30 de julio de 2013

GUATEMALA.

LUNES, 29 DE JULIO DE 2013
Muere veterano periodista y escritor en Guatemala
Por Elías Barahona (CIAP-FELAP)
El sábado sepultaron al prolífico periodista y escritor guatemalteco Marco Antonio Flores, de 76 años, “El Bolo”, Premio Nacional de Literatura 2006, muerto en un hospital público de esta capital, tras un accidente de tránsito ocurrido en la nororiental provincia de Jutiapa. Tuvo una azarosa vida repleta de contradicciones político-ideológicas que algunas veces lo ubicaron históricamente como disidente, y otras, como francotirador del movimiento revolucionario guatemalteco.

Más conocido como El Bolo, Flores fue un luchador revolucionario en los años 60, que sufrió largos exilios en México también en los ‘80, tras su militancia en las originales Fuerzas Armadas Rebeldes, comandadas, entre otros, por legendarios ex militares y dirigentes civiles como Luis Augusto Turcios Lima y César Montes.
Convertido en acérrimo crítico del movimiento revolucionario después de su ruptura con la Revolución Cubana a finales de los años 60, escribió varias novelas que tuvieron como argumento el lado oscuro de dirigentes y combatientes. Su principal libro fue Los Compañeros (1976), considerado en su momento como una delación pública contra los insurgentes.

Además de periodista, fue dramaturgo, ensayista, poeta y director de teatro. Escribió en numerosos periódicos y revistas guatemaltecas y mexicanas. También laboró como jefe de información de la Agencia Mexicana de Noticias (AMEX) y en el Nuevo Diario de Guatemala, uno de los proyectos amplios del Ejército Guerrillero de los Pobres.

Flores fue hijo de uno de los más tenebrosos miembros de la policía secreta de la contrarrevolución y segundo jefe del escuadrón de la muerte conocido como la Mano Blanca.
Elías Barahona, periodista de Guatemala, corresponsal CIAP-FELAP.
Fuente:Argenpress


Se trata de Pedro García, condenado a 70 años de prisión por el secuestro y desa  Guatemala: Fallo de la Corte de Constitucionalidad deja en suspenso sentencia a un represor
Pedro García, ex jefe de Policía que ue condenado por planificar y luego consentir la desaparición de un estudiante. 
Guatemala.- La Corte de Constitucionalidad (CC) de Guatemala dejó en suspenso la sentencia a 70 años de prisión que había recibido el exjefe policial Pedro García, por una desaparición forzada en 1981, informó hoy su abogado Moisés Galindo. El jurista explicó a los periodistas que la CC, la máxima instancia jurídica del país, le dio trámite a un recurso de amparo que presentó bajo el argumento de que la situación de su cliente la tuvo que dilucidar una Sala de Apelaciones antes de ser llevado a juicio. Galindo dijo que en el amparo, la Corte de Constitucionalidad ordena que el caso de García se tramite conforme a la Ley de Reconciliación Nacional, es decir, que lo tiene que conocer una Sala de Apelaciones para que se defina si el delito del que es acusado su cliente es de lesa humanidad o si ya prescribió.

García, quien fue jefe del desaparecido Comando Seis de la extinta Policía Nacional (PN), fue acusado de planificar, coordinar y consentir la captura y posterior desaparición del estudiante universitario Edgar Sáenz Calito en 1980.
   
El exjefe policial fue detenido en julio de 2011 y en agosto de 2012 el Tribunal A de Mayor Riesgo lo condenó a 70 años de prisión al haber sido hallado culpable de su participación en la desaparición del estudiante de la estatal Universidad de San Carlos (USAC).
   
Sáenz Calito fue detenido por supuestamente pertenecer a la entonces guerrillera Organización del Pueblo en Armas (Orpa).

Galindo no precisó cuándo fue notificado del amparo y se limitó a señalar que la decisión de la CC deja en suspenso la sentencia de 70 años a los que había sido condenado García, quien también tiene abiertos otros procesos judiciales en su contra.
   
Uno de ellos se refiere a su supuesta participación en el incendio de la embajada de España en Guatemala el 31 de enero de 1980, en el que murieron 37 personas.
   
Las fuerzas de seguridad del Estado incendiaron esa misión diplomática con el fin de desalojar a un grupo de indígenas y campesinos, apoyados por universitarios, que la habían ocupado en protesta por la represión militar.
Fuente:Telam               

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