Emotivo homenaje a empleados judiciales Desaparecidos durante la última dictadura
Martes, 28 Agosto 2012
Descubrimiento de una placa y habilitación de una galería de fotos
Los empleados judiciales que fueron víctimas de la última dictadura militar fueron recordados durante un emotivo acto celebrado ayer lunes en el hall central del Edificio Tribunales, donde quedó formalmente habilitada una galería de fotos y se descubrió una placa evocativa.
El acto institucional tuvo pasajes de alto nivel emotivo por los conceptos que formularon los distintos oradores que hicieron uso de la palabra, en presencia de familiares y amigos de los cinco empleados judiciales que aún hoy permanecen desaparecidos, como así también de quienes fueron encarcelados, torturados y luego liberados, varios de los cuales estuvieron presentes en la ceremonia.
En la parte central del acto fue descubierta una placa conmemorativa con los nombres de los empleados desaparecidos: Pedro Crisólo Morel, Zulma Nélida Sena, Sara Fulvia Ayala, Mirta Leónidas Insfrán y Ricardo Ramón Borgne. Además se habilitó una galería de cuadros con fotografías de los cinco empleados cuyos cuerpos aún no fueron encontrados.
“Siguen entre nosotros”
Sara Mareco, representante de la comisión responsable de la placa emplazada en el año 2006 en el antiguo edificio de Tribunales y que ahora fue colocada en el Edificio Tribunales, recordó con devoción a sus compañeros judiciales desaparecidos, destacando sus valores humanos, su sensibilidad y vocación de servicio, sobre todo a quienes más necesitaban. “Están en nuestros corazones, siguen vivos; hoy están entre nosotros acá en esta emotiva recordación”, destacó Mareco, empleada judicial de extensa trayectoria, quien hace poco se acogió a los beneficios jubilatorios.
Por su parte, el delegado en Clorinda de la Asociación Judicial Formosa, Osvaldo Orué valoró la trascendencia del acontecimiento y agradeció al Superior Tribunal de Justicia, el homenaje y reconocimiento a los judiciales desaparecidos, que también se hace extensiva a la “gloriosa Asociación Judicial Formosa y, especialmente, al compañero Pedro Morel, quien era secretario general del sindicato cuando fue secuestrado”.
El gremialista atacó con dureza al terrorismo de Estado imperante entre 1976 y el retorno de la democracia en 1983, y fustigó la metodología de la desaparición, que además de abolir el duelo dejándolo en suspenso, sostuvo que con este plan funesto también se buscó lograr impunidad por los crímenes cometidos. “Sin embargo hoy los desaparecidos son recordados más que nunca”, acotó.
Asimismo, bregó por mantener vivas las banderas de memoria, verdad y justicia, por el esclarecimiento de la verdad, que es un derecho y por la justicia para que finalmente los delitos de lesa humanidad no queden impunes. “Ni olvido ni perdón, justicia”, concluyó Orué.
Coll: “Vuelven a la casa grande de donde fueron arrancados”
Al hablar en el cierre del acto, el presidente del Superior Tribunal de Justicia, Ariel Gustavo Coll admitió que hace mucho tiempo tendrían que haber hecho este merecido homenaje, y calificó al acontecimiento como un acto de absoluta justicia reparadora de la memoria, no solo de quienes pertenecieron y pertenecen al Poder Judicial de Formosa, sino de la provincia toda.
Respecto a la placa recordatoria, destacó que fue iniciativa de un grupo pequeño de empleados judiciales, y no de todos, que comenzaron a saltar la barrera del temor y del dolor, “para clavar en el corazón de un edificio judicial un símbolo para la memoria”.
Sin embargo, reconoció que el Poder Judicial de Formosa, como institución republicana, como parte del Estado, se mantuvo en silencio, pese a muchos de sus mejores hombres y mujeres sufrieron los horrores de la dictadura, y dijo que aún hoy, releyendo la última actuación útil que existe en los legajos de los empleados desaparecidos, “se nos hiela la sangre cuando leemos las Acordadas que los declaraban –allá por 1976 - 1977- cesantes por faltas injustificadas. A ellos, a quienes se llevaron para no traerlos nunca más”, enfatizó Coll.
En virtud de esto, se dirigió a los presentes, no solo como presidente del STJ, que es un aspecto coyuntural, pequeño en la historia, sino en nombre del Poder Judicial de Formosa que hoy le toca representar, que trasciende a los hombres y a sus acciones, y pidió perdón –como ya lo hiciera un ex presidente de la Nación- “por la vergüenza de haber callado durante tantos años, por las atrocidades que se cometieron contra tantos compañeros judiciales, entre quienes se encuentran aquellos que hoy estamos recordando especialmente y cuyos cuerpos , sus cancerberos y verdugos, aún hoy se empeñan en ocultar, por el silencio, por el temor, por las anteojeras que impidieron ver lo que luego la historia hizo evidente”, significó el magistrado.
Dijo también que a través de los retratos que van a interpelar cada mañana, en cada jornada de trabajo, los empleados desaparecidos vuelven a la casa grande de donde alguna vez fueron arrancados, no solo como bandera de verdad, justicia y memoria, “sino también como ejemplo de entrega, de servicio, de práctica de valores que trascienden lo individual, como ejemplos de vida, porque dieron la suya por sus compañeros y por los que creían más justo para la Patria”.
El doctor Coll cerró su alocución con una enfática frase: “Compañeros bienvenidos a casa”.
Al acto asistieron los ministros del STJ, Guillermo Alucín y Marcos Bruno Quinteros, el ex ministro Héctor Tievas, que también fue víctima de la dictadura militar, magistrados, funcionarios y empleados judiciales y autoridades de los tres Poderes del Estado, además de representantes de los Derechos Humanos y organizaciones afines.
También se entregaron a los familiares los legajos de los empleados desaparecidos y a Osvaldo Orué, el doctor Coll hizo lo propio con copias fotográficas de los cinco agentes judiciales recordados.
Los desaparecidos
Pedro Crisólo Morel nació en Dalmacia e ingresó al Poder Judicial en marzo de 1967, habiéndose desempeñado antes de su detención en la Asesoría de Menores. Fue además secretario general de la Asociación Judicial Formosa. Cuando fue detenido tenía 23 años.
Zulma Nélida Sena. Nació en General San Martín (Chaco) e ingresó al Juzgado de Primera Instancia del Trabajo en julio de 1974 cumpliendo funciones como empleada administrativa hasta su secuestro en 1976. Tenía 24 años.
Sara Fulvia Ayala. Oriunda de San Lorenzo (República del Paraguay). Ingresó al Poder Judicial en marzo de 1975, desempeñándose como empleada administrativa en el Juzgado del Trabajo. En julio de 1977 fue secuestrada y tenía 22 años.
Mirta Leónidas Insfrán, nació en Villa Escolar, ingresó al Poder Judicial en julio de 1975, desempeñándose como administrativa en el Juzgado de Paz de Mayor Cuantía N° 2. Fue secuestrada en el mes de agosto de 1976. Tenía 20 años.
Ricardo Ramón Borgne: nació en Formosa (capital), ingresó en octubre de 1975, cumpliendo funciones administrativas en el Juzgado Criminal y Correccional N° 3 hasta su desaparición en agosto de 1976. Tenía 23 años.
Foto: Gentileza Sr. Mario Noguera
Fuente:PJF
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