17 de julio de 2013

CASO MILANI-PIDEN REVISAR SU ASCENSO.

Tomado del blog de juan salinas, además de leer esto pueden ver otras cosas, nada tiene desperdicio
Unas FF.AA. nacionales,  un fantasma de la Corpo y del Partido del Extranjero

La pretensión del eje Clarín-La Nación,  de su portavoz, Jorge Lanata, y de los satélites de aquellos, de escrachar al nuevo jefe del Ejército, el general César Milani, por su supuesta responsabilidad en la desaparición del soldado conscripto Alberto Agapito Ledo, alcanza las más altas cotas de hipocresía.

Dicha campaña, cuya verdadera razon es la fobia ante la perspectiva de unas Fuerzas Armadas nacionales y comprometidas con la integración sudamericana y la defensa de la soberanía popular y los recursos naturales, podría tener algún grado de verosimilitud si alguna vez estos medios y lenguaraces se hubieran interesado en algún caso similar,  y si, además, en el caso de la desaparición de Ledo no omitieran descaradamente puntualizar que a priori todo indica que el responsable directo de ella fue el coronel retirado (entonces capitán)  Esteban Sanguinetti (h), a quien, para mayor escarnio, ni siquiera mencionan.

Tampoco mencionan a José Luis D'Andrea Mohr, el capitan sin tacha, que en su imprescindible libro El escuadrón perdido, describe las circunstancias en que el colimba Ledo desapareció. Lo citamos:

"... Ledo era estudiante universitario (licenciatura en Historia) y cumplía su servicio militar en el Batallón de Ingenieros de Construcciones 141, en La Rioja, desde el 12 de febrero de 1976 (...) El 20 de mayo fue trasladado a la localidad de Monteros, Tucumán. En la noche del 17 de junio de 1976 salió tres veces con el capitán Esteban Sanguinetti a 'hacer una recorrida por la zona'. De la última salida regresó sólo el capitán.

"El 4 de julio de 1976, ante la falta de noticias de su hijo, la señora Marcela Antonia logró reunir el dinero suficiente para viajar desde La Rioja hasta Monteros. Allí le informaron, verbalmente, que su hijo había 'desertado', pero algunos compañeros del muchacho le contaron acerca de las salidas nocturnas con el capitán y le dijeron que, al día siguiente de las "recorridas", habían recibido la orden de reunir y entregar el equipo individual de Alberto. Eso explica por qué el 'desertor' no había sido buscado por la policía en su casa."

Clarín, La Nación y Lanata se refirieron a "El escuadrón perdido" aunque sin mencionar nunca a su autor y menos todavía el texto acusatorio, que señala claramente a Sanguinetti como responsable directo de la desaparición  y no menciona a Milani, que tampoco -es bueno subrayar- está mencionado en causa judicial alguna abierta por la desaparición del soldado Ledo.

En cambio Lanata dijo equívoca y reiteradamente que Milani figura en el "Nunca  más", el informe final de la Conadep (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) cuando no es así. Milani  sólo  figura en un  informe realizado por la Comisión Provincial de Derechos Humanos de La Rioja en 1984 (que no se titula "Nunca más") y no en relación a la desaparición de Ledo ni de ninguna otra persona, sino como quien llevó a declarar a un juzgado a  un detenido, Ramón  Alfredo Olivera, quién lo identificó.

Olivera dijo que "el teniente Milani" había participado antes en un allanamiento de su casa paterna en el cual los militares habían llevado detenido a su padre, y que en el trayecto al juzgado e incluso en el mismo momento de declarar ante el juez lo había hostilizado de palabra.

Ni más ni menos.

En cuanto a la desaparición de Ledo, D'Andrea Mohr reconstruyó toda la cadena de mandos y puntualizó que si bien el responsable directo de su desaparición fue el capitan Sanguinetti, el jefe del Batallón de Ingenieros de Construcciones 141 con sede en La Rioja (al que pertenecían tanto Ledo como Sanguinetti y Milani) era el ya fallecido teniente coronel Osvaldo Héctor Pérez Battaglia. Todos, obviamente, del arma de ingenieros y no de inteligencia -que no es un arma sino una especialidad- como se dijo, escribió y repitió con absoluta ligereza.
 

El jefe de inteligencia en aquella zona y en aquel  momento (los cruentos comienzos de la dictadura) era el ya fallecido teniente coronel artillero Eusebio Gustavo González Breard, que respondía al jefe de la subzona, el general llorón Antonio Domingo Bussi (también finado) cuyo jefe era el general Luciano Benjamín Menéndez.

¿Cuál es entonces la relación entre la desaparición de Ledo y Milani?

El testimonio de otro fugaz conscripto, Alvaro Llanes, militante de la Juventud Peronista y amigo de Ledo, que, dijo Llanes, "militaba en grupos de izquierda". También dijo Llanes  que Milani conversó con los colimbas recién incorporados a las filas (igual que el propio Milani, que acababa de egresar del Colegio Militar) y que las conversaciones derivaban natural o aretificialmente a temas políticos, a que les preguntara que pensaban del gobierno (de Isabel Perón), por lo que ambos llegaron a la conclusión de que los estaba sondeando para averiguar qué pensaban, en qué andaban.

Llanes apenas cumplió 15 días de servicio militar. El 23 de marzo le dieron la baja, y casi enseguida fue detenido en su domicilio de Chilecito y recluido dos días en el escuadrón local de Gendarmería hasta que finalmente lo trasladaron hasta la cárcel de la capital provincial.

“Yo estaba preso en la cárcel de La Rioja y fui tres veces a misa los domingos. En la última me lo cruzo a Ledo. Apareció como asistente (es decir, monaguillo) del capellán Pelanda López. Lo saludo al final, le pregunto cómo estaba y me dijo que lo llevaban a Tucumán. Le dije en voz baja: rajá. Cruzamos miradas y le volví a decir “raja, raja”, narró con perceptible angustia. Y ya nunca más lo vio.

Llanes conjetura que “Milani tiene que saber qué pasó” con Ledo. Según testigos, al dia siguiente de la desaparición de Ledo, un subteniente de apellido Molina, le dijo a la tropa que había desertado, y que le juntaran sus cosas para devolverlas a intendencia. Y que Milani estaba al lado de Molina, que al día siguiente regresó a La Rioja (de donde había venido unos días antes) y que exactamente un mes después fueron secuestrados dos jovenes amigos de Ledo que también permanecen desaparecidos,
 César Antonio "Tuco" Minué y Roberto Moreno Díaz.

Por supuesto, ni Clarín, ni Lanata ni La Nación se preocuparon en absoluto de identificar al subteniente Molina (que ha de ser el hoy coronel retirado Ernesto Modesto Molina, de la misma promoción que Milani y también del arma de ingenieros), dejando nuevamente en claro que lo único que les interesa es ir contra Milani.  
 

Un asunto importante es que así como se afirmó alegremente que el subteniente Milani era un especialista en inteligencia (como si un subteniente pudiera serlo) también se afirma que Ledo fue su "asistente personal", algo de lo que su madre, Marcela Antonio, que como miembro de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo es incansable en su búsqueda, dijo haberse enterado ahora por los medios.

Quien escribe esto hizo el servicio militar en Infantería del Ejército en 1974 y no recuerda que los los subtenientes tuvieran asistente personal. Y menos, "secretario", como dice hoy La Nación.

Conclusión

Está muy bien que vuelva a ponerse el foco en las desapariciones de Ledo,  Minué y Moreno Díaz. Siempre, claro, que en el centro de ese foco queden Sanguinetti, Molina, González Breard y Molina. Y recién después, subsidiariamente, Milani.

Aun en el peor de los casos, si Milani hubiera informado a sus sus superiores que Ledo era militante de tal o cual partido de izquierda, la responsabilidad primnaria de su desaparición jamás puede recaer en un subteniente.

Los que tuvimos militancia política en aquellos años, y más si hicimos el servicio militar, sabemos hasta que punto eran adoctrinados los cadetes del Colegio Militar y los jóvenes oficiales sobre su participación en una asordinada tercera guerra mundial contra el comunismo.

No parece que haya un solo oficial del Ejército de  la edad de Milani que haya podido sustraerse de ese clima de época y es muy poco factible que haya podido no participar de un modo u otro de las operaciones "antisubversivas" ordenadas por sus mandos. Y no parece tampoco que sea pertinente acusarlos de haber violado los derechos humanos por cumplir órdenes que implicaran informar a sus superiores, detener a personas  o trasladar presos de un lado para otro. Aunque si, por supuesto, si al detener a alguien le robaban la casa y lo molían a golpes. O lo sometían a torturas.

La desesperación de Magnetto & Cía. por voltear a Milani quedo patente cuando ayer Clarín sacó a la palestra que un primo del general es sargento Miguel Ángel "Perico" Pérez, condenado por haber matado a sangre fría al malherido prisionero Raúl "Paco" Bauducco en el patio de la UP-1 del barrio San Martín de la ciudad de Córdoba, por orden del también condenado teniente Enrique Pedro Mones Ruiz en julio de 1976. Y que ambos son de Cosquín. Algo tan traído de los pelos, que al abordar el tema por la noche en su programa PPT, Lanata resolvió obviarlo.

Si Clarin, La Nación, Lanata y demás corifeos aplicaran a todos los generales y coroneles actuales el tratamiento que pretenden aplicarle a Milani, al lado suyo Hebe de Bonafini parecería Graciela Fernández Meijide. La profesora de francés que, en sintonía con Clarín, sustenta la Teoría de los dos demonios y propone  la reconciliación entre víctimas y victimarios.

Si Clarín, La Nación, Lanata y demás corifeos aplicaran a los civiles el tratamiento que pretenden aplicarle a Milani, acaso Joaquìn Morales Solá terminara preso por su colaboración con el exterminio llevado a cabo en Tucumán por los generales Adel Vilas y Bussi.

Envío:AexPPCdba.


LA RIOJA
Ex-presos políticos compararon a Milani con Astiz

Ratificaron denuncias contra el jefe de Ejército.
15/07/2013 
Agencia DyN
Ex-presos políticos de La Rioja ratificaron hoy las denuncias incluidas en 1984 en la edición provincial del libro "Nunca Más" sobre la represión, en el que aparece mencionado el jefe del Ejército, César Milani por el caso de la desaparición del soldado conscripto Alberto Ledo.
Los ex detenidos durante la dictadura calificaron a Milani como el "Astiz riojano", ya que se habría "infiltrado en los grupos juveniles" de la época.
Por su parte, Marcela Ledo, madre del conscripto desaparecido en 1976 en Tucumán, quien pertenece a la asociación Madres de Plaza de Mayo que conduce Hebe de Bonafini, destacó que "en ningún momento" dejó de "buscar" a su hijo (ver Revelan el patrimonio millonario del jefe del Ejército).
"Lo que yo no sabía es que era asistente de Milani. Me enteré ahora", afirmó, por lo que dejó entrever que desconocía que en el informe realizado por la Comisión Provincial de Derechos Humanos de La Rioja en 1984, similar al "Nunca Más" nacional, el actual jefe del Ejército había sido denunciado por su presunta participación en la desaparición de su hijo.
Por su parte, los ex presos políticos Ramón Alfredo Olivera, cuyo relato está en el Informe, Alvaro Illanes y Luis Gómez ratificaron sus acusaciones contra Milani por su actuación durante la dictadura.
Olivera, quien fue detenido el 14 de marzo de 1977 por suboficiales del Batallón de Ingenieros 141, ratificó hoy que el recientemente nombrado jefe del Ejército habría sido quien lo trasladó a un juzgado riojano cuando se encontraba detenido y era, sostuvo, el militar que "lo hostilizaba" mientras declaraba ante el secretario del tribunal.
Fue el mismo oficial "que realizó el allanamiento y llevó detenido a mi padre", aseguró. Olivera, dijo hoy a radio La Red de La Rioja que "las Madres de Plaza de Mayo (provincial) enviaron la declaración a la justicia sobre el caso y al secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda". Por su parte, Gómez, otro ex detenido, señaló a la misma emisora que "los acusados por la desaparición de Ledo en la causa Tucumán son el capitán Sanguinetti y los tenientes Milani y Molina".
Además, contrariamente a lo que había opinado la madre de la víctima, consideró que "el fiscal de Tucumán archivó la causa para blanquear el legajo de Milani y permitir su ascenso" en 2010.
Al respecto, el Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels) reflotó un comunicado del 1 de julio que, ante la mención del senador radical Gerardo Morales de "un presunto silencio" sobre el tema, en ocasión del ascenso de Milani había recibido "dos denuncias en su contra", una sobre el alzamiento carapintada de 1987 y la otra sobre "actividades violatorias a los derechos humanos durante la llamada Operación Independencia en Tucumán".
En este último caso, el Cels manifestó que "la información consolidada presente en los registros del Cels no permitía constatar la información", aunque recordó que había solicitado a la Comisión de Acuerdos del Senado que amplíe las averiguaciones. Para los ex detenidos, "Milani era el Astiz riojano, infiltrado en los grupos juveniles", remarcó Gómez.
"Treinta días después de la desaparición de Ledo, desaparecieron Tuco Minué y Roberto Díaz Moreno. También deberán responder por eso", consideró.
Los ex presos hicieron una denuncia "el año pasado y no han investigado nada", agregó, tras lo cual advirtió que les "llama la atención la incoherencia del gobierno nacional en designarlo" como jefe del Ejército, destacó.
En tanto, Illanes consideró que el ascenso de Milani fue una "grosera equivocación" del Gobierno.
"Quiero creer que fue una grosera equivocación, entender que no tenían conocimiento que existe un libro "Nunca Más" en La Rioja", dijo.
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Envío:AexPPCdba.

DESMIENTEN QUE HAYA ACTUADO COMO REPRESOR EL NUEVO JEFE DEL EJERCITO, CESAR MILANI
Un general con perfil poco tradicional
El diario La Nación y otros medios opositores hicieron circular una versión sobre la supuesta participación de Milani en la represión o en levantamientos carapintadas. El CELS reiteró que no hay antecedentes ni pruebas.
Los allegados al jefe del Ejército, César Milani, hicieron saber ayer que el militar nunca hizo una detención en La Rioja, que nunca entró a un centro clandestino, que la Justicia tucumana archivó la denuncia sobre él y lo desvinculó de la de-saparición del soldado Alberto Ledo porque por ese entonces Milani –de 22 años– no tenía nada que ver con Inteligencia del Ejército, sino que como parte del arma de Ingenieros estuvo brevemente en esa provincia en la construcción de viviendas. Es más, que la madre de Ledo acusó a otro militar, el capitán Alberto Sanguinetti, y no mencionó a Milani en su denuncia. Los allegados a Milani remarcan que éste se incorporó a Inteligencia prácticamente en democracia, el 1º de diciembre de 1983. Por otra parte, la familia del militar sostuvo que el Alfa Romeo que se menciona no es de su propiedad, sino de la de su hijo, que tiene el mismo nombre, algo que se puede verificar fácilmente por el número de documento; que los dólares están declarados en la Oficina Anticorrupción y fueron producto de su sueldo como agregado militar en Perú y que las cifras de sus propiedades están acreditadas por las escrituras.

Ante la denuncia del programa Periodismo para Todos, el CELS emitió ayer un nuevo comunicado, reiterando lo ya informado el 1º de julio pasado y en las semanas posteriores ante varias publicaciones del diario La Nación, que cuestionó la designación de Milani hasta en editoriales. Los ascensos del ahora jefe del Ejército fueron motivo de obsesión de todas las agrupaciones de represores y ya en 2011, uno de los sitios más emblemáticos de los ex servicios de inteligencia hacía alusión a la casa de Milani en San Isidro.

El CELS hizo referencia a los dos cuestionamientos sobre los que había elaborado informes.
n Sobre la supuesta participación de Milani en alzamientos carapintadas, el Centro de Estudios Legales y Sociales señaló que, tras estudiar el listado completo de los militares participantes, recogido por la Corte Suprema, Milani no figura en esa nómina. En el Ministerio de Defensa dicen que, además, hay una imagen de televisión del levantamiento de Campo de Mayo en el que Milani aparece claramente en el bando que se enfrenta a los carapintadas.

Respecto de su participación en el Operativo Independencia, el CELS señala que “no consta en nuestro centro ninguna prueba o referencia”. El CELS aclara que sus fuentes son las víctimas del terrorismo de Estado, sus familiares y organismos de derechos humanos, y el litigio de las causas tramitadas en tribunales nacionales e internacionales.

En Tucumán, el fiscal Pablo Camuña dictaminó que “del legajo no consta, como surge de la denuncia de los legisladores Gerardo Morales y José Cano, que el mismo (Milani) haya desempeñado funciones de inteligencia. Que tales extremos, unidos a la prolija y exhaustiva búsqueda efectuada en todas las denuncias obrantes en esta Unidad Fiscal, no arroja resultados ni respecto de Milani ni respecto de la presencia de su unidad militar en el terreno y en hechos delictivos”. Milani estuvo en Tucumán sólo tres veces: entre el 20 de mayo y el 17 de julio de 1976; entre el 16 de diciembre y el 11 de enero de 1977 y tres días más en febrero del mismo año. Los términos de Camuña, en el sentido de que “no hay elementos para sostener una hipótesis acusatoria seria”, fueron aceptados por el juez Daniel Bejas. Morales y Cano pusieron el grito en el cielo argumentando que Camuña revista en La Cámpora, pero el magistrado le dio la razón al fiscal.
De todas maneras, el archivo de una causa no significa el cierre, por lo cual, ante nuevas pruebas, puede activarse el expediente. La madre del desaparecido soldado Alberto Agapito Ledo denunció en su momento la desaparición de su hijo, pero ni mencionó a Milani. Dijo que Ledo había salido con el capitán Alberto Sanguinetti y no volvió más.
Respecto de La Rioja, en que Milani aparecería imputado por sacar a un detenido de un centro clandestino, llevarlo ante el juez y presionarlo diciendo que era del ERP, el propio denunciante, Ramón Olivera, confirmó ayer los dichos que figuran en la publicación de la Comisión Provincial de la Memoria en 1984. Según Olivera, los tribunales cajonearon aquella denuncia, pero ni los allegados a Milani ni en el Ministerio de Defensa ni en el CELS conocen de la existencia de causa judicial alguna. Es más, el caso no figura en el Nunca Más nacional. El CELS seguramente ahondará en la cuestión, que nunca le fue planteada, en tanto que ex detenidos consultados por este diario también dijeron desconocer lo vivido por Olivera. Milani, por su parte, reitera que a los 22 años en el arma de Ingenieros, nunca participó de una detención y nunca estuvo en un ningún centro clandestino.

Milani proviene de una familia peronista y su padre, militar y constructor, fue intendente de Cosquín. Un perfil poco tradicional en los altos mandos de la fuerza.

“Ni una sola duda sin aclarar”

“Le contesté todas las preguntas a la Oficina Anticorrupción. No quedó ni una sola pregunta o duda sin contestar”, dicen que repite el general César Milani a la gente que lo rodea. El militar dejó en claro que el automóvil Alfa Romeo Mito no es de su propiedad, sino de su hijo, un licenciado en administración de empresas que trabaja por su cuenta. El dato era sencillo de verificar: está claro que el número de documento de una persona denota su edad. Un dato de máxima importancia que reconocen en el Ministerio de Defensa es que con todos los antecesores en Inteligencia hubo problemas con propiedades de esa área, que figuraban a nombre de sociedades de fantasía. Tres de esas propiedades fueron recuperadas por Milani para el Estado y están a nombre del Ministerio de Defensa. Los allegados al jefe del Ejército afirman que los dólares mencionados en el programa PPT, que conduce Jorge Lanata, fueron declarados en la OA y corresponden a lo que ganó siendo agregado militar en Perú durante casi dos años. Sus ingresos en ese cargo fueron superiores a su sueldo en la Argentina. También Milani señaló que su casa en San Isidro y sus propiedades en Cosquín están acreditadas ante la OA mediante las escrituras y que fueron compradas con fondos originados en ventas de otras propiedades, la herencia por la muerte de su padre, sus ingresos aquí y como agregado militar en Perú. Los hijos de Milani son ya adultos, independizados. Durante su gestión al frente del sistema de Inteligencia Militar del Ejército pasó a retiro a todo el personal civil de inteligencia (PCI) que hubiera revistado durante la dictadura. Los PCI, a cuyo nombre figuraban propiedades del Ejército y del Estado, ya venían desde hacía años haciendo ventas simuladas. Milani, con el respaldo de la entonces ministra, Nilda Garré, lograron recuperar tres de esas propiedades y denunciaron penalmente la venta de la cuarta.
Fuente:Pagina12
Envío:Agnddhh

16.07.2013

el nuevo jefe del ejército fue cuestionado por pérez esquivel 
Milani: piden revisar su ascenso 
El general César Milani, nombrado recientemente al frente del Ejército, fue cuestionado ayer por organizaciones de Derechos Humanos debido a supuestos vínculos con delitos de lesa humanidad en la última dictadura.
El CELS, por su parte, rechazó haber formado parte de la designación y aclaró que no impugnaron el ascenso por no haber encontrado información fehaciente para presentar planteamientos.
El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel reclamó ayer al gobierno una "revisión de la designación" de Milani por considerar "dudosa y comprometida" su carrera. Pérez Esquivel señaló que "hay muchísimos antecedentes en esa dirección y, para ser jefe del Ejército tiene que ser una persona que tenga antecedentes democráticos; eso es fundamental".

Los hechos a los que se refiere Pérez Esquivel son las denuncias que se hicieron públicas tras el nombramiento de Milani al frente del Ejército por su supuesto rol en el Operativo Independencia en Tucumán y en La Rioja, así como su participación en los alzamientos carapintadas ya en democracia.
En tanto, ex presos políticos de La Rioja calificaron a Milani como "el Astiz riojano", por supuestas infiltraciones en movimientos políticos. Incluso, lo responsabilizaron por la desaparición de un conscripto Alberto Ledo.
El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), por su parte, desmintió haber impulsado la designación de Milani y aclaró que no impugnaron su ascenso por no haber encontrado información fehaciente sobre su participación en la dictadura.
En una carta de lectores enviada al diario La Nación, que no se publicó, el CELS recordó que no tenía información en sus archivos o en la documentación que consultó sobre las denuncias contra Milani y aclaró que aunque no existan registros "la información del CELS es complementaria de la que pueda recabar el Estado a partir de sus propios archivos y documentos". 

Fuente:TiempoArgentino
Envío:Agnddhh
















Nora Cortiñas: "la historia sigue vigente, no es un capítulo terminado" (Foto archivo)

DERECHOS HUMANOS
Nora Cortiñas pide investigación "urgente" sobre Milani

La dirigente de Madres de Plaza de Mayo- Línea Fundadora dijo que "esto no favorece la imagen del gobierno" y que si se comprueba su participación en la última dictadura, "no puede estar ni una hora más en el cargo".

La dirigente Nora Cortiñas, ex presidenta de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, pidió una investigación "urgente" sobre la actuación del flamante jefe del Ejército, César Milani, en la última dictadura, al advertir que si tuvo un cargo destacado en el área de Inteligencia en esa época "se puede presumir que al menos no estaba ajeno" a la represión ilegal.

"Esto no favorece para nada la imagen del Gobierno, hay que hacer una investigación urgente", aseveró Cortiñas, que aseveró que de comprobarse participación de Milani en la represión de la última dictadura "no puede estar ni una hora más en el cargo" de jefe del Ejército.

La dirigente de Madres-Línea Fundadora sostuvo que "desde luego" esta situación generó angustia entre los militantes de derechos humanos y de víctimas de la represión y/o sus familiares porque "la historia sigue vigente, no es un capítulo terminado". 



















Preso político ratificó denuncia contra Milani. Piden dimisión
17/07/2013

Raúl Olivera estuvo detenido durante la dictadura en La Rioja y dijo que el actual jefe del Ejército participó de un interrogatorio ilegal. Referentes opositores reclaman paso al costado.

El ex preso político de La Rioja Raúl Olivera ratificó ayer su denuncia contra el titular del Ejército Argentino, el general César Milani, por su participación en la dictadura militar y afirmó que "es un represor y tiene que ser relevado". Mientras tanto, más opositores reclamaron el desplazamiento del uniformado.

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, advirtió que si la Justicia consigue "pruebas suficientes contra" el titular de la Fuerza, "inmediatamente tiene que ser removido de su cargo", pero aclaró que hasta ahora no tiene "antecedentes" que lo vinculen con la represión en la última dictadura.

Los diputados Fernando Solanas y Elisa Carrió presentaron una denuncia contra Milani por los presuntos delitos de enriquecimiento ilícito y violación de los deberes de funcionario público.


Olivera reiteró que Milani participó del interrogatorio al que fue sometido durante su detención ilegal, en la última dictadura, en el que, recordó, que "lo apretaron" y hasta le realizaron un "simulacro de fusilamiento".

"Más allá del trasfondo político que pueda haber, yo creo que ese hombre no tiene que estar al frente del Ejército y que es un represor", remarcó Olivera.

Por su parte, Carlotto indicó que los organismos de derechos humanos que luchan para que se juzgue a los responsables del terrorismo de Estado están investigando los antecedentes del nuevo jefe de Ejército, pero hasta ahora "no" encontraron "nada".


"Creo que sobre una denuncia que no tiene ninguna comprobación posterior no se pueden tomar medidas. No creo que corresponda. Y si hay pruebas suficientes, esta persona inmediatamente tiene que ser separada de su cargo", sentenció Carlotto.


El presidente del bloque de diputados nacionales de la UCR, Ricardo Gil Lavedra, afirmó que las denuncias contra el jefe militar no requieren "mayor esclarecimiento" y remarcó que por ello "hay que apartarlo" del cargo.

"Más allá de las denuncias sobre su participación en la represión ilegal en la década del 70, lo cierto es que este hombre (por Milani) se encuentra seriamente sospechado; es decir, las sospechas que hay sobre él son fundadas, con lo cual no hace falta un mayor esclarecimiento", insistió el radical.

En tanto, el diputado del GEN Gerardo Milman y el radical Miguel Bazze pidieron que el ministro de Defensa, Agustín Rossi, vaya al Congreso para informar sobre los antecedentes de Milani. Milman afirmó que la designación de Milani "es la consagración de la impunidad de un partícipe en la dictadura genocida" y expresa "una lógica coherente" con otras iniciativas del gobierno.


La denuncia se basó en el informe que emitió el domingo el programa "Periodismo para Todos" que reveló que Milani compró en 2010 una casa de 1150 metros cuadrados en el barrio La Horqueta, de San Isidro, por 1.500.000 pesos cuando el valor de mercado sería de 2.600.000. 

Fuente:RioNegro.com                      

CARLOTTO HABLO ACERCA DE LAS DENUNCIAS SOBRE CESAR MILANI
“Que vayan a la Justicia para que se investigue”

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, señaló ayer que esa organización no cuenta con información que incrimine al jefe del Ejército, César Milani, en violaciones a los derechos humanos, pero pidió “a quienes hicieron la denuncia que se acerquen a la Justicia para que investigue” y que, en caso de que se encuentren “pruebas suficientes” en su contra, debería ser removido “inmediatamente”. Pero, mientras tanto, “no encontramos ningún antecedente, no podemos prejuzgar”.

También el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) está analizando el caso porque –que se sepa– nunca hubo una causa judicial en La Rioja a raíz de lo denunciado por el ex detenido Ramón Alfredo Olivera, quien señaló que en 1977 –cuando Milani era subteniente y tenía 22 años– fue llevado por el militar desde un centro clandestino a un juzgado federal y lo presionó para que hablara. Según las versiones que circulan en la provincia, ese testimonio habría sido recogido en 1984 en el trabajo que realizó la Comisión Provincial de Derechos Humanos. En 2010 se publicó una nueva versión –reducida– en la que el nombre de Milani no figura.

El CELS comisionó a un grupo de abogados para que estudiara el caso, mientras que Milani sostiene que nunca estuvo en un centro clandestino y nunca hizo una detención en aquella época, ya que revistaba en Ingenieros. El militar es hijo de un fallecido constructor, también del Ejército, que fuera intendente de Cosquín y de raigambre peronista. Respecto de la desaparición en Tucumán del soldado Alberto Ledo, la Justicia de esa provincia archivó la causa después de un dictamen del fiscal refrendado por la decisión del juez Daniel Bejas. La mamá de Ledo, que nunca denunció a Milani sino al capitán Alberto Sanguinetti por la desaparición de su hijo, pidió ayer que se vuelva a investigar si es verdad que el joven fue ayudante de Milani en junio de 1976. Hasta ahora, la Justicia de Tucumán dictaminó que el entonces subteniente fue brevemente a la provincia como parte del arma de Ingenieros a construir un camino y una escuela.

El martes, el Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel pidió la revisión de la designación de Milani como jefe del Ejército. Pérez Esquivel dio por cierto incluso que el militar fue parte del movimiento carapintada, algo ya desvirtuado por las investigaciones judiciales y hasta por las imágenes de televisión de la época. El titular del Serpaj también dio por probado que Milani actuó en Inteligencia en La Rioja y Tucumán, lo que no figura en su legajo. El ahora general aparece ingresando a Inteligencia el 1º de diciembre de 1983, a diez días del retorno democrático.
Fuente:Pagina12           

16.07.2013
Está claro que no les importa nada quienes fueron los asesinos del soldado Ledo
La descalificación del general Milani por los medios hegemónicos constituye un compendio de mala fe

El Flaco Ledo. Estudiante de Historia, militante de izquiera. Un caso que es preciso revisar. 
(Por Juan Salinas).- La pretensión del eje Clarín-La Nación, de su portavoz, Jorge Lanata, y de los satélites de aquellos, de escrachar al nuevo jefe del Ejército, el general César Milani, por su supuesta responsabilidad en la desaparición del soldado conscripto Alberto Agapito Ledo, alcanza las más altas cotas de hipocresía y es un compendio de mala fe. Dicha campaña, cuya verdadera razon es la fobia ante la posibilidad de unas Fuerzas Armadas nacionales y comprometidas con la integración sudamericana y la defensa de la soberanía popular, el desarrollo nacional y la protección de los recursos naturales, podría tener alguna verosimilitud si alguna vez estos medios y lenguaraces se hubieran interesado en algún caso similar. Y si, además, en el caso de la desaparición de Ledo no omitieran descaradamente puntualizar que a priori todo indica que el responsable directo de ella fue el coronel retirado (entonces capitán) Esteban Sanguinetti (h), a quien, para mayor escarnio, nunca siquiera mencionaron.

Tampoco mencionan a José Luis D'Andrea Mohr, el capitan sin tacha, que en su imprescindible libro "El escuadrón perdido", describe las circunstancias en que el colimba Ledo desapareció. Lo citamos:

"... Ledo era estudiante universitario (licenciatura en Historia) y cumplía su servicio militar en el Batallón de Ingenieros de Construcciones 141, en La Rioja, desde el 12 de febrero de 1976 (...) El 20 de mayo fue trasladado a la localidad de Monteros, Tucumán. En la noche del 17 de junio de 1976 salió tres veces con el capitán Esteban Sanguinetti a 'hacer una recorrida por la zona'. De la última salida regresó sólo el capitán.

"El 4 de julio de 1976, ante la falta de noticias de su hijo, la señora Marcela Antonia logró reunir el dinero suficiente para viajar desde La Rioja hasta Monteros. Allí le informaron, verbalmente, que su hijo había 'desertado', pero algunos compañeros del muchacho le contaron acerca de las salidas nocturnas con el capitán y le dijeron que, al día siguiente de las "recorridas", habían recibido la orden de reunir y entregar el equipo individual de Alberto. Eso explica por qué el 'desertor' no había sido buscado por la policía en su casa."

Clarín, La Nación y Lanata se refirieron a "El escuadrón perdido" aunque sin mencionar nunca a su autor y menos todavía el texto acusatorio, que señala claramente a Sanguinetti como responsable directo de la desaparición  y no menciona a Milani, que tampoco -es bueno subrayar- está mencionado en causa judicial alguna abierta por la desaparición del soldado Ledo.

En cambio Lanata dijo equívoca y reiteradamente que Milani figura en el "Nunca  más", el informe final de la Conadep (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) cuando no es así. Milani  sólo  figura en un  informe realizado por la Comisión Provincial de Derechos Humanos de La Rioja que recién se publicó algunos dicen que en 2006 y otros en 2010 y en el que Milani no figura involucrado en la  desaparición de Ledo ni de ninguna otra persona, sino como quien llevó a declarar a un juzgado a  un detenido, Ramón  Alfredo Olivera, quién lo identificó.

Olivera dijo que "el teniente Milani" había participado antes en un allanamiento de su casa paterna en el cual los militares habían llevado detenido a su padre, y que en el trayecto al juzgado e incluso en el mismo momento de declarar ante el juez lo había hostilizado de palabra.

Ni más ni menos.

En cuanto a la desaparición de Ledo, D'Andrea Mohr reconstruyó toda la cadena de mandos y puntualizó que si bien el responsable directo de su desaparición fue el capitan Sanguinetti, el jefe del Batallón de Ingenieros de Construcciones 141 con sede en La Rioja (al que pertenecían tanto Ledo como Sanguinetti y Milani) era el ya fallecido teniente coronel Osvaldo Héctor Pérez Battaglia. Todos, obviamente, del arma de ingenieros y no de inteligencia -que no es un arma sino una especialidad- como se dijo, escribió y repitió con absoluta ligereza.

El jefe de inteligencia en aquella zona y en aquel  momento (los cruentos comienzos de la dictadura) era el ya fallecido teniente coronel artillero Eusebio Gustavo González Breard, que respondía al jefe de la subzona, el general llorón Antonio Domingo Bussi (también finado) cuyo jefe era el general Luciano Benjamín Menéndez.

¿Cuál es entonces la relación entre la desaparición de Ledo y Milani?

El testimonio de otro fugaz conscripto, Alvaro Llanes, militante de la Juventud Peronista y amigo de Ledo, que, dijo Llanes, "militaba en grupos de izquierda". También dijo Llanes  que Milani conversó con los colimbas recién incorporados a las filas (igual que el propio Milani, que acababa de egresar del Colegio Militar) y que las conversaciones derivaban natural o artificialmente a temas políticos, a que les preguntara que pensaban del gobierno (de Isabel Perón), por lo que ambos llegaron a la conclusión de que los estaba sondeando para averiguar qué pensaban, en qué andaban.

Llanes apenas cumplió 15 días de servicio militar. El 23 de marzo le dieron la baja, y casi enseguida fue detenido en su domicilio de Chilecito y recluido dos días en el escuadrón local de Gendarmería hasta que finalmente lo trasladaron hasta la cárcel de la capital provincial.

“Yo estaba preso en la cárcel de La Rioja y fui tres veces a misa los domingos. En la última me lo cruzo a Ledo. Apareció como asistente (es decir, monaguillo) del capellán Pelanda López. Lo saludo al final, le pregunto cómo estaba y me dijo que lo llevaban a Tucumán. Le dije en voz baja: rajá. Cruzamos miradas y le volví a decir “raja, raja”, narró con perceptible angustia. Y ya nunca más lo vio.

Llanes conjetura que “Milani tiene que saber qué pasó” con Ledo. Según testigos, al dia siguiente de la desaparición de Ledo, un subteniente de apellido Molina, le dijo a la tropa que había desertado, y que le juntaran sus cosas para devolverlas a intendencia. Y que Milani estaba al lado de Molina, que al día siguiente regresó a La Rioja (de donde había venido unos días antes) y que exactamente un mes después fueron secuestrados dos jovenes amigos de Ledo que también permanecen desaparecidos, César Antonio "Tuco" Minué y Roberto Moreno Díaz.

Por supuesto, ni Clarín, ni Lanata ni La Nación se preocuparon en absoluto de identificar al subteniente Molina (que ha de ser el hoy coronel retirado Ernesto Modesto Molina, de la misma promoción que Milani y también del arma de ingenieros), dejando nuevamente en claro que lo único que les interesa es ir contra Milani. 

Un asunto importante es que así como se afirmó alegremente que el subteniente Milani era un especialista en inteligencia (como si un subteniente pudiera serlo) también se afirma que Ledo fue su "asistente personal", algo de lo que su madre, Marcela Antonio, que como miembro de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo es incansable en su búsqueda, dijo haberse enterado ahora por los medios.

Quien escribe esto hizo el servicio militar en Infantería del Ejército en 1974 y no recuerda que los los subtenientes tuvieran asistente personal. Y menos, "secretario", como dice hoy La Nación.

Conclusiones

Está muy bien que se abra una investigación sobre las desapariciones de Ledo,  Minué y Moreno Díaz. Siempre, claro, que se ponga el foco, en principio, en Sanguinetti, sus superiores y acompañantes en la patrulla fatídica de la cual el soldado no regresó.

Aun en el peor de los casos, si Milani hubiera informado a sus sus superiores que Ledo era militante de tal o cual partido de izquierda, la responsabilidad primaria de su desaparición jamás puede recaer en un subteniente.

Los que tuvimos militancia política en aquellos años, y más si hicimos el servicio militar, sabemos hasta que punto eran adoctrinados los cadetes del Colegio Militar y los jóvenes oficiales sobre su participación en una asordinada tercera guerra mundial contra el comunismo.

No parece que haya un solo oficial del Ejército de  la edad de Milani que haya podido sustraerse de ese clima de época y es muy poco factible que alguno haya podido eludir participar de un modo u otro de las operaciones "antisubversivas" ordenadas por sus mandos. Y no parece pertinente acusarlos de haber cometido imprescriptibles delitos de lesa humanidad por cumplir órdenes que implicaran informar a sus superiores, detener a personas  o trasladar presos de un lado para otro. Aunque si, por supuesto, si al detener a alguien le robaban la casa y lo molían a golpes. O si lo sometían a torturas.

La desesperación de Magnetto y Cía. por voltear a Milani quedo patente cuando ayer Clarín sacó a la palestra que un primo del general es sargento Miguel Ángel "Perico" Pérez, condenado por haber matado a sangre fría al malherido prisionero Raúl "Paco" Bauducco en el patio de la UP-1 del barrio San Martín de la ciudad de Córdoba, por orden del también condenado teniente Enrique Pedro Mones Ruiz en julio de 1976. Y que ambos son de Cosquín. Algo tan traído de los pelos, que al abordar el tema por la noche en su programa PPT, Lanata resolvió obviarlo.

Como señalaron Estela de Carlotto y el CELS, si alguién tiene pruebas contra Milani, debe presentarlas.

Si Clarin, La Nación, Lanata y quienes le hacen de coro aplicaran a todos los generales y coroneles actuales el tratamiento que pretenden aplicarle a Milani, al lado suyo Hebe de Bonafini parecería Graciela Fernández Meijide: la vieja profesora de francés que, en sintonía con Clarín, ahora sustenta la Teoría de los dos demonios y propone  la reconciliación entre víctimas y victimarios.

En su afán de atacar a Milani, Joaquín Morales Solá procura relacionarlo... con el asesinato de monseñor Enrique Angelelli, que hasta los niños de teta saben que fue cometido por oficiales de la Fuerza Aérea.
Si Clarín, La Nación, Lanata y quienes le hacen de coro aplicaran a los civiles el tratamiento que pretenden aplicarle a Milani, Joaquín Morales Solá estaría preso por su colaboración con el exterminio llevado a cabo en Tucumán por los generales Adel Vilas y Antonio Bussi. 
Fuente:Telam    

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