Ecuador: un resultado contundente que no resuelve los problemas
Por Guillermo Almeyra (ANRED)
Casi seguramente Rafael Correa será elegido presidente en la primera vuelta de estas elecciones y casi seguramente la inestable coalición plurinacional de las izquierdas que se le opone y se opone también a la derecha clásica obtendrá menos del 6 por ciento de los votos. Correa podrá entonces, a justo título, hablar de consagración popular y el ALBA, la UNASUR y el grupo de los gobiernos “nacionales y populares” respirarán con alivio tras el duro golpe sufrido con la devaluación venezolana. Correa, a diferencia de otros gobiernos, hizo auditar la deuda externa en vez de reconocerla, rompió con el FMI y desconoció el organismo del Banco Mundial para la solución de las disputas comerciales. Su victoria electoral, por consiguiente, es también en buena medida una derrota de las fuerzas de derecha ecuatorianas e internacionales y será una buena noticia para Venezuela, Bolivia y Cuba.
Casi seguramente Rafael Correa será elegido presidente en la primera vuelta de estas elecciones y casi seguramente la inestable coalición plurinacional de las izquierdas que se le opone y se opone también a la derecha clásica obtendrá menos del 6 por ciento de los votos. Correa podrá entonces, a justo título, hablar de consagración popular (sobre todo si la abstención disminuye, como es probable) y el ALBA, la UNASUR y el grupo de los gobiernos “nacionales y populares” respirarán con alivio tras el duro golpe sufrido con la devaluación venezolana. Correa, en efecto, en este último grupo, y a pesar no haber podido sacar a su país de la paridad con el dólar, es uno de los más firmes pues, a diferencia de otros gobiernos, hizo auditar la deuda externa en vez de reconocerla, rompió con el FMI y desconoció el organismo del Banco Mundial para la solución de las disputas comerciales (por supuesto, la solución a favor de las transnacionales). Su victoria electoral, por consiguiente, es también en buena medida una derrota de las fuerzas de derecha ecuatorianas e internacionales y será una buena noticia para Venezuela, Bolivia y Cuba.
En cuanto a la coalición de izquierdas, entre cuyos principales integrantes están el partido indígena Pachakutik y la CONAIE, creo que una parte del movimiento indígena será atraído por la tentación correísta y que la siempre oscilante política de los maoístas del Movimiento Popular Democrático entre el ultraizquierdismo sindical y el oportunismo también recibirá un golpe, sobre todo porque el MDP ya estaba en crisis y buscó en la Unidad Plurinacional de las Izquierdas una salida positiva a la misma. Este posible debilitamiento de los componentes de masa de la oposición izquierdista pesará sobre el núcleo intelectual más consecuente, que encuentra su expresión en Alberto Acosta, el cual une una política ecologista radical con ideas democráticas y sociales avanzadas y muy a la izquierda de la línea socialcristiana, desarrollista-extractivista del presidente Correa.
Éste, en efecto, defiende y aplica –como todos los gobiernos “progresistas” o no de los países dependientes- una política extractivista que descansa, sobre todo, en las esperanzas en la gran minería a cielo abierto (o, en el caso argentino, en ésta y en la costosísima extracción del petróleo no convencional). Incluso para refutar a sus críticos les ha preguntado dónde en Marx hay una crítica a ese tipo de minería (que, obviamente, en los tiempos de Marx no existía y era técnicamente impensable y, por lo tanto, no podía ser criticada). La izquierda, por su parte, junto con las poblaciones afectadas por esas minas que las dejan sin agua y destruyen el ambiente, no explican suficientemente cómo, en una primera fase de transición, un gobierno democrático y ecologista podría prescindir totalmente del extractivismo impuesto por la dependencia del mercado mundial y con cuáles recursos se contaría para trabajar por una alternativa al extractivismo y al desarrollismo que dé origen a otro tipo de economía nacional, a un gobierno de las autonomías y anticentralista, a una producción fundamentalmente para el consumo y no para la exportación y a un sistema de comunas autogestionarias unidas por la solidaridad y por planes elaborados de común acuerdo a escala nacional.
Porque el gobierno paga hoy sus planes sociales, sus subsidios y sus obras públicas con el impuesto a los exportadores de materias primas y, por lo tanto, vela por el fortalecimiento de las grandes transnacionales y las grandes empresas lo que le impide salir de la dependencia del capital financiero internacional y, cuando mucho, mediante el aparato estatal trata de sustituir a una burguesía nacional casi inexistente. De ahí que necesite seguir exportando bananas, petróleo, minerales a granel y no pueda recuperar una moneda propia. Si dejase de lado, de repente, su política desarrollista y extractivista Ecuador no tendría ingresos y su economía se derrumbaría.
Por eso el problema no consiste en una oposición lisa y llana en nombre del ambiente y de las necesidades sociales a la política de Correa. A ésta hay que oponerle otra política para la obtención de recursos (impuestos a los bancos y grandes empresas, supresión de gastos militares, modificación de las políticas alimentarias y las importaciones de alimentos e insumos, creación de infraestructuras para reducir los costos de transporte y otros, por ejemplo) y una política de preservación de los bienes comunes y de las bases para la producción indígena que ante cada proyecto estatal o empresarial discuta, caso por caso, si los efectos ambientales, económicos y sociales inmediatos y a largo plazo no son demasiado onerosos e irreversibles. Si hubiera una disputa entre los técnicos y los habitantes, en nombre de las autonomías regionales, de la autogestión, de la democracia y de la propia Constitución debe predominar la posición de estos últimos.
Correa seguramente obtendrá una Asamblea que le será fiel. Habría que aprovechar esta nueva composición del aparato legislativo para completar –y no retacear- lo alcanzado por la Constituyente. En ese trabajo constituyente la izquierda perdería si se aferrase a los no sistemáticos y en cambio ganará si se define por sus planes y proyectos ambientalistas y anticapitalistas pues eso le permitirá hacer frente común con una parte del correísmo.
Éste, aunque es adversario duro de la izquierda, no puede ser considerado su enemigo sino un aliado inseguro, vacilante e inconsecuente so pena de, nuevamente, como cuando Pachakutik coqueteó Gutiérrez y con la derecha, hacerle el juego a ésta o sea, al gran capital extranjero y a las transnacionales extractivistas que tanto Pachakutik como la CONAIE combaten.
LUNES, 18 DE FEBRERO DE 2013
Termina conteo rápido y otorga el 56,7 por ciento a Correa
PL
El conteo rápido todas las actas de escrutinio realizado por el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Ecuador en los comicios dominicales reportó el 56,7 por ciento de los votos para el presidente Rafael Correa, del Movimiento Alianza PAIS.
El vicetitular del CNE, Juan Pablo Pozo, añadió que para el exbanquero Guillermo Lasso, candidato del partido Creando Oportunidades, el voto fue del 23,3 por ciento.
Para el expresidente Lucio Gutiérrez, del Partido Sociedad Patriótica, hubo un 6,6 por ciento, y para Mauricio Rodas, del Movimiento Sociedad Unida Más Acción, un 4,0 por ciento.
Pozo precisó que de los 11 millones 380 mil 725 electores ya se tiene el 74,16 por ciento de votos válidos, 1,46 en blanco y 5,79 nulos.
El CNE mantiene sus labores en el Centro de Convenciones de Quito y ahora se enfrasca en completar el conteo oficial de los sufragios para presidente y vicepresidente, así como para los legisladores nacionales y los diputados del Parlamento Andino.
Correa y sus seguidores celebraron la victoria durante toda la noche en la capitalina avenida de los Shyris, frente a la sede de Alianza PAIS, con música y bailes.
LUNES, 18 DE FEBRERO DE 2013
Correa: El desafío es convertir en irreversible el cambio
Por Pedro Rioseco (PL)
El reelecto Presidente de Ecuador por abrumadora mayoría del voto popular, Rafael Correa, consideró su mayor desafío para los próximos cuatro años el convertir en irreversible el cambio hecho por la Revolución Ciudadana en las relaciones de poder.
En su primera conferencia de prensa luego de conocerse su victoria en cinco encuestas a boca de urnas, Correa afirmó que en ese desafío está la clave para el desarrollo.
Por eso América Latina no se desarrollaba, pese a que lo tenía todo, riquezas naturales, civilizaciones antes de la llegada de Cristóbal Colón, explicó el líder del gobernante Movimiento Alianza PAIS, tras culpar de ese atraso a las élites que nos gobernaron.
Esas élites excluyentes, acotó, siempre manejaron nuestros estados aparentes en función de sus intereses no los de las grandes mayorías.
Entonces, recalcó, el gran desafío es hacer irreversible ese cambio de poderes en función de los seres humanos, de las grandes mayorías y no de los grupos fácticos, para lo cual hay que acabar de complementar la Constitución,
En la lucha contra la pobreza para lograr el Buen Vivir, puntualizó, tenemos que seguir haciendo lo mismo: buenas políticas económicas, proteger lo nuestro, dar empleo, recuperar nuestros recursos naturales y priorizar la deuda social antes que la deuda externa.
Pero también, dijo, hacerlo con una palabra que se le olvida frecuentemente a la izquierda, eficiencia, con un adecuado crecimiento económico y distribución de la riqueza para disminuir la pobreza y desigualdades.
Modestia aparte, comentó, quiero decirles que somos, de acuerdo con la Comisión Económica de Naciones Unidas para América Latina (CEPAL), el país que más reduce pobreza y desigualdad en Nuestra América.
Elogió el próximo Plan de Gobierno 2013-2017 como el mejor en la historia del país, con 10 ejes y 35 propuestas, donde se puede encontrar respuestas a todas las preguntas sobre la proyección de desarrollo y erradicación de la pobreza.
En la campaña electoral, recordó, la prensa alineada con los poderes fácticos criticaba todos los días los subsidios pero nunca dijo que los dos más grandes subsidios de la historia nacional no se les dio a los pobres sino a los ricos.
Estos fueron, precisó, la sucretización de 1983 y el salvataje bancario de 1999, y esa asignación de recursos reflejaba quién mandaba en el país, a diferencia de cómo se asignaron los recursos durante los seis años de Revolución donde ahora mandan los ciudadanos no el capital.
Fuente:Argenpress
NO HUBO PROVINCIA EN ECUADOR EN DONDE NO GANARA, EN LA COSTA, SIERRA Y EL ORIENTE
El triunfo de Correa fue muy completo
El oficialismo consiguió una mayoría de bancas en la unicameral Asamblea Nacional de acuerdo con un conteo rápido y los analistas coinciden en que no tendrá necesidad de negociar con la oposición para profundizar la “revolución ciudadana”.
Por Mercedes López San Miguel
Desde Quito
En la plaza frente al palacio presidencial, los diarios reflejaban ayer el triunfo de Correa.
El triunfo de Rafael Correa y de su partido, Alianza País, fue contundente y no hubo provincia en Ecuador en donde no ganara, desde la costa hasta la sierra y el oriente. El oficialismo consiguió una mayoría de bancas en la unicameral Asamblea Nacional de acuerdo con un conteo rápido y los analistas coinciden en que no tendrá necesidad de negociar con la oposición para profundizar el proceso que llama “revolución ciudadana” desde el momento en que asuma el nuevo gobierno, el 24 de mayo. “Correa hasta el 2017”, tituló en su portada el diario opositor El Universo, que contrastó con la tapa del estatal El Telégrafo, que decía: “A cambiar la patria”. Lo que ningún medio dejó de resaltar fue que el gobernante y su fórmula sumaron aceptación en todo Ecuador, hasta en Guayas y Guayaquil, donde ni el alcalde opositor Jaime Nebot pudo influir sobre el sufragio. El mandatario fue reelecto con el 56,9 por ciento de los votos frente al 23,1 por ciento del banquero Guillermo Lasso, de acuerdo con el escrutinio de 71 por ciento de las actas por parte del Consejo Nacional Electoral. El organismo no precisó cuándo se conocerá la información de la Asamblea Legislativa, pero un conteo rápido de la ONG Participación Ciudadana –autorizado por la Justicia Electoral– proyectó 90 escaños para Alianza País, seguido del movimiento de Lasso –Creando Oportunidades– con 12 curules (de un total de 137).
El historiador Jorge Núñez Sánchez señaló a Página/12 que la elección del domingo evidenció el fortalecimiento del oficialismo y la crisis de los partidos tradicionales. “Hubo una profundización de la conciencia social de este proceso. Nunca en nuestra historia ha habido un gobierno que hiciera tanto por el desarrollo nacional y se preocupara por los minusválidos. Es una ciudadanía que supo derrocar gobiernos corruptos.” Fue el caso de Lucio Gutiérrez, destituido en 2005 por el Congreso en medio de una revuelta popular conocida como “rebelión de los forajidos”, integrada en su mayoría por la clase media de Quito que lo acusó de corrupción y nepotismo. Gutiérrez y su partido Sociedad Patriótica obtuvieron un 6,5 por ciento de los sufragios anteanoche, muy por debajo de su desempeño en las presidenciales de 2009 –en esa ocasión obtuvo un 27 por ciento–.
La mala actuación del ex coronel Gutiérrez no es un síntoma aislado. “Se dio un recambio importante en la oposición”, advierte Núñez Sánchez, incluyendo en ella a agrupaciones que presentaron candidatos a asambleístas. “Las viejas agrupaciones Partido Social Cristiano y Madera de Guerrero sacaron pocos diputados. Hay una nueva oposición que es el movimiento de derecha de los industriales, los banqueros, que tomaron la posta.” El analista se refiere al partido CREO (Creando Oportunidades ) que se presentó por primera vez y obtuvo el segundo lugar en el voto presidencial. El candidato Lasso dijo que ya se proyecta como el líder de la oposición. ¿Se verá con posibilidades de ser un Capriles ecuatoriano? Lasso dijo que seguirá haciendo política de la mano de la segunda fuerza política del país. “Corrió a todos de un plumazo, incluso al alcalde Nebot”, agrega Núñez Sánchez.
Para el sector de la izquierda que rivaliza con Correa, la Plataforma Plurinacional comandada por el economista Alberto Acosta, la elección representó una debacle. Acosta, ex ministro de Energía del gobierno de Correa y ex presidente de la Asamblea Constituyente, sacó un 3,1 por ciento de los sufragios, por detrás del outsider de derecha Mauricio Rodas (4,0 por ciento, partido SUMA) y el magnate bananero Alvaro Noboa (3,6 por ciento, Prian).
De acuerdo con el analista Decio Machado, de Fundación Aldhea, la izquierda deberá reflexionar sobre el mensaje que le transmitió a la población, sobre sus planteamientos obsoletos. “Ante la bonanza económica, el votante, que es en su mayoría urbano, no se interesa por temas como el neoextractivismo. La gente es más pragmática, vota por encima de la lógica ideológica: elige a un gobierno al que le ha ido bien en la economía, que benefició a todos los sectores sociales.”
El partido de Acosta ha cuestionado el modelo de desarrollo y el modo extractivista del gobierno actual, del que formó parte hasta 2008. De acuerdo con el análisis de Machado, del total de las 24 provincias del país, Correa ganó en todas, pero en un porcentaje menor en las del sur, en donde viven poblaciones rurales y algunas comunidades indígenas que se oponen a la explotación minera. Como las provincias de Zamora (Alianza País obtuvo un 40 por ciento) o Morona Santiago (37, 6 por ciento, o Chimborazo (46,4 por ciento). En el resto del país, los porcentajes son de más del 50 o el 60 por ciento de los votos, siendo que en las regiones de la costa arrasó. Un triunfo contundente. Como lo tituló el diario Expreso en letras gigantes.
El triunfo de Rafael Correa y de su partido, Alianza País, fue contundente y no hubo provincia en Ecuador en donde no ganara, desde la costa hasta la sierra y el oriente. El oficialismo consiguió una mayoría de bancas en la unicameral Asamblea Nacional de acuerdo con un conteo rápido y los analistas coinciden en que no tendrá necesidad de negociar con la oposición para profundizar el proceso que llama “revolución ciudadana” desde el momento en que asuma el nuevo gobierno, el 24 de mayo. “Correa hasta el 2017”, tituló en su portada el diario opositor El Universo, que contrastó con la tapa del estatal El Telégrafo, que decía: “A cambiar la patria”. Lo que ningún medio dejó de resaltar fue que el gobernante y su fórmula sumaron aceptación en todo Ecuador, hasta en Guayas y Guayaquil, donde ni el alcalde opositor Jaime Nebot pudo influir sobre el sufragio. El mandatario fue reelecto con el 56,9 por ciento de los votos frente al 23,1 por ciento del banquero Guillermo Lasso, de acuerdo con el escrutinio de 71 por ciento de las actas por parte del Consejo Nacional Electoral. El organismo no precisó cuándo se conocerá la información de la Asamblea Legislativa, pero un conteo rápido de la ONG Participación Ciudadana –autorizado por la Justicia Electoral– proyectó 90 escaños para Alianza País, seguido del movimiento de Lasso –Creando Oportunidades– con 12 curules (de un total de 137).
El historiador Jorge Núñez Sánchez señaló a Página/12 que la elección del domingo evidenció el fortalecimiento del oficialismo y la crisis de los partidos tradicionales. “Hubo una profundización de la conciencia social de este proceso. Nunca en nuestra historia ha habido un gobierno que hiciera tanto por el desarrollo nacional y se preocupara por los minusválidos. Es una ciudadanía que supo derrocar gobiernos corruptos.” Fue el caso de Lucio Gutiérrez, destituido en 2005 por el Congreso en medio de una revuelta popular conocida como “rebelión de los forajidos”, integrada en su mayoría por la clase media de Quito que lo acusó de corrupción y nepotismo. Gutiérrez y su partido Sociedad Patriótica obtuvieron un 6,5 por ciento de los sufragios anteanoche, muy por debajo de su desempeño en las presidenciales de 2009 –en esa ocasión obtuvo un 27 por ciento–.
La mala actuación del ex coronel Gutiérrez no es un síntoma aislado. “Se dio un recambio importante en la oposición”, advierte Núñez Sánchez, incluyendo en ella a agrupaciones que presentaron candidatos a asambleístas. “Las viejas agrupaciones Partido Social Cristiano y Madera de Guerrero sacaron pocos diputados. Hay una nueva oposición que es el movimiento de derecha de los industriales, los banqueros, que tomaron la posta.” El analista se refiere al partido CREO (Creando Oportunidades ) que se presentó por primera vez y obtuvo el segundo lugar en el voto presidencial. El candidato Lasso dijo que ya se proyecta como el líder de la oposición. ¿Se verá con posibilidades de ser un Capriles ecuatoriano? Lasso dijo que seguirá haciendo política de la mano de la segunda fuerza política del país. “Corrió a todos de un plumazo, incluso al alcalde Nebot”, agrega Núñez Sánchez.
Para el sector de la izquierda que rivaliza con Correa, la Plataforma Plurinacional comandada por el economista Alberto Acosta, la elección representó una debacle. Acosta, ex ministro de Energía del gobierno de Correa y ex presidente de la Asamblea Constituyente, sacó un 3,1 por ciento de los sufragios, por detrás del outsider de derecha Mauricio Rodas (4,0 por ciento, partido SUMA) y el magnate bananero Alvaro Noboa (3,6 por ciento, Prian).
De acuerdo con el analista Decio Machado, de Fundación Aldhea, la izquierda deberá reflexionar sobre el mensaje que le transmitió a la población, sobre sus planteamientos obsoletos. “Ante la bonanza económica, el votante, que es en su mayoría urbano, no se interesa por temas como el neoextractivismo. La gente es más pragmática, vota por encima de la lógica ideológica: elige a un gobierno al que le ha ido bien en la economía, que benefició a todos los sectores sociales.”
El partido de Acosta ha cuestionado el modelo de desarrollo y el modo extractivista del gobierno actual, del que formó parte hasta 2008. De acuerdo con el análisis de Machado, del total de las 24 provincias del país, Correa ganó en todas, pero en un porcentaje menor en las del sur, en donde viven poblaciones rurales y algunas comunidades indígenas que se oponen a la explotación minera. Como las provincias de Zamora (Alianza País obtuvo un 40 por ciento) o Morona Santiago (37, 6 por ciento, o Chimborazo (46,4 por ciento). En el resto del país, los porcentajes son de más del 50 o el 60 por ciento de los votos, siendo que en las regiones de la costa arrasó. Un triunfo contundente. Como lo tituló el diario Expreso en letras gigantes.
CON MAYORIA LEGISLATIVA, CORREA VA POR MAS
Agua, medios y cultura en la agenda
Por Mercedes López San Miguel
Desde QuitoHay por lo menos tres proyectos de ley en danza que la oposición frenó hasta ahora y a los que el nuevo Legislativo dará luz verde: de Agua, de Comunicación y de Cultura. También está pendiente el Código Integral Penal.
Dice el programa de gobierno que en los próximos cuatro años apuntará a establecer un nuevo modelo de acceso a las fuentes de agua, que redistribuya ese recurso vital mediante la construcción de sistemas públicos de calidad. Una suerte de agua para todos. En mayo de 2010, un sector de las comunidades indígenas se movilizó en las calles en contra del proyecto presentado por Alianza País.
El analista Decio Machado señaló que los pueblos originarios rechazaron que se les elimine la capacidad de administrar el recurso, dado que sus juntas comunitarias pasarían a ser consultivas y la gestión la tendría el Estado central. “Es una pequeña cuota de poder que perderían los movimientos indígenas.”
Ante los resultados electorales del domingo, la dirigencia indígena recibió un revés, destaca Machado. “Se abre un escenario en que el movimiento Packacutik verá muy complicado poder rearticular las movilizaciones.” Otra iniciativa que rechazan algunos dirigentes de los pueblos originarios, e inclusive algunos miembros del partido oficialista, es el desarrollo de la minería a gran escala, un asunto pendiente de este gobierno.
La reforma agraria es una de las deudas de Correa, advierte Jorge Núñez Sánchez. “Allí donde existen grandes latifundios, el gobierno ha sido cauteloso, no lo veo mal, pero debería avanzar. Hasta ahora fue repartiendo tierras con el fin de evitar que se anarquice la producción de alimentos.”
Entre los proyectos que desvela a la prensa opositora está el de la Ley de Comunicación, que les asigna un 33 por ciento del espacio a los medios públicos, un 33 por ciento al sector privado (en estos momentos posee casi el 85,5 por ciento del espectro) y el otro 34 por ciento a grupos comunitarios. La normativa no pudo salir adelante por la resistencia de la oposición en la Asamblea unicameral. Sus detractores cuestionan que se establezca la creación de un ente de regulación que controlaría la emisión de contenidos discriminatorios, sexuales y violentos.
La Ley de Cultura está olvidada en un cajón del Legislativo y esto se da, según los expertos, porque el tema de la cultura no reviste ningún marketing, aunque sea importante en el texto constitucional. Una de las principales recomendaciones que se la han hecho al proyecto es que mantenga la autonomía de la Casa de la Cultura.
A todo esto, el gobierno muy probablemente insistirá con una reforma del Código Penal Integral, que tipifica nuevos delitos y ordena la acumulación de penas.
Fuente:Pagina12
Dice el programa de gobierno que en los próximos cuatro años apuntará a establecer un nuevo modelo de acceso a las fuentes de agua, que redistribuya ese recurso vital mediante la construcción de sistemas públicos de calidad. Una suerte de agua para todos. En mayo de 2010, un sector de las comunidades indígenas se movilizó en las calles en contra del proyecto presentado por Alianza País.
El analista Decio Machado señaló que los pueblos originarios rechazaron que se les elimine la capacidad de administrar el recurso, dado que sus juntas comunitarias pasarían a ser consultivas y la gestión la tendría el Estado central. “Es una pequeña cuota de poder que perderían los movimientos indígenas.”
Ante los resultados electorales del domingo, la dirigencia indígena recibió un revés, destaca Machado. “Se abre un escenario en que el movimiento Packacutik verá muy complicado poder rearticular las movilizaciones.” Otra iniciativa que rechazan algunos dirigentes de los pueblos originarios, e inclusive algunos miembros del partido oficialista, es el desarrollo de la minería a gran escala, un asunto pendiente de este gobierno.
La reforma agraria es una de las deudas de Correa, advierte Jorge Núñez Sánchez. “Allí donde existen grandes latifundios, el gobierno ha sido cauteloso, no lo veo mal, pero debería avanzar. Hasta ahora fue repartiendo tierras con el fin de evitar que se anarquice la producción de alimentos.”
Entre los proyectos que desvela a la prensa opositora está el de la Ley de Comunicación, que les asigna un 33 por ciento del espacio a los medios públicos, un 33 por ciento al sector privado (en estos momentos posee casi el 85,5 por ciento del espectro) y el otro 34 por ciento a grupos comunitarios. La normativa no pudo salir adelante por la resistencia de la oposición en la Asamblea unicameral. Sus detractores cuestionan que se establezca la creación de un ente de regulación que controlaría la emisión de contenidos discriminatorios, sexuales y violentos.
La Ley de Cultura está olvidada en un cajón del Legislativo y esto se da, según los expertos, porque el tema de la cultura no reviste ningún marketing, aunque sea importante en el texto constitucional. Una de las principales recomendaciones que se la han hecho al proyecto es que mantenga la autonomía de la Casa de la Cultura.
A todo esto, el gobierno muy probablemente insistirá con una reforma del Código Penal Integral, que tipifica nuevos delitos y ordena la acumulación de penas.
Fuente:Pagina12

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