en condiciones de vida paupérrimas; y una clase intermedia cipaya, o al menos engrupida, para asegurar los beneficios de los amos, al precio vil de la supervivencia. Por el otro lado, muchos jóvenes que buscaban un país solidario, de compromiso con ese otro que era su compatriota, su compañero, el que a su lado iba a construir, hombro con hombro, un país sin abusos, con igualdad de oportunidades, una patria libre y soberana, una Nación para todos. La lucha era bien despareja, se sabía.
El Negro, claro está, era del segundo grupo. Y estaba en plena disputa con la empresa cementera Loma Negra, todavía propiedad de los Fortabat, cuando descubrió que los empleados embolsadores no llegaban a jubilarse. Sufrían silicosis, una enfermedad generada por la acumulación de polvo en los pulmones. Moreno logró en la Justicia que la fábrica tuviera que reducir la carga horaria, mejorar la seguridad y la higiene laboral. También logró que indemnizaran a familiares de fallecidos. Empezaron las amenazas y comenzó a ser perseguido.
Moreno era un tipo alegre; pero riguroso para la defensa de los que menos tienen. Porque el hambre no da risa, pero sabía que la lucha bien valía la pena. En Olavarría, lo conocían todos. Además había ayudado a formar el sindicato de canillitas y el de porteras. Militaba en la Tendencia.
La noche del 29 de abril de 1977, Moreno no regresó a su casa. Había ido a llevar un certificado médico al colegio donde trabajaba su esposa, embarazada de seis meses, porque no se sentía bien. Ella se había quedado con Matías, el primer hijo de ambos, de sólo un año y medio.
Según se supo después, cuando volvía fue golpeado y metido en un Renault 12. Llevado a una chacra que los hermanos Méndez habían facilitado para que funcione allí un centro clandestino de detención, tortura y muerte.
El de 3 mayo del ’77 logró escaparse y en una casa cercana pidió auxilio. Los vecinos empezaron a asistirlo y lo escucharon. Le dieron agua, tenía mucha sed y muy mal estado físico. Algunos tiros, revelaron que los antiguos captores querían recuperarlo y Moreno se fue, para proteger a los vecinos. Lo alcanzaron, le pegaron, lo subieron a una camioneta, lo regresaron a la quinta y su cuerpo fue hallado el 10 mayo del ’77. Los militares advirtieron a los familiares que no debían enterrarlo en Olavarría para evitar desórdenes.
Para el resto de la familia, después llegaron: el exilio interno, en La Plata; el entusiasmo por la vuelta de la democracia y el inicio de los juicios; la decepción por la Obediencia Debida, el Punto Final y el indulto; la furia de los escraches; la recuperación de la fe en la Justicia con la anulación de las leyes de la cobardía y la reapertura de los juicios. Y en este caso, el inicio de una nueva etapa: la de juzgar a todos los culpables.
Los militares fueron condenados a reclusión perpetua bajo los cargos de privación ilegal de la libertad, doblemente agravada por la función pública y asesinato con alevosía, además de cargar con las costas del juicio e inhabilitación perpetua para percibir jubilación y/o pensión de cualquier índole. Mientras que Emilio Méndez recibió una pena de 15 años de prisión por ser partícipe de privación ilegal de la libertad y tormentos agravados. La condena para su hermano Julio Méndez fue de once años de prisión por los mismos delitos y ambos acarrearán con las costas.
En forma adicional, se iniciará una investigación a la empresa Loma Negra por el rol cumplido, como también lo realizado por la Suprema Corte de aquel momento, emitiendo comunicados fraguando la muerte del abogado local.
La causa era la 30.615. Pero “la causa” era la misma que está en juego ahora. El Negro, si está en algún lado, está en la sonrisa de sus hijos, en el abrazo emocionado que se dieron al escuchar la sentencia y en la recuperación de la calle con la jornada de “memoria, verdad, justicia y alegría”, frente al Parque Independencia.
Fuente:MiradasalSur                            

18.03.2012
las repercusiones de un fallo paradigmático por delitos de lesa humanidad en tandil
“Ahora vamos por Loma Negra, por los verdaderos ideólogos del crimen”
Los familiares de Carlos Moreno elogiaron las condenas por el asesinato del abogado laboralista. Su hijo Martín festejó el inicio de una investigación a la empresa. “Defendiendo a los trabajadores, mi padre los molestaba”, dijo.
Hemos empezado a vivir con alegría.” Emocionado, Martín Moreno eligió esa frase para explicar el significado del fallo que condenó a tres militares a prisión perpetua, impuso penas de once y 15 años a civiles y ordenó investigar a la empresa Loma Negra por el secuestro y desaparición de su padre, el abogado laboralista Carlos Moreno, durante la última dictadura.
El último día del juicio por el asesinato de Moreno fue acompañado por un festival que comenzó poco antes de la lectura de la sentencia con la actuación de una banda local. La multisectorial Memoria, Verdad, Justicia y Alegría junto a la Universidad del Centro de Tandil, en cuya sede se leyó la sentencia, organizó una serie de actividades durante todo el proceso que incluyeron pintadas de murales en vivo, danza y culminaron con la actuación de músicos locales de La Plata y Capital. Los Cocos, Planeta Frito, The Nylon y Encías Sangrantes animaron el festejo de una sentencia favorable a los pedidos de la querella.
Frente a miles de personas que se reunieron frente a la plaza principal de la ciudad de Tandil, los hijos de Moreno hablaron y se emocionaron al recordar a su padre y la lucha que tuvo durante sus años como abogado defensor de los trabajadores de Loma Negra. También agradecieron el acompañamiento de todos los sectores de la sociedad que se sumaron a su reclamo a lo largo del juicio. Organizaciones políticas, sindicales, barriales y de Derechos Humanos participaron del acto en un clima de alegría, contenida durante los últimos días.
Tati Almeyda, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora habló especialmente a los jóvenes que presenciaron la lectura del fallo, felicitó al tribunal que entendió en la causa y arengó a continuar la lucha. “Esto demuestra que a Néstor no lo enterramos, lo sembramos”, puntualizó.
Karamelo Santo cerró el festival en medio de aplausos y cánticos del público que siguió festejando hasta bien pasada la medianoche del viernes.
“Hemos empezado a vivir con alegría”. Martín Moreno, hijo del abogado desaparecido, hizo la reflexión en diálogo con Tiempo Argentino.

–¿Que impresión les dejó el fallo?
–Mucha alegría, empezamos a festejar que por fin los asesinos, los ideólogos de este genocidio que hemos tenido que padecer todos los argentinos paguen por ello vayan presos, que tengan todas las posibilidades de defenderse. En el caso de estos cinco imputados tuvieron todos los derechos y garantías que le da un Estado de derecho. Lo han usado de forma pobre, de mala manera y, de hecho, lo han, de alguna manera, menospreciado. Estaban convencidos de que seguían en su burbuja de impunidad, pero el tribunal se ha sometido a las pruebas objetivas que se han brindado en todo este proceso y ha dictado una sentencia ejemplar.

–¿Están conformes, entonces?
–Sin duda: cárcel común, se abre una investigación sobre la complicidad y responsabilidad de Loma Negra que son los reales ideólogos del asesinato de mi padre, a quienes mi padre molestaba defendiendo a sus trabajadores exigiendo mejoras de condiciones de trabajo. Ahora vamos por eso.
–¿Pueden empezar a cerrar algunas heridas abiertas?
–Sirve mucho, yo creo que es algo que le debíamos a mi viejo, un hombre que peleaba para que todo fuera bajo la órbita de la ley. Esperamos 35 años, mucho tiempo, pero logramos que fuera la ley la que condenara a los asesinos de mi padre.

Elogios a un fallo judicial “histórico”
El subsecretario de Derechos Humanos de la Nación, Luis Alén, calificó ayer de “histórica” la decisión de la justicia marplatense que condenó por primera vez a dos civiles por delitos de lesa humanidad y ordenó investigar la responsabilidad del directorio de la empresa Loma Negra en el secuestro y asesinato del abogado laboralista Carlos Moreno. “Es la primera vez que un fallo habla de lo que fue la dictadura cívico-militar, porque se condenaron a dos civiles que no formaron parte del aparato estatal de la represión, y además se ordenó que se investigue a quienes instigaron el crimen”, afirmó el funcionario.
El viernes, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Mar del Plata condenó a tres oficiales del Ejército a prisión perpetua y a dos civiles a penas de once y 15 años por el secuestro y asesinato del representante legal de los obreros de Loma Negra al momento de su secuestro en 1977. Para Alén, el fallo “marca un avance en el proceso de Memoria, Verdad y Justicia” que lleva adelante el gobierno nacional, y a su vez elogió que el Tribunal haya dispuesto que el cumplimiento de la pena se efectivice en dependencias del Servicio Penitenciario Federal.
En su sentencia, los jueces señalaron que durante el debate oral surgieron “plurales elementos de convicción que permiten sospechar que integrantes del directorio de la cementera Loma Negra habrían inducido los delitos” que terminaron con el homicidio de Moreno, y ordenaron remitir los antecedentes del proceso a la justicia.
En su dictamen, el Tribunal ordenó también investigar a dos ex ministros de la Suprema Corte de Justicia bonaerense y al ex ministro de gobierno James Smart, porque, según Alén, “no investigaron el crimen y utilizaron mecanismos para falsear las investigaciones como el caso de Smart, que suscribió un comunicado falso sobre los hechos”.
Además, el funcionario subrayó como de “suma importancia” que en la sentencia se ordene el proceso de destitución de los militares condenados “porque no merecen formar parte de las Fuerzas Armadas”.
Fuente:TiempoArgentino

EL PULSO DE LA SEMANA
Celebrar la justicia 
Una verdad salió a la luz luego de 35 años. Y buena parte de la comunidad la estaba esperando. En las calles, en las casas, a través de los medios de comunicación. La noticia fue celebrada por ser el corolario de la justicia.
El grito entre eufórico y desgarrador de Susana Lofeudo, la viuda de Carlos Alberto Moreno, conmovió a quienes la acompañaban por la lectura de la sentencia.
El Aula Magna de la Unicén se transformó en una suerte de templo de la justicia, la verdad y la memoria, sumergida en una ciudad que lentamente se despierta para ponerse a la vanguardia de la Argentina en los juicios de lesa humanidad.
Es que fue en aquel viejo edificio –otrora sede del paquete hotel Palace- donde se juzgó y se condenó por primera vez a dos civiles por ser partícipes necesarios en un crimen durante la última dictadura militar.
En una ciudad mediana, y meridiana en el territorio bonaerense, el acontecimiento cobra una real magnitud. Pero es esta misma comarca la que ofrece como uno de sus líderes menos cuestionado al padre Raúl Troncoso, quien fue perseguido durante los años de plomo.
Es en esta tierra en la que el debate político aflora desde los edificios que circundan la plaza principal; desde el Municipio, la Anses y la Universidad. Donde las discusiones suben de tono, pero las voces coexisten y hacen posible la convivencia.
La esencia de un hecho histórico se conjugó con la predisposición de todos para respetar los sentimientos de los otros. Ayer Carlos Moreno no era de nadie, pero era de todos.
Si el juicio se trasladó a una casa de tinte kirchnerista, el escenario de la alegría estaba montado sobre las calles de una ciudad que administran radicales. Tal vez, como señal de un ideal de justicia, en el que la verdad se reconstruye más allá de las concepciones dominantes.
Fuente:ElEcoDigital

No hay comentarios: