El papel de la Justicia en la dictadura, bajo la lupa
Oscar e Inés Ragni, padres de Oscar Alfredo, uno de los desaparecidos en Neuquén
NEUQUÉN (AN).- "Quizás si los jueces federales y fiscales hubieran cumplido con su deber, mucho se hubiera evitado, hay gente que falta en el banquillo de los acusados", dijo ayer el abogado Ángel Ingelmo.
Expresamente explicó que se refería a la desaparición del joven Oscar Ragni.
Durante su declaración explicó que por ser una familia amiga del padre Ítalo –recientemente fallecido– que tenía un hijo que estudiaba en La Plata y que había desaparecido estando de vacaciones en esta ciudad, fue con su esposa –que era integrante del Superior Tribunal– a ver a juez Duarte.
"Nos dijo que eso era un asunto de su exclusiva competencia, donde mi esposa no podía intervenir", remarcó.
"La cuestión es cómo usó esa exclusiva competencia", planteó.
Y expresó su opinión al respecto: "Quizás si los jueces federales y los fiscales hubieran cumplido su rol, muchas cosas se hubieran evitado".
En el mismo sentido sentenció que "aquí falta gente en el banquillo de los acusados".
Consultado luego en rueda periodística insistió en que "la competencia resultó incompetente; evidentemente no pasó nada. Si él se hubiera preocupado por esa situación, hubiera llamado al fiscal y hubieran intervenido, tal vez lo de Ragni se hubiera solucionado de otra manera. Ese caso como otras situaciones ocurridas", respondió.
Sobre los "banquillos vacíos" que dijo que habían frente al tribunal, expresó que "hubo muchos civiles que tendrían que ocuparlos".
Sobre el testimonio que ofreció dijo que "me sentí tranquilo porque con esta declaración me saqué una pesada mochila de encima que soporté durante todos estos años.
causa "la escuelita" II
Albanesi mostraba las huellas de los tormentos
Un testigo que vio el cadáver hizo un relato conmovedor.
El cuerpo del productor apareció en la U9.
Ingelmo comparó la dictadura con la Inquisición: "Se aplicaban el terror y la tortura para que la gente tuviera miedo y no se expresara".
NEUQUÉN (AN).- "No había lugar en el cuerpo donde no le hubieran pegado", sintetizó ayer Ángel Victoriano Ingelmo durante su testimonio ante los jueces que llevan a cabo el juicio en el que se ventilan los delitos cometidos durante la dictadura militar.
En abril de 1977 a Ingelmo le tocó reconocer el cuerpo de José Luis Albanesi, un productor agrícola de Cipolletti, representante de federaciones cooperativas, que murió en el centro clandestino "La Escuelita", durante los tormentos.
El abogado mantenía con el hijo de Albanesi (Adolfo) una relación profesional y si bien no se acordaba por qué debió ir él al hospital Castro Rendón a reconocer los restos de Albanesi, dijo tener vívido el recuerdo de un cuerpo "totalmente amoratado, azul verdoso, color marrón sobre un cuerpo amarillo sucio".
"Tenía un rictus de dolor en la cara y las manos en la espalda", describió Ingelmo, impresionado.
Sostuvo que la imagen del productor muerto en una camilla le impactó porque tenía de él un concepto de persona amable, "siempre de brazos abiertos y más bueno que el pan".
Por ello opinó que era impensable lo que le había ocurrido que, a su entender, tenía que ver con su calidad de dirigente cooperativo.
Ingelmo dijo ser amigo del jefe del Batallón, Enrique Olea, porque colaboró con las necesidades que tenía el Polo Club (del que Ingelmo fue fundador), situado en los terrenos contiguos al Batallón y que esta actividad hípica le trajo amistad con varios militares.
Describió también que fue acusado de ser un "colaborador de la guerrilla", debido a que integró una delegación en Neuquén del Alto Comisionado de las Naciones Unidas (Acnur) que funcionaba en el obispado y tenia como misión asistir a las necesidades básicas que tenían los exiliados que llegaban mayoritariamente de Chile tras el golpe de Augusto Pinochet.
Detalló que allanaron su casa y en otros casos detuvieron a integrantes de esa comisión que fueron torturados "para que digan que Ingelmo y De Nevares estaban en la guerrilla por ayudar a los refugiados" chilenos.
Sostuvo también que cuando le solicitó al fiscal federal Ortiz por esta situación "me dijo no tengo nada que ver, no me comprometas".
Comparó el régimen de la dictadura con el de la inquisición "donde se aplicaba el terror y la tortura, para que la gente tuviera tanto miedo que no se expresara".
También declaró el yerno del productor, Jorge Norberto Villanueva, quien dijo que su suegro era delegado regional de la Federación Argentina de Cooperativas Agrarias y que fue detenido pocos días antes de su cumpleaños, el 25 de agosto, en el marco de unos incendios que comenzaron en febrero en la Cooperativa La Colmena, de propiedad familiar.
Señaló que fue con su suegra a la comisaría de Cipolletti a dejarle ropa, algo de comida, un termo con agua caliente y un libro de regalo de cumpleaños; pero que el 26 de abril se lo devolvieron porque Albanesi había sido trasladado a Neuquén disposición del Comando.
Sostuvo que en el velatorio sólo le vio hematomas en la cabeza y que no se animó a descubrirlo, pero que los comentarios en el lugar fueron que estaba en "un estado lastimoso", que su cuerpo tenia evidencias del daño, y si bien recordó que su cuñado no pidió una autopsia "por comentarios supe que hubo una autopsia firmada por Hilarión de la Pas Sosa".
Interrogantes de la autopsia
NEUQUÉN (AN).- La autopsia al cadáver de Albanesi es una de las dudas en la causa. Surgen, entre otros motivos, porque nunca apareció el protocolo, un acta fue agregada al expediente diez años después y el certificado de defunción fue firmado por el médico a cargo de Sanidad del Comando, e imputado en la causa, Hilarión de la Pas Sosa.
Ayer declararon los médicos Benjamín Sitzerman y Rafael Scuteri, cuyas firmas aparecen en el acta de defunción aludida.
"A Hilarión Sosa nunca lo vi conmigo haciendo una autopsia. Es lo que me acuerdo, no lo vi", dijo Sitzerman.
Scuteri señaló que "jamás vi que Sosa haya practicado una autopsia. Es probable que haya hecho el certificado de autopsia, preguntándole al patólogo sobre las causas" del fallecimiento. Dijo que es probable que en sus archivos tenga los datos del protocolo de la autopsia que se procura encontrar y ofreció dar la información.
Los querellantes pidieron que se solicite esa documentación, planteo que el tribunal resolverá oportunamente.
Amenazaron a una funcionaria
NEUQUÉN (AN).- La delegada de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Beatriz Gentile, denunció ayer ante la Justicia que recibió una amenaza telefónica vinculada con su labor como funcionaria nacional.
Según dejó constancia en su denuncia ante la fiscalía de turno, a cargo del adjunto Gustavo Adolfo Mastracci, Gentile se encontraba descansando en su domicilio cuando aproximadamente a las 3 de la madrugada sonó el teléfono. Si bien no llegó a tiempo para atender, quedó registrado un mensaje en el que una voz masculina le advirtió: "Correte Beatriz, no es con vos", con una música de fondo al parecer de una cumbia.
La Secretaría de Derechos Humanos que Gentile representa en Neuquén es querellante en la causa por violaciones a los derechos humanos conocida como "La Escuelita" II.
Sin embargo, Gentile relacionó el intento de intimidación con su activa participación en las denuncias por la muerte del interno de la U11 Cristian Ibazeta y en la salida irregular de su lugar de detención en Zapala del ex policía Darío Poblete, condenado por la muerte del maestro Carlos Fuentealba.
FuentedeOrigen:http://www.rionegro.com.ar
Fuente:Agndh
Descubren el rol de la Gendarmería
Ernesto Joubert, detenido en mayo de 1977 en Junín de los Andes, reveló el accionar de esa división a cargo del imputado Emilio Sacchitella. Afirmó que sufrió "submarino" y simulacros de fusilamiento.
Hoy declarará Roberto Coppolechia, secuestrado en julio de 1976 en Bariloche y trasladado a la U9 y a "La Escuelita".
Neuquén- Ernesto Joubert, detenido el 27 de mayo de 1977, responsabilizó al imputado en esta causa Emilio Jorge Sacchitella de los padecimientos psíquicos y físicos sufridos en la seccional de Gendarmería Nacional de Junín de los Andes.
Al declarar ayer frente al Tribunal Oral Federal en el juicio contra 23 represores imputados por delitos de lesa humanidad ocurridos en la región durante la dictadura militar, Joubert aseguró que fue detenido frente a Gendarmería Nacional de esa localidad por Sacchitella, en ese entonces segundo comandante a cargo de la seccional, quien le informó que estaba detenido "por sus actividades subversivas", además de golpearlo "por haber quemado una bandera norteamericana".
Sostuvo que fue golpeado con violencia por un gendarme al que identificó con el apellido "Aguirre", que "me ponía una bolsa de nylon en la cabeza, me pedía nombres y me decía que podía hacer desaparecer a mi familia".
Señaló que después de varios días fue trasladado al centro clandestino de detención "La Escuelita" donde fue esposado y le aplicaron picana eléctrica.
"Todos los días era paliza y descargas eléctricas, y me preguntaban por compañeros peronistas", relató.
Joubert contó que en una de las sesiones de tortura se le corrió la venda que cubría sus ojos y pudo observar al suboficial Domínguez, que era de Junín de los Andes.
El testigo afirmó que después fue llevado a la U9, donde se enteró de lo que le ocurrió a José Luis Albanesi por una charla que mantuvo con Carlos De Filippis.
"Sacchitella era famoso por salir a buscar subversivos a los campos en la cordillera", dijo Joubert, quien recuperó la libertad el 28 de diciembre de 1977.
Otro de los testigos que declaró ayer, Jorge Alberto Ruiz, señaló que en 1976 militaba en la Juventud Peronista y que fue detenido en diversas unidades penales federales durante un año.
Ruiz fue secuestrado de su casa por policías de la Comisaría Primera el 22 de junio de 1977 y trasladado a la U9. Afirmó que al día siguiente se encontró con Raúl Radonich, Ernesto Joubert y Carlos De Filippis, "quien no había hecho nada para que estos genocidas le hicieran todo eso.
Por las noches lloraba y pedía por su madre".
Ruiz dijo también que que unos guardiacárceles de la U9 le dijeron que no pasó por La Escuelita porque "(a los militares) se les murió (José Luis) Albanesi".
Una vez puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, fue trasladado a la U6 de Rawson y después optó por salir del país para radicarse en España a partir del 1 de junio de 1978.
Ex gendarmes no vieron detenidos
Neuquén - Dos gendarmes retirados que se desempeñaban en Junín de los Andes durante 1977, cuando en esa dependencia estuvo detenido Ernesto Joubert, afirmaron que su jefe era el imputado Emilio Sacchitella, segundo comandante de Gendarmería Nacional en esa localidad.
Los testigos no recordaron allanamientos ni detenidos.
José Vilchez aseguró que durante ese año sus “superiores” le ordenaban anotar en el libro de guardia situaciones que no existían.
En la causa existen constancias del libro de guardia donde se los menciona a ambos testigos partícipes del allanamiento en la vivienda de Joubert y también en traslados al detenido.
A consulta del querellante por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Marcelo Medrano, el testigo aclaró que “no era Sacchitella” quien lo obligaba a hacer anotaciones falaces.
“Él no, otros superiores”, dijo, pero no recordó sus nombres.
“Yo no vi nada, no sé nada de si se secuestraban armas”, manifestó.
Al término de esta declaración, Medrano le solicitó al Tribunal que se tenga en cuenta para que no se repita en futuros testimonios este “no recuerdo” que puede ser tomado como "un artilugio”.
Esta querella, con la adhesión del Ceprodh y de la APDH, solicitó que se lo investigue por presunto falso testimonio.
La otra declaración la brindó Abilio Pereyra, quien era chofer del camión Unimog, pero no recordó participar de allanamientos ni detenciones.
Pereyra admitió que había un comentario de pasillo de que “había detenido un Joubert en la sección”.
Para este testigo, la querella del Ceprodh, de la APDH y de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación pidieron que se lo investigue por falso testimonio.
FuentedeOrigen:http://www.lmneuquen.com.ar
Fuente:Agndh
Filman Documental sobre La Escuelita
miércoles 04/07/12
El realizador bahiense Rodrigo Caprotti se encuentra filmando un documental sobre el terrorismo de Estado en Bahía Blanca.
Como se puede leer aquí, la producción contendrá tanto reconstrucciones como material filmíco inédito y Alicia Partnoy, una de las sobrevivientes de La Escuelita, unirá con su relato cuatro historias de ese centro clandestino de detención que funcionara en terrenos del ex Quinto Cuerpo de Ejército a fines de los años '70.
El sitio, como se puede leer en este enlace, será señalizado este viernes en un acto organizado por el Archivo Nacional de la Memoria.
El film de Caprotti reflejará también cómo vive la ciudad el desarrollo de un juicio histórico como el que se desarrolla desde el año pasado en el aula magna de la Universidad Nacional del Sur.
En esas audiencias se puede escuchar por estos días el alegato del fiscal Abel Córdoba, tras haber expuesto ya los representantes de los querellantes y la representante de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.
El fallo sobre el destino de los 17 imputados, entre los que hay ex militares, agentes penitenciarios y policías, se conocerá luego de la feria judicial de invierno.
Fuente:SoloLocalInfo




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