17 de julio de 2013

Chevron acordó con YPF e invertirá U$S 1240 millones en Vaca Muerta-Contracara.

17.07.2013
Una alianza estratégica para avanzar hacia el autoabastecimiento energético
Chevron acordó con YPF e invertirá U$S 1240 millones en Vaca Muerta 
Con estos fondos, que se suman a U$S 260 millones que desembolsó la firma local, se perforarán 100 pozos para medir el potencial hidrocarburífero del área General Mosconi, un perímetro de 20 km2 que equivale al 3,3% de la zona perteneciente a YPF. 
Por: Leandro Renou
La empresa YPF y la estadounidense Chevron le pusieron ayer la firma al tan ansiado convenio mediante el cual se comprometen a trabajar en conjunto en la exploración y explotación del yacimiento neuquino de hidrocarburos no convencionales Vaca Muerta. 

Inicialmente, Chevron desembolsará U$S 1240 millones, que se suman a los casi U$S 260 que ya había invertido YPF.

Con estos fondos, se perforarán los primeros 100 pozos para medir el potencial de petróleo y gas del área General Enrique Mosconi, ubicada en Loma La Lata Norte y Campana, una zona de 20 km2 que representa el 3,3% del total de la concesión que YPF tiene en Vaca Muerta. En el área donde ya opera, YPF está extrayendo unos 10 mil  barriles equivalentes diarios, y se espera analizar cuál será el aporte de los nuevos pozos. El acuerdo se enmarca en el nuevo régimen de promoción de inversiones hidrocarburíferas, que el gobierno nacional puso en marcha el lunes a través del Decreto 929. Este dispone que las firmas que presenten un plan de inversión directa no menor a U$S 1000 millones en cinco años podrán exportar hasta el 20% del crudo que produzcan y tendrán "libre disponibilidad de las divisas provenientes de la exportación". Este programa fue fuertemente cuestionado por distintos sectores opositores al kirchnerismo, que lo consideraron como una libertad irrestricta para el manejo de los privados en el ámbito nacional.

Si bien la inversión es importante pero no rutilante para los dineros que se manejan en el mercado petrolero, para el Estado la participación de Chevron es un espaldarazo político-técnico a la gestión de Miguel Galuccio. Tras ser nombrado por la presidenta Cristina Fernández al frente de la compañía, el entrerriano ex Schlumberger se había puesto como meta central recuperar la confianza de los inversores extranjeros, luego de la expropiación de las acciones de Repsol, entendiendo que estos capitales serían la llave de la recuperación productiva de YPF, luego de más de diez años de caída en las reservas. En la compañía esperan que el acuerdo sea la llave para el ingreso de otros inversores foráneos, que ya manifestaron su interés de hacer acuerdos de negocios, pero que hasta el momento no se plasmaron en el papel. De hecho, Galuccio llegó con un perfil de ejecutivo capaz de sacar a empresas de posiciones complicadas.

Galuccio rubricó el acuerdo en la Torre de YPF en Puerto Madero, junto al presidente y CEO de Chevron Corporation, John Watson; y el presidente de Chevron para África y América Latina, Alí Moshiri. En el acto, graficó el rol de respaldo internacional del acuerdo: "Esta asociación es estratégica para la compañía y la Argentina. Estamos poniendo en producción un recurso que puede cambiar el futuro energético de nuestro país", se entusiasmó Galuccio y agregó que "los recursos no convencionales requieren de una actividad intensiva, además de inversión, tecnología y capital humano. Este acuerdo es, también, una demostración de confianza por parte de una gran empresa internacional". Luego de la firma, por la tarde, los empresarios le presentaron a la presidenta Fernández los detalles del acuerdo, en una reunión en la que participaron además el ministro de Planificación, Julio De Vido, y el viceministro de Economía, Axel Kicillof.

Actualmente, en la zona donde trabajarán ambas empresas ya hay instalados 15 equipos de perforación. Vaca Muerta, el yacimiento que posicionó a la Argentina como el segundo país con mayor potencial en crudo y gas no convencionales (por sobre Estados Unidos y debajo de China), tiene una extensión de 30 mil km2, de los cuales YPF tiene una participación neta equivalente a 12 mil km2. Luego de que se perforen los primeros 100 pozos, en una segunda etapa de desarrollo intensivo, se perforarán más de 1500 pozos adicionales para alcanzar, en 2017, una producción de 50 mil barriles de petróleo y 3 millones de m3 de gas natural asociado por día.

"Vaca Muerta es un activo de clase mundial y se ajusta perfectamente a nuestro sólido portfolio de recursos no convencionales", dijo Watson, de Chevron, y el presidente para la región, Alí Moshiri, agregó que "sentimos satisfacción en acompañar este nuevo proyecto de YPF. Chevron está comprometida en ayudar a la Argentina a volver al autoabastecimiento energético. El éxito de YPF beneficiará a todo el sector."
Como era de esperar, el mercado vio con buenos ojos el convenio firmado ayer. La acción de YPF en la Bolsa porteña subió un 3,54%, impulsando al alza el índice Merval. En Nueva York, en tanto, los papeles de YPF mejoraron un 2,33 por ciento.

El acuerdo entre YPF y Chevron se destrabó definitivamente a principios del mes de junio, cuando la Corte Suprema de la Nación revocó un fallo de primera instancia que condenaba a la filial local de la estadounidense a cumplir con un embargo de U$S 19 mil millones dispuesto por la justicia ecuatoriana, al hacer lugar a un recurso de queja presentado por la compañía. Hace varios años, la empresa había sido fuertemente cuestionada por contaminación en la zona selvática del Ecuador. Sin embargo, el máximo tribunal entendió que "la decisión tomada por la justicia del Ecuador de imponer medidas cautelares sobre los bienes de las sociedades demandadas, en razón de haberse decretado, sin audiencia previa, las ha privado de este derecho".

Los acuerdos internacionales son una parte del Plan Quinquenal de YPF 2013-2017, que prevé una inversión de U$S 37.200 millones para elevar un 32% la producción de petróleo y un 37% la de gasoil y naftas. El programa apunta a cinco frentes, centrándose en la recuperación de yacimientos petroleros maduros y, sobre todo, en el aprovechamiento del recurso no convencional. Cabe destacar que, además de Vaca Muerta, se halló hace un tiempo en la cuenca del Golfo San Jorge una formación con alta capacidad de producir shale oil, que sería el segundo mayor descubrimiento después de Vaca Muerta. En el período, se perforarán 1160 pozos, lo cual permitiría alcanzar, en el año 2014, el autoabastecimiento energético. Justamente, los socios aparecen en parte del financiamiento: de la inversión total anunciada, U$S 32.600 millones saldrán del propio flujo de caja de YPF, y el resto será financiado con la participación de nuevos socios, bancos locales, préstamos internacionales y a través del mercado de capitales.


Un oasis de petróleo
Vaca Muerta cubre una superficie de 30 mil kilómetros cuadrados y se extiende por cuatro provincias argentinas: Neuquén (suroeste), Mendoza (oeste), Río Negro (sur) y La Pampa (centro). De esa superficie total, YPF posee derechos de explotación sobre 12.450 kilómetros cuadrados, el 70% de ellos en la ventana de shale oil (petróleo no convencional). En Vaca Muerta también están presentes las estadounidenses Apache, Exxon, Chevron y EOG, las canadienses Américas Petrogas, Azabache, Antrim Energy y Madalena Ventures, la local Gas y Petróleo de Neuquén, Pluspetrol y Tecpetrol, la francesa Total, la alemana Wintershall, la anglo-holandesa Shell, la filial local de la brasileña Petrobras y Pan American Energy, de capitales británicos, argentinos y chinos. Sin embargo, la que lidera la actividad en esta formación es YPF, la mayor productora del país, que ha comenzado ya a desarrollar Vaca Muerta en el área Loma La Lata Norte-Loma Campana, de 395 kilómetros cuadrados.
Fuente:TiempoArgentino

CONTRACARA

PRONUNCIAMIENTO DE PLATAFORMA 2012
DE LA FALSA ESTATIZACION A LA ENTREGA  DE YPF A CHEVRON
15 de Julio de 2013
Ante la inminente firma del acuerdo entre YPF y la empresa transnacional Chevron, para explotar el petróleo y gas no convencional en la cuenca del Neuquén, principalmente en la formación de Vaca Muerta, desde Plataforma 2012 queremos alertar que este hecho constituye nada menos que una vuelta de tuerca en el proceso de falsa estatización de YPF, que concluye en la entrega de nuestros bienes naturales a Chevron, para que éste lucre con la destrucción de nuestros territorios y del ambiente.
Una vez más los argentinos nos vemos confrontados a una estafa, cuyos responsables son el gobierno nacional y sus socios provinciales. Hace poco más de un año, el oficialismo anunciaba con bombos y platillos la expropiación del 51% de las acciones de YPF, que estaba en manos de Repsol. Se habló de modo grandilocuente de “renacionalización” del petróleo, se impulsó un discurso triunfalista que evitaba cualquier referencia autocrítica a la responsabilidad directa que el propio oficialismo tuvo en el proceso de vaciamiento de YPF. Manipulando las legítimas aspiraciones de una gran parte de la sociedad argentina, se impulsó una ley que fue aprobada por el congreso nacional en una votación a libro cerrado, soslayando de ese modo la posibilidad de abrir un debate democrático de fondo sobre la crisis energética estructural que atraviesa nuestro país.
En mayo de 2012, a través de un documento titulado “Por una verdadera estatización de los recursos energético. La crisis de YPF o el fracaso de una política energética”,[1] desdePlataforma 2012 nos   pronunciamos críticamente sobre el tema, argumentando, entre otras cuestiones, que la anunciada “reconquista” de YPF adolecía de sustanciales errores para cumplir con las metas que dice proponerse, puesto que no contemplaba los aspectos estructurales de la cuestión energética y carecía de una mirada estratégica de mediano y largo plazo. Sosteníamos que la ley no proponía cambio alguno del marco regulatorio ni política de nacionalización de los hidrocarburos; que no asistíamos a una verdadera estatización de la empresa; que no existía una propuesta de largo plazo que apuntara a la diversificación de la matriz energética; alertábamos de que el país se aprestaba a ingresar peligrosamente en la explotación del gas y petróleo no convencional, a través de la fractura hidráulica o fracking, una metodología muy controvertida que ha sido prohibida en varios países, sin siquiera abrir debate o informar sobre sus gravosas consecuencias ambientales.
Los hechos que se han sucedido en los últimos meses muestran, lamentablemente, la actualidad de ese documento. Lejos de avanzar en la conformación de una sociedad de Estado que garantizara el control de los bienes naturales, YPF buscó de manera desesperada y por todos los medios  asociarse con grandes empresas transnacionales, que son  las que hoy dominan el mercado energético, sobre todo en la explotación de hidrocarburos no convencionales. Desde el comienzo, el socio anunciado fue la multinacional petrolera Chevron, de origen norteamericano, en estos momentos el cuarto productor de petróleo en nuestro país.
La entrega llave en mano de los yacimientos de la cuenca del Neuquén a Chevron encontró una serie de escollos legales, sobre todo, debido a la sentencia judicial que pesaba sobre esta empresa, expedida por la justicia ecuatoriana, que condenó a Chevron (que operó entre 1964 y 1990 en Ecuador, cuando era Texaco) a pagar 19.000 millones de dólares, por graves delitos ambientales, cometidos en la Amazonía ecuatoriana, en territorios ancestrales de pueblos originarios. Un primer embargo sobre los bienes de Chevron en nuestro país, emitido por un juzgado, respaldado por los acuerdos bilaterales entre Argentina y Ecuador, demoraría el acuerdo inminente. Sin embargo, hace menos de un mes, a pedido de la Procuradora Nacional A.Gils Carbó, y posteriormente, a través de un rápido fallo a favor de Chevron, emitido por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, se levantó el embargo que pesaba sobre la empresa, allanando de este modo concreción de dicha entrega.
Muchos se preguntaban cuáles serían las condiciones del acuerdo que firmarían Chevron e YPF. Poco se sabía acerca del contenido del acuerdo, más allá de las efusivas declaraciones del gobernador de Neuquén, Jorge Sapag y sus funcionarios, quienes hablan de un “segundo descubrimiento del petróleo”. Algunos analistas adelantaron  que, tal como había sucedido en otros países –por ejemplo, en Ucrania- las condiciones serían leoninas, difíciles de digerir para un gobierno que se dice nacional y popular. Veinticuatro horas antes de la firma del acuerdo trascendió que el gobierno creó, por decreto, un régimen de promoción de inversión de hidrocarburos, a la medida de Chevron, que prevé beneficios para las empresas que presenten proyectos de explotación de un monto no inferior a 1.000 millones de dólares.
 A la manera de la legislación minera de los años `90, este decreto otorga la exención a pagar los derechos de exportación a partir del quinto año de ejecución del proyecto; establece la libre disponibilidad (100 %) de las divisas provenientes de la dicha exportación; no propone una reglamentación de la extracción que prevea los impactos ambientales que ocurrieron en otros lugares del mundo con el frackingentre otros puntos controvertidos. Agreguemos que la ley 17.319 de Hidrocarburos no autoriza a otorgar exenciones al pago del derecho de exportación. Resaltamos esto porque las modificaciones impositivas ahora fueron hechas por Decreto y deben hacerse por ley.
En nuestro país las poblaciones ya comenzaron a organizarse y manifestar fuertes resistencias al avance de la explotación de los hidrocarburos no convencionales, tal como lo muestran diferentes ordenanzas municipales que prohíben el fracking: Cinco Saltos, en Río Negro, picó en punta, superando incluso el veto de la intendenta; en Entre Ríos, ya son  10 los municipios que prohibieron esta técnica y en Mendoza, cuatro departamentos -dos de los cuáles enfrentan hoy un veto-. Por otro lado, una medida cautelar en Chubut, presentada por representantes de pueblos originarios, logró frenar la exploración de un pozo de fracking (aquel que había sido inaugurado por la presidenta). Y más aún, recientemente, la Confederación Mapuche del Neuquén dio a conocer un comunicado en el que rechazan el pacto entre Chevron e YPF, y afirma que no dejarán ingresar a la empresa, prófuga de la justicia ecuatoriana, a sus territorios ancestrales.[2]
Desde Plataforma 2012 rechazamos este nuevo giro en la política energética, que entrega YPF a Chevron, para que éste lucre con los bienes naturales de los argentinos y destruya los territorios y el ambiente, y nos solidarizamos con los pueblos originarios, las organizaciones sociales, asambleas y vecinos que hoy luchan contra el avance de la frontera hidrocarburífera, mediante el fracking, defendiendo la vida y el territorio.
Contactos: plataforma2012@plataforma2012.org.ar


Envío:Plataforma12

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